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	<title>Wenhua Zongheng Archives - Tricontinental: Institute for Social Research | Tricontinental: Institute for Social Research</title>
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	<description>The public mission: To develop academic-quality research towards generating conversations about the pressing problems of our time. The Institute will develop public policies that take into consideration the aspirations and constraints of the vast mass of the people of our planet. spain content</description>
	<lastBuildDate>Tue, 23 Jun 2026 19:55:39 +0000</lastBuildDate>
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		<title>China y la electrificación del Sur Global: el caso de Pakistán</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2026-1-china-y-la-electrificacion-de-pakistan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[pakistan]]></category>
		<category><![CDATA[capacidad estatal]]></category>
		<category><![CDATA[electrificación]]></category>
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					<description><![CDATA[Los sectores hidroeléctrico y fotovoltaico de China están transformando el panorama energético de Pakistán, ofreciendo un modelo de doble vía para el fortalecimiento de la capacidad estatal que combina infraestructura centralizada con acceso descentralizado a la electricidad.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En mayo de 2025, Pakistán y la India protagonizaron uno de los conflictos regionales más intensos de este siglo.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a> La India respondió suspendiendo el Tratado de Aguas del Indo (IWT por su sigla en inglés), que había estado vigente durante 65 años. El IWT se firmó en 1960, después de nueve años de negociaciones. Con la mediación del Banco Mundial (BM), el tratado es considerado un ejemplo exitoso de mediación internacional durante la Guerra Fría. El entonces presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower lo calificó como “un rayo de esperanza en una situación mundial desalentadora”.</p>
<p>La reciente decisión de la India de suspender el IWT trajo nuevas crisis a las relaciones indo-pakistaníes. Más allá de las apelaciones diplomáticas, ¿qué medidas concretas puede tomar un país comparativamente desfavorecido como Pakistán? El manejo de los ríos es una parte esencial de la construcción de una nación para cualquier Estado moderno. Si la India aprovecha su ventaja geográfica sobre el río Indo, ¿cómo debe responder Pakistán? (Departamento de Estado de Estados Unidos, 1992).</p>
<p>El río Indo se origina en el Tíbet (Xizang), China, y desemboca en el mar a través de Pakistán. Aunque el nombre “India” proviene del río Indo, su cuenca principal se encuentra en las actuales provincias pakistaníes de Punjab y Sindh. Según el IWT, la India controla los tres ríos orientales (Sutlej, Beas, y Ravi), mientras que Pakistán controla los tres ríos occidentales (Indo, Jhelum, y Chenab). Pakistán paga tasas de manejo a la India, y esta garantiza los derechos de agua de Pakistán sobre los tres ríos occidentales. Pakistán recibe el 80% de la escorrentía anual de los principales afluentes del río Indo, mientras que la India obtiene el 20%. El tratado reconoce el derecho de la India a generar energía hidroeléctrica en los tres ríos occidentales, pero lo restringe a centrales hidroeléctricas de pasada para asegurar que Pakistán reciba el caudal de agua río abajo.</p>
<p>El IWT no es solo un acuerdo de asignación de derechos de agua, sino también un pacto de cooperación internacional para el manejo del río. Después de que se alcanzara el acuerdo en 1960, el BM coordinó un consorcio internacional, integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia, entre otros. Este consorcio proporcionó a Pakistán aproximadamente 895 millones de dólares en ayuda para apoyar la construcción de instalaciones de riego, como las represas de Tarbela y de Mangla, y un sistema de canales de enlace. La India, por su parte, utilizó fondos nacionales para desarrollar sus ríos orientales (India, Pakistán y Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, 1960).</p>
<p>Como símbolo de mediación exitosa entre los dos países, el tratado se mantuvo inquebrantable durante los conflictos indo-pakistaníes posteriores. Sin embargo, seis décadas después, la situación regional ha cambiado drásticamente: el caudal del río Indo ha disminuido debido al cambio climático, mientras que la población en el curso superior ha aumentado. Además, el desequilibrio de poder entre la India y Pakistán se ha vuelto más pronunciado. Cuando se firmó el tratado, ambos países acababan de obtener su independencia y podían aceptar un desarrollo cooperativo bajo los auspicios de organizaciones internacionales. Pero en los últimos 30 años, el rápido crecimiento económico de la India ha ampliado la brecha entre los dos países: el PIB de Pakistán es solo una décima parte del de la India. Ya sea impulsada por la necesidad de su propio desarrollo económico o por la búsqueda de larga data del dominio regional, la India ha tratado activamente de modificar el tratado. Desde 2009, ha propuesto repetidamente modificar el tratado y ha adoptado una postura cada vez más dura (Taimur, 2020). El reciente ataque perpetrado en Cachemira, gobernada por la India, y el posterior conflicto indo-pakistaní, simplemente le proporcionaron un pretexto para la acción directa. El desarrollo del río Indo está ingresando en una nueva fase independientemente de cómo negocien las dos partes.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Del modelo del Valle del Tennessee al modelo de las Tres Gargantas</h3>
<p>Frente a una India asertiva, Pakistán debe ajustar su estrategia y manejar sus ríos de manera independiente. En la década de 1960, los proyectos de manejo del río Indo apoyados por el BM se centraron en el riego para estabilizar el recién creado Estado pakistaní. Sin embargo, el desafío crítico para el Pakistán de hoy es el manejo de sus ríos para servir a la urbanización, la industrialización y la modernización en general.</p>
<p>Para una nación moderna, el manejo de los ríos es el manejo de la nación. Desarrollar los ríos es desarrollar el país. El ejemplo más típico es el proyecto de desarrollo del Valle del Tennessee, en Estados Unidos, durante la década de 1930. En ese momento, la administración Roosevelt construyó centrales hidroeléctricas en cascada en el río Tennessee y estableció la Autoridad del Valle del Tennessee (TVA por su sigla en inglés) para manejar directamente la infraestructura hídrica de toda la cuenca del río, transformando la región en el área económica de más rápido crecimiento del país. El director de la TVA, David Lilienthal, resumió la misión de la autoridad como “hacer que el río sirva al pueblo” (2016: 9). Lilienthal posteriormente coordinó y promovió el IWT, y tanto la India como Pakistán basaron sus esfuerzos de desarrollo del río Indo en la experiencia del Valle del Tennessee.</p>
<p>Los proyectos de infraestructura hídrica a gran escala pueden mejorar integralmente la capacidad del Estado, lo cual es crucial para un país con una base infraestructural débil como Pakistán. Los logros de la infraestructura hídrica son evidentes en Pakistán: el área metropolitana de Lahore está rodeada por un estrecho canal de riego, y la provincia de Punjab tiene ocho canales similares, que conforman la famosa Green Pakistan Initiative [Iniciativa Pakistán Verde]. Estos canales, con una longitud total de 622 kilómetros, 400 estructuras auxiliares y una capacidad total de entrega de agua de 300 metros cúbicos por segundo, riegan 2 millones de hectáreas de tierra.</p>
<p>Los canales han contribuido a la base agrícola de Pakistán, demostrando el valor del modelo del Valle del Tennessee. Pero las necesidades de Pakistán han evolucionado del riego a la energía, específicamente, a la electricidad. Según un informe de 2022 de China Three Gorges Corporation [Corporación Tres Gargantas de China] (CTGC por su sigla en inglés), en el año fiscal 2020-2021 el consumo de electricidad per cápita de Pakistán fue 584 kWh (kilovatios-hora), ubicándose entre los más bajos del mundo. Además, el 24% de la población de Pakistán carece de acceso a la electricidad. Incluso en el emblemático paso fronterizo de Wagah, en Lahore, donde tiene lugar la famosa ceremonia diaria de “arriada de bandera”, el baño de la aduana carece de electricidad y tiene solo una llave de agua funcionando.</p>
<p>Aumentar el suministro hidroeléctrico se ha convertido en una prioridad en el manejo del río en Pakistán. En la década de 1930, la TVA fue reconocida por aumentar significativamente el suministro de electricidad a los estados agrícolas centrales de Estados Unidos, impulsando así el desarrollo industrial de la cuenca. En este siglo, el proyecto de la represa de las Tres Gargantas de China es, sin duda, el caso de estudio más ejemplar. Desde que la primera unidad comenzó a generar electricidad en 2003, la represa de las Tres Gargantas ha producido acumulativamente más de 1,7 billones de kWh y estableció, en 2020, un récord mundial de 111.800 millones de kWh de energía limpia producida en un solo año.</p>
<p>La experiencia y las capacidades de CTGC se ajustan bien a las necesidades de Pakistán en materia de aprovechamiento del río Indo. La central hidroeléctrica de Karot, construida bajo el liderazgo de CTGC, se convirtió en el primer proyecto financiado por el Fondo de la Ruta de la Seda y en una de las iniciativas clave del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC por su sigla en inglés). De acuerdo con el plan, CTGC ejecutará un proyecto de centrales en cascada sobre el río Jhelum, uno de los tres ríos occidentales. De sur a norte se construirán tres centrales hidroeléctricas: Karot, Mar y Kahala. La central de Karot, ya finalizada, es la quinta más grande de Pakistán, con una presa principal de 95,5 metros de altura, una capacidad instalada de 720 MW (megavatios) y una producción máxima mensual de 400 millones de kWh durante la temporada de lluvias, suficiente para abastecer de electricidad a cinco millones de personas.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Reorganizar las relaciones sociales a través del manejo del río</h3>
<p>Los proyectos de infraestructura a gran escala, como las centrales hidroeléctricas, requieren grandes inversiones y manejo a largo plazo. Para proyectos hidroeléctricos transnacionales, los factores humanos son tan críticos como las condiciones geográficas y las oportunidades de inversión. Esto requiere tanto formación de personal como reestructuración organizacional.</p>
<p>Pakistán tiene una población de 240 millones de personas y una larga tradición de trabajo agrícola. Sin embargo, aún no se ha beneficiado plenamente de su oferta de mano de obra. Lxs trabajadorxs pakistaníes están esparcidos por todo el mundo. Las estadísticas oficiales muestran que, en 2024-2025, un millón de pakistaníes abandonaron el país para trabajar en el extranjero. Muchos pobladores creen que hay pocas oportunidades de empleo en su propio país. La sociedad tradicional, arraigada en el parentesco, los lazos entre aldeas y la etnicidad, tiene unidades sociales y económicas sólidas dominadas por clanes o grupos étnicos específicos. Dentro de esta estructura, unirse al ejército (o heredar un negocio familiar) es la única forma de liberarse de las restricciones tradicionales.</p>
<p>En ese contexto social, las centrales hidroeléctricas pueden ofrecer nuevas oportunidades. La construcción de proyectos de infraestructura a gran escala requiere una especie de centralización del poder. Este proceso necesita integrar sectores sociales, seleccionar talentos a través de los estratos y establecer organizaciones con movilidad. Simultáneamente, el desarrollo hidroeléctrico de CTGC en Pakistán, desde la construcción de represas hasta la operación y manejo, implica una formación integral de la fuerza laboral, lo que gradualmente alinea la ética laboral agrícola de lxs trabajadorxs locales con la ética industrial moderna.</p>
<p>En primer lugar, el desarrollo de recursos humanos de CTGC en Pakistán rompe las barreras geográficas al proporcionar oportunidades de empleo generalizadas. En la filial pakistaní de China Three Gorges Asia-Africa Company [Compañía Tres Gargantas Asia-África] (CTGAA por su sigla en inglés), más de la mitad del personal es pakistaní, mientras que la oficina de Islamabad está enteramente integrada por personal local. Pakistán es, a menudo, visto como una nación dominada por los punjabíes, pero lxs trabajadorxs de CTGAA provienen de todas las regiones: Punjab, Sindh, Peshawar e incluso Cachemira, gobernada por Pakistán.</p>
<p>En segundo lugar, la formación de la fuerza laboral rompe los monopolios profesionales basados en el parentesco al cultivar una nueva generación de profesionales, algunos de los cuales reciben formación en China y son contratados por empresas energéticas chinas que operan en Pakistán.</p>
<p>En tercer lugar, la formación genera oportunidades laborales para las mujeres. Debido a tendencias patriarcales y religiosamente conservadoras, las mujeres pakistaníes tienen pocas oportunidades laborales a pesar de tener niveles educativos relativamente altos. CTGC, a través de sus estándares de contratación basados en la equidad y la inclusividad, recluta a mujeres y capacita a ingenieras sénior.</p>
<p>Desde el desarrollo de recursos humanos hasta la reestructuración organizacional, las inversiones de CTGC en Pakistán han creado condiciones para que los talentos locales contribuyan al desarrollo de la nación. La importancia de estas contribuciones supera a la generación de electricidad.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La infraestructura como forma de poder del Estado</h3>
<p>El sociólogo estadounidense Charles Tilly resumió la modernización europea a través del lente de la guerra, proclamando que “la guerra hace al Estado, y el Estado hace la guerra”. Desde la perspectiva de la sociología histórica, la guerra puede tanto construir el “poder despótico” de un Estado como desarrollar profundamente su “poder infraestructural” (1985). Para las naciones occidentales, la guerra fue el camino para construir Estados-nación y lograr la modernización, lo que mejoró rápida y eficazmente el poder del Estado. Sin embargo, existen contradicciones entre el poder despótico y el poder infraestructural: el primero enfatiza estructuras burocráticas jerárquicas y autoridad de arriba hacia abajo, mientras que el segundo acentúa la interacción, negociación e integración entre el Estado y la sociedad, lo que requiere un sistema de poder interconectado. Para los primeros Estados-nación europeos, la guerra impulsó el crecimiento de ambos sistemas de poder, lo que se convirtió en un camino conveniente para la construcción nacional.</p>
<p>Los países subdesarrollados del Sur Global deben rechazar el camino europeo debido a contextos internacionales fundamentalmente diferentes. Por lo tanto, los proyectos de infraestructura nacional a gran escala, como los de transporte, infraestructura hídrica y electricidad, se han convertido en el principal medio para que los países subdesarrollados construyan poder estatal. La infraestructura a escala nacional puede establecer conexiones directas entre los gobiernos centrales y las autoridades locales, fomentando redes sociales a través del acceso universal y creando vínculos sociales cohesivos para equilibrar ambos tipos de poder. Por ejemplo, la construcción por parte del gobierno surcoreano de la autopista de Seúl a Busan en la década de 1960 se transformó en el punto de partida del despegue económico y un nodo clave en la rápida modernización.</p>
<p>La infraestructura eléctrica tiene un impacto mucho mayor que las carreteras. Esto se debe a que, mientras las autopistas conectan regiones, al unir ciudades principales con localidades secundarias y áreas rurales, el suministro eléctrico se conecta a hogares individuales. El control centralizado y la distribución descentralizada de la generación y transmisión eléctrica también se alinean con los requisitos duales de los poderes despótico e infraestructural. El ciclo de producción y cobro de electricidad, siendo tanto un bien energético como un bien público, refleja la transformación dinámica del poder del Estado a la capacidad del Estado.</p>
<p>Sin embargo, la desigual distribución espacial de la infraestructura y los desiguales beneficios que generan pueden crear crisis de legitimidad. Henri Lefebvre, filósofo marxista francés, resumió este fenómeno como la vinculación del poder del Estado con el espacio, enfatizando que el Estado configura las relaciones sociales dentro de los espacios, y que los espacios forman la base del poder estatal (Akhter, 2015: 849-870). En términos de suministro eléctrico, la producción de electricidad representa el punto de partida del poder del Estado, mientras que el acceso a la electricidad representa el punto final y la materialización de su poder. No coordinar la producción y el acceso puede conducir a luchas de poder.</p>
<p>Pakistán tiene una forma rectangular, alargada de norte a sur y estrecha de este a oeste. El norte, privilegiado por sus montañas y ríos, es ideal para el desarrollo hidroeléctrico. El sur, con vastas llanuras, valles y desiertos, tiene ricas reservas de carbón adecuadas para la energía térmica. Durante el dominio colonial británico, se construyeron dos centros de suministro eléctrico en el norte y el sur de Pakistán. La red eléctrica principal y la mayoría de las líneas de transmisión y distribución en Pakistán son operadas y manejadas por la National Transmission &amp; Despatch Company [Compañía Nacional de Transmisión y Despacho] (NTDC por su sigla en inglés). En la ciudad sureña de Karachi y sus áreas circundantes, el suministro eléctrico es operado de forma independiente por la Karachi Electric Supply Company [Compañía de Abastecimiento Eléctrico de Karachi]. Además, NTDC ha establecido varias empresas de distribución regional en todo el país para repartir electricidad localmente. Pakistán depende de una única línea de transmisión norte-sur, mientras que la construcción de líneas alimentadoras y ramales depende enteramente de la capacidad local. Por consiguiente, las grandes ciudades con mayores recursos tienen mejores redes de distribución, mientras que, en áreas remotas o subdesarrolladas, la distribución de electricidad sigue siendo insuficiente.</p>
<p>A pesar de las importantes desigualdades regionales, la política nacional de Pakistán se adhiere al principio de igualdad de trato y uniformidad en el consumo de electricidad. La política eléctrica del país se basa en dos principios clave: primero, la política de “generación conjunta”, que garantiza que todas las provincias compartan los recursos de generación de energía del país. Segundo, la política de “tarifa unificada”, que requiere que los consumidores de toda la nación paguen la misma tarifa eléctrica. Para facilitar el intercambio de electricidad, Pakistán introdujo empresas privadas de suministro encargadas de transmitir electricidad a regiones y grupos específicos. Al mismo tiempo, el gobierno pakistaní incluyó un subsidio para compensar diferencias tarifarias para ciertas regiones y grupos con el fin de mantener la tarifa unificada, lo que finalmente condujo a un enorme déficit fiscal (Naqvi, 2022: 30-31, 2, 78). Tomando como ejemplo el año fiscal 2010-2011, el gobierno federal proporcionó subsidios por un valor de 259.000 millones de rupias pakistaníes (aproximadamente 3.000 millones de dólares al tipo de cambio de 2011) al sector eléctrico, superando el 10% del presupuesto federal total de Pakistán (Naqvi, 2022: 30-31, 2, 78).</p>
<p>El fracaso en lograr el acceso universal a la electricidad no solo ha ejercido una inmensa presión sobre las finanzas nacionales de Pakistán, sino que también ha convertido los proyectos de infraestructura pública en focos de conflictos regionales y étnicos. Por ejemplo, la prolongada confrontación entre Sindh y Punjab se originó con la construcción de la represa de Tarbela, en 1974, que marcó el surgimiento de un regionalismo manifiesto en Pakistán.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Los desafíos de la capacidad del Estado pakistaní</h3>
<p>Las lecciones de China para Pakistán se extienden más allá de la generación de electricidad. China ha construido la red eléctrica más grande del mundo, que tiene como centro la represa de las Tres Gargantas. Expertos pakistaníes han señalado que la experiencia en redes eléctricas es el activo más importante de CTGC, ya que la mayoría de las empresas generadoras de electricidad rara vez se dedican a la construcción de redes.</p>
<p>Dado el carácter relativamente regulable de los recursos hidroeléctricos, la flexibilidad de los equipos electromecánicos y la topología simplificada de la red eléctrica, las centrales hidroeléctricas presentan ventajas para operar como centro de la red. Con el avance del CPEC, Pakistán ha construido múltiples centrales hidroeléctricas y ha ejecutado proyectos de centrales en cascada en varios ríos de la cuenca del Indo. En consecuencia, el sistema de transmisión y distribución requiere mejoras para evitar dificultades en la comercialización de la electricidad generada. Si la construcción de infraestructura hidroeléctrica a gran escala representa la concentración de recursos para realizar tareas de gran envergadura, entonces la transición desde la construcción de centrales hacia el tendido de la red eléctrica constituye un proceso que va de lo macro a lo micro, estableciendo vínculos con las unidades sociales locales.</p>
<p>El poder del Estado materializado en la infraestructura eléctrica tiene los dos atributos discutidos anteriormente: las grandes represas y centrales hidroeléctricas exhiben poder despótico, mientras que las redes constituyen poder infraestructural. El dominio colonial británico en el subcontinente se centró en establecer sistemas de poder despótico mientras minimizaba las inversiones en poder infraestructural para preservar las estructuras sociales tradicionales. En 1853, la India británica construyó una línea ferroviaria experimental de 32 kilómetros, que se expandió a 72.000 kilómetros en 1947, convirtiéndose en el cuarto sistema ferroviario más grande del mundo en ese momento. Sin embargo, el 70% de los ferrocarriles de la India británica conectaban puertos con áreas interiores de producción de materias primas, esencialmente corredores comerciales coloniales, en lugar de formar una red doméstica interconectada (Chaudhary y Gupta et al., 2016: 141-144, 27). Esta infraestructura de punto a punto ejemplifica la estructura de poder de la India británica. De manera similar a los ferrocarriles de la India, las primeras instalaciones eléctricas de Pakistán se concentraron en grandes ciudades como Karachi y Lahore, así como en fortalezas militares como Rawalpindi, formando las conexiones de punto a línea que definen la red de Pakistán. El país heredó el sistema eléctrico de las autoridades coloniales británicas y sus características no estandarizadas de poder infraestructural. Desde su fundación, Pakistán ha cooptado a las élites locales y reconocido sus redes de poder tradicionales. En cuanto al clientelismo, generalizado en la sociedad pakistaní, el enfoque ha sido en gran medida de asimilación más que de reforma.</p>
<p>Como se mencionó anteriormente, mientras los subsidios eléctricos de Pakistán son sustanciales, el país también sufre de pérdidas de electricidad extremas. Entre 2005 y 2015, la pérdida promedio en transmisión y distribución en la red eléctrica de Pakistán fue elevada, alcanzando el 20,84%, en comparación con un estándar internacional de solo 7% durante el mismo período (Chaudhary y Gupta et al., 2016: 141-144, 27). Según estudios de CTGC, el 50% del consumo de electricidad en Pakistán se atribuye a pérdidas no técnicas (robo de electricidad), mientras que otras investigaciones estiman esta cifra en 30%-40%. Esto socava gravemente los ingresos de las empresas generadoras locales. Según cálculos de CTGC, la tasa más alta de recaudación de cobros de electricidad en Pakistán es solo del 85%.</p>
<p>Tales tasas de robo deben ser vistas como problemas estructurales más que como fallas regulatorias. Thomas Parke Hughes, historiador tecnológico estadounidense, esquematizó la expansión de los sistemas eléctricos de 1880 a 1930 en cinco etapas: invención, transferencia tecnológica, crecimiento del sistema, impulso sustancial, planificación y transformación (1988: 14-17). Cada etapa es liderada por diferentes actores: por ejemplo, las primeras tres etapas fueron impulsadas por inventorxs, ingenierxs, empresarixs y financierxs, mientras que las dos últimas requirieron la participación del gobierno o instituciones públicas. Para los países subdesarrollados, la construcción de sistemas eléctricos a menudo pasa rápidamente por las primeras tres etapas, sin lograr fomentar un suficiente impulso en el mercado tecnológico. Sin los mecanismos de financiamiento correspondientes, técnicos y experiencia en manejo, la construcción a gran escala no puede sostenerse. Del mismo modo, sin una robusta demanda industrial, la oferta masiva de electricidad carece de clientes, impidiendo alcanzar economías de escala. Sin un mercado de electricidad amplio, no puede ocurrir la transición a servicios públicos, impidiendo así la realización del poder infraestructural del Estado.</p>
<p>Cuando el suministro formal de electricidad no logra proporcionar servicios públicos, el robo de electricidad bajo estructuras de poder informales se generaliza, siendo tolerado o incluso facilitado por las autoridades del sector eléctrico y funcionarios de base, lo que a menudo está entrelazado con la política partidista y étnica. En Baluchistán y el interior de Sindh, el 75% y el 64% del suministro eléctrico, respectivamente, permanece impago; esto equivale a un subsidio federal implícito (Naqvi, 2022: 30-31, 2, 78).</p>
<p>Para Pakistán, reconfigurar la red eléctrica implica reconstruir sistemas de poder infraestructural, lo que requiere ajustes a las estructuras de poder no estandarizadas de larga data. Está claro que un sistema energético frágil no puede sostener las demandas eléctricas de 240 millones de personas. Por lo tanto, el gobierno pakistaní ha intentado en repetidas ocasiones reformar el sistema eléctrico y abolir la tarificación uniforme, pero las protestas sociales y las presiones económicas lo han obligado a estabilizar las tarifas. La administración del primer ministro Shehbaz Sharif hizo de la reforma del sistema eléctrico un eje central, pero los esfuerzos se han limitado a resolver las deudas de subsidios de los proveedores privados de electricidad, sin avances en la construcción de una red eléctrica nacional a gran escala.</p>
<p>Si la construcción de una red a gran escala no es factible de inmediato, ¿existen caminos alternativos para sostener el suministro eléctrico de Pakistán y los derechos eléctricos de sus residentes? En medio de crecientes tensiones geopolíticas, ¿hay otras vías para acceder a la electricidad más allá de los sistemas hidroeléctricos?.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La energía fotovoltaica como medio para mejorar la capacidad del Estado</h3>
<p>Si CTGC proporciona una vía desde arriba hacia abajo, desde el manejo del río hasta los sistemas eléctricos nacionales, China también ofrece a Pakistán un enfoque desde abajo hacia arriba para acceder a la electricidad a través de la energía fotovoltaica (FV).</p>
<p>Debido a los frecuentes cortes de energía eléctrica, los hogares acomodados, hoteles, escuelas, hospitales y otros en Pakistán normalmente dependen de generadores diésel para emergencias. Sin embargo, los paneles solares están reemplazando gradualmente a estos generadores en varios niveles de la sociedad pakistaní e impulsando el crecimiento de la industria de almacenamiento de energía. En Pakistán, muchos hogares acomodados e incluso nuevas áreas residenciales dependen de instalaciones solares en sus techos. Los sistemas FV también se han integrado en la vida de los pakistaníes de ingresos medios y bajos, con instalaciones solares visibles en asentamientos informales en Islamabad y Lahore. Viajando por las zonas rurales de Pakistán se pueden ver cobertizos sencillos al borde de la carretera equipados con paneles solares, donde la gente puede cargar sus dispositivos móviles.</p>
<p>En 2024, Pakistán importó aproximadamente 16 GW (gigavatios) de componentes FV, poco más de un tercio de la capacidad total instalada de generación eléctrica del país (45 GW) en junio de ese año. De los 16 GW, solo 0,63 se utilizaron para energía solar centralizada, siendo el resto generación FV distribuida. Según un informe del grupo de expertos pakistaní Renewables First [Renovables primero], la capacidad de generación eléctrica de Pakistán aumentó a 46,2 millones de KW (kilovatios) en 2024 con la puesta en marcha de tres nuevas plantas de energía solar, elevando la participación de la energía renovable a gran escala en la capacidad instalada del país, del 6% al 7%. Los recursos de energía eléctrica distribuidos en Pakistán crecieron en forma significativa, duplicándose la capacidad de medición neta de 1,3 millones de KW en 2023 a 2,5 millones de KW en 2024, y alcanzando 4,9 millones de KW en marzo de 2025 (2025).</p>
<p>En Pakistán, las instalaciones fotovoltaicas y la generación FV distribuida han comenzado a reemplazar los métodos anteriores de racionamiento eléctrico. La generación FV distribuida ofrece una vía de bajo costo para acceder a la electricidad, particularmente para los pakistaníes de ingresos medios y bajos. Pakistán está naturalmente dotado de largas horas de luz solar, con un promedio de 6,8 horas diarias en la provincia de Punyab, lo que lo hace ideal para el uso de sistemas de generación FV. El acceso a la electricidad se vuelve posible con solo un panel solar y una batería de almacenamiento. Este camino es posible gracias a la capacidad industrial de China, que produce el 97% de los paneles FV del mundo y representa el 99% de las importaciones FV de Pakistán.</p>
<p>La generación FV distribuida ha reducido significativamente la carga sobre los servicios eléctricos oficiales de Pakistán. El sector público de electricidad puede centrarse en servir a clientes industriales y comerciales, cuya demanda a gran escala ayuda a la construcción de la red nacional de Pakistán. Desde una perspectiva de desarrollo nacional y construcción de capacidades, los sistemas FV no son solo energía limpia, sino una herramienta para fortalecer el poder infraestructural de Pakistán. Al reducir el umbral de acceso a la electricidad, el Estado pakistaní puede proporcionar acceso universal a la electricidad y facilitar una participación económica más amplia. En Lahore, el 95% de las tierras de cultivo han cambiado al almacenamiento de agua con energía solar. Con una capacidad de instalación promedio de 5-10 KW por hogar, esto puede cubrir un área de riego de dos a cinco hectáreas (Renewable First y Herald Analytics, 2024). Las actividades económicas emergentes, como la creación de contenido en redes sociales, también se benefician de la electricidad.</p>
<p>Desde un punto de vista técnico, la generación FV distribuida vincula directamente el suministro eléctrico con lxs usuarixs finales, permitiendo el acceso en áreas rurales y asentamientos urbanos informales. Las unidades básicas de energía formadas por sistemas FV distribuidos pueden interconectarse rápidamente para establecer microrredes, que luego pueden integrarse sin problemas en el marco de la red eléctrica nacional de Pakistán, aún en desarrollo. Estas unidades fundamentales de redes basadas en FV no solo son confiables, sino también resistentes, ofreciendo el potencial de transformar los graves problemas de búsqueda de rentabilidad y robo de electricidad en negociaciones de precios regulados.</p>
<p>Para los agricultores pakistaníes que viven en comunidades aldeanas tradicionales y dependen de vínculos de parentesco para sus actividades económicas, la aparición de nuevas relaciones sociales impulsará la formación de nuevas redes económicas. Esta nueva integración del espacio y el poder del Estado es beneficiosa para mejorar la capacidad estatal de Pakistán.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">China como socio y modelo de desarrollo</h3>
<p>El objetivo de Pakistán de desarrollar el río Indo permanece inalterado a pesar del cambio climático y de la evolución política y económica regional. Para abordar estos nuevos desafíos, Pakistán busca una utilización diversificada e integral del río Indo, transitando del riego al desarrollo energético integrado. Desde su fundación, Pakistán ha visto el manejo integral de ese río como una herramienta crucial para la construcción nacional. Si bien el desarrollo de infraestructuras a gran escala ha mejorado en cierta medida la credibilidad de la federación pakistaní, su limitada ecuanimidad ha generado nuevas controversias.</p>
<p>Frente a las presiones geopolíticas, Pakistán necesita una capacidad del Estado más fuerte. Por fuera de los beneficios de oportunidades coyunturales o ventajas geográficas, el país debe cultivar sus propias condiciones sociales. Pakistán debe invertir en infraestructura pública tanto para el desarrollo económico como para la construcción de capacidades nacionales, algo que se alinea con la intención del CPEC.</p>
<p>China ofrece al Sur Global tanto capacidades de desarrollo como un modelo para aprovechar el crecimiento económico y fortalecer la capacidad del Estado. En el pasado, se enfatizaba más el papel de China en la promoción de proyectos de infraestructura pública a gran escala en las naciones en desarrollo. Con el establecimiento de las ventajas industriales de China, debe reconocerse el papel de las nuevas tecnologías en el fortalecimiento de la capacidad del Estado. La difusión de nuevas tecnologías es fundamental para la transformación estructural.</p>
<p>El orden internacional ha sufrido cambios disruptivos desde el final de la Guerra Mundial Antifascista, creando resultados divergentes dentro del Sur Global. La importancia de la construcción de capacidad del Estado ha superado ahora al desarrollo económico, ya que el crecimiento económico debe ir de la mano del buen gobierno. Los desafíos de Pakistán no son casos aislados, sino que reflejan tendencias más amplias en el Sur Global. El papel de los sectores hidroeléctrico y fotovoltaico de China en el abordaje de las necesidades energéticas de Pakistán subraya el papel de apoyo que las empresas chinas pueden desempeñar en el mejoramiento de las capacidades de los países del Sur Global. Una capacidad del Estado fortalecida puede utilizarse para mejorar el bienestar público, y viceversa. Juntas, estas dos dimensiones conducen a condiciones sociales propicias para una modernización más amplia de los Estados-nación.</p>
<p><em>Esta investigación contó con el apoyo de CTGC.</em></p>
<h3 style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a>Nota editorial: En abril de 2025, un ataque terrorista en Jammu y Cachemira, bajo administración india, resultó en la muerte de 26 civiles. En respuesta, la India lanzó la Operación Sindoor, que consistió en un ataque con misiles contra Pakistán.</p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>Referencias bibliográficas</strong></h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
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<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/2.jpg" width="1080" height="1080"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Li Xiang</strong></p><small>Li Xiang (李响) es miembro de la Shanghai Academy of Global Governance and Regional Studies [Academia de Gobernanza Global y Estudios Regionales] de Shanghái en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái y del Instituto de Estudios Mediterráneos de la Zhejiang International Studies University [Universidad de Estudios Internacionales de Zhejiang]. Ha trabajado con varios medios de comunicación chinos y ha escrito sobre desarrollo regional, enfocando su investigación en temas de desarrollo del Sur Global.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La praxis del desarrollo en el Sur Global</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2026-1-editorial-praxis-del-desarrollo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:00:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[industrialización]]></category>
		<category><![CDATA[development theory]]></category>
		<category><![CDATA[teoría del desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[capacidad estatal]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sur Global]]></category>
		<category><![CDATA[Modernización]]></category>
		<category><![CDATA[Cooperación Sur-Sur]]></category>
		<category><![CDATA[consenso de Washington]]></category>
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					<description><![CDATA[Los sectores hidroeléctrico y fotovoltaico de China están transformando el panorama energético de Pakistán, ofreciendo un modelo de doble vía para el fortalecimiento de la capacidad estatal que combina infraestructura centralizada con acceso descentralizado a la electricidad.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Vivimos en un interregno. El orden neoliberal que reorganizó la producción y el pensamiento globales desde la década de 1980 ha perdido su legitimidad, incluso entre sus propios arquitectos. El Consenso de Washington -que pregona austeridad fiscal, liberalización comercial, privatización, subordinación del Estado a la “disciplina” del mercado- ha sido repudiado no solo por las estadísticas de estancamiento en África y América Latina, sino por el comportamiento del propio Norte Global, que ahora sigue abiertamente políticas industriales y proteccionismo, mientras niega las mismas al Sur Global.</p>
<p>Sin embargo, el interregno es precisamente lo que hace que el momento presente sea tan peligroso: el viejo orden decae sin morir, y el nuevo aún no puede nacer. El Sur Global navega en una coyuntura donde las reglas del juego están siendo reescritas por las mismas potencias que las escribieron la primera vez, solo que ahora con instrumentos abiertamente coercitivos, desde “aranceles recíprocos” hasta nuevos tratados desiguales, pasando por sanciones y ataques decapitantes.</p>
<p>Es en esta coyuntura que deben leerse los cuatro textos de este número de <em>Wenhua Zongheng</em>. En conjunto, constituyen una contribución china emergente a la teoría y la práctica de la modernización en el Sur Global. El hilo que los une no es cultural ni ideológico en sentido estricto. Es resueltamente material: cada texto se ocupa de preguntas concretas acerca de cómo los Estados construyen capacidad productiva, aseguran las condiciones de su propia reproducción y resisten la subordinación a un orden internacional diseñado para su subdesarrollo permanente.</p>
<p>Qin Beichen y Jing Jun, en “Construir una nueva teoría del desarrollo desde el Sur Global”, proporcionan el andamiaje teórico de todo el número. Demuestran que el Consenso de Washington nunca fue solamente un conjunto de prescripciones económicas. Fue una construcción ideológica que logró combinar exitosamente la libertad del capital con la libertad misma, deslegitimando cualquier acción estatal que amenazara los márgenes de ganancia de las empresas multinacionales. Instrumentalizó las instituciones internacionales, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y los mecanismos de solución de disputas incorporados en los acuerdos comerciales, para oponerse a las estrategias de desarrollo autónomas del Sur Global. Las consecuencias están documentadas con precisión: desindustrialización prematura en toda África y América Latina, acumulación de mano de obra en sectores de servicios de baja productividad, vaciamiento de la capacidad estatal y clausura de la vía histórica que siguió toda economía actualmente industrializada. Los autores sostienen con razón que esto no fue un fracaso del neoliberalismo, sino su logro. El subdesarrollo sistemático de las economías periféricas es la condición previa, no el subproducto desafortunado, de la acumulación que ocurre en el centro (Norte Global).</p>
<p>Lo que resulta especialmente valioso en la contribución de Qin y Jing es su identificación de los tres obstáculos estructurales que enfrenta el <em>catch-up</em> posneoliberal: las tendencias de ahorro de mano de obra de la tecnología digital en la manufactura, el control oligopólico de las empresas multinacionales sobre los activos intangibles (patentes, datos, valor de marca, protocolos de cadena de suministro), y la intensificación de la competencia geopolítica entre grandes potencias, que comprime el espacio de política disponible para los gobiernos del Sur Global. Estas no son crisis separadas, sino un sistema unificado de restricciones. La tarea que plantean para el Sur Global es, consecuentemente, ambiciosa. No se trata de corregir los excesos neoliberales dentro de un marco existente, sino de construir un paradigma teórico completamente nuevo, arraigado en las experiencias del Sur Global, centrado en la producción y el empleo más que en la eficiencia del intercambio y transparente acerca del papel constitutivo del Estado en toda industrialización históricamente exitosa.</p>
<p>Es precisamente esta exigencia teórica, la de una explicación fundamentada y materializada de cómo los Estados desarrollan las fuerzas productivas, la que el texto de Li Xiang, “China y la electrificación del Sur Global: el caso de Pakistán”, intenta responder en el nivel de la práctica. Pakistán no es un estudio de caso abstracto, sino un sitio de diagnóstico. Aquí, la herencia colonial es inusualmente legible: la inversión en infraestructura británica fue explícitamente diseñada para conectar puertos con las regiones del interior, fuentes de materias primas, en lugar de construir una economía doméstica integrada. Los ferrocarriles que convirtieron a la India británica en la cuarta red ferroviaria más grande del mundo eran corredores comerciales coloniales, no infraestructura de desarrollo nacional. Pakistán heredó esta lógica punto a línea, incluyendo sus consecuencias políticas: una red eléctrica que concentra la distribución en las grandes ciudades y centros militares, dejando a las regiones periféricas desatendidas.</p>
<p>El aporte de la experiencia y las capacidades de China a esta situación no es únicamente la electricidad, sino la reorganización material de las relaciones Estado-sociedad. Li Xiang es más penetrante cuando distingue entre “poder despótico” y “poder infraestructural”. El primero caracteriza la autoridad jerárquica de arriba abajo. El segundo, la penetración del Estado, en red y negociada, a través de la sociedad, a nivel del hogar y la aldea. Las grandes represas y centrales hidroeléctricas encarnan el poder despótico. Las redes, y sobre todo la generación fotovoltaica distribuida, constituyen el poder infraestructural. La idea de que los paneles fotovoltaicos están reemplazando a los generadores diésel en los asentamientos informales de Lahore, permitiendo a los agricultores alimentar sus sistemas de riego con paneles de energía solar y poniendo microrredes independientes a disposición de las comunidades excluidas de los servicios eléctricos formales, no es una historia sobre energía limpia. Es una historia sobre la expansión material de la capacidad del Estado desde abajo, la extensión del alcance infraestructural del Estado pakistaní a espacios sociales que el colonialismo dejó deliberadamente sin integrar.</p>
<p>La lección estratégica aquí se generaliza poderosamente. La combinación de infraestructura centralizada a gran escala (que concentra el poder estatal e impulsa la demanda industrial) con tecnología descentralizada distribuida (que democratiza el acceso y construye el tejido social del desarrollo) ofrece un modelo de dos vías para la construcción de capacidad estatal. Esta alude directamente a las condiciones fragmentadas y de herencia colonial de gran parte de África subsahariana, el sur y sudeste asiático, y partes de América Latina. El Corredor Económico China-Pakistán es, desde esta perspectiva, no solo una relación de inversión bilateral, sino un laboratorio para un nuevo modo de cooperación Sur-Sur para el desarrollo; uno que explícitamente apunta a fortalecer la capacidad estatal en lugar de erosionarla, como históricamente han hecho las condicionalidades de los préstamos multilaterales del Norte.</p>
<p>El texto de Feng Chao, “La industria manufacturera de la Ruta de la Seda: una vía alternativa hacia la globalización”, examina una dimensión complementaria de la misma problemática: no la infraestructura energética, sino la arquitectura de la producción industrial. El modelo de industria manufacturera de la Ruta de la Seda que Feng propone (empresas chinas que construyen redes manufactureras transnacionales en Vietnam mediante inversión extranjera directa, transferencia tecnológica e integración de cadenas industriales) se presenta como una respuesta a la crisis de la desglobalización y al intento sistemático de Estados Unidos de utilizar la hegemonía tecnológica, los regímenes de propiedad intelectual y las barreras arancelarias para congelar el desarrollo industrial de China. Estas no son medidas comerciales neutrales en ningún sentido. Son instrumentos de contención hiperimperialista, diseñados para impedir el surgimiento de redes de producción transnacionales que puedan ofrecer a los países del Sur Global una alternativa a la dependencia de las cadenas de valor corporativas del Norte Global.</p>
<p>La contribución más significativa de Feng es el concepto de “país de origen móvil”: la idea de que las empresas chinas pueden construir ecosistemas fuertemente localizados en Vietnam y, por extensión, en toda la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y más allá, logrando una genuina creación de valor agregado, transferencia tecnológica, desarrollo de la fuerza laboral y mejora industrial, en lugar de simplemente reubicar el ensamblaje intensivo en mano de obra para aprovechar el arbitraje arancelario. El argumento es que la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI por su sigla en inglés) puede funcionar como un marco para una integración productiva genuina, una que sirva a las estrategias de industrialización de los países receptores en lugar de subordinarlos a las demandas de exportación del país inversor.</p>
<p>La pregunta de si la expansión industrial china en Vietnam y en otros lugares replica la lógica extractiva de las oleadas anteriores de inversión extranjera, o transfiere genuinamente capacidad productiva y tecnológica a las economías receptoras, es precisamente la pregunta que distingue a la cooperación Sur-Sur de una nueva variante de la dependencia. La respuesta de Feng no es concluyente, pero el marco analítico que ofrece, centrado en la fuerte localización, las proporciones de valor agregado doméstico, el desarrollo de la fuerza laboral y la construcción de conglomerados de suministro establecidos localmente, brinda los criterios mediante los cuales puede evaluarse el carácter progresivo o regresivo de cualquier relación de inversión específica. Para los movimientos y gobiernos de todo el Sur Global, esto tiene un valor práctico considerable.</p>
<p>Finalmente, la reseña de Wang Li sobre la biografía intelectual que Qiu Shijie dedica a Liu Shinkei, un economista taiwanés, ilumina la profundidad histórica de estos debates de maneras inesperadas. La trayectoria intelectual de Liu, desde las teorías marxistas japonesas de la “no transición”, pasando por encuentros con la teoría de la dependencia y el análisis del sistema-mundo, hasta un retorno final hacia la teoría del desarrollo endógeno y el nacionalismo económico, no es solo un episodio en la historia de las ideas. Es un mapa comprimido de los dilemas teóricos que aún enfrenta el Sur Global. Lo que Wang Li recupera de esta trayectoria es la tensión productiva misma: la insistencia en que comprender cualquier economía particular requiere tanto el rigor del análisis de clase interno como la honestidad acerca de su integración en un sistema mundial estructuralmente desigual. Ni las teorías del desarrollo endógeno ni la teoría del sistema-mundo son suficientes por sí solas. La síntesis dialéctica, una teoría de cómo las fuerzas de clase endógenas interactúan con las estructuras de la acumulación global, sigue siendo el proyecto inconcluso.</p>
<p>A lo largo de los cuatro textos, emerge un argumento convergente con creciente claridad. La construcción de una nueva teoría del desarrollo para el Sur Global requiere, simultáneamente, una ruptura teórica con los marcos epistémicos del Norte que naturalizan la subordinación de los Estados del Sur, el despliegue activo del poder estatal para desarrollar las fuerzas productivas, con la manufactura en el centro, el uso estratégico de la cooperación Sur-Sur como vehículo para construir capacidad estatal en lugar de crear nueva dependencia, y la recuperación de las tradiciones intelectuales del propio Sur Global como recursos para una teoría del desarrollo genuinamente del Sur.</p>
<p>Los textos aquí reunidos no ofrecen un programa completo, pero brindan las herramientas para pensar el problema en toda su complejidad: ya sea la desideologización teórica de la economía del desarrollo, la relación entre la gran infraestructura y la capacidad estatal, las condiciones bajo las cuales la cooperación industrial transnacional sirve o socava el desarrollo de las naciones receptoras, o la larga historia del compromiso marxista con el problema del desarrollo tardío. Quienes contribuyen a este número participan en la construcción de un patrimonio teórico común que pertenece, por derecho de experiencia y necesidad, al Sur Global.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La industria manufacturera de la Ruta de la Seda: una vía alternativa hacia la globalización</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2026-1-ruta-de-la-seda-alternativa-hacia-la-globalizacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[vietnam]]></category>
		<category><![CDATA[cadenas de suministro]]></category>
		<category><![CDATA[Iniciativa de la Franja y la Ruta]]></category>
		<category><![CDATA[industrial policy]]></category>
		<category><![CDATA[política industrial]]></category>
		<category><![CDATA[Industria manufacturera de la Ruta de la Seda]]></category>
		<category><![CDATA[desglobalización]]></category>
		<category><![CDATA[ASEAN]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
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					<description><![CDATA[A medida que el neoliberalismo pierde credibilidad, el Sur Global debe construir una nueva teoría del desarrollo arraigada en su propia experiencia, centrada en la producción y la capacidad estatal en lugar del fundamentalismo de mercado.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde que la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI por su sigla en inglés) fue propuesta en 2013, el sector manufacturero chino ha explorado los mercados internacionales y se ha integrado al ciclo económico mundial. Al mismo tiempo, los países industrializados, como Estados Unidos, han buscado mantener su dominio económico valiéndose de la hegemonía tecnológica, el control en las fases iniciales de las cadenas industriales y medidas proteccionistas para imponer bloqueos tecnológicos y barreras comerciales contra los países en proceso de industrialización, como China. En este contexto, resulta fundamental estudiar cómo las empresas manufactureras chinas han respondido expandiéndose al exterior, abriendo nuevos mercados y reconfigurando las cadenas industriales transnacionales.</p>
<p>Vietnam, nodo crucial para la BRI, posee ventajas naturales y potencial de <em>catch-up</em> para la reestructuración industrial y de las cadenas de valor, lo que lo convierte en un polo de atracción para las empresas chinas que se expanden al exterior (Feng, 2025a). En la actualidad, la presencia manufacturera china en Vietnam se manifiesta en la expansión de redes de cadenas de suministro, lo que indirectamente demuestra la creciente incompatibilidad entre el alcance espacial de las actividades económicas y la rigidez de las fronteras políticas. El traslado de fábricas chinas a Vietnam no implica la transferencia de industrias completas. Por el contrario, China actúa como centro neurálgico de la cadena industrial y Vietnam opera como eslabón vital hacia los mercados internacionales, conformando un componente importante de la estructura de “doble circulación”. Los sectores manufactureros de China y Vietnam han forjado una relación fuertemente integrada y de apoyo mutuo (Shi, 2020).</p>
<p>En el marco de la crisis de la desglobalización, las empresas chinas continúan realizando inversiones transfronterizas a través de cadenas industriales globales y en múltiples marcos de políticas nacionales. En este contexto, el presente artículo propone el concepto de “industria manufacturera de la Ruta de la Seda” (SRM por su sigla en inglés), un nuevo modelo de colaboración industrial bajo la BRI mediante el cual las empresas chinas construyen redes de manufactura transnacionales a través de la inversión extranjera directa, la transferencia tecnológica y la integración de cadenas industriales. Este modelo ayuda a los actores de mercado involucrados en negocios transnacionales a controlar los flujos transfronterizos de capital, coordinar y reestructurar los nodos económicos clave en las cadenas industriales, compartir recursos, promover una división eficaz del trabajo a nivel internacional y maximizar los rendimientos marginales.</p>
<p>La práctica de la SRM en Vietnam refleja la necesidad de China de internacionalizar su cadena industrial, a la vez que crea una sinergia con la estrategia vietnamita de utilización de capital extranjero para industrializarse. Su importancia estratégica radica en la integración de las cadenas industriales mundiales para conformar una estructura productiva entrelazada. Se espera que esto constituya no solo una medida eficaz contra el proteccionismo y el desacoplamiento, sino también una vía alternativa de globalización y la base de un nuevo orden económico internacional.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La evolución de la diplomacia económica de Vietnam</h3>
<p>Desde comienzos de la década de 2000, Vietnam ha seguido una estrategia de integración económica internacional en tres etapas. La primera consistió en una incorporación proactiva a la economía internacional, tal como lo propuso el IX Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam (PCV) en 2001.</p>
<p>La segunda etapa, iniciada en 2016, fue la de integración internacional comprehensiva. Esta implicó el establecimiento de relaciones comerciales con 230 países y regiones, así como la adhesión a diversos acuerdos, entre ellos, la BRI y el Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico en 2017, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP por su sigla en inglés) en noviembre de 2021 y el Marco Económico del Indo-Pacífico en 2022. Estos mecanismos multilaterales fueron aprovechados para la diplomacia económica y para consolidar la posición de Vietnam durante la reestructuración de las cadenas industriales de Asia Oriental.</p>
<p>La tercera etapa fue la de integración profunda, definida por el XIII Congreso Nacional del PCV en 2021. En 2024, Tô Lâm fue elegido secretario general del PCV. En un discurso pronunciado ante el Ministerio de Relaciones Exteriores, destacó la integración de Vietnam a la economía mundial en un grado sin precedentes y exigió que la política exterior del país “consolide constantemente la posición y la fortaleza”, “difunda y proyecte el poder blando de Vietnam al mundo a través de la diplomacia cultural y la información exterior”, y “presente ante el mundo un Vietnam independiente, autónomo, pacífico, cooperativo, amistoso, en desarrollo, próspero y feliz”.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La evolución de la política industrial de Vietnam</h3>
<p>En los últimos años, Vietnam ha continuado su camino de integración económica internacional manteniendo una economía de mercado de orientación socialista, limitando la dependencia de actores externos y garantizando su independencia y autonomía.</p>
<p>Desde 2024, Tô Lâm ha propuesto la “Nueva Era del Ascenso Nacional” e impulsado una serie de resoluciones para promover la innovación científico-tecnológica, el desarrollo de la economía privada, la renovación de la labor legislativa y de aplicación de la ley, y la profundización de la integración internacional. Todo ello se combinó con una campaña anticorrupción para reforzar el Estado de derecho socialista. Además, se reformaron la Constitución, decenas de leyes y reglamentos, y tratados de libre comercio (TLC) para responder a las necesidades del desarrollo económico.</p>
<p>Medidas como las fusiones provinciales y municipales y la reducción institucional han servido para promover la gobernanza escalonada, la simplificación administrativa y la descentralización. Simultáneamente, el gobierno ha introducido políticas como exenciones fiscales, simplificación regulatoria, eficiencia administrativa y normas antimonopolio. Estos esfuerzos han contribuido a configurar un entorno local compatible con la cooperación internacional.</p>
<p>Vietnam ocupa actualmente una posición media-baja en las cadenas de valor de Asia Oriental: importa insumos intermedios de China, Japón y Corea del Sur, y exporta productos terminados a Europa y Estados Unidos. Insatisfecho con este statu quo, el gobierno vietnamita ha adoptado una serie de medidas para promover el desarrollo de la manufactura de alto nivel. A partir de la “Estrategia de Desarrollo Socioeconómico 2016-2020”, Vietnam prioriza cada vez más el desarrollo de industrias de alta tecnología, incluidos los sectores de información electrónica, biofarmacéutica, nuevos materiales y energías renovables. Con base en la “Estrategia de Desarrollo de Ciencia, Tecnología e Innovación hacia 2030”, se prevé que la participación de los productos industriales de alta tecnología en el sector manufacturero vietnamita supere el 45%, transformando a Vietnam en un país industrial moderno para 2030.</p>
<p>En el doble contexto de la reestructuración de las cadenas globales de valor y el avance de la BRI, Vietnam, con sus ventajas de localización, costos competitivos y participación activa en TLC regionales, se ha convertido en un nodo crucial para la internacionalización de la industria manufacturera china. A medida que el dividendo demográfico de Vietnam se desvanece, el país aspira a crear un “dividendo tecnológico” mediante el desarrollo de una fuerza laboral altamente calificada, lo que a su vez mejora las capacidades tecnológicas e incrementa el valor agregado nacional.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Oportunidades estratégicas de Vietnam para la industria manufacturera de la Ruta de la Seda</h3>
<p>La coyuntura actual presenta a Vietnam oportunidades estratégicas para su industrialización. En primer lugar, la reestructuración de las cadenas globales de valor ha impulsado a las empresas chinas a establecerse en Vietnam. En el sector textil, las empresas hilanderas chinas articulan bien con las capacidades vietnamitas de tejido, teñido y confección de prendas. Esto permite a Vietnam atraer las capacidades de las fases iniciales de la cadena de suministro de China, mientras que las empresas chinas se benefician del acceso preferencial de Vietnam al mercado de la Unión Europea (UE). Del mismo modo, la baja autosuficiencia de Vietnam en bienes intermedios en la manufactura (por debajo del 40%) crea oportunidades para las empresas proveedoras chinas. Por ejemplo, más de 40 proveedoras chinas se han establecido en torno a las fábricas de Samsung en Vietnam, suministrando materiales de embalaje, componentes metálicos y desarrollo de moldes. Sin embargo, solo unas pocas empresas de inversión china en Vietnam, como Goertek y AAC Technologies, han logrado ingresar a la cadena de suministro de Samsung, lo que indica un amplio margen para una mayor integración (Ba, 2025).</p>
<p>En segundo lugar, el crecimiento del mercado interno crea un abanico de oportunidades para las empresas de inversión china. Con una población cercana a los 100 millones de habitantes, la clase media y los patrones de consumo de Vietnam se expanden con rapidez. Este mercado presenta tres características:</p>
<ol>
<li>La demanda está impulsada cada vez más por consumidorxs jóvenes, con personas menores de 35 años que representan el 65% de la población. Este grupo muestra una marcada preferencia por la electrónica y los electrodomésticos pequeños, de diseño innovador y precios competitivos, lo que impulsa un rápido crecimiento del consumo en línea.</li>
<li>La expansión de la clase media vietnamita ha estimulado las importaciones de bienes de consumo de gama media y alta, acelerado el giro hacia un consumo orientado a la salud y aumentado la aceptación de marcas internacionales por parte de lxs consumidorxs.<br>
Aunque la identidad cultural local sigue siendo sólida, lxs consumidorxs no rechazan los productos internacionales. Por ejemplo, la empresa china TCL lanzó televisores con protección contra rayos y recepción de señal mejorada en respuesta a las frecuentes tormentas eléctricas y el complejo terreno montañoso de Vietnam. Esto le permitió ingresar exitosamente a los mercados rurales remotos del país, recuperar su inversión con rapidez y ascender al segundo lugar en participación del mercado de televisores (Lu y Yang, 2024). Si las empresas de la SRM otorgan mayor importancia al diseño de funcionalidades de producto adaptadas a las condiciones locales, podrán capturar sustanciales oportunidades de mercado.</li>
</ol>
<p>En tercer lugar, la alineación estratégica entre China y Vietnam ofrece garantías institucionales para la SRM. En el marco de la BRI y la estrategia vietnamita de los “Dos Corredores y un Círculo Económico”, ambas partes pueden avanzar en la cooperación en múltiples niveles.</p>
<ol>
<li>Las medidas de facilitación del comercio, como las derivadas del RCEP y el TLC entre China y la Asociación de Naciones de Asia Oriental (ASEAN por su sigla en inglés) ampliado, permiten a las empresas de ambos países beneficiarse de procedimientos de exportación e importación simplificados, reduciendo así efectivamente los costos de transacción y comercio.</li>
<li>La conectividad infraestructural, como los acuerdos para la construcción de tres líneas ferroviarias transfronterizas de vía estándar (Lào Cai-Hanói-Haiphong, Lạng Sơn-Hanói y Móng Cái-Hạ Long-Haiphong), permitirá reducir significativamente los costos logísticos y de transporte.</li>
<li>Las políticas industriales de Vietnam, como la “Estrategia Nacional para la Cuarta Revolución Industrial hacia 2030” y la “Estrategia de Crecimiento Verde”, convergen con las propias políticas chinas de promoción de la internacionalización de la economía digital. Esta convergencia de políticas facilita la implementación de proyectos de cooperación en sectores como la energía fotovoltaica y la energía eólica.</li>
<li>El desarrollo del talento técnico y vocacional, a través de plataformas como la Alianza China-ASEAN “Chino + Formación Vocacional” y la iniciativa “Talleres Luban”, contribuye a elevar las competencias laborales en toda la región. Estas iniciativas ayudan a fomentar la adquisición de habilidades y respaldan la actualización industrial.</li>
</ol>
<h3 style="margin:2em 0;">El núcleo lógico de la industria manufacturera de la Ruta de la Seda</h3>
<p>Con la reestructuración de las cadenas globales de suministro, Vietnam está transformándose de un destino de deslocalización en un centro neurálgico de cadenas industriales. Las empresas chinas invierten en Vietnam para construir cadenas industriales integradas y establecer capacidades de producción de extremo a extremo, desde el abastecimiento de materias primas hasta el ensamblaje del producto final (Li, 2025). Estos conglomerados industriales, a través de mecanismos como los efectos derrame tecnológicos, la movilidad laboral y la colaboración interempresarial, han elevado la sofisticación tecnológica y la capacidad innovadora de la SRM, contribuyendo así a la industrialización de Vietnam.</p>
<p>En el contexto de la BRI, las empresas que se trasladan al exterior no son solo chinas. También incluyen alianzas con terceros países y empresas conjuntas. A pesar de las ventajas de capital y tecnología que generalmente poseen lxs inversionistas extranjerxs, las empresas chinas que se trasladan al exterior deben aún atravesar una transformación de la producción intensiva en mano de obra hacia la producción intensiva en capital, particularmente en un entorno global dominado por modelos de gestión occidentales. Este desplazamiento estructural contribuye a romper la lógica binaria que asigna la titularidad de la cadena de valor de manera exclusiva a un único país o empresa.</p>
<p>En esencia, la SRM representa un modelo de negocios transnacional en el que las empresas integran elementos locales y foráneos mientras se expanden a través de las industrias. En estas condiciones, la construcción de identidades corporativas multinivel requiere una exploración a largo plazo. Además, dado que la mayoría de las empresas chinas en Vietnam operan en el extremo final de las cadenas de valor locales, las empresas vietnamitas inevitablemente mantienen cautela frente a la absorción de capital industrial chino. En consecuencia, las empresas multinacionales deben superar una identidad de marca circunscrita. La identidad de marca es el alma del diseño del producto. Por lo tanto, las estrategias de marcas internacionales son indispensables para el modelo de la industria manufacturera de la Ruta de la Seda.</p>
<p>Por ejemplo, la adquisición por parte de Haier de los negocios de Sanyo Electric en el Sudeste Asiático, en 2011, llevó a la marca AQUA al mercado vietnamita.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a> Aunque AQUA experimentó una caída pronunciada durante la transición de marca en 2017, una estrategia integral (que incluyó actualización de productos, sustitución de plataformas, mejoras en la eficiencia fabril y ampliación de la promoción), le permitió recuperar el primer y segundo lugar en los mercados vietnamitas de lavarropas y refrigeradoras, respectivamente. En respuesta a las demandas de lxs consumidorxs locales, AQUA introdujo refrigeradoras con esterilización dinámica ABT y función de preservación de humedad HCS, lavadoras inteligentes y productos de ahorro energético adaptados al clima tropical del Sudeste Asiático. A través de su presencia activa en espacios culturales locales, como plataformas sociales y concursos de belleza, AQUA logró integrarse a la vida cotidiana del pueblo vietnamita.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Los desafíos y oportunidades que plantean los aranceles de Estados Unidos</h3>
<p>El 2 de abril de 2025, Estados Unidos anunció aranceles “recíprocos” contra 57 países, entre ellos Vietnam, al que acusó de utilizar el comercio de reexportación para evadir los aranceles estadounidenses sobre China. El arancel propuesto del 46% sobre las exportaciones vietnamitas constituyó un intento estratégico de reestructurar las cadenas globales de suministro y debilitar las estrategias chinas de relocalización industrial (Feng, 2025b). La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por su sigla en inglés) activó un nuevo sistema de verificación de origen que combina auditorías estrictas, trazabilidad extendida y disuasión penal para combatir el comercio de reexportación.</p>
<p>Dada la fuerte dependencia exportadora de Vietnam, su “diplomacia de bambú” y sus intereses pragmáticos, los medios estatales del país se abstuvieron de comentar cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció, unilateralmente, la firma de un desigual “Marco de Acuerdo de Aranceles y Comercio” con Vietnam, el 2 de julio de 2025.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> Ese mismo día, en una llamada telefónica, el primer ministro Sử Lựnh acordó con Trump una “Declaración Conjunta sobre un Acuerdo Comercial Recíproco, Justo y Equilibrado entre Vietnam y Estados Unidos”, e instó a Estados Unidos a reconocer a Vietnam como economía de mercado y a levantar las restricciones a las exportaciones vietnamitas de bienes de alta tecnología. Si bien el gobierno adoptó una postura cautelosa, la respuesta de académicxs y empresarixs fue dispar: algunxs mostraron optimismo ante la reducción de los aranceles estadounidenses sobre las exportaciones vietnamitas, mientras que otros expresaron su preocupación por los resultados contradictorios (Minh y Hoàng, 2025).</p>
<p>Aunque el acuerdo sigue siendo controversial, el arancel punitivo del 40% sobre los “bienes de comercio de reexportación” ha sido confirmado. Vietnam deberá establecer un sistema de trazabilidad de tres niveles: i) facturas de materias primas; ii) diagramas de flujo de producción; y iii) registros de consumo energético, con inspecciones obligatorias para paneles solares, mobiliario y electrónica. Esto eleva drásticamente el costo de los bienes chinos reexportados a través de Vietnam, socavando el modelo utilizado por las pequeñas y medianas empresas (pymes) chinas que recurren al etiquetado o al ensamblaje simple. Aun sin contar con el texto íntegro del acuerdo, estas disposiciones sobre reexportación limitarán a las exportadoras chinas, reducirán los envíos de bienes intermedios y elevarán los costos operativos de las empresas chinas en Vietnam. Esto marca el fin del modelo de reexportación vietnamita e impone la urgente necesidad de construir un ecosistema SRM profundamente arraigado (Liu, 2025).</p>
<p>El estancamiento económico pospandémico y el aumento de las restricciones laborales y ambientales han desafiado los modelos manufactureros tradicionales. Las tensiones geopolíticas afectan cada vez más a la SRM, ya que la inestabilidad política y las fricciones comerciales amplifican los riesgos operativos transfronterizos. Vietnam importa anualmente alrededor de 90.000 millones de dólares en bienes de China, parte de los cuales son sometidos a un procesamiento simple antes de ser exportados como <em>Made in Vietnam</em> [Hecho en Vietnam] a los mercados estadounidense y europeo. Lxs proveedorxs vietnamitas de Apple crecieron del 14% al 35% entre 2018 y 2024 (Li y Xu, 2024). Aprovechando las reglas de origen (ROO por su sigla en inglés) del RCEP, Vietnam ha construido un modelo eficiente de ensamblaje de componentes chinos en territorio vietnamita para exportar productos terminados al mundo. Si los regímenes arancelarios futuros entre China, Estados Unidos y Vietnam se estabilizan, la SRM podrá experimentar fluctuaciones, pero alcanzará, en última instancia, un equilibrio dinámico determinado por las políticas impositivas y los mecanismos de mercado.</p>
<p>Para adaptarse, las empresas en el exterior deberán fortalecer la gestión de riesgos, optimizar las redes de producción y mitigar las disrupciones geopolíticas. El entorno externo cambiante impulsa a la SRM a acelerar el mejoramiento industrial. Al potenciar la innovación tecnológica, mejorar las estructuras industriales e incrementar el valor agregado, las empresas podrán elevar su competitividad en las nuevas condiciones de mercado. Frente a la incertidumbre, la SRM deberá también profundizar la cooperación regional, desarrollar parques industriales conjuntos y fortalecer la conectividad para favorecer la optimización de recursos y el desarrollo industrial coordinado. En última instancia, como modelo emergente de cooperación manufacturera bajo la BRI, la SRM trasciende la producción tradicional de lxs fabricantes de equipos originales (OEM por su sigla en inglés) o la relocalización industrial impulsada por costos. Puede evolucionar hacia un sistema híbrido que integre innovación local, servicio a mercados regionales y ascenso en las cadenas globales de valor.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Hacia un país de origen móvil</h3>
<p>En Vietnam, la SRM exhibe características regionales definidas y una evolución industrial dinámica. Lxs inversionistas están migrando de industrias intensivas en mano de obra (prendas de vestir, mobiliario) hacia industrias intensivas en tecnología (electrónica, electrodomésticos, energías renovables). Esto obedece no solo a las ventajas de costos, sino también a motivaciones estratégicas como evitar barreras comerciales, la proximidad a los mercados de consumo y la integración de recursos regionales.</p>
<p>El modelo de colaboración está cambiando. Se alienta a las empresas chinas a evitar replicar las estructuras productivas domésticas e integrarse en cambio al ecosistema industrial local de Vietnam. Aprovechando las oportunidades de cooperación de la BRI, las empresas pueden relocalizar determinadas etapas productivas hacia miembros de la ASEAN, como Camboya, Laos y Myanmar, donde la mano de obra es más barata y se aplican preferencias arancelarias. Al mismo tiempo, el fortalecimiento de la capacidad de suministro local de Vietnam y la ampliación de la inversión en proveedorxs locales elevan las tasas de abastecimiento local y contribuyen a satisfacer los requisitos de las ROO.</p>
<p>La lección para las empresas chinas es que deben ir más allá de la simple relocalización de fábricas y construir ecosistemas profundamente localizados. Mediante la expansión del procesamiento local y logrando un valor agregado del 30% o más en Vietnam, pueden cumplir los requisitos de las ROO. El desarrollo de cadenas de suministro locales de fase inicial y final, a través del fomento de proveedorxs y la formación de conglomerados con arraigo local, puede elevar las capacidades manufactureras de Vietnam. Esto también permitirá a las empresas líderes chinas traer consigo, al exterior, a sus empresas proveedoras, replicando en el extranjero los ecosistemas de cadenas de suministro domésticas.</p>
<p>A través del ascenso industrial, la integración regional de cadenas productivas, la expansión de marcas, la localización profunda, la transferencia tecnológica y el cumplimiento de las ROO, las empresas multinacionales pueden desarrollar ventajas competitivas distintivas. Este modelo de “país de origen móvil” fortalece la competitividad de las empresas chinas al mismo tiempo que apoya la industrialización vietnamita y ofrece un modelo replicable de cooperación industrial bajo la BRI.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Hacia una lógica sostenible de la industria manufacturera de la Ruta de la Seda</h3>
<p>El historiador de Princeton Harold James ha argumentado que China está intentando construir una vía alternativa a la globalización (alineada con una nueva era de flujos de bienes de alto valor, servicios y datos) a través de la BRI. James sostiene que China y Estados Unidos no están atrapados en una “trampa de Tucídides”, sino que atraviesan una redistribución del poder en un mundo cada vez más multipolar, donde Estados Unidos debe adaptarse a una realidad en la que ya no domina el orden internacional (Li y Xu, 2024).</p>
<p>Las políticas de máxima presión de Estados Unidos y sus esfuerzos por contener a China han impulsado inadvertidamente a este país hacia una consolidación completa de su cadena industrial, otorgándole una capacidad sustancial de “antiinvolución” y de control sobre la propiedad intelectual y la capacidad industrial estratégicas.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> Sin embargo, China aún no ha construido una teoría que explique su alternativa a la globalización y el papel de las empresas chinas en la cooperación manufacturera bajo la BRI. Esto ha debilitado la capacidad de China para responder a las narrativas occidentales arraigadas en los legados coloniales y el capitalismo financiero monopolista. Mientras Occidente continúa utilizando mecanismos asimétricos, regímenes de propiedad intelectual, barreras arancelarias y otros, para sostener un orden político-económico internacional injusto, China debe proponer una teoría alternativa. El concepto de la SRM podría ser el punto de partida para tal empresa.</p>
<p>La expansión de las empresas chinas hacia Vietnam es producto de la reestructuración de las cadenas de suministro y de la profunda interacción económica regional. En la actualidad, frente a oportunidades en la reconfiguración de cadenas de suministro, el ascenso del consumo, la coordinación de políticas y los sectores emergentes, las empresas también deben superar cuellos de botella en infraestructura, volatilidad normativa, competencia creciente, geopolítica y requisitos de cumplimiento. La clave para avanzar es trascender el modelo tradicional de “arbitraje de costos” y transitar hacia un modelo de desarrollo de mayor calidad, caracterizado por la innovación localizada, el empoderamiento tecnológico y la integración verde.</p>
<p>El gobierno vietnamita consideró el 2025 como un “año de avances acelerados”. Su tasa de crecimiento de dos dígitos intersecta con la estrategia de China para la expansión manufacturera de alta calidad al exterior. Aprovechando esta oportunidad, una estrategia diversificada de la SRM puede ayudar a las empresas a sortear los vientos en contra de la antiglobalización y crear un referente para la cooperación en el marco de la BRI. Esto podría abrir nuevas vías de industrialización para el Sur Global e inyectar un nuevo impulso a la propia transformación económica de China.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> Nota editorial: Haier es una empresa china dedicada a los electrodomésticos y dispositivos electrónicos, y Sanyo es una empresa japonesa dedicada a los electrodomésticos.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> Nota editorial: La “diplomacia de bambú” hace referencia a la política exterior flexible, resiliente y no alineada de Vietnam, que logra un equilibrio en las relaciones con las grandes potencias mientras mantiene su autonomía estratégica.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> Nota editorial: En economía, la involución se refiere a un escenario en el que la competencia intensa produce rendimientos decrecientes, lo que resulta en un crecimiento estancado a pesar de los inmensos esfuerzos de las partes competidoras.</p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p>Ba, Jiuling. “越南，正在发动一场四十年来的大变革” [Vietnam pone en marcha una gran transformación no vista en cuarenta años]. <em>Zhenghe Island WeChat Official Account</em>. 24 de marzo de 2025. Disponible en: <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/Qh6nnHqXCFlPHUoE-RyRgA">https://mp.weixin.qq.com/s/Qh6nnHqXCFlPHUoE-RyRgA.</a></p>
<p>Feng, Chao. “想以越南为支点？美国注定是‘竹篮打水一场空’” [¿Quiere usar a Vietnam como eje? EE. UU. está condenado a “sacar agua con una cesta de bambú”]. <em>Guancha.cn</em>. Shanghái, 30 de abril de 2025a. Disponible en: <a href="https://www.guancha.cn/fengchao/2025_04_30_774172.shtml">https://www.guancha.cn/fengchao/2025_04_30_774172.shtml.</a></p>
<p>—. “当中国制造预见越南革新” [Cuando la manufactura china se encuentra con el Đổi Mới vietnamita]. <em>Fudan Business Knowledge WeChat Official Account</em>. 10 de marzo de 2025b. Disponible en: <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/dJsNXnngLry7wpyR4AbmXg">https://mp.weixin.qq.com/s/dJsNXnngLry7wpyR4AbmXg.</a></p>
<p>Li, Wei y Xu Yue. “地缘政治回归与国际产业地理变迁——以苹果公司的供应链战略调整为例” [El retorno de la geopolítica y los cambios en la geografía industrial internacional: el ajuste de la estrategia de la cadena de suministro de Apple como ejemplo]. <em>World Economic Herald</em>, nº 5. Beijing, 2024.</p>
<p>Li, Xing. “中企投资越南的逻辑生变，从产品出海到产业链出海” [La lógica cambiante de las empresas chinas que invierten en Vietnam: de la globalización del producto a la globalización de la cadena industrial]. <em>Sunrise Big Data WeChat Official Account</em>. 16 de junio de 2025. Disponible en: <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/fub6UNMDb9PaHpgAFXd5fQ">https://mp.weixin.qq.com/s/fub6UNMDb9PaHpgAFXd5fQ.</a></p>
<p>Liu, Chenghui. “越南多名前国家领导人被集体解职，发生了什么?” [Varios exlíderes nacionales vietnamitas destituidos colectivamente: ¿qué sucedió?]. <em>Guancha.cn</em>. Shanghái, 21 de julio de 2025. Disponible en: <a href="https://www.guancha.cn/internation/2025_07_21_783757_2.shtml">https://www.guancha.cn/internation/2025_07_21_783757_2.shtml.</a></p>
<p>Lu, Jiangyong y Yang Xuecheng. TCL：以本土化战略驱动全球化发展 [TCL: Impulsando el desarrollo global con una estrategia de localización (Caso nº IB-1-20240918-327)]. Beijing: Guanghua School of Management, Peking University, 10 de octubre de 2024.</p>
<p>Minh, Ngọc y Hoàng Quân. “Thỏa thuận thuế quan Việt – Mỹ: Cơ hội và sức ép tái cấu trúc doanh nghiệp” [El acuerdo arancelario Vietnam-EE. UU.: oportunidades y presiones para la reestructuración empresarial]. <em>Diễn đàn Doanh nghiệp</em>. 8 de noviembre de 2025.</p>
<p>Shi, Zhan. “从贸易摩擦到商人秩序——从中越制造业关系看“复合双循环”结构” [De las fricciones comerciales al orden mercantil: analizando la estructura de «circulación dual» desde las relaciones manufactureras sino-vietnamitas]. <em>Exploration and Free Views</em>, nº 1. Shanghái, 2020.<br>
<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
</div>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/3.jpg" width="1080" height="1080"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Feng Chao</strong></p><small>Feng Chao (冯超) es profesor asociado en la Escuela de Estudios Asiáticos y Africanos de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái, donde también se desempeña como director del Centro de Estudios del Sur y Sudeste Asiático. Sus áreas de investigación incluyen las relaciones entre China y Vietnam, la historia vietnamita y las culturas del Sudeste Asiático. Ha publicado más de 40 artículos académicos en revistas chinas e internacionales, y ha colaborado con medios como<em> Global Times</em>,<em> Xinmin Weekly </em>y<em> Observer. </em>Es autor de más de diez informes de investigación cuyas recomendaciones de políticas internas han sido adoptadas por organismos gubernamentales chinos de nivel central y provincial.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Reseña: Cómo el marxismo japonés moldeó a un economista taiwanés</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2026-1-marxismo-japones-moldeo-a-economista-taiwanes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:00:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[Liu Shinkei]]></category>
		<category><![CDATA[marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[Qiu Shijie]]></category>
		<category><![CDATA[Japón]]></category>
		<category><![CDATA[teoría de la dependencia]]></category>
		<category><![CDATA[political economy]]></category>
		<category><![CDATA[economía política]]></category>
		<category><![CDATA[Taiwán chino]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo económico]]></category>
		<category><![CDATA[historia intelectual]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?p=147880</guid>

					<description><![CDATA[En medio de la desglobalización y el creciente proteccionismo, el concepto de Industria manufacturera de la Ruta de la Seda ofrece un nuevo modelo de cooperación industrial transnacional en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, con las empresas chinas en Vietnam como estudio de caso.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El interés de los intelectuales de China  por los debates externos proviene históricamente de las necesidades de la realidad social del país. Aunque este enfoque no tiene nada intrínsecamente objetable, a menudo ha llevado a que los intelectuales pierdan de vista la evolución de debates académicos significativos. Por ejemplo, el mundo intelectual japonés sirvió durante mucho tiempo como intermediario para la transmisión del pensamiento occidental a China. Las traducciones e introducciones del marxismo realizadas por académicos japoneses desempeñaron un papel importante en su difusión en el territorio chino. Sin embargo, mientras los académicos chinos estaban absortos en sus esfuerzos por interpretar la historia china a través del materialismo histórico, permanecieron indiferentes a los debates contemporáneos en Japón sobre el capitalismo de ese país  y la naturaleza de su sociedad.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a></p>
<p>Hoy es difícil imaginar la enorme influencia que el pensamiento de izquierda y marxista tuvo sobre los intelectuales japoneses desde la década de 1920 hasta la de 1970. Enfrentados a las profundas contradicciones del proceso de modernización que comenzó con la Restauración Meiji, muchos intelectuales japoneses recurrieron a la economía política marxista y a la crítica modernista de su cultura nacional.</p>
<p>Con la victoria de la Revolución China y el inicio de la Guerra Fría, el flujo de estudiantes chinos hacia Japón se interrumpió. Cuando los programas de estudio en el extranjero se reanudaron en la década de 1980, la influencia del marxismo en la academia japonesa había disminuido. La filosofía posmoderna se volvió dominante y las ciencias sociales se orientaron hacia enfoques cuantitativos al estilo estadounidense. Además, en el contexto del proceso de Reforma y Apertura, los académicos chinos estaban comprensiblemente más preocupados por los éxitos económicos de Japón y mostraron poco interés en las críticas de izquierda de las ciencias sociales al carácter feudal o atrasado de Japón. Esta orientación dio lugar a una vulgar tendencia neotradicionalista de inspiración weberiana: el argumento de que la cultura japonesa facilitó la modernización de Japón.</p>
<p>En este contexto, el libro de Qiu Shijie, <em>Liu Shinkei: An Intellectual Biography </em>[Liu Shinkei: biografía intelectual] (2022), proporciona una perspectiva invaluable para la academia china. Es una biografía del economista taiwanés Liu Shinkei, quien pasó gran parte de su vida intelectual en Japón durante el apogeo del marxismo de ese país. Inmerso en este ambiente intelectual, Liu escribió una innovadora tesis doctoral titulada<em> Sengo Taiwan keizai bunseki</em> [Análisis de la economía de posguerra de Taiwán] (1972), que se publicó como libro en Japón en 1975 y fue traducida al chino en 1992. Qiu ofrece tanto un recurso valioso para los académicos de ambos lados del estrecho sobre la economía de posguerra taiwanesa, como una ventana a los debates del marxismo japonés a través de los ojos de Liu.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La formación de la resistencia de Liu Shinkei</h3>
<p>En el primer capítulo del libro, Qiu Shijie esboza la trayectoria vital de Liu Shinkei y el proceso de su formación intelectual. “Resistencia” es la palabra clave de este capítulo y de toda la obra. La experiencia de Liu con el dominio colonial japonés y el Incidente del 28 de febrero fueron fundamentales para su praxis de resistencia.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> Durante sus años de estudio en Japón, Liu también fue influenciado por los movimientos políticos de los taiwaneses en Japón que se oponían a la dictadura del Kuomintang (KMT). Su cercanía a estos movimientos le impidió aislarse de las masas, como les había ocurrido a muchos intelectuales japoneses de izquierda durante la guerra (2022: 94-95). Qiu pone de manifiesto que la resistencia de Liu fue política y académica. Políticamente, resistió el gobierno autocrático del KMT y luchó por la democracia y la reunificación nacional. A través de su trabajo académico, resistió la economía vulgar, un reflejo del espíritu del marxismo japonés de la época. En este sentido, la resistencia política y académica de Liu estaba altamente unificada.</p>
<p>Durante sus estudios en el Departamento de Economía de la Universidad Nacional de Taiwán, Liu no se sintió obligado a aceptar los principios de la economía neoclásica. En cambio, dedicó más energía a la filosofía (Qiu, 2022: 30-33). Cuando más tarde estudió economía marxista, sintió una afinidad inmediata con su metodología dialéctica. La tensión entre la resistencia política y académica de Liu se manifiesta en lo que Qiu denomina “la tensión entre esencia y apariencia”. Como resultado de su orientación política, Liu se comprometió a analizar la esencia feudal del capitalismo taiwanés de posguerra, subestimando así su carácter capitalista y siendo incapaz de explicar adecuadamente el notable crecimiento de Taiwán en la posguerra (2022: 211-214). Esta contradicción llevó a Liu a revisar su tesis doctoral, en la que había enfatizado la fuerza de los vestigios premodernos de la sociedad taiwanesa (2022: 254). Después de la publicación de <em>Análisis de la economía de posguerra de Taiwán </em>(1975), Liu buscó proporcionar una explicación crítica de economía política acerca del rápido desarrollo económico de Taiwán sin caer en los marcos convencionales de la teoría del crecimiento económico.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Liu Shinkei y los debates del marxismo japonés</h3>
<p>La lucha intelectual de Liu Shinkei por comprender la economía taiwanesa fue, en cierto sentido, inherente a la tradición académica que había heredado en Japón. Comprender esto requiere una elucidación de los debates intelectuales del marxismo japonés.</p>
<p>El segundo capítulo del libro, 学问的传承──1960年代东京大学的马克思经济学 [“La transmisión del saber: la economía marxista en la Universidad de Tokio en la década de 1960”], proporciona una genealogía de los debates y las facciones en el marxismo japonés. Estas incluyen a Moritaro Yamada y la Facción de las Conferencias, a Kozo Uno y la Escuela Uno, y a Hisao Otsuka y la Escuela Otsuka de Historia Económica. Dada la escasez de literatura en China sobre este tema, la importancia de este capítulo supera con creces el estudio del pensamiento individual de Liu.</p>
<p>El estudio <em>Análisis de la economía de posguerra de Taiwán </em>se estructuró siguiendo el modelo del libro <em>日本資本主義分析 </em>[Análisis del capitalismo japonés] (1934) de Yamada (Qiu, 2022: 202-203). Yamada empleó la teoría de la reproducción de Marx para argumentar que el capitalismo japonés era de un “tipo” especial que lograba la acumulación a través de una industria textil sostenida por trabajo “semiservil” con “salarios por debajo del nivel de la India”, con un “campesinado pequeño” semifeudal como su base, y una industria militar forzosamente “engendrada por el poder estatal como su eje pivotal”. Qiu ofrece una lectura profunda de Yamada, señalando que su análisis es una teoría de la no transición (2022: 125). Para Yamada, la agricultura semifeudal y la industria textil de bajo nivel constituían una relación de determinación mutua. Este tipo de capitalismo japonés no poseía una dinámica de desarrollo inherente. El resultado era que la sociedad se estancaba en la etapa del absolutismo y no podía transitar hacia un capitalismo genuino.</p>
<p>La asimilación por parte de Liu de la teoría de la no transición de Yamada lo llevó a argumentar que la esencia de la economía taiwanesa de posguerra era semifeudal. Si bien su adopción de la metodología de Yamada le ayudó a lograr un alto nivel de realización teórica, también heredó las características estáticas y las implicaciones de la teoría de Yamada, lo que lo incapacitó para explicar el rápido crecimiento de la economía taiwanesa de posguerra.</p>
<p>El quinto capítulo explora cómo Liu intentó resolver este problema mediante el diálogo con diversas teorías del desarrollo. En este proceso, exploró dos marcos: las teorías del capitalismo de Estado que enfatizaban el nacionalismo económico, y las teorías del capital mercantil que acentuaban el papel del capital privado y las pequeñas y medianas empresas. Las conclusiones de Liu fueron complejas: afirmó el carácter nacionalista económico del capital estatal taiwanés de posguerra, al tiempo que sostenía que seguía siendo una “economía dictatorial explotadora” (Qiu, 2022: 275-276, 281-282). Afirmó que el capital privado con carácter mercantil podía crear un desempeño económico sobresaliente, al tiempo que mantenía que el capital mercantil no era productivo y era, en esencia, “capital malo” (Qiu, 2022: 296-297, 307). Como señala Qiu Shijie, el “pensamiento contradictorio y complejo de Liu, construido sobre la base de la Facción de las Conferencias de Yamada, refleja la tensión dentro de la economía taiwanesa” (2022: 309).</p>
<p>En Japón, el análisis de Yamada fue criticado por los marxistas de la Facción Obrero-Campesina, que se oponían a la Facción de las Conferencias.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> La Facción Obrero-Campesina sostenía que Yamada describía un capitalismo japonés “congelado durante mucho tiempo en un tipo específico sin desarrollo”. Kozo Uno además argumentó que el análisis de Yamada había fosilizado la vía inglesa de desarrollo capitalista y no había reconocido que los países capitalistas de desarrollo tardío necesariamente adoptarían políticas apropiadas a sus respectivas condiciones y no necesitaban seguir una vía de “capitalismo puro” (Qiu, 2022: 133).</p>
<p>A pesar de estas limitaciones, Yamada proporcionó una explicación más persuasiva del éxito del capitalismo japonés que las visiones weberianas que simplemente invocaban la “tradición cultural”.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">El desafío de la teoría de la dependencia</h3>
<p>En el primer capítulo del libro, Qiu Shijie retrata vívidamente escenas de Liu Shinkei investigando y escribiendo su tesis doctoral en medio del torbellino de las protestas de 1968 en la Universidad de Tokio (2022: 60-66). Fue en esta época cuando lxs jóvenes estudiantes atacaron a la Facción de las Conferencias y al pensamiento modernista como productos del elitismo autoritario. Estxs estudiantes se oponían al argumento que el Japón moderno era atrasado y a la correspondiente conclusión política de que era necesaria una “revolución democrática”; en cambio, lxs estudiantes abogaban por una “revolución proletaria mundial” (Oguma, 2022: 569-572).</p>
<p>En este contexto social, el libro del economista Hiroshi Iwata, de la Escuela Uno, <em>世界資本主義</em> [El capitalismo mundial: su desarrollo histórico y la economía marxista] (1964), ganó popularidad. Iwata se oponía al análisis comparativo basado en el establecimiento del capitalismo en cada país y construyó una teoría consistente y unificada de los ciclos económicos capitalistas mundiales, partiendo de la formación del imperialismo de libre comercio británico a mediados del siglo XIX (Sugiyama, 2001: 48-54). Iwata proporcionó una teoría en la que las diferentes partes del capitalismo mundial estaban interrelacionadas. Esto contrastaba con Yamada, que veía el desarrollo como diferentes etapas en un solo modelo lineal. Aunque Liu también estuvo influenciado por la teoría de la dependencia a principios de la década de 1980, finalmente no la adoptó, ni tampoco lo hizo con la teoría del sistema-mundo, para explicar la economía taiwanesa de posguerra. Por el contrario, continuó adhiriéndose a la perspectiva endógena del nacionalismo económico y la teoría del capital mercantil.</p>
<p>En rigor, la Facción de las Conferencias, y la Escuela Otsuka de Historia Económica a la que influyó, no estaban obstinadamente apegadas a una teoría de vía única del “capitalismo en un solo país”. Ya en el período de guerra, el economista Yoshihiko Uchida, profundamente influenciado por Yamada, exploró temas que resonaban con la teoría de la dependencia en su investigación sobre la llamada “esfera de coprosperidad de Gran Asia Oriental” (Sugiyama, 2001: 25-27). Desde la década de 1950 en adelante, Yamada también llegó a considerar el capitalismo de posguerra como si hubiera formado una “circulación económica mundial” estructurada según las etapas de desarrollo de varios países capitalistas, con la economía japonesa incorporada al proceso de reproducción liderado por Estados Unidos (Sugiyama, 2001: 14-15). En la década de 1960, Hisao Otsuka comenzó a contrarrestar la teoría de la modernización defendida por académicos estadounidenses, como W.W. Rostow. Otsuka fue pionero en el estudio del desarrollo industrial en países capitalistas de desarrollo tardío y elaboró su teoría de las “dos vías”, argumentando que el proceso de industrialización de los países de desarrollo tardío necesariamente implicaba “antagonismo y dependencia” respecto a los países avanzados, formando así varios tipos de desarrollo capitalista dentro del movimiento mundial del capital y creando “la existencia simultánea de un desarrollo desigual” (Sugiyama, 2001: 34-36).</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Relevancia contemporánea de Liu Shinkei</h3>
<p>La trayectoria intelectual de Liu Shinkei, su negativa a seguir la corriente de la teoría de la dependencia y la teoría del sistema-mundo, y su retorno de la teoría de la dependencia a las teorías del desarrollo endógeno, es digna de profunda consideración. Como argumenta Qiu Shijie, el pensamiento de Liu sostuvo consistentemente los estándares de valor weberiano-otsukianos: creía con firmeza  que una separación moderna de las esferas pública y privada, y una economía nacional autónoma y endógena, eran dignas de ser perseguidas (2022: 309). Esta búsqueda de una modernidad y un capitalismo idealizados se basaba en valores que le permitieron resistir la modernidad y el capitalismo realmente existentes en Japón. Avanzar en la dirección de la teoría de la dependencia y del sistema-mundo conduciría, de manera inevitable, a centrar el surgimiento del mercado mundial, a relativizar la emergencia del modo de producción capitalista, e incluso a “abandonar por completo el concepto sin salida de ‘capitalismo’” (Frank, 2017: 338).</p>
<p>Dentro de la economía marxista, hubo un largo debate sobre la transición al capitalismo entre quienes se centraron en el modo de producción y quienes se focalizaron en los desarrollos en la esfera de la circulación. En los debates relevantes entre los marxistas japoneses, “Otsuka consideraba que Uno intentaba retratar el capital mercantil como el antepasado del capitalismo industrial moderno […] Uno, a su vez, consideraba que la visión de Otsuka de la industria rural como el antepasado del capital industrial era un razonamiento excesivamente simplista” (Qiu, 2022: 139). Dado que el capitalismo weberiano-otsukiano constituía un cierto ideal en el que Liu creía, era natural que finalmente eligiera adherirse a la perspectiva del desarrollo endógeno para comprender la economía taiwanesa.</p>
<p>Considerando que las reflexiones de la carrera tardía de Liu Shinkei estuvieron acompañadas por su experiencia de viajar constantemente entre ambos lados del estrecho desde Japón, es posible que sus proposiciones sobre el nacionalismo económico y el capital mercantil se basaran no solo en sus observaciones contemporáneas de la economía taiwanesa, sino también en el vigoroso proceso de Reforma y Apertura en la China continental. Desde mediados de la década de 1980 en adelante, los intelectuales de la China continental debatieron apasionadamente sobre el camino del país hacia la modernización y la relación entre la cultura tradicional y la modernización. Es posible que Liu Shinkei tuviera una visión de desarrollo coordinado en ambos lados del estrecho, basada en el nacionalismo económico y el papel del capital de ultramar chino, que podría superar, de una vez por todas, los factores negativos del capital burocrático-comprador y avanzar hacia la reunificación nacional y la industrialización integral.</p>
<p>El pensamiento económico de Liu ofrece tanto una iluminación para comprender la economía contemporánea de Taiwán como una inspiración para las cuestiones actuales del desarrollo económico en China continental. Las reformas económicas desde la década de 1990 han promovido la operación de los principios del mercado y han traído vitalidad económica. No obstante, la inversión y el desarrollo liderados por el Estado también han contribuido enormemente a coproducir el milagro económico de China. Desde la crisis financiera mundial de 2008, el recalentamiento de una economía orientada a la exportación dependiente de industrias intensivas en mano de obra y de la inversión interna ha traído nuevos problemas de desarrollo insuficiente y desequilibrado. El desarrollo de la guerra comercial de Estados Unidos contra China ha hecho que el pueblo chino tome conciencia de la importancia de la innovación autónoma y del dominio de las tecnologías centrales.</p>
<p>¿Cómo puede superarse la naturaleza especulativa de la búsqueda de ganancias del capital? ¿Cómo pueden desarrollarse las fuerzas productivas a un nivel superior equilibrando, al mismo tiempo, la búsqueda de ganancias con el bien público? En última instancia, ¿cómo puede avanzar la historia? Estas preguntas modernistas son precisamente las que Liu Shinkei buscaba responder y siguen siendo relevantes hoy.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> Existen excepciones. Por ejemplo, el reconocido periodista y comentarista de asuntos japoneses nacido en Taiwán, Sung Fei-ju (1903-1947), se interesó vivamente en los debates sobre el capitalismo japonés y tradujo al chino literatura relacionada.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> Nota editorial: El Incidente del 28 de febrero se refiere a un levantamiento popular en Taiwán, el 28 de febrero de 1947, que fue brutalmente reprimido por el Kuomintang nacionalista.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> Nota editorial: La Facción Obrero-Campesina (労農派, <em>Rōnō-ha</em>) toma su nombre de la revista homónima <em>Rōnō </em>(Obrero-Campesino). Sus integrantes sostenían que la Restauración Meiji había completado esencialmente la revolución burguesa y que Japón ya era una sociedad capitalista, por lo que la revolución debía avanzar directamente hacia la etapa socialista.</p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>Referencias bibliográficas</strong></h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p>Frank, Andre Gunder. <em>ReORIENT: Global Economy in the Asian Age</em>. Chengdu: Sichuan People’s Publishing House, 2017.</p>
<p>Liu Shinkei. <em>Sengo Taiwan keizai bunseki</em> [Análisis de la economía de posguerra de Taiwán]. Disertación doctoral, Universidad de Tokio. Tokio, 1972.</p>
<p>Oguma, Eiji. “<em>Minshu” to “aikoku”: sengo Nihon no nashonarizumu to kōkyōsei </em>[“Democracia” y “patriotismo”: nacionalismo y publicidad en el Japón de posguerra]. Tokio: Shinyōsha, 2022.</p>
<p>Qiu, Shijie. <em>Liu Shinkei: An Intellectual Biography</em>. Taipéi: National Taiwan University Press, 2022.</p>
<p>Sugiyama, Mitsunobu. “Nihon shakai kagaku no sekai ninshiki” [La concepción del mundo de las ciencias sociales japonesas]. En: <em>Nihon shakai kagaku no shiso </em>[El pensamiento de las ciencias sociales japonesas]. Tokio: Misuzu Shobō, 2001.<br>
<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
</div>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/4.jpg" width="1080" height="1080"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Wang Li</strong></p><small>Wang Li (汪力) es profesor asociado en la Facultad de Historia y Cultura de la Universidad Normal del Noreste.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Construir una nueva teoría del desarrollo desde el Sur Global</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2026-1-construir-una-nueva-teoria-del-desarrollo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:00:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[development theory]]></category>
		<category><![CDATA[teoría del desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[capacidad estatal]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sur Global]]></category>
		<category><![CDATA[Cooperación Sur-Sur]]></category>
		<category><![CDATA[consenso de Washington]]></category>
		<category><![CDATA[industrialización]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?p=147846</guid>

					<description><![CDATA[Una biografía intelectual del economista taiwanés Liu Shinkei revela cómo los debates marxistas japoneses moldearon su análisis del desarrollo económico de posguerra y su búsqueda persistente de una teoría endógena de la modernización arraigada en la experiencia nacional.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Este número de la edición internacional de <em>Wenhua Zongheng</em> (文化纵横) examina cómo el Sur Global puede construir una nueva teoría del desarrollo basada en su propia práctica. Los artículos exploran los fracasos del neoliberalismo, el papel de China en la electrificación y la cooperación industrial en el Sur Global y los debates intelectuales del pensamiento económico del Sur.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Construir una nueva teoría del desarrollo desde el Sur Global</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2026-1-nueva-teoria-desde-el-sur-global/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[capacidad estatal]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología digital]]></category>
		<category><![CDATA[corporaciones multinacionales]]></category>
		<category><![CDATA[catch-up económico]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sur Global]]></category>
		<category><![CDATA[Washington Consensus]]></category>
		<category><![CDATA[consenso de Washington]]></category>
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					<description><![CDATA[Este número de la edición internacional de Wenhua Zongheng (文化纵横) examina cómo el Sur Global puede construir una nueva teoría del desarrollo basada en su propia práctica]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Las teorías del desarrollo no solo explican la actividad económica humana, también la configuran al influir en las expectativas colectivas y en la formulación de políticas. Aunque las teorías económicas neoliberales originadas en el Norte Global llegaron a dominar los discursos del desarrollo, sus propuestas de políticas retrasaron considerablemente los esfuerzos del Sur Global de modernización económica y <em>catch-up</em>.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a> En los últimos años, los fundamentos teóricos del neoliberalismo (el fundamentalismo de mercado) y sus políticas (el Consenso de Washington) han perdido credibilidad, lo que ha impulsado al Sur Global a explorar caminos de desarrollo impulsados por el Estado. Sin embargo, sintetizar los fracasos del neoliberalismo, abordar los desafíos posneoliberales y buscar alternativas sigue siendo crucial para que el Sur Global lleve adelante un proceso continuo de <em>catch-up </em>económico con el Norte Global. En este afán, es imperativo evitar la dependencia de las “teorías del norte” y desarrollar “teorías del sur” arraigadas en las prácticas y experiencias del propio Sur Global.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a></p>
<h3 style="margin:2em 0;">Auge y caída del neoliberalismo​</h3>
<p>La definición precisa del neoliberalismo puede ser objeto de debate, pero sus principios centrales son irrefutables: “más mercado (menos Estado) trae prosperidad” (Venugopal, 2015: 165-187). Las bases del neoliberalismo radican en teorías económicas de rasgos fundamentalistas de mercado, las cuales postulan que el libre flujo de mercancías, capital y fuerza de trabajo genera una mayor eficiencia y bienestar. A niveles nacionales, esto implica que minimizar toda forma de intervención estatal en el mercado debería aumentar automáticamente las tasas de crecimiento económico. A nivel internacional, el neoliberalismo postula que la globalización (una mayor integración económica entre naciones) es una estrategia de beneficio mutuo para los países tanto del Sur Global como del Norte Global. La propuesta política del neoliberalismo es el Consenso de Washington, que confina el papel del Estado a proveer infraestructura básica, educación y protección de los derechos de propiedad. En concreto, las políticas económicas internas deberían priorizar la desregulación (reducir las distorsiones gubernamentales en todos los sectores para permitir que el mercado y las señales de precios funcionen efectivamente), mientras que las políticas económicas externas deberían centrarse en la liberalización (reducir las barreras a la inversión y eliminar los obstáculos arancelarios y no arancelarios al libre comercio).</p>
<p>En la década de 1980, el neoliberalismo se impuso en los discursos dominantes del desarrollo a través de una alianza entre los grupos empresariales estadounidenses y la entonces marginalizada escuela neoliberal. Durante la crisis de la deuda del Tercer Mundo, en 1982, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional introdujeron los Programas de Ajuste Estructural (PAE) como condición para los préstamos, obligando a las naciones receptoras a implementar austeridad fiscal, liberalización comercial, desregulación económica y privatización. Posteriormente, los PAE fueron impuestos ampliamente en Asia y África, convirtiéndose efectivamente en “una campaña para reducir el Estado” en el Sur Global (Kholi, 2019). Además, Estados Unidos impulsó numerosos acuerdos multilaterales y bilaterales de inversión y propiedad intelectual que salvaguardaban de manera asimétrica los intereses de las corporaciones multinacionales estadounidenses (y de otros países desarrollados) frente a las naciones del Sur Global. Paralelamente, la noción de que “más mercado (menos Estado) trae prosperidad” ganó legitimidad ideológica como una visión de consenso. Los informes de las organizaciones internacionales desestimaban la política industrial por considerarla ineficaz, reduciendo el éxito de la industrialización liderada por el Estado en Asia Oriental a explicaciones simplistas como la mercantilización o la liberalización comercial. En 2002, <em>The</em> <em>New York Times</em> llegó a declarar: “Los países que abren sus economías y minimizan los roles gubernamentales inevitablemente lograrán un crecimiento económico más rápido y niveles de ingresos crecientes” (Uchitelle, 2002).</p>
<p>Sin embargo, el neoliberalismo no ha logrado brindar la prosperidad que prometió. Los países del Sur Global que adoptaron las propuestas políticas al estilo del Consenso de Washington, ya sea voluntariamente o por coerción, han experimentado una pronunciada volatilidad económica, un crecimiento desacelerado, un desempleo creciente y una desigualdad social en aumento. Más grave aún, el Sur Global no ha logrado el <em>catch-up</em> con el Norte Global bajo el neoliberalismo. Desde la década de 1990, solo un puñado de economías ha logrado transitar con éxito hacia un estatus de altos ingresos, mientras la gran mayoría de los países del Sur Global permanecen atrapados en un estatus de ingresos medios o bajos.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> En cuanto al Norte Global, Estados clave como Estados Unidos y el Reino Unido han llevado a cabo una agresiva privatización interna y una desregulación del mercado laboral desde finales del siglo XX. El consiguiente aumento de la desigualdad de ingresos y riqueza ha alimentado el descontento social y la inestabilidad política. Pero en los últimos años, el Norte Global ha sido testigo de un resurgimiento de la política industrial, evidenciado por la Ley de Reducción de la Inflación de EE. UU., el uso de aranceles recíprocos y las intervenciones estratégicas de la Unión Europea (UE) en las industrias de vehículos eléctricos y semiconductores. En resumen, las experiencias tanto de los Estados del norte como del sur han erosionado sustancialmente los fundamentos teóricos y el atractivo político del neoliberalismo.</p>
<p>Si bien el orden neoliberal ha enfrentado un escepticismo creciente desde la crisis financiera mundial, economistas de la corriente dominante han comenzado a utilizar el concepto de “falla de mercado” para justificar políticas industriales que apoyan el desarrollo de industrias estratégicas (con representantes como Joseph Stiglitz y Dani Rodrik). Estos argumentos han obtenido una atención y discusión generalizada dentro de la economía dominante, un escenario que habría sido inimaginable en la década de 1990. En términos de práctica política, los países del Sur Global han comenzado activamente a explorar caminos de <em>catch-up</em> liderados por el Estado y adaptados a sus contextos nacionales. Muchos líderes del Sur Global han rechazado explícitamente los arreglos políticos al estilo del Consenso de Washington y han abogado públicamente por un rol activo del Estado en áreas como la distribución del ingreso, la inversión extranjera y la planificación industrial (<em>The Economist</em>, 2021).</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La industrialización liderada por el Estado sigue siendo fundamental</h3>
<p>Los fracasos del neoliberalismo dejan en claro que la industrialización impulsada por el Estado es indispensable para que el Sur Global logre su <em>catch-up</em>. Los mecanismos de mercado por sí solos no pueden superar las barreras nacionales e internacionales. Los gobiernos proactivos son fundamentales para el crecimiento del sector manufacturero. El fracaso del <em>catch-up</em> económico en la era neoliberal nos deja tres lecciones clave:</p>
<ol>
<li><strong>El papel irremplazable de la manufactura.</strong><br>
La perspectiva pesimista sobre el <em>catch-up</em> económico bajo la influencia del neoliberalismo surge en gran medida del estancamiento de la manufactura en el Sur Global. Históricamente, la división económica global Norte-Sur fue resultado de las disparidades en la industrialización. Esta ha servido de base para la gran mayoría de las economías que han logrado <em>catch-up</em> económico. Bajo el orden neoliberal, África y América Latina, regiones con un desempeño deficiente en <em>catch-up</em>, son también las más afectadas por la desindustrialización prematura. En muchos países dentro de estas regiones, la fuerza laboral se ha acumulado en consecuencia en sectores de servicios de bajo nivel, caracterizados por un bajo valor agregado y una alta proporción de empleo informal, mientras que el capital se ha canalizado hacia actividades especulativas o de búsqueda de rentabilidad en áreas como los recursos naturales, las finanzas y el sector inmobiliario. Estas naciones pueden experimentar un crecimiento rápido cuando los precios mundiales de las materias primas sean altos y las tasas de interés bajas, pero entran rápidamente en crisis cuando la demanda agregada de los países desarrollados es insuficiente o los principales bancos centrales suben las tasas de interés. Es este patrón de crecimiento altamente volátil el que impide que estos países logren una convergencia sostenida con los niveles de ingreso de los países industrializados (Aiyar et al., 2018: 22-37). En contraste, China, el ejemplo más alentador de <em>catch-up</em> económico en las últimas cuatro décadas, se caracteriza por un sector manufacturero que ha experimentado una expansión continua en cuanto a escala y mejora tecnológica. Algunos argumentan que en la era de la tecnología digital, el sector de servicios puede reemplazar a la manufactura como motor de <em>catch-up</em> económico, una visión aparentemente corroborada por el rápido crecimiento de los servicios en países como la India, Filipinas, Ruanda y Kenia. Sin embargo, los servicios de alto valor agregado (por ejemplo, investigación y desarrollo, gestión de la producción y almacenamiento electrónico) permanecen intrínsecamente vinculados a la manufactura, lo que dificulta que logren una expansión a gran escala de forma aislada. Además, no hay precedentes históricos de un <em>catch-up</em> económico exitoso impulsado únicamente por el sector de servicios.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a></li>
<li><strong>La necesidad de una política industrial </strong><strong>liderada por el Estado.</strong><br>
El orden neoliberal limitó la voluntad y la capacidad de los Estados para apoyar el desarrollo industrial, conduciendo al estancamiento de la industrialización en el Sur Global. A raíz de las crisis económicas y financieras, muchas naciones fueron empujadas hacia reformas al estilo del Consenso de Washington: empresas estatales vitales fueron privatizadas, se levantaron los controles sobre el capital transfronterizo y los tipos de cambio, los aranceles fueron drásticamente reducidos y se prohibieron herramientas políticas como las cuotas de importación o las transferencias obligatorias de tecnología. Por ejemplo, la tasa arancelaria ponderada de la India sobre productos manufactureros cayó abruptamente del 42% al 12,7%, entre 1992 y 2005, y la liberalización económica propició que empresas oligárquicas y captadoras de renta aparecieran en sectores como la minería, las telecomunicaciones y la energía. Esto dejó al gobierno de la India sin los recursos ni la voluntad para apoyar continuamente el desarrollo de sectores manufactureros como el automotriz y el farmacéutico (Naseemullah, 2017). No obstante, detrás de casi todos los procesos de <em>catch-up</em> económico exitosos de la historia, el Estado ha utilizado la política industrial para movilizar y guiar recursos hacia el sector manufacturero. Los países del Sur Global que carecen de acción estatal proactiva han experimentado una inversión insuficiente en manufactura (por ejemplo, debido a la alta incertidumbre para las empresas privadas) y conflictos de interés en torno a la manufactura (por ejemplo, las elites de los sectores financiero y mineral a menudo obstruyen el desarrollo manufacturero).</li>
<li><strong>La dependencia extranjera obstaculiza el mejoramiento.</strong><br>
La división internacional del trabajo dentro del orden neoliberal se basa en la producción fragmentada. Por lo tanto, los países del Sur Global quedan fácilmente atrapados en actividades productivas de bajo valor agregado. Los países del Sur Global que participan en la división internacional del trabajo dependen en gran medida de productos intermedios y maquinaria importados. Son incapaces de obtener el capital y la tecnología necesarios para mejorar. Por ejemplo, la tasa de utilización de componentes locales en las zonas francas industriales orientadas a la exportación de América del Sur es solo del 3% al 9% (en República Dominicana, es del 0,0001%) (Hauge, 2019: 2071-2091). La razón de esta situación es la falta de voluntad de los inversionistas internacionales para el mejoramiento. Su incentivo es asignar la inversión a nivel regional, o incluso mundial, para reducir costos, y no tienen intención de ayudar a los países del Sur Global a elevar su nivel tecnológico. Si una empresa de un país del Sur Global amenaza sus actividades productivas de alto valor agregado (como investigación y desarrollo, fabricación de bienes de capital, gestión de la cadena de suministro, comercialización de productos, etc.), las corporaciones multinacionales utilizan diversos medios para limitar el potencial de mejoramiento, como restringir el suministro de bienes de capital y componentes, aumentar drásticamente los precios o presentar demandas a través de los mecanismos de solución de controversias entre inversionistas y Estados. En realidad, todos los casos exitosos de <em>catch-up</em> económico a través de la historia se han basado en empresas nacionales cuyas actividades productivas centrales se ubican dentro de su propio país. Las empresas nacionales tienen naturalmente el incentivo de obtener mayores ganancias mediante el mejoramiento de sus actividades productivas hacia aquellas de mayor valor agregado. Por ejemplo, en Corea del Sur, la provincia de Taiwán y China continental, las empresas locales de sectores como el electrónico han participado en la producción transnacional a través de actividades de menor valor agregado, ascendiendo gradualmente en la cadena industrial para aumentar el valor agregado nacional. Así mismo, no existe ningún caso en el que se haya logrado un <em>catch-up</em> económico basándose únicamente en inversión extranjera (Naseembullah, 2022: 82-11). Por lo tanto, los gobiernos deberían proporcionar activamente recursos y oportunidades a las empresas nacionales para mejorar la manufactura mediante políticas industriales.</li>
</ol>
<h3 style="margin:2em 0;">Desafíos para el <em>catch-up</em> económico en la era posneoliberal</h3>
<p>Los formuladores de políticas en el Sur Global han comenzado a reconocer las limitaciones de la teoría y práctica neoliberales, y han recurrido a promover la industrialización liderada por el Estado. Sin embargo, lograr este objetivo en la era posneoliberal no es fácil. Los países del Sur Global enfrentan al menos tres obstáculos interconectados: la tecnología digital, las empresas oligárquicas y la competencia entre grandes potencias. La interacción entre estos tres factores impone exigencias extremadamente elevadas a los gobiernos del Sur Global en materia de inversión de recursos, lo que dificulta considerablemente que cada país avance de forma independiente en su <em>catch-up</em> económico.</p>
<ol>
<li><strong>La tecnología digital reduce la mano de obra que absorbe la industria manufacturera.</strong><br>
La tecnología en la manufactura tiene una clara tendencia a ahorrar mano de obra. Por ejemplo, durante su período de rápida industrialización, la proporción de empleo del sector manufacturero en Europa y EE. UU. era cercana al 40%, mientras que actualmente en Vietnam (un país con un desempeño industrial relativamente destacado) es solo del 18% (Qin y Hu, 2023: 28-37). Esta tendencia provocará una serie de reacciones en cadena. Históricamente, la industrialización a menudo creaba un gran número de oportunidades de empleo estables, cultivando así grupos sociales que apoyaban la expansión manufacturera. Sin embargo, el desarrollo de la tecnología digital está reduciendo gradualmente el tamaño de este grupo beneficiario y, en consecuencia, aumentando la dificultad para que el Estado obtenga apoyo de diversos grupos sociales para su política industrial (Rodrik, 2022a). A nivel internacional, el atractivo para los inversionistas de la mano de obra barata en los países del Sur Global puede verse debilitado significativamente, lo que podría conducir a una competencia intensa y a suprimir aún más el valor agregado que los países del Sur Global pueden obtener.<br>
Además, la tecnología digital aumenta la inversión requerida para su mejoramiento. El mecanismo de mejora de la productividad de la Cuarta Revolución Industrial proviene de la interconexión de numerosos dominios. Las islas digitales en dominios aislados (independientemente de su nivel de avance tecnológico) dificultan que los países del Sur Global disfruten verdaderamente de los dividendos de las nuevas tecnologías. En otras palabras, discutir sobre el <em style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">Internet of Things</em><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;"> [internet de las cosas], la inteligencia artificial (IA) y el análisis de </span><em style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">big data</em><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;"> [macrodatos] en una economía que no ha implementado el uso de internet o popularizados sensores, carece de sentido. No obstante, la popularización de sensores, la conectividad de red y la formación en habilidades digitales, en un sentido general, requieren una acción proactiva de los gobiernos de los países del Sur Global. Por lo tanto, el avance de la tecnología digital hace que la tarea de promover la interconectividad básica en estos países sea cada vez más urgente.</span></li>
<li><strong>Las empresas oligárquicas reducen los márgenes de ganancia de los países del Sur Global.</strong><br>
Bajo el orden neoliberal, los gobiernos de los países desarrollados, liderados por EE. UU., se mostraron dispuestos a firmar acuerdos de libre comercio bilaterales y multilaterales con los países del Sur Global. Pero estos acuerdos establecieron el estatus oligopólico o incluso monopólico de las corporaciones multinacionales. Actualmente, los ingresos de las empresas oligárquicas de los países industrializados ya son comparables al PIB de muchos países del Sur Global. Estas empresas han logrado dominar las cadenas mundiales de valor a través del diseño de productos, los estándares de fabricación, la gestión de procesos y la logística de mercado. Así son capaces de reducir los márgenes de ganancia de los países del Sur Global. Apple Inc. representa esta tendencia: no realiza ninguna actividad manufacturera, gana el 58% del valor de su producto final, mientras que la parte obtenida por las actividades productivas intensivas en mano de obra es solo del 1,8% (Clelland, 2014: 82-111). En la era posneoliberal, es muy probable que las ganancias asimétricas de las corporaciones multinacionales continúen aumentando. Una característica prominente de las actividades manufactureras en la era digital es el aumento de la densidad de activos intangibles. En comparación con los activos tangibles, las corporaciones multinacionales tienen un monopolio aún más fuerte sobre los activos intangibles.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a> Actualmente, el coeficiente de Gini de tenencia de patentes entre diferentes países es cercano a 0,85 (muy superior al nivel de desigualdad de ingresos en cualquier país), y la gran mayoría de los centros de almacenamiento de datos y casi todas las marcas influyentes también se ubican en países industrializados. Las corporaciones multinacionales pueden obtener ganancias excesivas basadas en su monopolio sobre los activos intangibles. Por ejemplo, en 2021, los ingresos por regalías de patentes de los países desarrollados fueron más de 20 veces mayores que los de países del Sur Global, siendo 405.500 millones de dólares para los primeros y solo 20.000 millones de dólares para los segundos. Ante este telón de fondo de oligopolio corporativo multinacional, es muy difícil para los países del Sur Global desarrollar su sector manufacturero.</li>
<li><strong>La geopolítica aumenta la incertidumbre de la </strong><strong>convergencia económica.<br>
</strong>Primero, la competencia entre grandes potencias crea el riesgo de una mayor “fragmentación” de la economía mundial. Es decir, la división del mundo en diferentes módulos de ideología, estándares técnicos, sistemas de pago, monedas de reserva y sistemas comerciales. Esta división significa que los países del Sur Global pueden necesitar comprar bienes intermedios y de capital a precios más altos y, al mismo tiempo, les resulta más difícil acceder a los mercados de bienes finales para insertar su producción nacional. Estas condiciones adversas requieren más apoyo gubernamental (por ejemplo, subsidiando las importaciones de maquinaria y las exportaciones de productos). Segundo, la probabilidad de turbulencias económicas y financieras ha aumentado drásticamente. El conflicto entre Rusia y Ucrania y las sanciones posteriores causaron que los precios mundiales del trigo aumentaran repentinamente un 37% en 2022, desencadenando crisis alimentarias en algunos países del norte de África y el sur de Asia (ABDPost, 2022). Mientras tanto, las prohibiciones administrativas relacionadas con el comercio se dispararon de menos de 1.000 en 2019 a cerca de 3.000 en 2022 (Georgieva, 2023). Tales eventos exigen que el Estado tenga reservas financieras suficientes para evitar el colapso de la economía nacional. Estas incertidumbres reducen el volumen de recursos que los Estados del Sur Global pueden invertir en el desarrollo manufacturero porque más recursos deben reservarse para responder a choques externos. Tercero, aunque existen puntos de vista de que el “desacoplamiento” y la “eliminación de riesgos” podrían traer oportunidades de transferencia industrial a algunos países del Sur Global, estas transferencias aún se concentran en actividades productivas intensivas en mano de obra. El crecimiento del comercio de países del Sur Global con EE. UU. ya ha desencadenado acciones hostiles del gobierno de Donald Trump. En otras palabras, los beneficios que la transferencia industrial puede traer también pueden ser relativamente limitados (Qin y Wang, 2025: 3-26).</li>
</ol>
<h3 style="margin:2em 0;">Hacia una teoría de la modernización económica del Sur Global</h3>
<p>Como señala el economista Dani Rodrik: “Hoy nos encontramos en plena transición para alejarnos del neoliberalismo, pero lo que lo sustituirá es muy incierto” (Rodrik, 2022b: 1-3). La simple narrativa neoliberal de que “más mercado (menos Estado) trae prosperidad” está perdiendo su atractivo y credibilidad en el Sur Global. Sin embargo, una nueva teoría aún no ha madurado. Para el <em>catch-up</em> económico en la era posneoliberal, el Sur Global debe evitar la dependencia acrítica y la adopción total de teorías económicas del Norte Global. Es imperativo formular una teoría del Sur Global de la modernización económica, basada en las prácticas y sabiduría de sus propias naciones (Jing y Gao, eds., 2024). La experiencia de China, un miembro del Sur Global con el récord más rápido de <em>catch-up</em> económico, puede servir como un punto de referencia decisivo. Específicamente, dicha formulación debería implicar al menos tres dimensiones de acción.</p>
<p>Primero, es imperativo abogar por la desideologización de la teoría del desarrollo. La evolución de las ciencias sociales en EE. UU. siempre ha estado profundamente entrelazada con los valores sociales del individualismo, el liberalismo y el universalismo (Ross, 1991). Los proponentes y beneficiarios del orden neoliberal han logrado fusionar sus fundamentos teóricos con estos valores sociales. En consecuencia, quienes se oponen al libre comercio, la libre inversión o los mercados libres, suelen ser tachados de portavoces en defensa de intereses lucrativos o de herejes que se desvían de la ortodoxia. Sin embargo, como famosamente argumentó Karl Polanyi, el “<em>laissez-faire</em> fue planificado” (Polanyi, 1944: 147). La “libertad” en tales teorías se refiere únicamente a la libertad sin restricciones de la clase capitalista en el comercio, la inversión y las transacciones. Por el contrario, conlleva una restricción de las libertades de la clase trabajadora y, en general, de los pueblos del Sur Global. Por ejemplo, la libre movilidad del capital se logra, en la práctica, recortando las libertades de numerosos otros actores, como la clase trabajadora.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> Asimismo, reducir las barreras comerciales y de inversión restringe efectivamente la libertad de los países del Sur Global para formular políticas económicas adecuadas a sus propios contextos nacionales.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a> Por lo tanto, la investigación teórica sobre <em>catch-up</em> económico debe desvincularse de los elementos ideológicos específicos de EE. UU. En su lugar, la investigación debe basarse en un examen científico de las experiencias históricas relevantes, particularmente la industrialización liderada por el Estado de China y otras economías de Asia Oriental.</p>
<p>Segundo, la investigación debe centrarse en los problemas de la producción y el empleo. Desde la década de 1970, la economía occidental dominante se ha enfocado cada vez más en la eficiencia del intercambio y construido teoría sobre los microfundamentos de la maximización de la utilidad del consumidor. Al hacerlo, ha descuidado las diferencias intrínsecas entre las actividades productivas, más allá de las proporciones de insumos requeridas de los factores de producción (Amsden, 1997: 469-480). Aunque este enfoque fue valioso para repensar las ineficiencias de algunas estrategias de sustitución de importaciones, fue instrumentalizado por los proponentes y beneficiarios del neoliberalismo para ignorar la producción y el empleo. Por ejemplo, una rápida privatización o una estricta disciplina fiscal podrían causar desempleo a gran escala a corto plazo (mientras beneficiaba simultáneamente a los acreedores en las naciones desarrolladas). No obstante, tales iniciativas políticas se implementaron con éxito en nombre de la eficiencia. Del mismo modo, en el comercio internacional, un enfoque en la exportación de productos básicos y la producción intensiva en mano de obra podría llevar a los países del Sur Global a perder su base industrial existente y luchar con el mejoramiento de la manufactura (una situación que beneficia a las corporaciones multinacionales con sede en países industrializados). Una interpretación mecanicista de la teoría de las ventajas comparativas brindó a estas políticas la legitimidad de “mejorar la eficiencia comercial”. En contraste, China, a lo largo de su proceso de reforma, se ha centrado consistentemente en expandir la escala y la sofisticación tecnológica de su sector manufacturero y siempre ha situado el empleo en el centro de su formulación de políticas. Si se puede desarrollar un nuevo marco teórico centrado en la producción y el empleo basado en la experiencia china, sin duda sería más conducente para establecer la legitimidad de las acciones tomadas por los países del Sur Global para apoyar sus sectores manufactureros nacionales.</p>
<p>Tercero, el papel del Estado debe ser reevaluado y sometido a una indagación sistemática. El paradigma de investigación de la economía occidental dominante concibe el mercado como una esfera completamente separada de la sociedad, gobernada por sus propias leyes inherentes e inmune a la interferencia del gobierno u otros grupos sociales. Dentro de este marco, la intervención de factores no mercantiles se postula como la razón principal por la cual la eficiencia se ve limitada y la “mano invisible” no funciona. En consecuencia, el Estado es típicamente percibido como un impedimento para el desarrollo y el “gobierno limitado” se presenta como una dirección universalmente beneficiosa para la reforma (Doornbos, 2001: 93-108). Sin embargo, en los países del Sur Global donde las instituciones de mercado aún no están consolidadas, restringir la acción estatal tiende a generar una serie de problemas, como el surgimiento de monopolios oligárquicos, la erosión de la base industrial y la prevalencia de actividades ilícitas. Por ejemplo, durante la fase inicial de su reforma y apertura, China no persiguió el modelo de gobierno limitado prescrito por la teoría dominante. En cambio, aprovechó sus ventajas institucionales existentes, movilizando la proactividad de los funcionarios gubernamentales en todos los niveles, para participar en actividades de promoción de inversiones (Ang, 2018). Aunque tal arreglo institucional estaría prohibido por la corriente dominante, logró un desempeño muy superior al de los países de Europa Oriental que emprendieron reformas para limitar al gobierno. En realidad, el mercado perfecto del paradigma dominante puede que no exista en absoluto. Las actividades de mercado están necesariamente incrustadas en las relaciones sociales y no pueden operar independientemente de ellas. La pregunta más significativa, por lo tanto, no es “si debe existir un gobierno”, sino “qué tipo de gobierno”. Abandonar las nociones preconcebidas sobre el papel del Estado y participar en una discusión sistemática de su función en el desarrollo económico es productivo para la reorientación teórica.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a>Nota editorial: en economía, el <em>catch-up </em>refiere al proceso donde las economías de bajos ingresos crecen a tasas más aceleradas que las economías avanzadas, de modo que alcanzan niveles similares de PBI per cápita. El <em>catch-up </em>no refiere únicamente a un proceso de convergencia en cuanto a niveles de ingreso, también incluye la convergencia en cuanto al uso y desarrollo de tecnología en la producción. En este artículo utilizaremos el término en inglés para preservar el concepto indicado por los autores.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> Las “teorías del sur” suelen adoptar una postura que va desde la revisión o el cuestionamiento hasta la crítica o la negación de las “teorías del norte” generadas en los países occidentales. (Jing, 2023: 28-52).</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> En efecto, el crecimiento de estos países (regiones) para <em>catch-up</em> con los demás tiene poco que ver con el orden de desarrollo global neoliberal: entre ellos se encuentran Corea del Sur, la provincia de Taiwán y China continental, que lograron una rápida industrialización liderada por el Estado y que ya se encontraban muy cerca del umbral de ingresos altos a finales de la década de 1990. En este grupo también se encuentran Polonia y la República Checa, que crecieron gracias a la integración en la UE y a su efecto derrame, y Arabia Saudita y Omán, que se beneficiaron de las ganancias del oligopolio de los recursos petrolíferos y del gas. Entre los países atrapados, menos de una décima parte de los de ingresos medios siguen teniendo potencial para <em>el catch-up</em> (es decir, mantener un ingreso per cápita estable por encima de dos tercios del nivel umbral). Sin embargo, excluyendo a China, este grupo tiende a caer en la “trampa del ingreso medio”.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a> En algunos debates sobre la economía de servicios se producen errores de interpretación. Por ejemplo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), los países con mayor producción manufacturera per cápita del mundo son Suiza y Singapur (a menudo consideradas economías de servicios), que siguen ocupando posiciones de liderazgo mundial en sectores manufactureros como maquinaria, electrónica, equipos de precisión o productos químicos de uso industrial.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a> Los activos intangibles se refieren a recursos no físicos basados en el conocimiento que abarcan: (1) propiedades intelectuales que añaden valor (por ejemplo, patentes, derechos de autor, secretos comerciales), (2) conocimientos incorporados en sistemas de información digitales (por ejemplo, conjuntos de datos, algoritmos de software) y (3) conocimientos operativos institucionalizados en prácticas empresariales (por ejemplo, protocolos de la cadena de suministro, gestión del valor de marca).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a> Esto se debe a que la libertad de los capitalistas para transferir su capital entre países o regiones solo puede lograrse bajo la premisa de que despedir trabajadores y trabajadoras en un lugar determinado no genere costos adicionales prohibitivamente altos.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a> Un ejemplo destacado de esta contradicción es el proceso de integración europea, que, bajo el lema del “libre flujo de recursos”, incluso privó a los Estados miembros del mercado común de la libertad de decidir la longitud de sus baguettes (Stiglitz, 2016).</p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
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<p>Aiyar, Shekhar, Romain Duval, Damien Puy, Yiqun Wu y Longmei Zhang. “Growth Slowdowns and the Middle-Income Trap”. <em>Japan and the World Economy</em>, vol. 48, 2018.</p>
<p>Amsden, Alice H. “Bringing Production Back In — Understanding Government’s Economic Role in Late Industrialisation”. <em>World Development</em>, vol. 25, nº 4, 1997.</p>
<p>Ang, Yuen Yuen. <em>How China Escaped the Poverty Trap</em>. Ithaca: Cornell University Press, 2018.</p>
<p>Clelland, Donald A. “The Core of the Apple: Degrees of Monopoly and Dark Value in Global Commodity Chains”. <em>Journal of World-Systems Research</em>, vol. 20, nº 1, 2014.</p>
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<p>Georgieva, Kristalina. “The Price of Fragmentation: Why the Global Economy Isn’t Ready for the Shocks Ahead”. <em>Foreign Affairs</em>. Nueva York, 2023.</p>
<p>Hauge, Jostein. “Should the African Lion Learn from the Asian Tigers? A Comparative-Historical Study of FDI-Oriented Industrial Policy in Ethiopia, South Korea and Taiwan”. <em>Third World Quarterly</em>, vol. 40, nº 11, 2019.</p>
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<p>Jing, Jun y Liangmin Gao, eds. <em>Southern Theory: The Other’s Contribution to Humanities and Social Sciences Thought</em>. Beijing: China Social Sciences Press, 2024.</p>
<p>Kohli, Atul. <em>Imperialism and the Developing World: How Britain and the United States Shaped the Global Periphery</em>. Oxford: Oxford University Press, 2019.</p>
<p>Naseemullah, Adnan. <em>Development After Statism</em>. Cambridge: Cambridge University Press, 2017.</p>
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<p>Rodrik, Dani. Prospects for Global Economic Convergence Under New Technologies. En: Autor, David, Kaushik Basu, Zia Qureshi y Dani Rodrik, eds. <em>An Inclusive Future? Technology, New Dynamics, and Policy Challenges</em>. Washington D. C.: Brookings Institution Press, 2022a.</p>
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<p>Venugopal, Rajesh. “Neoliberalism as Concept”. <em>Economy and Society</em>, vol. 44, nº 2, 2015.</p>
</div>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/1.jpg" width="1080" height="997"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Qin Beichen y Jing Jun </strong></p><small>Qin Beichen (秦北辰) está realizando un doctorado en el Instituto de Estudios Internacionales y Regionales de la Universidad Tsinghua. Su investigación se centra en el desarrollo industrial y la economía digital en el Sudeste Asiático. Sus publicaciones han aparecido en <em>Contemporary Asia-Pacific Studies</em>, <em>Foreign Affairs Review</em>, <em>Chinese Public Administration</em>, <em>Southeast Asian Studies</em> y otras revistas. Como investigador visitante en la Universidad Ateneo de Manila y estudiante doctoral visitante en la Universidad de Malaya, realizó un extenso trabajo de campo en el Sudeste Asiático. Actualmente es miembro del Foro Juvenil de Estudios Regionales.</small>
<small>Jing Jun (景军) es profesor de Sociología y director del Centro de Investigación en Salud Pública de la Universidad Tsinghua. Obtuvo su doctorado en Antropología Social en la Universidad de Harvard en 1994. Anteriormente fue profesor titular asociado en la City University of New York [Universidad Municipal de Nueva York]. Su libro <em>The Temple of Memories: History, Power, and Morality in a Chinese Village</em> [El templo de los recuerdos: historia, poder y moralidad en un pueblo chino] fue publicado por Stanford University Press en 1996. Su investigación ha abarcado la memoria histórica, el reasentamiento inducido por represas, los movimientos de protesta ambiental, la nutrición y las prácticas de alimentación infantil, el suicidio y el VIH/SIDA. Su investigación actual se centra en cuestiones sociales y de políticas de salud pública.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Reseña: Un camino colectivo para la revitalización rural</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2025-2-resena-revitalizacion-rural/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ricardo Vaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Dec 2025 08:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[MST Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad Sur Global]]></category>
		<category><![CDATA[movimientos campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[revitalización rural]]></category>
		<category><![CDATA[reforma agraria]]></category>
		<category><![CDATA[soberanía alimentaria]]></category>
		<category><![CDATA[rural revitalisation]]></category>
		<category><![CDATA[Crónicas Rurales]]></category>
		<category><![CDATA[agricultura colectiva]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo rural China]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?p=133308</guid>

					<description><![CDATA[El orden neoliberal no ha logrado llevar prosperidad al Sur Global. Para alcanzar el desarrollo económico, se necesita una nueva teoría de la modernización, centrada en la industrialización liderada por el Estado, la producción y el empleo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La globalización capitalista ha transformado profundamente el sistema alimentario mundial desde el siglo XIX. Esto ha empujado a una gran parte del campesinado mundial a la crisis. En la mayoría de los países subdesarrollados, la privatización de la tierra y la integración en los mercados globales han erosionado la soberanía alimentaria y atrapado a las comunidades rurales en ciclos de desposesión y deuda. Lo que algunos académicos denominan el “régimen alimentario corporativo” ha socavado sistemáticamente los medios de vida de millones de personas concentrando el poder agrícola en manos de las corporaciones.</p>
<p>En este contexto de crisis sistémica, la experiencia de China con la propiedad colectiva de la tierra presenta una alternativa convincente. Lejos de representar una reliquia del pasado, el modelo de economías colectivas de China ha apoyado la revitalización rural y ha garantizado la seguridad alimentaria nacional, ofreciendo un camino viable para su desarrollo rural.</p>
<p>El libro <i>乡</i><i>村</i><i>纪</i><i>事：新型集体</i><i>经济为</i><i>什</i><i>么</i><i>行</i> [Crónicas rurales: Por qué funciona la nueva economía colectiva] de Yan Hairong, Gao Ming y Ding Ling surge como una intervención clave desde China en estos debates. Basándose en años de meticuloso trabajo de campo a través de siete estudios de caso distintos, la profesora de la Universidad de Tsinghua, Yan Hairong y su equipo de investigación muestran un camino de desarrollo rural centrado en las personas y colectivos que contrasta marcadamente con el modelo neoliberal. Sirve como una refutación materialista a la narrativa predominante de la desaparición del pequeño agricultor, una ideología que promueve el movimiento del campesinado hacia las ciudades y el drenaje de la riqueza del campo, dejando solo a lxs grandes propietarixs especializadxs y a las empresas líderes como actores agrícolas.</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">Enfrentando la cuestión agraria en la China contemporánea</h2>
<p><i>Crónicas Rurales</i> aborda un desafío crítico surgido después de más de cuatro décadas con el Sistema de Responsabilidad Familiar de China: la polarización y atomización de las zonas rurales que dejó a lxs pequeñxs agricultorxs extremadamente vulnerables a la volatilidad del mercado y a la intervención del capital. Para comprender la importancia del camino colectivo documentado en <i>Crónicas Rurales</i>, primero hay que entender las contradicciones estructurales más profundas del actual sistema agrario de China.</p>
<p>China opera con un sistema dual de propiedad de la tierra. La tierra urbana es propiedad del Estado y la tierra rural es propiedad colectiva. El Sistema de Responsabilidad Familiar de 1978, introducido para abordar los problemas del desarrollo económico de la época, estableció los derechos contractuales individuales mientras mantenía el marco de la propiedad colectiva. Este sistema ha evolucionado hasta convertirse en una “estructura de separación de los tres derechos”: propiedad colectiva, derechos de contratación familiar y derechos de gestión colectiva.</p>
<p>La contradicción fundamental radica en cómo esta separación socava la acción colectiva. Según Lu Xinyu, la propiedad colectiva de la tierra fue diseñada originalmente para cumplir funciones de protección comunitaria, permitiendo a las aldeas ajustar la distribución de la tierra según los cambios demográficos, garantizando que ésta perteneciera a quienes la trabajaban. Cuando los derechos de gestión colectiva se convierten en bienes comerciables, las comunidades rurales pierden el control sobre cómo el capital externo invierte y utiliza la tierra comunal. Las operaciones agrícolas de los pequeñxs productorxs generan menores rendimientos económicos de su producción. Mientras tanto, a medida que las disparidades de ingresos entre las zonas urbanas y rurales continúan aumentando, la población rural se traslada cada vez más a las ciudades en busca de empleo, lo que resulta en el abandono generalizado de las tierras agrícolas (2018: 67-68).</p>
<p>Una respuesta a esta crisis es la transferencia de tierras a las principales empresas o capital externo para una agricultura a escala. Se trata, esencialmente, de una solución basada en el mercado para la modernización agrícola. Los críticos argumentan que esto constituye una privatización de facto de la tierra y despoja al campesinado de sus derechos de uso de la tierra, al tiempo que desmantela las economías colectivas. En ese contexto, lxs autorxs de <i>Crónicas Rurales </i>plantean la pregunta fundamental: bajo condiciones mercantilizadas, ¿cómo pueden desarrollarse nuevas economías colectivas que trasciendan tanto las vulnerabilidades del campesinado atomizado como los riesgos de la reorganización dominada por el capital? La vía alternativa de fortalecer las comunidades rurales lideradas por pequeñxs agricultorxs forma la propuesta central de <i>Crónicas Rurales</i>. La revitalización rural sostenible requiere reactivar a las comunidades rurales como la fuerza intrínseca para el desarrollo, permitiendo al campesinado recuperar su capacidad de acción en el proceso de modernización y construir un baluarte contra el capital depredador.</p>
<p>La importancia política de este trabajo se ve subrayada por los recientes desarrollos legislativos de China. La Ley de organización económica colectiva rural de la República Popular China fue aprobada en junio de 2024, cuatro meses antes de la publicación del libro y entró en vigor en mayo de 2025 (2024). Esta legislación codifica jurídicamente principios fundamentales como la inalienable propiedad colectiva de las tierras rurales y la necesidad de una gestión democrática por parte de lxs campesinxs. La ley proporciona un marco jurídico para proteger a las colectividades tanto del control interno por parte de unas pocas personas como del control externo por parte del capital. Esto garantiza que el desarrollo sea impulsado desde dentro de las comunidades de más de 900 millones de agricultorxs chinos.</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">Los pilares de las nuevas colectividades rurales</h2>
<p>La fuerza de <i>Crónicas Rurales</i> radica en sus ricos y minuciosos detalles, que van más allá de la teoría abstracta hasta llegar a la práctica viva de la construcción socialista. A través de sus diversos estudios de caso, el libro proporciona una anatomía de cómo la nueva economía colectiva rural resuelve las contradicciones clave en el desarrollo agrícola en China.</p>
<p>El libro aclara el papel indispensable de la organización de base del Partido Comunista de China como vanguardia política. Este liderazgo opera no por coerción, sino a través de la aspiración original de “servir al pueblo”, una práctica que moviliza a las organizaciones de base y genera confianza. En el poblado de Tangyue, el secretario del Partido, Zuo Wenxue, se comprometió a liderar la prosperidad de toda la localidad en lugar del enriquecimiento individual, a pesar de sus éxitos empresariales personales. Al enfrentar desafíos de financiamiento, 11 cuadros del comité de la localidad solicitaron préstamos personales de la cooperativa de crédito con el fin de disponer de fondos para la comunidad. Este patrón de “militantes del partido tomando el liderazgo” aparece sistemáticamente en todos los estudios de caso: en el pueblo de Daba, provincia de Guizhou, los cuadros probaron primero con cultivos de riesgo para demostrar su viabilidad. En el pueblo de Tugudong, provincia de Henan, el secretario del Partido obtuvo personalmente un préstamo de 30.000 yuanes y se comprometió a asumir las pérdidas si las empresas fracasaban.</p>
<p>Es fundamental destacar que este liderazgo opera bajo el principio de la línea de masas en lugar de seguir directivas jerárquicas. En los pueblos se han establecido varios mecanismos para la participación en la toma de decisiones. Tangyue emplea un sistema representativo en el que participa en las decisiones colectivas un habitante elegido por cada 15 hogares. La cooperativa comunitaria Gacuo implementa una supervisión circular donde lxs líderes de los grupos de producción controlan a lxs miembros, los cuadros de la localidad supervisan a los líderes de los grupos y las masas a los cuadros. Los cuadros y las instituciones están dialécticamente interrelacionados. Las 189 reglas de administración de la cooperativa comunitaria Gacuo son todas formuladas y actualizadas a través de un Congreso Popular a nivel local que se celebra cada uno o dos años, lo que garantiza que las normas reflejen la voluntad de la comunidad.</p>
<p><i>Crónicas Rurales</i> demuestra cómo la propiedad colectiva sirve como base económica para un desarrollo rural efectivo. Al reintegrar las tierras y la mano de obra fragmentadas, como hicieron los poblados de Tangyue y Daba, las colectividades logran economías de escala que permiten la compra, producción y venta unificadas, fortaleciendo al mismo tiempo su capacidad para negociar con los principales actores de mercado. Esta base es clave no solo para influir en el mercado, también para introducir y popularizar tecnologías agrícolas avanzadas, fomentando así la aplicación de las “nuevas fuerzas productivas de calidad” (Cheng y Wang, 2025: 1-10). En Tugudong, el colectivo se relaciona con el capital privado desde una posición de fuerza arraigada en la propiedad de la tierra. Incluso cuando las empresas privadas son contratadas para operar en tales tierras, el sistema mantiene una orientación colectiva porque tiene la propiedad última de la tierra y el derecho a una parte del excedente generado por estas empresas a través del alquiler y las tarifas de gestión.</p>
<p>Estos casos demuestran cómo la gestión colectiva de los pueblos maneja activamente las relaciones con las fuerzas externas (el gobierno, el capital y las empresas) para desarrollar asociaciones estratégicas, manteniendo al mismo tiempo la autonomía colectiva. En lugar de ser receptores pasivos de la intervención externa, estos colectivos ejercen su capacidad de acción para estructurar colaboraciones que sirvan a sus objetivos de desarrollo. Los ingresos generados por la gestión colectiva se utilizan para financiar proyectos de bienestar público, como pensiones, apoyo social a través de comités de bodas y funerales, sociedades de lectura y asociaciones de personas mayores. Esto garantiza que los beneficios del desarrollo se compartan y contribuye a construir una sociedad rural resiliente, esencial para el proyecto más amplio de modernización de China.</p>
<p><i>Crónicas Rurales</i> también pone de relieve las contradicciones fundamentales dentro del desarrollo rural colectivo que amenazan su sostenibilidad: la peligrosa dependencia excesiva de líderes individuales (evidente en las dificultades del poblado de Xinqi después del retiro del ex secretario del Partido), la concentración de la toma de decisiones en pequeños colectivos de cuadros sin suficiente participación de las masas y la acumulación insostenible de deuda, con Daba y Xinqi cargando con obligaciones de 48 millones de yuanes y 70-80 millones de yuanes, respectivamente. Si bien el libro identifica estos problemas críticos, su análisis teórico de soluciones sistemáticas es insuficiente. Lu Xinyu argumentó en una ocasión que la ventaja del socialismo en la reorganización rural era su capacidad para inyectar directamente recursos organizativos del partido para proporcionar apoyo no mercantil a la reestructuración rural. Para garantizar la sostenibilidad del desarrollo rural una vez retirados los recursos destinados a la lucha contra la pobreza, las organizaciones de base del partido deben funcionar como agentes principales e impulsores de la reorganización social y económica rural (2024).</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">De la práctica local a la resonancia global</h2>
<p><i>Crónicas Rurales</i> ofrece más que una documentación detallada del desarrollo rural chino: proporciona ideas relevantes para las luchas agrarias globales, con ejemplos de aumento de ingresos, mejora del bienestar y renovada cohesión social en los pueblos estudiados. Los principios de la acción colectiva encuentran un paralelo convincente en las luchas agrarias de movimientos del Sur Global como el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil. La coautora del libro, Yan Hairong, visitó personalmente un campamento del MST en el norte de Paraná en 2015. Un relato detallado del movimiento puede encontrarse en el dossier de abril de 2024 del Instituto Tricontinental de Investigación Social, <i>La organización política del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST)</i> (2024). Durante cuatro décadas, el MST ha organizado al campesinado en cooperativas para crear conciencia política y poder material como parte de su lucha más amplia por la transformación social. Sus asentamientos cuentan con agro-aldeas que reúnen a los hogares para coordinar la producción y socializar el trabajo doméstico a través de cocinas colectivas y círculos de cuidado infantil.</p>
<p>El MST se inspira ahora en la experiencia de la reforma agraria de China por medio de la creación de una Residencia de Ciencia y Tecnología de la Mecanización Agrícola junto con universidades y empresas chinas. También está introduciendo maquinaria agrícola de pequeña escala fabricada en China para ser utilizadas por los agricultores familiares de Brasil (Brasil de Fato, 2024). Aunque los contextos políticos son diferentes, la lección subyacente es similar: la organización del campesinado en unidades productivas colectivas es una estrategia esencial para construir el poder popular en la lucha por la soberanía alimentaria, la reforma agraria y la transformación social. Para los académicos y activistas que participan en luchas agrarias a nivel mundial, las experiencias recogidas en <i>Crónicas Rurales</i>, junto con las luchas de movimientos como el MST, proporcionan una inspiración política y una visión estratégica inestimables para las masas rurales del Sur Global.</p>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias Bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p>Brasil de Fato, “Chinese Machines Arrive at UnB and Brazil-China Center for Family Farming Is Inaugurated”, 30 de noviembre de 2024. Disponible en: <a href="https://www.brasildefato.com.br/2024/11/30/maquinas-chinesas-chegam-a-unb-e-centro-brasil-china-para-agricultura-familiar-e-inaugurado/">https://www.brasildefato.com.br/2024/11/30/maquinas-chinesas-chegam-a-unb-e-centro-brasil-china-para-agricultura-familiar-e-inaugurado/</a>.</p>
<p>Cheng Enfu, Wang Junxi, <i>论新质生产力赋能新型农村集体经济高质量发展的机理与路径</i> [Sobre los mecanismos y vías por los que las nuevas fuerzas productivas de calidad potencian el desarrollo de alta calidad de la nueva economía colectiva rural], <i>Journal of Hebei University of Economics and Business</i>, nº 3, 2025.</p>
<p>Consejo de Estado de la República Popular China. “中华人民共和国农村集体经济组织法”[Ley de Organización Económica Colectiva Rural de la República Popular China], 29 de junio de 2024. Disponible en: <a href="https://www.gov.cn/yaowen/liebiao/202406/content_6960131.htm">https://www.gov.cn/yaowen/liebiao/202406/content_6960131.htm</a>.</p>
<p>Instituto Tricontinental de Investigación Social. <i>La organización política del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil</i>, dossier n° 75, 16 de abril de 2024. Disponible en: <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-75-movimiento-de-trabajadores-rurales-sin-tierra-brasil/">https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-75-movimiento-de-trabajadores-rurales-sin-tierra-brasil/</a>.</p>
<p>Lu Xinyu, <i>依托集体</i><i>经济探索中国特色农村市场经济之路</i> [Explorando un camino hacia una economía de mercado rural con características chinas basada en la economía colectiva], <i>Economic Herald</i>, nº 2, 2018.</p>
<p>—. <i>乡村与革命：中国</i><i>“</i><i>新自由主</i><i>义</i><i>”</i><i>批判三</i><i>书</i>（增订版）[Campesinado y revolución: tres obras sobre la crítica del neoliberalismo chino (edición revisada y ampliada)], East China Normal University, 2024.</p>
</div>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2025/12/Grace-Cao.jpg" width="400" height="447"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Grace Cao</strong></p><p align="left">Grace Cao (曹心悦) es gerente de proyectos de <i>Wenhua Zongheng</i> e intérprete de chino e inglés. Posee una maestría en traducción e interpretación de la Universidad de Asuntos Exteriores de China. Su trabajo se centra en la comunicación y los intercambios internacionales en el Sur Global, en particular en la comprensión intercultural y la lingüística.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>La fragmentación del espectro ideológico global y la reglobalización del siglo XXI</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2025-2-espectro-ideologico-global-reglobalizacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ricardo Vaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Dec 2025 08:00:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[MAGA movement]]></category>
		<category><![CDATA[reglobalización]]></category>
		<category><![CDATA[multipolar world]]></category>
		<category><![CDATA[política izquierda-derecha]]></category>
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					<description><![CDATA[Esta reseña del libro Crónicas Rurales analiza cómo el desarrollo rural chino ofrece lecciones para el Sur Global y muestra que la organización colectiva puede ser una alternativa a la agricultura neoliberal y un camino hacia la soberanía alimentaria.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde el siglo XX, las ideologías políticas modernas de todo el mundo han sido representadas en un espectro binario de izquierda y derecha. Se trata de una abstracción muy simplificada, pero que ha encapsulado eficazmente la estructura de las orientaciones y luchas políticas dentro de casi todos los países y regiones, así como entre ellos, durante más de un siglo. Cualquier estudiante de grado en ciencias políticas podría ubicar las ideologías y valores políticos de todos los partidos y regímenes en este espectro y así determinar la identidad, establecer alineamientos políticos y diseñar estrategias de lucha. Sin embargo, durante las últimas dos décadas, a medida que la globalización posterior a la Guerra Fría ha perdido fuerza desde su apogeo, este espectro ideológico se ha fragmentado. La estructura que antes era clara se ha vuelto difusa y las fuerzas políticas, tanto entre naciones como dentro de ellas, se han desvinculado del marco tradicional de izquierda y derecha.</p>
<p>Este artículo esboza brevemente la estructura del espectro ideológico tradicional de izquierda y derecha, y busca analizar e interpretar los procesos y fuerzas impulsoras detrás de esta fragmentación, así como la ecología ideológica emergente posterior a la división. Su objetivo es observar y explorar un nuevo espectro ideológico emergente y proponer algunas ideas sobre el orden mundial del siglo XXI que China está ayudando a reformar.</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">Desde la Revolución de Octubre hasta la Guerra Mundial Antifascista: la gran narrativa de izquierda y derecha</h2>
<p>La Revolución de Octubre inauguró la gran narrativa del espectro ideológico del siglo XX. La “izquierda” encarnaba el ideal comunista, las instituciones socialistas y la visión internacionalista del mundo defendida por la Unión Soviética (URSS). Aunque había estado respaldada por más de medio siglo por el pensamiento marxista, esta “izquierda” surgió abruptamente como fuerza política y producto de la gran Revolución de Octubre. La “derecha”, como contrafuerza, evolucionó durante 30 años, comenzando con la confrontación del capitalismo y el feudalismo contra la Unión Soviética y culminando finalmente en el fascismo que, con el capitalismo de Estado como base económica, llegó a ocupar el extremo más a la derecha del espectro.</p>
<p>Dentro de esta gran narrativa global, Estados Unidos y ciertos países de Europa Occidental ocupaban una posición intermedia: se oponían al comunismo de izquierda y al mismo tiempo resistían al fascismo de derecha. Su política interna se desarrolló dentro de una pequeña narrativa de “izquierda y derecha”, es decir, la lucha entre el campo de izquierda influenciado por la Unión Soviética que representaba los intereses de la clase trabajadora, y el campo de derecha que defendía el capitalismo y representaba los intereses del capital. En esta narrativa más reducida, las políticas estadounidenses de posguerra se desplazaron hacia la izquierda. La política interna de Estados Unidos finalmente se asentó en el <i>New Deal</i> [Nuevo Trato] de Roosevelt, que protegía a la clase trabajadora, y se alió con la Unión Soviética para llevar a cabo una guerra decisiva contra el fascismo (Polenberg, 2000).</p>
<p>Durante el mismo período, la política de China se posicionó en una zona intermedia, pero con una tendencia de derecha. Después del fracaso de la alianza entre el Kuomintang (KMT) y el Partido Comunista de China (PCCh), el primero emergió como fuerza política que defendía firmemente los intereses de las clases feudales y capitalistas dominantes. A nivel interno, el gobierno del KMT empleó métodos fascistas para reprimir al PCCh. Sin embargo, debido a que tuvo que enfrentar la agresión japonesa y depender del apoyo estadounidense, no pudo seguir un camino fascista a nivel internacional.</p>
<p>En aquel momento, la gran mayoría de las naciones colonizadas y bajo el dominio imperialista de África, América Latina y Asia se inclinaban generalmente hacia la izquierda. Esta postura se reflejaba principalmente en sus posiciones anticoloniales y antiimperialistas, así como en su lucha por la independencia nacional. El marxismo-leninismo sirvió como arma ideológica crítica contra el colonialismo y el imperialismo (Seth, 1992: 99-128). Desde esa época en adelante, la noción de soberanía trascendió la división entre izquierda y derecha. Las fuerzas políticas de países y regiones anticoloniales involucradas en contiendas de izquierda se unieron contra el imperialismo luchando por la soberanía a escala global. En Occidente, en oposición al internacionalismo predominantemente de izquierda, surgieron el nacionalismo de extrema derecha (incluido el fascismo) y las fracciones soberanistas de derecha. En Estados Unidos, las fuerzas políticas que se opusieron a la participación en la Gran Guerra y en la Guerra Mundial Antifascista, y que resistieron unirse a la Sociedad de las Naciones, pertenecían a esta última categoría.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a></p>
<p>En general, las luchas entre izquierda y derecha de esta época se centraron en las convulsiones sociales puestas en marcha por la Revolución Industrial y su impacto disruptivo en múltiples dimensiones. Dentro de los países industrializados, el dominio del capital provocó una desigualdad severa, dejando a grandes segmentos de la población sin medios de vida seguros. A nivel internacional, las potencias occidentales industrializadas tempranamente se involucraron en un saqueo global sin precedentes mediante el uso de la fuerza. En pocas palabras, la derecha buscaba proteger los intereses creados del capital y del Estado, mientras que la izquierda luchaba por los derechos de la clase trabajadora, por la independencia y liberación de los pueblos que habían sido saqueados y colonizados (Altman, 2019).</p>
<p>La política de izquierda y derecha de China en aquel momento reflejaba este patrón global, caracterizada por la integración de la revolución comunista con la lucha por la independencia nacional. Esta combinación se convirtió en un elemento fundacional de la construcción del Estado moderno de China y ha influido profundamente en su trayectoria futura.</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">La Guerra Fría: ¿socialismo o capitalismo?</h2>
<p>Después de la Guerra Mundial Antifascista, el mundo se sumió rápidamente en una Guerra Fría marcada por la confrontación entre los dos grandes campos liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética, respectivamente. El espectro ideológico entre izquierda y derecha se volvió particularmente claro en este período. Durante la Guerra Fría, que duró medio siglo, el bloque del Pacto de Varsovia, liderado por la Unión Soviética, y el bloque occidental de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), conducido por Estados Unidos, configuraron un panorama global distintivo de izquierda y derecha. Muchos países en desarrollo del Tercer Mundo eligieron bando, mientras que algunos permanecieron neutrales. Por ejemplo, Filipinas y Argentina se alinearon con la derecha, mientras que la mayoría de las naciones africanas se inclinaron hacia la izquierda. En este panorama global, la izquierda estaba representada por el socialismo y el internacionalismo liderados por la Unión Soviética, mientras que la derecha estaba representada por el capitalismo y el “soberanismo” encabezados por Estados Unidos.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a></p>
<p>Dentro de estos dos bloques, las dinámicas políticas oscilaban a lo largo de un espectro más pequeño de izquierda y derecha. En Occidente, la “izquierda” abarcaba políticas de Estado de bienestar dentro de un marco capitalista, caracterizadas por altos impuestos, sistemas de bienestar robustos y protecciones para la clase trabajadora, mientras que la derecha representaba una política de protección de los intereses capitalistas con bajos impuestos y gobiernos limitados. En el bloque soviético, la izquierda implicaba adhesión estricta al socialismo y a una economía planificada, mientras la derecha estaba representada por quienes abogaban por introducir elementos de economía de mercado dentro del marco socialista.</p>
<p>Durante la Guerra Fría, la postura internacional de China abarcaba el espectro ideológico, incluyendo a la izquierda y a la derecha. Desde la fundación de la República Popular China hasta la Revolución Cultural, China se inclinaba claramente hacia la izquierda, adoptando una economía planificada, el internacionalismo y la oposición al revisionismo. Sin embargo, después de la década de 1970, se distanció cada vez más de la Unión Soviética, estableció relaciones diplomáticas con Estados Unidos y comenzó a adoptar el marco de economía de mercado liderado por Occidente. Esto fue visto como un giro hacia la derecha en muchos marcos analíticos. Algunos académicos incluso han clasificado las políticas económicas de Deng Xiaoping como una forma de neoliberalismo (Harvey, 2007).</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">La era posterior a la Guerra Fría y la globalización</h2>
<p>Después del colapso de la Unión Soviética, el panorama global de izquierda y derecha experimentó cambios profundos. La gran división entre izquierda y derecha a nivel internacional esencialmente desapareció, y la derecha dominada por Occidente de la era de la Guerra Fría estableció una hegemonía ideológica unipolar a escala global. Todo el marco ideológico del liberalismo y el neoliberalismo trascendió la división tradicional entre izquierda y derecha, evolucionando hacia los llamados “valores universales” y la tesis del “fin de la historia”. Muchos académicos se refieren a este período como el “momento unipolar” (Brands, 2016). Este marco ideológico reelaboró los conceptos filosóficos de la Ilustración europea en un complejo ideológico contemporáneo de ideologías políticas, económicas y geopolíticas que se promovieron agresivamente en todo el mundo. Este complejo incluye varios elementos centrales: el individuo es la unidad atómica fundamental de la sociedad humana, dotado de derechos inalienables. Las elecciones multipartidistas y la separación de poderes con controles y equilibrios son los únicos sistemas políticos legítimos. Un poder judicial independiente, separado de la política, es el único marco legal legítimo. La economía capitalista de mercado se considera el único sistema económico eficaz para el mundo. Dentro de este marco, algunos derechos como la libertad de expresión y de prensa, y las identidades raciales, de género y de orientación sexual, e incluso la elección de la identidad de género, son vistas como herramientas y expresiones de la expansión continua de la soberanía individual. La esencia de la ideología liberal radica en su pretensión de universalidad: quienes suscriben el liberalismo creen que sus valores trascienden todas las culturas, religiones, naciones e incluso la historia, y que estos valores deben ser finalmente aceptados por toda la humanidad e integrados en el sistema político, las estructuras económicas y las instituciones sociales de cada país.</p>
<p>La universalización de una ideología arraigada en el liberalismo fundamentalista, combinada con políticas económicas neoliberales, se convirtió en la narrativa dominante en el mundo durante este momento unipolar. El espectro ideológico se desvinculó efectivamente de la división tradicional entre izquierda y derecha, y la orientación política de los partidos y Estados pasó a depender del grado de su alineación con esta gran narrativa liberal. A nivel internacional, Estados Unidos se situó en el extremo más liberal, mientras que el extremo opuesto estaba compuesto por Estados como la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) y la República Islámica de Irán, que rechazaban el liberalismo por completo. También hubo casos como Rusia, que pasó de un abrazo total al liberalismo durante la era de Boris Yeltsin a la resistencia durante la era de Vladimir Putin. En el frente interno, los partidos políticos de todos los países seleccionaron elementos del “menú” del liberalismo y el neoliberalismo según sus intereses y posiciones. Por ejemplo, el Partido Demócrata de Estados Unidos se inclinó culturalmente hacia las políticas identitarias y defendió la expansión continua de los derechos relacionados con la raza, el género y la orientación sexual, promoviendo así los derechos individuales. Por esta razón, se les etiquetó como liberales de izquierda. Sin embargo, esta “izquierda” se había desviado fundamentalmente de la definición de “izquierda” en el espectro ideológico del siglo XX. En el ámbito económico, el Partido Demócrata se acercó cada vez más a la agenda neoliberal del Partido Republicano, mientras ambos partidos se inclinaban cada vez más hacia los intereses del capital. Esta orientación se denominó conservadurismo de derecha, pero también se había alejado de la “derecha” del espectro ideológico del siglo XX. En política internacional, quienes abogaban por el intervencionismo liberal del Partido Demócrata y quienes defendían el neoconservadurismo del Partido Republicano respaldaban el uso de medios políticos, económicos e incluso militares para universalizar el liberalismo.</p>
<p>En esta etapa, China ocupó nuevamente una posición intermedia. En materia económica, adoptó e impulsó una economía de mercado. Política, cultural y geopolíticamente, rechazó el liberalismo y resistió el neoliberalismo en el ámbito económico. Como resultado, la economía de mercado de China se define como una economía socialista de mercado, su sistema político como una democracia popular liderada por el PCCh y un Estado de derecho integrado con la política, y su cultura como una que prioriza la soberanía nacional y los intereses colectivos sobre el individualismo. En la etapa posterior a la Guerra Fría, China rechazó la adhesión al liberalismo y al neoliberalismo mientras absorbía aspectos de la economía de mercado occidental, integrándose profundamente en la globalización y emergiendo como una de sus fuerzas impulsoras más importantes. En asuntos internacionales, China defendió los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> y resistió firmemente la universalización del liberalismo occidental.</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">La fragmentación ideológica causada por la transición hacia un mundo multipolar</h2>
<p>Desde la crisis financiera de 2008, que estalló en Estados Unidos y se extendió en todo el mundo, hasta el primer mandato de Donald Trump como presidente, la globalización en Occidente experimentó una transformación profunda, que condujo a una fractura ideológica a escala global. La ola de globalización, que comenzó a principios de la década de 1990 después de la Guerra Fría, alcanzó su punto máximo con la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 y empezó a retroceder con la elección de Trump en 2016. Si bien esta ola de globalización fue liderada principalmente por Estados Unidos, que formuló las reglas, se manifestó a través de la integración comercial y financiera global. La fuerza impulsora subyacente de la globalización tenía una dimensión claramente ideológica. En su núcleo estaban la perspectiva política liberal y su derivado económico, el neoliberalismo.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> China rechazó fundamentalmente este núcleo ideológico. Sin embargo, se integró plenamente en la globalización a nivel económico-estructural y, al adherirse al marco de la globalización, se convirtió en un participante importante y líder del proceso.</p>
<p>La globalización generó un inmenso valor económico: China saltó a convertirse en la economía más grande del mundo en términos de paridad de poder adquisitivo, mientras que la riqueza general de Estados Unidos y de Occidente en general también creció sustancialmente. No obstante, la mayoría de los países y regiones del mundo en desarrollo vieron beneficios limitados. Más crítico aún, las ganancias de la globalización se distribuyeron de manera extremadamente desigual dentro de Estados Unidos y en todo Occidente. Los grupos de interés de las élites capturaron la mayor parte de la nueva riqueza creada, mientras que las clases medias y bajas soportaron los pesados costos económicos y sociales de la desindustrialización. Al mismo tiempo, las disrupciones culturales derivadas de la globalización y la ideología liberal infligieron graves daños al tejido social de las sociedades occidentales, socavando la estabilidad política y el consenso social establecidos en Occidente después de la Guerra Mundial Antifascista (Piketty, 2014; Murray, 2013; Putnam, 2000; Vance, 2016).</p>
<p>Mientras tanto, las alianzas militares lideradas por Estados Unidos y la OTAN intervinieron de manera contundente en los asuntos políticos y económicos de numerosos países y regiones. Estas intervenciones abarcaron desde medidas económicas a través de instituciones internacionales controladas por Occidente (como el Fondo Monetario Internacional) hasta la orquestación de revoluciones de colores e incluso guerras. Estas intervenciones coercitivas a gran escala fueron impulsadas tanto por intereses estratégicos como por imperativos ideológicos, culminando en lo que el historiador británico Paul Kennedy ha denominado “hiperextensión imperial”.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a></p>
<p>Esta hiperextensión impuso enormes costos estructurales a Estados Unidos y a Occidente en su conjunto, profundizando sus fracturas sociales y políticas internas.</p>
<p>En este contexto, el espectro ideológico de izquierda y derecha relativamente estable del siglo XX experimentó una fragmentación significativa.</p>
<h3 align="left" style="margin:2em 0;">Estados Unidos</h3>
<p>Después del colapso de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría, el gran espectro de izquierda y derecha esencialmente desapareció dentro de Estados Unidos y de Occidente en general. La antigua derecha se convirtió en la totalidad del espectro político, dentro del cual una división ideológica más pequeña de izquierda y derecha abarcaba todos los debates políticos. En este espectro más estrecho, las diferencias en política económica y exterior disminuyeron considerablemente. En términos económicos, la izquierda, representada por el Partido Demócrata, había abandonado en gran medida, desde la era del presidente Bill Clinton, los intereses de la clase trabajadora. Se inclinó hacia el neoliberalismo, abogando por un gobierno pequeño, bienestar reducido, protección del capital y libre comercio. A nivel socioeconómico, ambos partidos se situaron del lado de los intereses capitalistas y promovieron la desindustrialización de Estados Unidos. En cuanto a la política migratoria, generalmente apoyaban los derechos de las personas migrantes y adoptaban posturas relativamente indulgentes sobre la inmigración ilegal, difiriendo solo en grado. En asuntos exteriores, el Partido Demócrata abandonó en gran medida el camino moderado, previamente asociado con la izquierda, al avanzar hacia políticas intervencionistas liberales, incluido el uso de la fuerza militar. Clinton y el primer ministro británico Tony Blair fueron políticos representativos de esta llamada “tercera vía” o “vía intermedia”, con el primero lanzando intervenciones militares en Yugoslavia y el segundo apoyando firmemente la guerra de Irak (Romano, 2005; Zimmermann, 2023).</p>
<p>La derecha estaba representada por el Partido Republicano, que originó las políticas económicas neoliberales. Apoyaban un gobierno pequeño, impuestos bajos, bienestar limitado, la protección del capital y el libre comercio, incluso más fuertemente que los demócratas. En asuntos exteriores, su orientación política estaba guiada por el neoconservadurismo, que es esencialmente del mismo linaje que las políticas intervencionistas liberales del Partido Demócrata (Vaïsse, 2010). Bajo esta dirección política compartida, durante los 24 años de las presidencias de Clinton, George W. Bush y Barack Obama, las revoluciones de colores y los conflictos militares persistieron sin pausa, y el gasto en defensa aumentó constantemente.</p>
<p>Dentro de este espectro más pequeño de izquierda y derecha, las diferencias entre los demócratas de izquierda y los republicanos de derecha se concentraban más en los valores culturales, las políticas raciales, ambientales o climáticas. Los dos bandos chocaban fuertemente en valores: los demócratas insistían en la legalización del aborto, mientras los republicanos buscaban restringirlo. Los demócratas buscaban regular la posesión privada de armas, mientras los republicanos veían los derechos a poseer armas como garantizados constitucionalmente. Los demócratas abogaban por el llamado multiculturalismo, avanzando en políticas de identidad para las minorías étnicas y sexuales. En política, implementaron lo que se conoce como acción afirmativa proactiva, exigiendo continuamente trato preferencial para las minorías étnicas y grupos de minorías sexuales en las admisiones escolares y el mercado laboral. A lo largo de años de evolución, estas propuestas políticas se han desarrollado en lo que se conoce como <i>wokeísmo</i> [despertar de conciencia por las injusticias sociales]. La mayoría de los republicanos se oponen a estas agendas políticas basadas en la identidad y abogan por la preservación de una forma más clásica de individualismo. Vale la pena señalar que las políticas de identidad defendidas por los demócratas no son colectivismo sino más bien una manifestación del individualismo amplificado, dirigida a ayudar a las personas dentro de ciertos grupos de identidad a superar los valores sociales tradicionales vistos como barreras para el desarrollo personal. El linaje ideológico del <i>wokeísmo</i> proviene de una forma extrema de liberalismo moderno (Kaufmann, 2023: 295-311). En temas ambientales y climáticos, los demócratas normalmente abogan por una regulación más estricta de las empresas y leyes ambientales más rigurosas, mientras los republicanos tienden a favorecer los mercados libres y menos restricciones empresariales.</p>
<p>Este pequeño marco de izquierda y derecha se rompió completamente en 2016. En un extremo del nuevo espectro está la ideología completamente nueva representada por el movimiento “Hagamos a Estados Unidos grande otra vez” (MAGA por su sigla en inglés). En el otro, está la ideología liberal que abarcó el centro-izquierda y el centro-derecha durante toda la era posterior a la Guerra Fría. Muchos medios de comunicación categorizan al movimiento MAGA, liderado por Trump, como de derecha o incluso de extrema derecha. Aunque algunas de las posturas políticas de MAGA, como oponerse a la legalización del aborto, se alinean con la derecha en el antiguo pequeño espectro de izquierda y derecha, esta clasificación está fuera de lugar. Muchas de las posiciones políticas centrales de MAGA, como el proteccionismo comercial y la reindustrialización, están de hecho más cerca de la izquierda en el espectro de izquierda y derecha de la Guerra Fría.</p>
<p>La turbulencia ideológica causada por MAGA quedó claramente de manifiesto en las alineaciones políticas durante las elecciones presidenciales de 2024. La candidata presidencial demócrata Kamala Harris recibió y agradeció el respaldo del exvicepresidente republicano Dick Cheney. La hija del exvicepresidente, Liz Cheney, congresista republicana, también apoyó activamente la campaña de Harris. Cheney ha sido durante mucho tiempo un político de derecha profundamente despreciado por el Partido Demócrata. Muchas figuras de la clase dirigente arraigadas en el Partido Republicano, incluidos George H. W. Bush y George W. Bush, se han opuesto firmemente a Trump y al movimiento MAGA desde 2016. La academia occidental contemporánea, las élites políticas y los medios de comunicación dominantes a menudo etiquetan a MAGA y sus contrapartes europeas como “populismo”. Sin embargo, la definición de populismo aquí sigue siendo vaga. Esta es esencialmente una etiqueta negativa aplicada por el poder constituido en Occidente para calificar un movimiento que está desafiando fundamentalmente las bases de la ideología liberal como mera ignorancia y antiintelectualismo.</p>
<p>El verdadero significado de MAGA se extiende mucho más allá de lo que se denomina populismo. Está desmantelando el antiguo pequeño marco de izquierda y derecha, y puede estar creando un nuevo gran espectro político en Estados Unidos y potencialmente en todo el mundo occidental. En el discurso político y la terminología teórica, las fuerzas revolucionarias a menudo se sitúan a la izquierda, mientras que las fuerzas conservadoras se ubican a la derecha. Dado que MAGA es claramente un movimiento antisistema, cuya fuerza opositora es un <i>establishment</i> relativamente conservador que busca preservar el orden liberal, podría posicionarse tentativamente a la izquierda de este espectro político emergente. Mientras tanto, el poder liberal constituido dentro de los partidos Republicano y Demócrata podría posicionarse a la derecha.</p>
<p>La facción MAGA ahora ha entrado en la Casa Blanca, obteniendo mayorías en ambas cámaras del Congreso y cuenta con una mayoría de magistrados de la Corte Suprema que se inclinan hacia su postura política. Su orientación de política interna va en contra del consenso bipartidista que se ha formado durante décadas a través del pequeño espectro de izquierda y derecha. En términos de valores culturales, la facción MAGA ha revertido la política dominante de las últimas décadas, desmantelando rápida y asertivamente numerosas políticas <i>woke</i> en el gobierno y la sociedad, e intentando reinstaurar culturalmente los valores cristianos tradicionales. También está aplicando medidas antiinmigratorias más estrictas. En la gobernanza social y económica, la facción MAGA abraza una forma pronunciada de libertarismo, siendo Elon Musk una figura representativa. Es crucial señalar que el libertarismo y el liberalismo son fundamentalmente diferentes, y en muchos aspectos incluso opuestos. La libertad libertaria está desprovista de valores liberales. Es amoral (Freeman, 2001: 105-151).</p>
<p>En política exterior, la facción MAGA ha descartado rápida y exhaustivamente todo el marco de políticas del <i>establishment</i> liberal. Quizás el cambio más significativo a corto plazo es el paso desde apoyar firmemente a Ucrania contra Rusia a aceptar, en gran medida, la narrativa de Rusia sobre el conflicto, pasando por alto a Europa y Kiev para buscar negociaciones de cese al fuego y avanzar hacia el acercamiento con Moscú. La visión de política exterior de MAGA parece combinar aislacionismo con expansionismo. Si bien esto puede parecer contradictorio, no tiene por qué serlo. La trayectoria política de la facción MAGA probablemente se asemejará al expansionismo de línea dura al estilo de Theodore Roosevelt, pero esta vez centrado en el hemisferio occidental, impulsado principalmente por intereses realistas con poco contenido ideológico. Existe una probabilidad sustancial de reducción de la presencia militar estadounidense en el Pacífico Occidental e incluso en Europa. Además, las tendencias libertarias de MAGA están reduciendo drásticamente el componente ideológico de la política exterior estadounidense. Las intervenciones en los asuntos internos de otros países bajo el pretexto de “valores universales” probablemente disminuirán significativamente. Dentro de los primeros 100 días de su administración, Trump desmanteló varias instituciones importantes que habían impulsado la propaganda ideológica para “revoluciones de colores” en el extranjero durante décadas (Pager, 2025).</p>
<p>Los avances más significativos se encuentran en el ámbito ideológico. La formación del movimiento MAGA está arraigada en condiciones sociales, económicas e históricas profundas. Durante la era posterior a la Guerra Fría, las fuerzas políticas liberales ganaron dominio dentro de los partidos Republicano y Demócrata, tomando el control de los mecanismos de poder del sistema político estadounidense y el discurso social. Su promoción de la globalización capitalista, las políticas <i>woke</i> individualistas extremas y la propagación global de valores universales erosionaron la cohesión interna de la sociedad estadounidense, resultando en una división interna sin precedentes en casi un siglo. Mirando hacia atrás las tendencias ideológicas dentro de Estados Unidos durante las últimas dos décadas, la verdadera línea de falla no se encuentra entre la política tradicional demócrata y republicana, sino entre las fuerzas que defienden el orden liberal posterior a la Guerra Fría y la reacción colectiva de los grupos desfavorecidos por ese orden. Esta última ahora parece haber tomado el control del Partido Republicano, mientras el Partido Demócrata permanece firmemente en manos del <i>establishment</i> liberal. Quienes suscriben el liberalismo dentro del Partido Republicano ahora están en silencio o alineándose abiertamente con los demócratas.</p>
<p>Lo mismo se aplica a nivel internacional. El discurso del vicepresidente J. D. Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich (Vance, 2025) y la confrontación de finales de febrero entre Trump, Vance y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en la Casa Blanca aclararon que la posición de Estados Unidos en el espectro ideológico global ha experimentado una ruptura cualitativa, situándola en oposición directa a las fuerzas que apoyan el orden ideológico liberal. Las <i>fuerzas políticas no liberales</i> que habían sido marginadas en Europa durante la era posterior a la Guerra Fría, como el presidente Viktor Orbán, en Hungría, y la Alternativa para Alemania (AfD), han encontrado repentinamente un nuevo y poderoso abanderado. Estados Unidos ahora está abandonando el consenso bipartidista del intervencionismo liberal y el neoconservadurismo que definieron el pequeño espectro de izquierda y derecha posterior a la Guerra Fría, reposicionándose como defensor del <i>realismo no liberal.</i> Este cambio se ejemplifica con las guerras comerciales basadas en aranceles lanzadas por la administración Trump. En el pasado, las ofensivas económicas contra China impulsadas por el <i>establishment</i> se enmarcaban ideológicamente. Por ejemplo, la administración Biden puso gran énfasis en unir a los países liberales que comparten los valores estadounidenses para contener conjuntamente el ascenso económico de China. En contraste, las guerras arancelarias de Trump apuntan a todos los países, incluidos los aliados occidentales liberales, con un pragmatismo donde los intereses prevalecen sobre la ideología. En el espectro ideológico de la política exterior estadounidense, la nueva división puede describirse de la siguiente manera: a la izquierda, la facción “revolucionaria” <i>realista </i>y<i> opuesta al liberalismo</i>, y a la derecha, la facción de la clase dirigente conservadora liberal.</p>
<p>El impacto del movimiento MAGA en China es sin duda profundo. Debido al papel central que desempeñan las relaciones entre Washington y Beijing en la configuración del orden mundial del siglo XXI, sus efectos en el mundo son enormes. En la actualidad, la política estadounidense hacia China experimenta un rápido cambio: de la estrategia integral de la administración Biden, basada en la alineación ideológica, política, económica y militar con el objetivo de contener a Beijing, a una confrontación económica más unilateral impulsada por los intereses estadounidenses. Si este cambio será duradero, está por verse. El enfoque actual de China parece ser una contramedida mesurada, mientras observa de cerca la evolución de la situación.</p>
<h3 align="left" style="margin:2em 0;">Europa</h3>
<p>Una escisión ideológica similar a la que ocurrió en Estados Unidos se está desarrollando en Europa, aunque con intensidad variable y por razones tanto superpuestas como distintas. Intelectualmente, muchas naciones europeas han estado reflexionando sobre el liberalismo durante años.</p>
<p>El modelo de Estado de bienestar de Europa ha servido como contrapeso parcial a la desigualdad y fragmentación causadas por el capitalismo al estilo estadounidense. Sin embargo, en muchos ámbitos sociales y culturales, la política transnacional de la Unión Europea (UE) y la gran afluencia de personas migrantes, especialmente de países de mayoría musulmana, también están reconfigurando las líneas de falla políticas originales dentro de las naciones europeas.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> Algunos países se han adelantado al movimiento MAGA de Estados Unidos en tomar el poder y remodelar sus estructuras socioideológicas, siendo Hungría y Polonia ejemplos prominentes, e Italia potencialmente siguiendo su ejemplo. En las principales naciones europeas, las <i>fuerzas políticas antiliberales y críticas con el liberalismo</i> están ganando terreno constantemente. El Reagrupamiento Nacional de Francia, la AfD de Alemania y las fuerzas políticas que surgieron del Brexit en el Reino Unido, cuentan con un apoyo popular significativo y tienen el potencial de tomar el liderazgo nacional. Tendencias similares son visibles en varios Estados de tamaño mediano, como el Partido por la Libertad de los Países Bajos, Dirección-Socialdemocracia de Eslovaquia, el Partido de la Libertad de Austria, y en Rumania, donde Călin Georgescu (a quien se le prohibió presentarse a las elecciones de mayo de 2025) y George Simion (quien ganó la primera ronda de los comicios ) han obtenido una influencia notable. Vale la pena señalar que el camino al poder para las <i>fuerzas antiliberales y no liberales</i> de Europa difiere del de Estados Unidos, donde el movimiento MAGA llegó al poder tomando el control del Partido Republicano. En contraste, en Europa estas fuerzas a menudo están construyendo nuevos partidos desde abajo, un factor que puede resultar en una mayor resistencia enfrentada por las <i>fuerzas no liberales </i>y<i> antiliberales</i> en Europa.</p>
<p>Debido a la diversidad y el número de países de Europa, aún no ha surgido un movimiento político u organización comparable a MAGA que abarque todo el continente. Por el momento, podemos tomar prestado el término del primer ministro húngaro Orbán, <i>“no liberalismo”</i>, para describir esta fuerza política que puede estar en proceso de subvertir la ideología liberal de Europa y su marco institucional.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a></p>
<p>A pesar de operar dentro de entornos políticos internos muy diferentes, estos partidos comparten posturas muy similares en muchos temas políticos y de política pública. Están unidos al pedir políticas migratorias más estrictas. Para ellos, la inmigración no es simplemente un tema económico sino, más importante aún, un asunto de cultura e identidad. La percibida dilución y erosión de la cultura y sociedad europeas causada por la inmigración musulmana a gran escala ha sido una fuente crítica del <i>pensamiento no liberal</i> en Europa durante décadas. Al mismo tiempo, estos partidos rechazan el <i>wokeísmo</i>, que se origina en gran medida en Estados Unidos, insistiendo en que Europa debe defender sus fundamentos culturales cristianos. Esta sensación de crisis derivada de la percepción de erosión de la cultura occidental ha llevado a un fenómeno interesante: algunas fuerzas políticas liberales en países europeos se han apartado, al menos formalmente, del liberalismo basado en la identidad de marca estadounidense cuando se trata del llamado multiculturalismo. Algunos incluso abogan por hacer cumplir el secularismo social mediante medidas legales, como la legislación de Francia que prohíbe a las mujeres musulmanas usar velos faciales en público. Mientras tanto, su determinación de preservar la autenticidad cultural ha llevado a la mayoría de los partidos y organizaciones <i>no liberales</i> de varios países a oponerse a la expansión del poder político de la UE y la ideología liberal detrás de ella, abogando en cambio por la preservación de la soberanía nacional, la integridad cultural y las estructuras sociales. En asuntos exteriores fuera de la UE, el terreno común más significativo entre las <i>fuerzas no liberales</i> de Europa es su postura prorrusa. Con la excepción de Italia y Polonia, casi todos los <i>partidos no liberales</i> abogan por el acercamiento con Rusia y, en diversos grados, se oponen al apoyo continuo a Ucrania.</p>
<p>La reelección de Trump en 2024 ha proporcionado un fuerte impulso al pensamiento y la política <i>no liberales</i> en Europa. Queda por ver si estas fuerzas podrán capitalizar este impulso para expandir su influencia y capturar más gobiernos en los próximos años, o si en cambio serán limitadas por el impacto negativo de las políticas de la administración Trump impulsadas por el interés de <i>America First</i> [Estados Unidos primero].</p>
<p>Para China, la ideología y política <i>no liberales</i> de Europa tienen una historia más larga que en Estados Unidos, ofreciendo valiosos puntos de referencia. Un patrón claro es que varios partidos y Estados <i>no liberales</i> importantes son particularmente amigables hacia China. Hungría se destaca como el gobierno más prochino de Europa, y Serbia comparte una orientación similar. La AfD de Alemania también ha mantenido una postura consistentemente positiva hacia el país asiatico a lo largo de los años. Por supuesto, hay partidos<i> no liberales</i> que son más agresivos con China, como los de Polonia e Italia, pero incluso estos no han sido más duros que los regímenes liberales, incluida la propia UE. Del mismo modo, algunos gobiernos liberales tradicionales han sido relativamente moderados, como España, que mantiene una relación sólida con Beijing.</p>
<h3 align="left" style="margin:2em 0;">Rusia y otras fuerzas no liberales occidentales</h3>
<p>En la fragmentación y evolución en curso del espectro ideológico global, Rusia es indiscutiblemente un actor central. Si tuviéramos que ubicar a los países en el emergente gran espectro de izquierda y derecha, Rusia indudablemente caería en el extremo más a la izquierda entre las <i>fuerzas revolucionarias antiliberales</i>. En la transformación global del espectro ideológico, Rusia se destaca como el sujeto más digno de estudio y análisis. En la era posterior a la Guerra Fría, ha experimentado uno de los ciclos más completos de transformación nacional. Con el colapso de la Unión Soviética, la ideología de Rusia se inclinó por completo hacia el liberalismo occidental. Su sistema político, estructura económica y valores socioculturales fueron modelados exhaustivamente según los de Occidente. Económicamente, el neoliberalismo de Rusia ha ido incluso más lejos que el de Estados Unidos. Sin embargo, durante la década de Yeltsin en el poder, el Estado ruso sufrió un declive dramático, pasando de ser una superpotencia global a algo cercano a un Estado fallido. Aun así, cuando Putin asumió la presidencia en el año 2000, inicialmente continuó por el camino de la occidentalización, incluso expresando su disposición a unirse a la OTAN.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a></p>
<p>Sin embargo, Rusia contrasta fuertemente con los otros antiguos Estados soviéticos. Mientras que algunos países más pequeños de Europa del Este abrazaron plenamente el liberalismo y posteriormente fueron absorbidos económica, cultural y estructuralmente en el orden occidental, el tamaño y la trayectoria histórica de Rusia hicieron que una integración tan rápida fuera inviable. Lo que no puede integrarse debe protegerse. En las más de dos décadas posteriores a la Guerra Fría, Occidente abandonó la postura y las promesas hechas de no expandir la OTAN después del fin de la Guerra Fría.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>9</sup></a> Al contrario, la OTAN se expandió hacia el este para incluir a la mayoría de los antiguos países del Pacto de Varsovia y a muchas antiguas repúblicas soviéticas, presionando así contra las fronteras rusas.</p>
<p>Al mismo tiempo, la propia situación de Rusia experimentó cambios significativos. Putin lideró al país hacia una amplia recuperación económica y social mediante la centralización del poder y aprovechando eficazmente el aumento de los precios de la energía provocado por el crecimiento económico global. El estatus internacional de Rusia mejoró correspondientemente. Durante este proceso de colapso y recuperación, las élites rusas y varios estratos sociales comenzaron a reflexionar sobre la occidentalización integral que siguió a la Guerra Fría.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>10</sup></a></p>
<p>Políticamente, Rusia no pudo atravesar de inmediato la Constitución liberal establecida después del fin de la Guerra Fría. Sin embargo, la administración de Putin utilizó varios mecanismos legales para eludir la intención liberal de la Constitución y lograr los <i>resultados políticos no liberales</i> que Rusia requería. El ejemplo más llamativo es la continuidad de Putin en el poder mediante el intercambio estratégico de los roles presidencial y de primer ministro con Dimitri Medvédev. Socialmente, Putin consolidó la sociedad civil liberal una vez muy fragmentada, que había estado en oposición al gobierno, y la reformó en una estructura social relativamente unificada. Los medios de comunicación también han pasado gradualmente de su anterior orientación liberal a un ecosistema, en gran medida, alineado con los intereses generales del Estado. La dimensión económica es relativamente compleja. En la década posterior a la Guerra Fría, la privatización llevó a que la economía de Rusia fuera controlada por el capital occidental y por oligarcas, transformándola efectivamente en una economía neoliberal extrema. Después de llegar al poder, Putin eliminó a oligarcas con ambiciones políticas, consolidó a quienes estaban dispuestos a desarrollarse bajo la autoridad del Estado y reconstruyó varias empresas estatales, principalmente en el sector energético (Kotz y Weir, 2015). La economía rusa se recuperó relativamente rápido durante los dos primeros mandatos de Putin.</p>
<p>En términos de valores culturales, la era de Putin presenció el restablecimiento de la cultura tradicional central de Rusia. El cristianismo ortodoxo ruso ha llegado a configurar un sentido integral de identidad en todos los aspectos de las estructuras políticas y sociales del país. Desde el colapso de la ideología soviética, pasando por una fase de transformación liberal total, hasta el regreso a sus tradiciones religiosas y culturales milenarias, y construyendo sobre esta base una cohesión social sostenible, Rusia ha logrado una transformación notable. En términos de valores culturales, se ha convertido en un Estado ideológicamente emblemático para las <i>fuerzas no liberales y antiliberales</i> de todo el mundo. Muchas de las políticas <i>antiwoke</i> de Moscú resuenan fuertemente con quienes no suscriben al liberalismo en Occidente.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>11</sup></a> Los <i>movimientos políticos no liberales</i> en varios países europeos generalmente consideran a Rusia como aliada ideológica, un sentimiento compartido también por numerosas <i>instituciones antiliberales</i> y figuras <i>antiwoke</i> en Estados Unidos.<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>12</sup></a></p>
<p>Desde el plan de la OTAN de continuar la expansión hacia el este, en 2008, hasta el conflicto de Crimea, en 2014, las tensiones entre Rusia y la alianza militar occidental liderada por Estados Unidos alcanzaron un punto de ebullición durante el conflicto de Ucrania en 2022, culminando en una ruptura completa. Sobre la base de sus fundamentos políticos, económicos y culturales, esta ruptura con Occidente ha convertido a Rusia en la principal potencia <i>no liberal o antiliberal</i> del mundo, ocupando una posición distinta y fundamental en el emergente nuevo gran espectro ideológico de izquierda y derecha, y al continuar dando forma a su evolución en todo el mundo.</p>
<p>Ideológicamente, Hungría es ahora el país más estrechamente alineado con Rusia. Bajo el liderazgo de Orbán, Hungría ha experimentado una transformación política, cultural y social integral, reclamando un modelo de gobernanza y una identidad ideológica caracterizados como <i>democracia no liberal</i> (Szelényi, 2022). Con el continuo ascenso del movimiento MAGA, es probable que las <i>fuerzas no liberales</i> en las sociedades occidentales emerjan en mayor número, y algunas pueden ganar poder político. Esto promoverá y solidificará aún más la formación del nuevo gran espectro ideológico de izquierda y derecha a nivel práctico.</p>
<p>La trayectoria de la evolución y el desarrollo ideológico de Rusia tiene implicaciones profundas para China, y viceversa. El colapso de la Unión Soviética y las consecuencias de su liberalización total influyeron profundamente en los círculos políticos e intelectuales de China. El compromiso de Beijing con la globalización después de la década de 1990, mientras mantenía el liderazgo del Partido Comunista y la ideología del socialismo con características chinas, estuvo, en gran medida, moldeado por las lecciones extraídas de las experiencias soviética y rusa. Durante la última década, China y Rusia se mantuvieron unidas en resistir el dominio unipolar de la ideología liberal occidental a pesar de sus propias diferencias en ideología y sistemas políticos. La estrecha asociación forjada entre ambos países en la era posterior a la Guerra Fría, junto con el notable éxito de desarrollo de China, ha proporcionado a Rusia un ejemplo poderoso para su propia reflexión sobre la liberalización.<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>13</sup></a></p>
<h3 align="left" style="margin:2em 0;">El Sur Global</h3>
<p>El Sur Global abarca a la gran mayoría de países y regiones fuera de las naciones occidentales y Japón. Incluye a los Estados africanos más pobres, las potencias petroleras más ricas de Asia Occidental, potencias militares como Rusia y, por supuesto, los dos grandes países en desarrollo, China e India. El Sur Global es altamente diverso, con vastas diferencias en cultura, religión, historia, etnicidad, fundamentos económicos y estructuras sociales. Ideológicamente, muchos países del Sur Global estuvieron alguna vez atrapados dentro del espectro político de izquierda y derecha del siglo XX por diversas razones. Algunos fueron antiguamente colonias occidentales, fuertemente influenciadas por los sistemas políticos occidentales. Otros tomaron partido durante la Guerra Fría, ya sea adoptando la ideología de izquierda de la Unión Soviética o los sistemas capitalistas y valores de Estados Unidos y Occidente. Lo más importante es que, después de la Guerra Fría, la mayoría de los países en desarrollo abrazaron la tesis del “fin de la historia”, trasplantando sistemas políticos liberales occidentales en su totalidad a sus propios países, muchos incluso copiaron Constituciones textualmente (Li, 2023: 18-21). Esto llevó a la replicación artificial del “pequeño espectro de izquierda y derecha” occidental en muchas naciones del Sur Global.</p>
<p>A medida que este espectro posterior a la Guerra Fría se colapsa rápidamente, la trayectoria del Sur Global merece una atención cercana. La mayoría de los países del Sur Global se desvinculará gradualmente de la ideología liberal y se desplazará hacia el lado <i>no liberal y antiliberal</i> del nuevo gran espectro de izquierda y derecha. Hay dos razones principales para esto. Primero, la mayoría de los países del Sur Global carecen inherentemente de los “genes” ideológicos del liberalismo. Sus valores y sistemas liberales fueron trasplantados en lugar de ser de cosecha propia. Las culturas y valores de muchos de estos países son fundamentalmente <i>antiliberales</i>. El mundo islámico es un ejemplo llamativo: países como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, a pesar de sus estrechos vínculos económicos y de seguridad con Estados Unidos, han resistido con éxito la política y los valores liberales a nivel ideológico. La mayoría de los países islámicos, como Indonesia, Malasia y Turquía, probablemente se mueven en una dirección <i>no liberal</i> o incluso <i>antiliberal</i>. La segunda razón es que el abrazo de la ideología e instituciones liberales posterior a la Guerra Fría arrojó resultados decepcionantes y un desarrollo económico insatisfactorio. En marcado contraste, China, que rechazó el liberalismo, ha emergido como la ganadora de la globalización, un hecho cuyo significado se vuelve cada vez más claro (Li, 2023: 37-45).</p>
<p>La relación ideológica entre China y el Sur Global ha evolucionado a través de tres etapas. Después de la fundación de la República Popular, China participó activamente y ayudó a liderar el pensamiento político del Tercer Mundo. Comenzando con la Conferencia de Bandung, China fue miembro central del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). Aunque su postura difería de la de la Unión Soviética dentro del marco de la Guerra Fría, la orientación de China era claramente de izquierda y socialista. En la era posterior a la Guerra Fría, China se distanció ideológicamente de los antiguos países de izquierda del Tercer Mundo, mientras se integraba económicamente en la economía globalizada liderada por Occidente. Políticamente, sin embargo, China rechazó la ideología liberal que Occidente buscaba universalizar, mientras la gran mayoría de los países en desarrollo adoptaron el liberalismo e implementaron sistemas políticos basados en él. Desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, la relación de China con el Sur Global ha entrado en una tercera etapa. A través de iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, las Tres Iniciativas Globales y la visión de una Comunidad con un Futuro Compartido para la Humanidad, China y el Sur Global en general están dando forma a una era completamente nueva de pensamiento político, una que será inherentemente <i>no liberal</i> y trascenderá el espectro de izquierda y derecha del siglo XX.</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">El nuevo gran espectro ideológico: liberalismo versus no liberalismo</h2>
<p>En los medios de comunicación globales, la academia, los círculos políticos e incluso los sectores corporativos y financieros, parece estar emergiendo un nuevo gran espectro ideológico de izquierda y derecha. La derecha consiste en el campo unipolar liberal universalista, mientras que la izquierda está compuesta por <i>fuerzas multipolares no liberales y antiliberales</i>. En el frente ideológico, las y los representantes de derecha continúan defendiendo la estructura unipolar liberal de la era posterior a la Guerra Fría y persisten en promover la universalización de la ideología liberal y los sistemas políticos en todo el mundo. Las fuerzas políticas más influyentes dentro de este campo son el <i>establishment</i> estadounidense, aún poderoso, seguido por los otros países de los Cinco Ojos, las y los aliados estadounidenses en el Pacífico y las fuerzas políticas dominantes dentro de la Unión Europea. La izquierda, por el contrario, consiste en un amplio campo de diversos gobiernos y <i>fuerzas políticas alejadas de los postulados liberales y abiertamente antiliberales</i>. Mientras que las diferencias internas dentro de la derecha radican principalmente en grados, la izquierda exhibe una diversidad mucho mayor. Lo que une a la derecha es un interés compartido en mantener el dominio ideológico del liberalismo en el mundo, aunque en diversos grados. Lo que une a la izquierda, por otro lado, es un interés compartido en rechazar la hegemonía unipolar liberal, aunque sus visiones para el futuro difieren.</p>
<p>Las diferencias dentro de la derecha pueden categorizarse ampliamente en dos campos: quienes suscriben el universalismo de línea dura y quienes abogan por la coexistencia multipolar. La anterior administración Biden y las fuerzas políticas dominantes de la UE están alineadas con quienes suscriben el universalismo de línea dura, como lo evidencia su postura hacia China. En los últimos años, Estados Unidos, la alianza de los Cinco Ojos, la OTAN, Australia, el <i>establishment</i> de la UE y ciertos Estados miembros de la Unión Europea han posicionado cada vez más a China como competidora o adversaria estratégica. En sus documentos de política, más allá de destacar los conflictos de interés con China, citan consistentemente la ideología como uno de los criterios principales para designarla como adversaria.<a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><sup>14</sup></a></p>
<p>Al pedir a las y los aliados que se unan para contener a China, ya sea por intereses comerciales o militares, invocan rutinariamente los valores compartidos como grito de guerra clave. Quienes abogan por la coexistencia multipolar son las y los moderados dentro de la derecha. Si bien creen en los valores liberales y apoyan políticas y leyes basadas en la ideología liberal a nivel interno, adoptan un enfoque más moderado hacia la universalización del liberalismo. Se oponen a la imposición agresiva de la ideología liberal sobre otras naciones a través de medios económicos o militares y, en cambio, favorecen la coexistencia pacífica con países y sociedades <i>no liberales</i>. El gobierno de Pedro Sánchez en España, el partido de izquierda de Francia liderado por Jean-Luc Mélenchon, Nueva Zelanda dentro del grupo de los Cinco Ojos, y las y los aliados de Estados Unidos en Asia-Pacífico, como Corea del Sur y Japón, pueden, en diversos grados, clasificarse como defensores de la coexistencia multipolar. La administración de derecha de Javier Milei en Argentina está ideológicamente alineada con el liberalismo extremo, particularmente en su abrazo de políticas económicas neoliberales radicales. Si bien inicialmente fue muy antagónica hacia China, ha adoptado una postura relativamente más moderada después de asumir el cargo y probablemente pueda clasificarse como parte del campo de coexistencia multipolar.</p>
<p>El ala izquierda del nuevo gran espectro de izquierda y derecha también está fragmentada y puede categorizarse tentativamente en tres grupos principales: <i>fuerzas políticas antiliberales</i> que emergen dentro de Occidente, grandes potencias que han experimentado sus propias transformaciones y exploradores que buscan nuevos caminos de progreso. El primer grupo consiste en el movimiento MAGA de Estados Unidos y varios gobiernos y <i>partidos no liberales y antiliberales</i> en Europa. El segundo grupo comprende China y Rusia. El tercer grupo incluye a la mayoría de los países en desarrollo del Sur Global. Las diferencias entre estos tres grupos radican en las distintas fuerzas impulsoras detrás de sus orientaciones <i>no liberales </i>o<i> antiliberales</i>.</p>
<p>El primer grupo incluye a las <i>fuerzas políticas antiliberales</i> que emergen continuamente dentro de Estados Unidos y varios países europeos. Su lucha ideológica se dirige a sus propias élites del <i>establishment</i> liberal, y creen que el orden global liberal establecido por estas élites ha traicionado los intereses de su propio pueblo y vendido la soberanía nacional en beneficio de su propia clase. Económicamente, en general, se oponen al neoliberalismo, argumentando que el fundamentalismo de mercado extremo ha vaciado las industrias nacionales, concentrado la riqueza en manos de una pequeña élite y erosionado las estructuras sociales. Al mismo tiempo, sienten que los valores liberales de la élite han evolucionado hacia el <i>wokeísmo</i> extremo y las políticas migratorias que promueven la apertura a culturas extranjeras, llevando a la erosión de las culturas nacionales tradicionales.</p>
<p>En el segundo grupo, China y Rusia han tenido experiencias fundamentalmente diferentes bajo el orden liberal. China logró un rápido desarrollo dentro del marco de la globalización liderada por Occidente mientras preservaba su sistema político. Rusia, por el contrario, adoptó sistemas políticos occidentales pero sufrió golpes severos, casi fatales, a su economía y seguridad. China busca construir sobre su éxito y continuar desarrollándose, pero enfrenta obstrucciones duales de Estados Unidos y Occidente. Las fuerzas políticas liberales ven a China como adversaria ideológica y estratégica, mientras que las <i>fuerzas políticas antiliberales</i> la ven como rival principalmente debido a intereses económicos. La guerra comercial de Trump fue impulsada principalmente por esta última. Rusia, habiendo aprendido de su experiencia, se ha separado ideológicamente del liberalismo, convirtiéndose en el epicentro de la <i>ideología antiliberal</i> global y objetivo principal del sistema occidental.</p>
<p>Este conflicto es irreconciliable y no deja espacio para concesiones. Sin embargo, las <i>fuerzas antiliberales</i> occidentales del primer grupo no tienen disputas ideológicas fundamentales con Rusia. En muchas áreas, incluso comparten puntos en común. Si bien sus intereses no están completamente alineados con los de Rusia, tampoco son completamente opuestos. Este entendimiento ideológico tácito y el espacio para la concesión sobre intereses se reflejan claramente en las posiciones actuales de Estados Unidos y Rusia sobre el conflicto en Ucrania. Sin embargo, queda por ver si su relación se moverá hacia el compromiso o hacia un mayor conflicto.<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><sup>15</sup></a></p>
<p>El tercer grupo, compuesto por países en desarrollo del Sur Global, es tan grande como altamente diverso. La mayoría de estos países vio resultados de desarrollo decepcionantes tras la adopción de sistemas políticos liberales después de la Guerra Fría. Muchas naciones del Sudeste Asiático, África y América Latina abarcan el espectro político tradicional de izquierda y derecha, pero su desarrollo ha sido limitado por el marco político liberal. Como resultado, todas están explorando nuevas ideas y modelos alternativos. Los ejemplos incluyen el gobierno de Argentina, que emergió de la derecha tradicional; el gobierno de Sudáfrica, arraigado en la izquierda tradicional; y países asiáticos como Malasia, Indonesia, Tailandia e India, cada uno con tradiciones culturales y religiosas únicas. Todos están experimentando con enfoques de <i>gobernanza no liberales</i> dentro de los marcos de sus sistemas políticos liberales posteriores a la Guerra Fría. Además, algunos países que han rechazado completamente la ideología liberal y los sistemas políticos, como los principales Estados islámicos, Arabia Saudita e Irán, así como países tradicionalmente de izquierda como Venezuela, también están explorando activamente y experimentando con ideologías e instituciones adecuadas para su supervivencia y desarrollo en la era posterior al gran espectro de izquierda y derecha.</p>
<p>A pesar de su vasta diversidad interna, los países dentro de este grupo comparten una característica común: la negativa a aceptar una ideología universal, un sistema político o un orden global unipolar impuesto sobre ellos o trasplantado desde fuera. Este rechazo de la universalidad y la unipolaridad define un nuevo bloque <i>no liberal</i> dentro del Sur Global, uno que puede posicionarse a la izquierda del nuevo espectro ideológico.</p>
<h2 align="left" style="margin:3em 0;">Multipolarismo y reglobalización del siglo XXI</h2>
<p>El mundo está experimentando una transformación profunda marcada por la fragmentación en todos los frentes. Observar el presente y predecir el futuro es tan difícil como ver la Osa Mayor desde el sur. Propongo una hipótesis: el espectro ideológico global está en transición. Las alas izquierda y derecha del nuevo espectro están divididas por sus visiones diferentes para el futuro del orden mundial. La izquierda busca un orden mundial multipolar (multipolarismo), mientras la derecha pretende preservar un orden mundial unipolar (unipolarismo). El núcleo ideológico del unipolarismo es el liberalismo, que abarca el conjunto completo de valores liberales junto con sus pretensiones de universalidad y singularidad. La izquierda, por el contrario, es extremadamente diversa, abarcando todas las ideologías y valores más allá del liberalismo, así como ciertas fuerzas políticas que sostienen valores liberales, pero rechazan su universalización. La izquierda incluye elementos tanto <i>antiliberales</i> como <i>no liberales.</i> Estos últimos simplemente se oponen a la naturaleza universal y monolítica del liberalismo. Las ideologías de la izquierda son muy variadas, arraigadas en diferentes tradiciones religiosas, culturales y políticas. Sus intereses también difieren enormemente y a veces incluso chocan. Sin embargo, su mayor denominador común es la oposición a la unipolaridad liberal. Podemos intentar ubicar a todas las naciones, partidos políticos u otras formas de poder político en este nuevo espectro de izquierda y derecha.</p>
<p>Dentro de este marco, la tensión entre multipolarismo y unipolarismo constituirá la contradicción principal en la primera mitad del siglo XXI. Histórica y prácticamente, China está destinada a ser una fuerza importante a favor del multipolarismo. A nivel práctico, las últimas décadas de globalización se han construido sobre una base ideológica de liberalismo. Sin embargo, el modelo unipolar actual de globalización se ha vuelto insostenible. Curiosamente, es la administración MAGA liderada por Trump en Estados Unidos la que ahora está trabajando más arduamente para desmantelar el orden mundial unipolar, creyendo que la unipolaridad no sirve a los intereses de la población que representa. Si bien MAGA considera a China como rival, el mundo que vislumbra también es multipolar, muy parecido a la visión de China. MAGA promueve un mundo multipolar a través de la desglobalización, lo cual, sin embargo, entra en conflicto con los objetivos de China.</p>
<p>China y la abrumadora mayoría de los países del Sur Global deben continuar desarrollándose, lo que requiere mejorar aún más la conectividad. Mientras tanto, la humanidad enfrenta desafíos globales existenciales, incluidos el cambio climático, la proliferación nuclear, la inteligencia artificial y otros, que requieren cooperación entre las naciones. Bajo la actual ola de desglobalización promovida por Estados Unidos y Occidente, China y el Sur Global deben defender una reglobalización fundamentada en una narrativa ideológica multipolar, buscando tanto el desarrollo sostenido como soluciones a las crisis existenciales de la humanidad. Históricamente, China ha sido tanto la originadora como la defensora de un orden mundial multipolar. En marzo de 1990, Deng Xiaoping (邓小平) se convirtió en el primer líder político del mundo en introducir formalmente el concepto de “multipolaridad” (Deng, 1993: 353).</p>
<p>En un momento en que el orden global estaba en transición de la bipolaridad a la unipolaridad, la visión de Deng de un mundo multipolar fue notablemente visionaria. Desde entonces, la búsqueda de la multipolaridad se ha convertido en piedra angular de la teoría política internacional y la estrategia de China (Yu, 2022). En 1997, un nuevo orden global basado en la multipolaridad se introdujo formalmente en el escenario mundial a través de una declaración conjunta sino-rusa (Declaración Conjunta, 1997).</p>
<p>Avanzando 30 años, China ha propuesto importantes iniciativas globales que concretan y estrategizan la visión de un mundo multipolar en tres dimensiones clave: desarrollo, seguridad y civilización.<a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><sup>16</sup></a></p>
<p>Estas iniciativas articulan la visión de China de un multipolarismo inclusivo y pluralista, que contrasta y se opone marcadamente al mundo unipolar liberal. Representan el único camino viable para que la humanidad sostenga el desarrollo y supere las crisis existenciales. China también es la nación más capaz de liderar hoy activamente la construcción de un orden multipolar. Su experiencia de participar con éxito en la globalización mientras mantiene su propio sistema político y camino ofrece lecciones valiosas para muchas naciones del Sur Global. En tiempos modernos, China combinó la ideología comunista con la lucha por la liberación nacional para lograr la fundación del Estado moderno. En tiempos contemporáneos, ha integrado aún más el marxismo y la economía de mercado con la cultura tradicional china.<a href="#_ftn17" name="_ftnref17"><sup>17</sup></a></p>
<p>Esto representa una encarnación y ejemplo clave de los fundamentos pluralistas necesarios para la reglobalización. Para lograr la visión de un orden mundial multipolar, el interés estratégico de China radica en unir a todas las fuerzas que puedan unirse ideológicamente. Las contradicciones son inevitables entre los Estados multipolares y las fuerzas políticas, y atravesarán fases de tensión, conflicto y compromiso. Sin embargo, la contradicción principal en el mundo de hoy es entre el multipolarismo y el unipolarismo. Solo la victoria del multipolarismo puede lograr una reglobalización del siglo XXI, alineada con los intereses a largo plazo tanto de China como del mundo, y allanar el camino para construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.</p>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> Jennifer Mittelstadt, historiadora de la Universidad Rutgers en Estados Unidos, llevó a cabo el proyecto de investigación titulado “Soberanía y subversión: la agenda global de la derecha de base”, que ofrece un estudio profundo de los movimientos soberanistas de derecha occidentales. Su artículo de opinión en <i>The New York Times</i> presenta una visión sistemática del movimiento soberanista de derecha estadounidense (Mittelstadt, 2025).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a>Esta noción de soberanismo difiere de la “facción soberanista” discutida anteriormente. Se refiere a una doctrina de soberanía nacional promovida por Estados Unidos después de la Guerra Mundial Antifascista en oposición al internacionalismo soviético. Un estratega representativo de este pensamiento fue Hans Morgenthau (1948: 341-365).</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a>Nota editorial: Los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica se esbozaron por primera vez en el Acuerdo Sino-Indio de 1954, conocido en hindi como Panchsheel. Estos principios incluyen: respeto mutuo a la integridad territorial y la soberanía, no agresión mutua, no injerencia mutua en los asuntos internos, igualdad y cooperación para el beneficio mutuo, y coexistencia pacífica.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a>En septiembre de 1993, Anthony Lake, entonces asistente del presidente para asuntos de seguridad nacional, pronunció un discurso titulado “De la contención a la expansión”, que marcó un cambio estratégico en la política exterior estadounidense desde la doctrina de contención de la era de la Guerra Fría hacia una estrategia más proactiva de expansión. Este nuevo enfoque enfatizaba el apoyo a la democracia liberal y las economías de mercado, y buscaba dar forma a un orden mundial alineado con los valores e intereses estadounidenses a través del poder económico y la cooperación multilateral (Lake, 1993).</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a>El historiador británico Paul Kennedy propuso la teoría de la “hiperextensión imperial”, argumentando que los Estados hegemónicos en la historia a menudo declinaron debido a un desequilibrio entre los compromisos externos y los recursos internos. Advirtió que Estados Unidos podría seguir una trayectoria similar. Esta perspectiva desencadenó un intenso debate entre estrategas y políticos en Estados Unidos durante los últimos años de la Guerra Fría (Kennedy, 1988).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a>Desde la crisis financiera global de 2008, Europa ha visto un aumento de obras políticas e intelectuales que reflexionan sobre el liberalismo, expresando preocupación por el multiculturalismo, la globalización y la erosión de la identidad nacional. Por ejemplo, el comentarista francés de derecha Éric Zemmour criticó duramente el liberalismo y la política migratoria en <i>La France n’a pas dit son dernier mot</i> [<i>Francia no ha dicho su última palabra</i>] (2021). El exmiembro de la junta directiva del Bundesbank alemán Thilo Sarrazin argumentó en <i>Deutschland schafft sich ab</i> [<i>Alemania se autodestruye</i>] (2010) que la inmigración musulmana a gran escala socavaría la cultura, la educación y la cohesión social de Alemania (Zemmour, 2021; Sarrazin, 2010).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a>El 26 de julio de 2014, en la 25ª Universidad Libre de Verano de Bálványos y Campamento Estudiantil, Viktor Orbán introdujo el concepto de “no liberalismo”, afirmando que Hungría estaba construyendo un Estado no liberal. Citó a países como Singapur y China como modelos exitosos que habían logrado el desarrollo económico sin ser Estados liberales.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>8</sup></a>Tras los ataques del 11 de septiembre, Putin declaró rápidamente en un discurso televisado su apoyo a la coalición antiterrorista liderada por Estados Unidos. Expresó la voluntad de Rusia de ayudar a la Alianza del Norte, permitir el acceso militar estadounidense a Asia Central y señaló interés en asegurar concesiones estadounidenses sobre comercio y seguridad a cambio de cooperación antiterrorista. Estas incluían el levantamiento de las restricciones comerciales de la era de la Guerra Fría, la reestructuración de la deuda, la adhesión a la Organización Mundial del Comercio y, lo más crucial, un aplazamiento o cancelación de la expansión hacia el este de la OTAN. Putin incluso dejó abierta la posibilidad de que Rusia finalmente se uniera a la OTAN (Baker y Glasser, 2005: 83-84).</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>9</sup></a>En 1990, el entonces secretario de Estado estadounidense James Baker planteó una garantía informal a Mijaíl Gorbachov de que la OTAN no se expandiría “ni una pulgada hacia el este”. En las décadas que siguieron, sin embargo, la OTAN se expandió constantemente e inició “diálogos intensivos” con Ucrania y Georgia, acercando las fronteras militares a las puertas de Rusia. Para muchas élites rusas, esto fue una violación fundamental del consenso de seguridad europeo de posguerra. La presión estratégica resultante intensificó el sentido de inseguridad de Rusia (Colton, 2016: 121-125).</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>10</sup></a>Por ejemplo, Alexander Dugin (2012), figura destacada del “neoeuroasianismo”, argumentó que la civilización rusa es distinta tanto de Oriente como de Occidente y debe fundarse en los valores del Estado, la nación y la religión para resistir la invasión cultural y política occidental. Yevgeny Primakov (2008) promovió la idea de un “mundo multipolar”, enfatizando que Rusia debería actuar como una gran potencia independiente en los asuntos internacionales en lugar de seguir un orden unipolar liderado por Estados Unidos.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11"><sup>11</sup></a>En su discurso de 2013 en el Club de Discusión Valdai, Putin criticó explícitamente a los países europeos por “rechazar sus raíces, incluidos los valores cristianos” y enfatizó que Rusia debe defender los valores que se han desarrollado durante milenios. En el mismo año, Rusia aprobó una ley anti-LGBTQ+ que prohibió “promover relaciones sexuales no tradicionales” a menores de edad. En 2023, Rusia implementó una prohibición total del cambio legal de género para personas transgénero e impuso restricciones a las intervenciones médicas relacionadas.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12"><sup>12</sup></a>Por ejemplo, la representante Marjorie Taylor Greene (2024), del campo MAGA, elogió públicamente a Rusia como “firme defensora del cristianismo”. El exasesor de seguridad nacional Michael Flynn (2023) también elogió repetidamente a Putin en discursos públicos por “defender a Dios y a la familia”. En 2024, la destacada personalidad mediática estadounidense Tucker Carlson (2024) viajó a Moscú para entrevistar personalmente a Putin, amplificando aún más el papel simbólico de Rusia como “aliada de la cultura <i>antiwoke</i>”.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13"><sup>13</sup></a>Sergei Glazyev, entonces asesor económico del presidente ruso, argumentó que el éxito de China, caracterizado por el desarrollo liderado por el Estado, la política industrial a largo plazo y una estrategia global centrada en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, ofrecía un modelo institucional viable para Rusia. En un discurso en el Foro Económico de Moscú, enfatizó que la experiencia de China en canalizar crédito hacia la economía real y frenar las burbujas financieras vale la pena de ser emulada mientras Rusia persigue su propia modernización (2023).</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14"><sup>14</sup></a>Por ejemplo, en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (2022) se afirmó que China es “la única competidora tanto con la intención de remodelar el orden internacional como, cada vez más, el poder económico, diplomático, militar y tecnológico para avanzar ese objetivo”. En 2019, la Comisión Europea publicó <i>EU-China: A Strategic Outlook</i> [<i>UE-China: una perspectiva estratégica</i>], que por primera vez etiquetó a China como rival sistémica y competidora que intenta promover modelos alternativos de gobernanza.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"><sup>15</sup></a>Desde una perspectiva ideológica, la administración Trump alineó su narrativa más estrechamente con Rusia y, en busca de intereses estratégicos, estuvo dispuesta a sacrificar a Ucrania a cambio de una distensión con Moscú. Sin embargo, las fuerzas del <i>establishment</i> liberal dentro de Estados Unidos y la Unión Europea se opusieron firmemente a esta posición.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16"><sup>16</sup></a>En la Iniciativa Global de Desarrollo, China enfatiza principios como “el desarrollo primero” y “tecnología para todos”, con el objetivo de reestructurar el modelo global centro-periferia y reducir la dependencia de los países en desarrollo de un sistema financiero y tecnológico único. La Iniciativa Global de Seguridad avanza en conceptos como “seguridad común”, “seguridad indivisible” y “liderazgo regional”, con el objetivo de promover la gobernanza global multicéntrica y coordinada. Mientras tanto, la Iniciativa Global de Civilización aboga por la diversidad e igualdad civilizacionales, critica la exportación de valores, la hegemonía cultural y la demarcación ideológica, y busca romper el monopolio del paradigma liberal sobre el discurso global. En conjunto, las tres iniciativas constituyen una visión trinitaria de la gobernanza global con características chinas, reflejando una visión del orden internacional centrada en la descentralización, la multipolaridad y la desideologización.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17"><sup>17</sup></a> En su discurso que marcó el centenario de la fundación del PCCh, el presidente Xi Jinping hizo una importante propuesta teórica: integrar los principios básicos del marxismo con las realidades concretas de China y con la excelente cultura tradicional china, formulación conocida como las Dos Integraciones.</p>
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<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
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</div>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2025/12/Eric-Li.jpg" width="400" height="442"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Eric Li</strong></p><small>Eric Li (李世默) es inversionista de capital de riesgo y politólogo radicado en Shanghái. Es fundador y presidente de <i>Guancha</i>, una de las plataformas mediáticas más grandes de China. Es miembro del consejo de administración del Instituto de China de la Universidad de Fudan y presidente de su consejo asesor. También es miembro del consejo de administración de la Asia Society Hong Kong y miembro de la junta directiva de la Escuela de Negocios de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (USTC por su sigla en inglés). Colabora frecuentemente con plataformas mediáticas internacionales.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La llegada de Trump 2.0 y la era de la agitación global</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2025-2-editorial-trump-agitacion-global/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ricardo Vaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Dec 2025 08:00:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[declive del capitalismo liberal]]></category>
		<category><![CDATA[estrategia China]]></category>
		<category><![CDATA[diplomacia del Sur Global]]></category>
		<category><![CDATA[Global South diplomacy]]></category>
		<category><![CDATA[Trump 2.0]]></category>
		<category><![CDATA[MAGA]]></category>
		<category><![CDATA[nuevo conservadurismo de derecha]]></category>
		<category><![CDATA[antiglobalización]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos primero]]></category>
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					<description><![CDATA[El espectro tradicional izquierda-derecha se ha fracturado. Surge una nueva división entre el unipolarismo liberal y el multipolarismo no liberal. Comprender esta transformación es esencial para el papel de China en liderar la reglobalización del siglo XXI y el orden multipolar.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La llegada del segundo mandato del presidente Donald Trump, en adelante, Trump 2.0<i>,</i> ha sido un torbellino. En poco más de 100 días, su gobierno ha reducido drásticamente los servicios de administración pública, anunciado una rápida retirada de Ucrania, iniciado una nueva y agresiva guerra arancelaria y traicionado a sus aliados tradicionales en Europa. Las nuevas políticas de Trump han sumido a Estados Unidos y al mundo en el caos.</p>
<p>¿Cómo debemos interpretar las formas de gobierno de la era Trump 2.0? ¿Qué factores subyacentes explican su comportamiento aparentemente arbitrario? ¿Qué impacto tendrá esta era en China y el mundo? ¿Cómo cambiará el mundo a consecuencia de esto? Estas son preguntas urgentes y apremiantes para una población global sumida en la ansiedad.</p>
<p>El período comprendido entre el primer mandato de Trump en 2016 y el inicio de la era Trump 2.0 en 2024 ha dejado claro que su base política está compuesta por amplios sectores marginados de la sociedad estadounidense y por los nuevos movimientos sociales conservadores de derecha impulsados por estos grupos marginados. Trump no surgió de la nada, ni actúa por capricho. Más que la causa, es el producto de este poderoso movimiento ideológico. Para comprender la lógica subyacente a las acciones de Trump, hay que partir de su base social y del movimiento ideológico que lo sustenta.</p>
<p>Esta nueva ola de conservadurismo de derecha, ampliamente extendida en las sociedades occidentales, se diferencia del neoconservadurismo tradicional estadounidense. Se caracteriza por una clara postura antiliberal, con manifestaciones externas como la oposición a la inmigración, el relativismo de género y el libre comercio. Sin embargo, sus rasgos subyacentes reflejan sentimientos antiglobalización, antidemocráticos y antisistema. Ya no busca la universalidad de los valores liberales occidentales ni cree en las promesas de una utopía liberal. Se repliega hacia Estados Unidos bajo la consigna de <i>America First</i> [Estados Unidos primero]. Además, sus valores de comportamiento han regresado en gran medida a las tradiciones cristianas, particularmente a los fundamentalismos del cristianismo blanco.</p>
<p>El ascenso arrollador del nuevo movimiento conservador de derecha surge de la expansión desenfrenada del capitalismo de libre mercado. En los últimos 30 años, desde el fin de la Guerra Fría, hemos presenciado una imparable expansión global del capital y los valores individualistas bajo el estandarte del liberalismo. La codicia de la burguesía estadounidense ha alcanzado niveles sin precedentes, lo que ha exacerbado la desigualdad de ingresos, erosionado la moral social y desmantelado el tejido de las comunidades. En este contexto, la sociedad necesitaba urgentemente un movimiento de protección social para contrarrestar las fuerzas del mercado. El nuevo conservadurismo de derecha es un síntoma de esta necesidad de protección social.</p>
<p>Desde la perspectiva de la economía política marxista, el capitalismo se caracteriza por patrones cíclicos de expansión y contracción. La acumulación excesiva se generaliza debido a la sobreproducción, lo que conduce a una disminución de la tasa media de ganancia y a la alteración del equilibrio interno del capitalismo. En la era de la globalización, donde las fronteras nacionales se desdibujan constantemente, este movimiento cíclico se manifiesta como una expansión rápida y desequilibrada en todos los rincones del mundo, impulsando así el ascenso de nuevas potencias y el declive de las potencias tradicionales. La nueva ideología conservadora de derecha es un rasgo característico del ocaso de las potencias capitalistas tradicionales.</p>
<p>El nuevo conservadurismo de derecha es una ideología social que emerge durante el declive del capitalismo liberal. Su aparición y desarrollo siguen ciertos patrones. En primer lugar, surge a escala mundial: es producto de la expansión global del modo de producción capitalista. En segundo lugar, es duradero: mientras persistan la brecha de riqueza y la desintegración comunitaria causadas por el capitalismo liberal, perdurará la ideología del nuevo conservadurismo de derecha. La escala e influencia de esta ideología son inversamente proporcionales a deficiencias de gobernanza del capitalismo liberal. En tercer lugar, tiene características locales: el nuevo conservadurismo de derecha se combina con la historia y las condiciones nacionales de diferentes países, dando lugar a ideologías con rasgos distintivos. En cuarto lugar, posee características propias de su época. Por ejemplo, hoy, la nueva derecha en Europa no puede oponerse abiertamente al sistema democrático porque la democracia al estilo occidental se ha vuelto políticamente correcta y negarla tendría un costo significativo.</p>
<p>Dada la naturaleza prolongada de la ideología del nuevo conservadurismo de derecha, la era Trump es apenas su comienzo. Por ello, es extremadamente urgente y necesario analizar su relación con el mundo y con China.</p>
<p>El orden mundial experimentará una drástica reorganización y el caos se convertirá en la norma frente a la nueva ideología conservadora de derecha. Como sus valores son antiliberales, las alianzas lideradas por Estados Unidos y basadas en los valores liberales occidentales se dividirán y las relaciones entre amigxs y enemigxs en el mundo occidental se transformarán. Los aliados tradicionales de Estados Unidos buscarán una autonomía estratégica y romperán con la dependencia. Algunas potencias intermedias de Occidente formarán nuevas alianzas. Al mismo tiempo, el nuevo conservadurismo de derecha que emerge a nivel mundial intentará establecer una coalición de valores de derecha, en particular entre los nuevos movimientos de derecha en Estados Unidos y Europa, lo que forjará rápidamente conexiones espirituales y materiales profundas.</p>
<p>En este contexto, los países del Sur Global se verán marginados por la nueva derecha estadounidense, ya que sus preocupaciones en torno al desarrollo y la seguridad no serán priorizadas. Esta dura realidad obligará a algunos países del Sur Global que antes seguían al Norte Global a buscar nuevos caminos. Más aún, a medida que la ideología del nuevo conservadurismo de derecha se expanda por el planeta, las reglas y normas que han regido al mundo desde el fin de la Guerra Fría serán quebrantadas (o incluso completamente destruidas). Frente al estrecho nacionalismo de “Estados Unidos primero”, las reglas globales existentes dejarán de funcionar en gran medida, y resultará difícil establecer un nuevo sistema internacional. La eficacia de organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio y la Organización Mundial de la Salud disminuirá de manera significativa.</p>
<p>Bajo la influencia de la ideología neoconservadora de derecha, los países occidentales se ven dominados por el nacionalismo y el populismo, lo que hace altamente probable los conflictos entre naciones y grupos étnicos. En tal entorno internacional, no es difícil imaginar que las contradicciones y conflictos desemboquen en guerra. Para China, el ascenso del nuevo conservadurismo de derecha también presentará desafíos significativos, al mismo tiempo que ofrecerá numerosas oportunidades nuevas.</p>
<p>En primer lugar, bajo la influencia de la nueva ideología conservadora de derecha, las relaciones externas de China experimentarán ajustes profundos. Si la administración Trump continúa viendo a China como su principal competidor estratégico, entonces la Unión Europea (UE), que anteriormente priorizaba los valores como su primer principio diplomático, se distanciará de EE. UU. y reajustará sus relaciones con China por su propio interés. De manera similar, los aliados asiáticos de EE. UU., como Japón y Corea del Sur, también ajustarán sus relaciones con China en respuesta a que Estados Unidos persiga estrictamente sus propios intereses nacionales.</p>
<p>En segundo lugar, la naturaleza de la confrontación entre China y el Norte Global liderado por Estados Unidos cambiará de manera significativa. El eje se desplazará de la lucha ideológica, centrada en los conceptos occidentales de “democracia, libertad y derechos humanos”, hacia una lucha en torno a los intereses nacionales, caracterizada por la política de “Estados Unidos primero”. Como el nuevo conservadurismo de derecha es antiliberal y xenófobo, ya no posee una pretensión de universalidad y, por lo tanto, pierde de manera considerable su atractivo para la humanidad. En consecuencia, la contradicción principal de la lucha ideológica de China en la política internacional pasará de ser una disputa de valores a estar centrada en los intereses nacionales.</p>
<p>En tercer lugar, la defensa por parte de China de una “comunidad de futuro compartido para la humanidad” constituye una respuesta profunda al creciente anhelo de la sociedad humana por nuevos valores universales en tiempos de gran agitación. Con el lanzamiento de la “Iniciativa para el Desarrollo Global” (IDG), la “Iniciativa para la Seguridad Global” (ISG) y la “Iniciativa para la Civilización Global” (ICG), China ha propuesto un conjunto de valores capaces de reemplazar el decadente orden liberal occidental y de trazar un nuevo rumbo para la sociedad humana. En un momento en que el nuevo conservadurismo de derecha se extiende en Estados Unidos, China debería impulsar con más fuerza el concepto de la “comunidad de futuro compartido para la humanidad” y ofrecer interpretaciones político-económicas y filosóficas de sus profundas connotaciones teóricas. Este concepto debe ser teorizado y sistematizado para ganar corazones y mentes en esta era de agitación.</p>
<p>Por último, en un momento en que las relaciones entre amigxs y enemigxs atraviesan cambios drásticos, China debería mantener al Sur Global como su principal orientación estratégica, unir a la mayoría de los países del Sur Global y conformar un frente unido en esta nueva era. El razonamiento detrás de ello no es complicado. Estados Unidos no renunciará a su intención estratégica de contener a China, y la Unión Europea vacilará debido a sus valores liberales. Solo el Sur Global, en especial aquellos países que buscan desprenderse del mundo unipolar dominado por Estados Unidos, podría ser aliado de China en la construcción de un nuevo sistema internacional multipolar. La diferencia respecto a la estrategia de los “Tres Mundos” de Mao Zedong radica en que la estrategia actual de China no se limita a delinear una vasta zona intermedia en medio de la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Busca liderar a las naciones del Sur Global en el esfuerzo por crear un mundo multipolar, igualitario y ordenado.</p>
<p>La llegada de la era Trump 2.0 marca el inicio de una gran era de caos, con una agitación que no hará más que intensificarse y superar constantemente nuestras expectativas. Por ello, debemos estar preparadxs.</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2025/12/Yang-Ping-1.jpg" width="400" height="429"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Yang Ping</strong></p><p align="left">Yang Ping (杨平) es un destacado académico y editor de la comunidad intelectual y cultural de China. Es fundador, presidente honorario y editor jefe de la publicación china de <i>Wenhua Zongheng</i> (文化纵横), una revista líder del pensamiento político y cultural contemporáneo en China. Desde su fundación en 2008, esta publicación se ha convertido en una de las plataformas de pensamiento más importantes del país. Asimismo, fundó la revista <i>Estrategia y Gestión</i> (战略与管理) en 1993.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Trump 2.0 y el convulsionado orden global</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2025-2-trump-2-0-orden-global/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ricardo Vaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Dec 2025 08:00:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[relaciones China-Rusia]]></category>
		<category><![CDATA[mundo multipolar]]></category>
		<category><![CDATA[conservadurismo de nueva derecha]]></category>
		<category><![CDATA[China-Russia relations]]></category>
		<category><![CDATA[movimiento MAGA]]></category>
		<category><![CDATA[geopolitics]]></category>
		<category><![CDATA[Global Order]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
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		<category><![CDATA[multipolar world]]></category>
		<category><![CDATA[Sur Global]]></category>
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		<category><![CDATA[Trump 2.0]]></category>
		<category><![CDATA[no liberal]]></category>
		<category><![CDATA[orden global]]></category>
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					<description><![CDATA[El regreso de Trump responde a un nuevo conservadurismo de derecha, surgido del declive del capitalismo liberal. Este impulso antiliberal reconfigurará el orden global y exigirá ajustes profundos en las relaciones internacionales y alianzas estratégicas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El regreso de Donald Trump anuncia un giro profundo en la política global. Este número examina el auge de los movimientos antiliberales, el colapso del orden neoliberal y la fragmentación ideológica, y explora la cooperación China-Rusia, las visiones multipolares y las rutas hacia un mundo sin hegemonía. ¿Qué nuevo orden surgirá?</p>
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