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	<title>Feminismos | Tricontinental: Institute for Social Research</title>
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	<description>The public mission: To develop academic-quality research towards generating conversations about the pressing problems of our time. The Institute will develop public policies that take into consideration the aspirations and constraints of the vast mass of the people of our planet. spain content</description>
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		<title>Josie Mpama</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ariana]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Mar 2023 10:49:20 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Este estudio analiza la vida y las luchas políticas de Josie Mpama, líder de la resistencia contra la opresión colonial y el sistema del apartheid en Sudáfrica.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-75302 alignnone img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-0.jpg" alt="" width="1000" height="1000" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-0.jpg 1417w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-0-300x300.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-0-1024x1024.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-0-150x150.jpg 150w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-0-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px"></div>
<div class="single-post--content--image-acknowledgments">Se pueden encontrar pocas fotografías de Josie Mpama en archivos o en Internet. El arte de este estudio recupera la presencia de Josie, en gran medida desconocida, en importantes espacios y procesos políticos dentro de las luchas anticoloniales y contra el apartheid, en las que desempeñó un importante papel. Su figura aparece silueteada, un reconocimiento de que, debido a las condiciones materiales y políticas de entonces y de ahora, tenemos pocas pruebas visuales de su participación en la configuración de la historia de Sudáfrica. Las ilustraciones sitúan a Josie en momentos políticos clave, reflejando el intento del estudio de recuperar un legado que ha sido “pasado por alto y excluido en gran medida del registro histórico dominante”, como escribimos en la introducción.</div>
<p>El siglo XX estuvo marcado por las luchas de liberación nacional que surgieron en África y Asia, así como en América Latina, donde las estructuras neocoloniales habían subordinado a países formalmente independientes. Los logros de la Revolución rusa de 1917 inspiraron al campesinado y a la clase trabajadora en todo el Sur Global. La lucha por la igualdad y la liberación bajo el liderazgo de las y los trabajadores continúan en las luchas antiimperialistas de nuestro tiempo. Las mujeres, en una infinidad de maneras, han dado y continúan dando forma a estas luchas.</p>
<p>En la serie <em>Mujeres de lucha, mujeres en lucha</em> del Instituto Tricontinental de Investigación Social presentamos las historias de mujeres que contribuyeron no solo al ámbito más amplio de la política, sino que también fueron pioneras en la creación de organizaciones de mujeres, abriendo caminos de resistencia y lucha feministas a lo largo del siglo XX.</p>
<p>La praxis, como conocimiento de la teoría y de los métodos organizativos de lucha a medida que cambian y responden a la historia, da sostén a las luchas en marcha para enfrentar la opresión. Como militantes, estudiamos los diversos métodos organizativos de estas mujeres no solo para entender mejor sus contribuciones políticas, sino también para inspirarnos mientras construimos en nuestra realidad las organizaciones necesarias para nuestra lucha contra la opresión y la explotación actuales.</p>
<p>En el cuarto estudio de esta serie, abordamos la vida y la lucha política de Josie Mpama (1903-1979), líder de la resistencia contra la opresión colonial y el sistema de apartheid en Sudáfrica. Josie fue una figura clave en la historia de mujeres luchadoras en dicho país, así como una importante líder del Partido Comunista. Su vida nos enseña la importancia de la organización de base, así como los retos que conlleva ese trabajo. Como tantas mujeres de izquierda, especialmente en el Sur Global, las extraordinarias contribuciones políticas y la agudeza teórica de Josie han sido pasadas por alto y excluidas en gran medida del relato histórico dominante.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section">
<p>Nacida como Josephine Winifred Mpama el 21 de marzo de 1903, Josie, como la conocían su familia, amigos y camaradas, llegó a tener muchos nombres dependiendo de las maniobras que tuvo que realizar en diferentes contextos. Donde dominaba el inglés y se le permitía una mayor movilidad económica y social, su apellido se anglicisaba y pasaba a llamarse Josie Palmer. En otros momentos, cuando estaba con su compañero, Edwin, y entraba en juego la política de la respetabilidad, usaba el apellido de él y se convertía en la señora Mofutsanyana. Cuando hacía trabajo más encubierto, sus alias conocidos incluían Winifred Palmer, Beatriz Henderson y Red Scarf [Pañuelo Rojo].</p>
<p>Josie nació un año después del final de la Guerra de Sudáfrica (1899- 1902), durante la cual el Imperio Británico y los bóers (descendientes de los colonos holandeses) lucharon por el control de la región. Ella creció y se volvió políticamente activa durante uno de los períodos políticos más tumultuosos de la historia del país, cuando la minoría blanca intentaba consolidar su control sobre la tierra, el trabajo y el poder político. Al mismo tiempo, se producían profundos cambios y conflictos en el panorama político y económico internacional: antes de cumplir 40 años, Jossie viviría la Primera Guerra Mundial, la Revolución rusa, la Gran Depresión, la formación de la Internacional Comunista (Comintern), el ascenso del fascismo europeo y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Aunque el Tratado de Vereeniging, firmado el 31 de mayo de 1902, puso fin a la guerra entre el Imperio Británico y los bóers, no trajo la paz a Sudáfrica. Durante las décadas que siguieron, se establecieron las bases para el surgimiento sistemático y estructural del dominio blanco y la segregación racial, el despojo de tierras y la imposición de mano de obra migrante barata que vino con el. El establecimiento de la Unión de Sudáfrica en 1910, que consolidó varias colonias británicas y asentamientos bóer en un Estado unitario, inició una fase que construyó los cimientos para el surgimiento del sistema de gobierno racialmente segregado del apartheid. El punto más alto de la aplicación de este sistema llegaría en 1948 con la victoria electoral del Partido Nacional Afrikaner, blanco y de derecha, y cuyos líderes, como John Vorster, tenían conexiones directas con el fascismo alemán.</p>
<p>En medio de estas convulsiones políticas más amplias, una joven Josie experimentó turbulencias personales y pobreza en su hogar. A los siete años sus padres se divorciaron, lo que desató una prolongada batalla por su custodia, periodo en el cual Josie fue transferida continuamente al cuidado de unos y otros parientes, algunos de los cuales fueron muy abusivos (Mpama,  2003). Su familia, de clase trabajadora, también estaba dividida por las categorías raciales impuestas por el Estado colonial: su padre era zulú y trabajaba como intérprete judicial, mientras su madre fue designada como “de color”<a href="#_prol_ftn1" name="_prol_ftnref1"><sup>1</sup></a><br>
y estuvo empleada como trabajadora doméstica por varios años, aunque entre las mejor pagadas. Según la designación del Estado, Josie era considerada “de color”, lo que significaba que ella podría haber elegido vivir separada y “por encima” de la mayoría africana, aceptando las ventajas económicas y políticas que, aunque limitadas, venían de conformarse con la jerarquía racial impuesta por el sistema de apartheid. En vez de ello, Josie decidió identificarse con y trabajar entre las personas africanas toda su vida, viviendo sobre todo en comunidades de clase trabajadora africanas o en zonas racialmente diversas como Sophiatown, que desafiaban la segregación impuesta por el Estado.</p>
<p>Josie llegó a la militancia a través de protestas comunitarias por mejores condiciones y derechos residenciales a finales de los años 20 y principios de los 30 en su ciudad natal, Potchefstroom, ubicada a unos 120 km al suroeste de Johannesburgo. Fue allí, en las trincheras de lucha, donde se convirtió en una de las primeras mujeres negras<a href="#_prol_ftn2" name="_prol_ftnref2"><sup>2</sup></a> en afiliarse al Partido Comunista de Sudáfrica (CPSA por sus siglas en inglés) en 1928 y, después, en ocupar un alto cargo de dirección en el partido. El comunismo influenció profundamente su pensamiento y sus acciones. En una conmemoración de la Revolución rusa organizada por el partido en noviembre de 1932, Josie reafirmó su relevancia para “todos los trabajadores sin importar su color” y continuó manteniendo una profunda admiración por el proyecto soviético hasta su muerte (Edgar, 2020: 113, 221).</p>
<p>En la década de 1930 Josie se involucró con la sección sudafricana de Socorro Rojo Internacional<a href="#_prol_ftn3" name="_prol_ftnref3"><sup>3</sup></a> del Comintern, conocido como <em>Ikaka la Basebenzi</em> [Escudo de los Trabajadores], que fue creado en 1931 luego del asesinato del líder comunista Johannes Nkosi a manos de la policía en una protesta en Durban. Pocos años después, Josie viajó a la Unión Soviética y adquirió una experiencia de primera mano sobre el Comintern.</p>
<p>Aunque algunas de sus contribuciones más cruciales las realizó en las campañas nacionales contra la Ley del sistema de pases del apartheid, es especialmente significativa su dedicación a la organización de las mujeres, por ejemplo, como fundadora de la organización multirracial Federation Of South African Women [Federación de Mujeres Sudafricanas] (FEDSAW) en 1954. Josie estuvo entre las pocas que abogaban públicamente por una mayor participación política de las mujeres y por el avance de las mujeres de clase trabajadora. También fue de las primeras mujeres negras en hablar públicamente sobre las conexiones entre género, raza y clase (Edgar, 2020: 113, 128; Lodge, 2021: 313; Roth, 1996: 122).</p>
<p>Debido a varios prejuicios —pasados y presentes— sobre a quién se considera intelectual y qué se considera trabajo intelectual, a menudo se pasan por alto los roles de Josie como intelectual orgánica (Tricontinental, 2019), pensadora política y dirigenta. Aunque su formación en teoría marxista fue un tanto informal e irregular, tenía una clara apreciación por la necesidad de lucha de clases organizada. Para Josie, la teoría y la ideología servían a su propósito solo en cuanto se basaban en las realidades y condiciones concretas para informar su curso de acción. Aunque se guiaba por la línea del partido, como señala su biógrafo Robert E. Edgar, “no era reticente a la hora de plantear posiciones independientes y criticar duramente las políticas del CPSA que ella pensaba que no estaban arraigadas en la realidad sudafricana” (2020: 131).</p>
<p>Como muchos intelectuales orgánicos, Josie se acercó a la política producto de sus propias experiencias, en su caso, al crecer bajo el dominio blanco en la Sudáfrica del apartheid y participar en protestas comunitarias de base. Conoció el marxismo y la teoría revolucionaria de forma fragmentada, y, como muchos intelectuales orgánicos y militantes de todo el Sur Global durante la era de la liberación nacional, reconstruyó los conceptos que había aprendido y los aplicó a su contexto específico para hacer avanzar la lucha popular (Tricontinental, 2021).</p>
<p>Al margen de su vida política pública, asumió tantos papeles como nombres, incluyendo los de madre, abuela y, en sus últimos años, organizadora comunitaria de la iglesia y curandera popular. En última instancia, su compromiso duradero con la transformación de la realidad social para su pueblo se basó en un genuino afecto por su comunidad y estaba animado por el proyecto de una revolución social.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p><img decoding="async" class="wp-image-75168 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-1.jpg" alt="" width="680" height="680" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-1.jpg 680w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-1-300x300.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-1-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px"></p>
<div class="single-post--content--caption-block">
<p class="single-post--content--caption-block--text">Las protestas contra los permisos de residencia en Potchefstroom a finales de la década de 1920 se enfrentaban a menudo a las autoridades del municipio, fotografiado a lo lejos. Estas fueron experiencias políticas formativas para Josie.</p>
<p class="single-post--content--caption-block--credit">Fotografía de referencia de Gawie van der Walt, extraída de Lennie Gouws.</p>
</div>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Al servicio de la floreciente economía blanca</h2>
<p>A principios del siglo XX, hombres africanos procedentes de las áreas rurales de Sudáfrica y de países vecinos fueron atraídos al emergente centro industrial de Johannesburgo como mano de obra para las agitadas minas de la ciudad. Solo a los hombres se les permitía este tipo de trabajo, quienes vivían en complejos de trabajadores semicarcelarios y su remuneración era tan baja que no podían mantener a sus familias en casa. La construcción de la Sudáfrica moderna estuvo basada en una organización del trabajo segregada y segmentada, apoyada no solo en la explotación despiadada de la mayoría de clase trabajadora racializada, sino que también se beneficiaba sustancialmente de la división sexual del trabajo dentro de esa mano de obra. Como escribió en 1978 la destacada periodista y comunista sudafricana Ruth First:</p>
<blockquote><p>Era un sistema de mano de obra barata, de trabajo migrante, que primero extrae a los hombres de las reservas rurales para servir a la economía blanca, luego los expulsa de esa economía cuando están demasiado viejos y enfermos para trabajar; los saca del camino y los envía de vuelta a las reservas cuando están desempleados. De este modo, los gobernantes blancos se eximen simultáneamente de toda responsabilidad sobre las personas mayores, enfermas, desempleadas y sus familias, a la par que remueven la fuente de rebeldía de la revuelta de la clase trabajadora.</p>
<p>(…)</p>
<p>Son las mujeres las que llevan la carga más pesada de este sistema migratorio. Se quedan atrás con el peso de la familia; y se quedan atrás como productoras, para mantener la agricultura en marcha. Entonces, ellas son responsables tanto de la familia como de la producción (citada en Klein, 2006: 300).</p></blockquote>
<p>Este trabajo consistía no solo en cuidar de los jóvenes, las personas mayores enfermas y las desempleadas, para garantizar la supervivencia de las familias y las comunidades en las “reservas” rurales africanas (un concepto tomado de las reservas de los nativos americanos en Estados Unidos), sino que, más tarde, también incluyó el trabajo doméstico y de reproducción social que era esencial para mantener a la clase dominante blanca.</p>
<p>Aunque las mujeres africanas fueron inicialmente excluidas de las florecientes industrias, las duras condiciones en las reservas rurales, junto con el hecho de que recibían entre poca y ninguna remesa de sus parientes varones establecidos en áreas urbanas, acabaron por empujarlas a buscar trabajo o medios de subsistencia en las ciudades. La mayoría trabajaba como empleadas domésticas, cerveceras, pequeñas comerciantes y lavanderas. La precariedad y los bajos salarios caracterizaban a este nuevo ejército de reserva de trabajo eventual, que fue empujado a las periferias de las ciudades y estaba fuertemente vigilado por la policía.</p>
<p>En su temprana adolescencia, Josie se unió a esta fuerza de trabajo informal, aceptando una variedad de trabajos domésticos precarios y de corto plazo, como lavar ropa, limpiar casas y cocinar, así como fue dos veces aprendiz de costurera. Ganaba salarios extremadamente bajos, en parte debido a su corta edad.</p>
<p>Después de la Guerra de Sudáfrica, los británicos y los bóers o afrikáners se aliaron para establecer la Unión Sudafricana en 1910 y poner en marcha un sistema de leyes opresivas y procesos discriminatorios para cimentar el dominio blanco. Las familias, la mano de obra y las tierras africanas fueron objeto de diversos ataques, sobre todo a través del sistema de la ley de pases, que imponía diversas restricciones a la mayoría africana y a su capacidad para vivir en las ciudades, moverse libremente y trabajar. El sistema incluía medidas que penalizaban las huelgas de los trabajadores de africanos, les prohibían ciertos tipos de empleo, y les daban menos indemnización por lesiones que a sus homólogos blancos. Estas políticas buscaban controlar y limitar su capacidad de trabajar en zonas urbanas que tenían el mayor potencial de ingresos, y limitar su existencia social y en último término, política. Igualmente, la ley de pases también se utilizó para garantizar un suministro barato de mano de obra en las ciudades, dedicadas casi exclusivamente a la floreciente industria blanca. En varios momentos, el sistema del apartheid se aplicó a través de controles policiales sistemáticos, así como a través del uso de libretas de pases, que los africanos debían portar en todo momento y que contenían información de identificación personal, incluidos detalles biométricos y laborales. Bajo este régimen, las personas africanas estaban sometidas constantemente a vigilancia, acoso y la amenaza de ser multadas o detenidas.</p>
<p>A comienzos de la década de 1910, surgió en todo el país una resistencia popular y organizada contra la ley de pases, siendo una de las primeras la histórica campaña liderada por mujeres en 1913 en Bloemfontein. Aunque estas luchas consiguieron concesiones en algunos casos, el sistema de ley de pases continuó expandiéndose. La Ley de Nativos (áreas urbanas), aprobada en 1923, abrió camino para endurecer el sistema de control de ingresos que se desarrollaría durante la era del apartheid, que restringió aún más los movimientos y conducta de las personas africanas en las áreas metropolitanas. Bajo la ley de 1923, se definía a las y los africanos como “residentes temporales” a quienes solo se permitía la entrada a las ciudades en la medida en que sirvieran “a las necesidades de la población blanca”, tal y como establece la ley. Aunque las leyes promulgadas en 1902 y 1913 ya habían establecido las bases para la segregación racial y el despojo de tierras (asignando menos del 10% de la tierra a los africanos), la Ley de Nativos de 1923 dio a las autoridades locales mayor poder para aplicar controles dentro de sus municipalidades (Natives Act, 1923). Fue en este contexto que Josie hizo su debut político.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Resistencia en Potchefstroom</h2>
<p>Potchefstroom era uno de los bastiones políticos del proyecto de asentamiento afrikáner y después, del sistema del apartheid. A diferencia de Bloemfontein donde las luchas contra los pases se desarrollaron en un contexto de escasez de mano de obra, las luchas en Potchefstroom se desplegaron en un contexto de excedente de mano de obra (Wells, 1994: 66). En un intento de controlar la creciente población africana en la zona, el gobierno colonial impuso una serie de restricciones, incluidos toques de queda y tarifas por servicios públicos (como la construcción de tuberías de agua), muchas de las cuales afectaron profundamente a las mujeres africanas.</p>
<p>Hartas de una avalancha de restricciones y del aumento del costo de vida, el 28 de septiembre de 1927, un grupo organizado de unas 200 mujeres africanas se manifestaron contra el cierre de los pozos de agua. Las mujeres, muchas de las cuales se ganaban la vida lavando ropa de familias blancas, marcharon hasta el magistrado local con una pancarta roja, blanca y azul, en la cual se leían las palabras “Por piedad” para mostrar su descontento (Edgar, 2020: 65).</p>
<p>El Estado promulgó tales medidas con el fin de extraer ingresos de los hogares africanos para cubrir déficits financieros públicos que, de otro modo, habrían tenido que pagar los hogares blancos (Edgar, 2020: 68-69). La oposición más intensa surgió en respuesta a la política de permisos de alojamiento, que obligaba a cualquier persona mayor de 18 años que viviera en un hogar de propiedad de otra persona, a registrarse y pagar a las autoridades municipales un permiso mensual. Esto significaba que las y los hijos y parientes tenían que pagar una tasa mensual para vivir en sus casas familiares. Quienes no pagaban enfrentaban enjuiciamiento, desalojo y expulsión, lo que socavaba aún más la cohesión social de la familia africana, ya desarticulada por el sistema de trabajo migrante.</p>
<p>Junto con otros líderes comunitarios y cuadros comunistas (entre ellos Edwin Thabo Mofutsanyana, que más tarde sería su esposo), Josie lideró importantes protestas contra la municipalidad local y los residentes blancos por los permisos de alojamiento, incluida una campaña de resistencia pasiva que pedía que se negaran a pagar la tasa de alojamiento. Las mujeres fueron particularmente creativas y resilientes durante este periodo, utilizando varias tácticas de resistencia colectiva, como devolver rápidamente a sus casas a los residentes desalojados y sus muebles (Wells, 1994: 84). Aunque las protestas comenzaron espontáneamente, el CPSA proporcionó apoyo organizativo y jurídico, así como dirección política al movimiento. Para 1928, la creciente sección local del CPSA tenía alrededor de 1000 integrantes y Josie se encontraba entre las primeras personas reclutadas en esta oleada (Edgar, 2020: 54; Lodge, 2021: 222).</p>
<p>En los preparativos de una reunión masiva de más de 500 personas celebrada el 16 de diciembre de 1929, con el objetivo de agitar y reclutar personas para luchar contra el régimen racista, los volantes del CPSA declaraban:</p>
<blockquote><p>¡Rueden por miles! ¡Trabajadores africanos! Ustedes no tienen armas ni bombas como sus amos, pero tienen gente, tienen su trabajo y el poder de organizarse y sostener [la organización]. Esas son sus armas; aprendan a usarlas, poniendo así al tirano de rodillas (Edgar, 2020: 82-83).</p></blockquote>
<p>La lucha en Potchefstroom tuvo su pico en enero de 1930, cuando una huelga general prácticamente paralizó la ciudad. Las mujeres africanas encabezaron la carga, organizando piquetes, bloqueando carreteras clave y evitando que otros africanos fueran a trabajar.</p>
<p>Aunque estas luchas crearon obstáculos para las autoridades locales, que finalmente capitularon y eliminaron las tasas de los permisos de alojamiento en mayo de 1931, para mayo de 1930 la resistencia activa se había extinguido, la organización del partido casi había dejado de existir, y Josie se vio obligada a abandonar la ciudad. Las autoridades blancas utilizaron la lucha en Potchefstroom como un experimento para mejorar mecanismos de control, que encontraría expresiones nuevas y más duras en los años siguientes.</p>
<p>Las luchas comunitarias que se desarrollaron en y alrededor de la resistencia a los permisos de alojamiento en Potchefstroom fueron experiencias formativas para Josie, tanto en términos de organizar a las mujeres como a su introducción en el comunismo. Cultivaron en ella un profundo sentido de que, para avanzar, la lucha política tenía que basarse en los asuntos cotidianos que más afectaban a la mayoría. Cuando miembros del PCSA o funcionarios del Comintern restaron importancia a estas luchas, Josie continuó insistiendo en que el partido debía apoyarlas para ser más relevante para las masas trabajadoras (Roth, 1996: 122; Edgar, 2020: 124-126).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p><img decoding="async" class="wp-image-75206 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-3.jpg" alt="" width="680" height="680" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-3.jpg 680w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-3-300x300.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-3-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px"></p>
<div class="single-post--content--caption-block">
<p class="single-post--content--caption-block--text"><i>Umsebenzi</i>, el periódico del Partido Comunista de Sudáfrica, era una de sus herramientas para compartir sus puntos de vista y trabajo. Josie escribió para el periódico y abogó por más contribuciones de las y los trabajadores negros.</p>
<p class="single-post--content--caption-block--credit">Fotografía de referencia de Corinne Sandwith/Revolutionary Papers en la Historical Papers Library, Universidad de Witwatersrand.</p>
</div>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Usando el pañuelo rojo</h2>
<p>Luego de meses de discusión y debate entre varias organizaciones de izquierda sobre la posibilidad de formar un partido comunista, el CPSA comenzó su conferencia de fundación el 30 de julio de 1921. Fue el primero de su tipo en el continente. El objetivo inicial del partido era, como se definió en su manifiesto fundacional, “establecer el contacto más amplio y estrecho posible con los trabajadores de todos los <em>tipos y razas</em> y propagar el evangelio comunista entre ellos”, inspirándose y orientándose en el Comintern (Bunting, 1975: 26-27). El partido reconoció la importancia de apoyar las luchas africanas, especialmente las relacionadas con vivienda, el despojo de tierras, los controles de ingreso de mano de obra y la emancipación política (Lodge, 2021: 69).</p>
<p>Moses Kotane, que se convirtió en el segundo secretario general africano del partido en 1939, recordaba que, de los cuadros negros iniciales, Josie fue una de las primeras en unirse (los registros del Comintern indicaban que fue la 516º afiliada en 1928) (Bunting, 1975: 53; Mpama, 2003: 160). El partido organizó clases de ideología y organización comunista los sábados por la noche, a las que asistían los nuevos reclutas como Josie después de que se mudó a Johannesburgo a finales de 1931. Más tarde, Josie estableció una sucursal en Sophiatown y abrió una escuela nocturna de formación ideológica, matemáticas básicas e inglés. A mediados de los años 30, ya formaba parte de la cúpula del partido. Fue parte del Buró Político en varios momentos y estuvo en el Comité Central al menos hasta 1946, tal vez la única mujer negra que ocupó estos cargos en cualquier partido político de Sudáfrica en aquella época (Edgar, 2020: 161).</p>
<p>En términos generales, el partido carecía de mujeres como miembros activos y dirigentes. Esto se debía en gran medida a las condiciones materiales, es decir, las cargas domésticas, las divisiones raciales, las prácticas patriarcales, las restricciones sociales y geográficas y una falta de acceso a la educación. En cuanto a la percepción de la capacidad de las mujeres para desempeñar eficazmente labores políticas, prevalecían actitudes patriarcales tanto en la sociedad como en el partido y a veces se consideraba que el trabajo del partido reflejaba una cultura de “intelectualismo exclusivo” que marginaba a quienes carecían de educación formal o política (Klein, 2006: 19). No obstante, aunque en números reducidos, las mujeres jugaron un rol importante en el CPSA desde finales de la década de 1920 hasta la de 1940. Esto siguió siendo así después de que el partido fuera prohibido en 1950 y obligado a pasar a la clandestinidad, reconstruyéndose como Partido Comunista Sudafricano (SACP, en inglés). Entre esas mujeres estaban: Ray Alexander, Molly Wolton, Hilda Bernstein, Dora Tamana, Fatima Seedat, Cecilia Rosier, Rebecca Bunting, Sonia Bunting, Rica Hodgson, Thoko Mngoma, Winifred Seqwana, Florence Mkhize, Letitia Sibeko, Violet Weinberg y Ruth First.</p>
<p>Para ascender en las filas del partido, se necesitaba formación política y experiencia. Cuando surgió la oportunidad de formarse en el extranjero, Josie no dejó pasar la ocasión y acompañó a Matilda First —madre de la icónica periodista y comunista sudafricana Ruth First— a Moscú en 1935 para estudiar en la Universidad Comunista de los Trabajadores del Este (Bunting, 1975: 79; Edgar, 2020). Utilizando los seudónimos de Red Scarf [Pañuelo Rojo] y Beatrice Henderson, Josie participó en varias actividades durante su estancia en la Unión Soviética, entre ellas el Séptimo Congreso Mundial del Comintern.</p>
<p>Durante su estancia en Moscú, testificó y presentó informes ante una comisión sobre Sudáfrica en relación con las luchas internas entre grupos opositores dentro del CPSA, que habían llegado a tal punto que muchos consideraban que el partido estaba al borde del colapso. El entonces secretario general, Moses Kotane, planteó la importante crítica de que el partido no estaba suficientemente “africanizado”, refiriéndose al hecho de que una parte significativa de la dirección, liderada por Lazarus Bach, sabía poco de las realidades de las masas africanas y, en cambio, estaba preocupada por los debates de europeos, desconectando los ideales del partido de su organización y actividades.<a href="#_prol_ftn4" name="_prol_ftnref4"><sup>4</sup></a> Aunque pidió mayores esfuerzos para “africanizar” el partido y reconocer las divisiones raciales existentes, Josie junto con Kotane, se opusieron a posiciones que pretendían dividir la estructura organizativa del partido en función de la raza, incluida la propuesta de Edwin de formar alas separadas del partido basadas en la raza en 1938 (Roth, 1996: 122; Edgar, 2020: 131, 155).</p>
<p>Josie tuvo cuidado de no tomar partido durante la comisión y priorizó mantener la unidad. Sin embargo, no rehuyó compartir sus preocupaciones, como la falta de iniciativas para organizar a las y los trabajadores en células en las fábricas, así como la escasa retención de afiliados, la falta de formación de cuadros africanos para posiciones de liderazgo y la decisión de priorizar la unión de todas las razas en un solo frente a expensas de abordar los asuntos específicos que la población africana enfrentaba (Mpama [1936a], citada en Davidson et. Al., 2003: 182-185). Josie también se refirió a la forma en que el partido aborda la redacción y publicación de artículos, y expresó su frustración con la dirección por no fomentar los intentos literarios de los trabajadores (Edgar, 2020: 149). Si algo estaba equivocado con el artículo —preguntó— “¿no se podía haber corregido?” (Mpama [1936b], citada en Davidson et. Al., 2003: 193).</p>
<p>Un tema importante en las críticas de Josie relacionadas con el partido era su falta de compromiso con la realidad concreta y su falta de vitalidad política. Expresó preocupaciones por el carácter mecánico de las reuniones de la dirección: “Solo solemos discutir del trabajo del grupo y nunca de las cuestiones políticas” (Mpama [1936a], citada en Davidson et. Al., 2003: 182). Este enfoque, argumentó ella, conducía a un problema fundamental: la falta de atención general del partido a las cuestiones que afectan al pueblo africano y que estos sectores han planteado. Para Josie, el partido no estaba suficientemente arraigado en la realidad social del país, sino que se centraba en debates teóricos marxistas ortodoxos y la evolución política europea (Edgar, 2020: 120).</p>
<p>En particular, Josie advirtió al partido que no descartara a los líderes nacionalistas africanos, argumentando que constituían una “burguesía nativa” y que, dentro del frente amplio de resistencia, ellos podrían “ayudarnos a unirnos y luchar contra el imperialismo” (Mpama [1936b], citada en Davidson et. Al., 2003: 195). Explicó que “si subestimamos a la burguesía como clase, significa que aún no entendemos el poder del capitalismo” y que “no debemos huir del hecho de que, aunque son reformistas, tienen influencia sobre las masas” (Ibid.; Lodge, 2021: 189-190, 216). En sus primeros años el CPSA desaconsejó explícitamente las alianzas con grupos nacionalistas africanos, a pesar de la posición del Comintern que abogaba por el apoyo táctico a los líderes de los movimientos de liberación nacional y descolonización.<a href="#_prol_ftn5" name="_prol_ftnref5"><sup>5</sup></a> Las conclusiones de la comisión del Comintern sobre las luchas internas del partido se hacían eco de muchas de las preocupaciones de Josie respecto al fracaso del CPSA a la hora de construir una base de masas y alianzas tácticas, que, según argumentaban, surgía de una falta de comprensión adecuada del contexto sudafricano. En este sentido, los esfuerzos de Josie y de otros tuvieron éxito: en la década de 1940, el CPSA había aumentado su cooperación con el Congreso Nacional Africano (CNA), un movimiento de liberación nacional que comenzó como un proyecto de la burguesía africana en 1912, en un intento de construir un frente de lucha más amplio y de masas.</p>
<p>Aunque el proceso de participar en las reuniones del Comintern fue en sí mismo una parte de la formación política de Josie, su principal motivo para viajar a la Unión Soviética fue estudiar en la Universidad Comunista de los Trabajadores del Este. Uno de los mandatos de la universidad era proporcionar formación política marxista-leninista y capacitación a líderes anticoloniales y comunistas del Sur Global, con ex alumnos como Jomo Kenyatta, Ho Chi Minh, Deng Xiaoping y Harry Haywood. En la década de 1930, la universidad ofrecía un curso de 14 meses para estudiantes internacionales que se centraba sobre todo en la teoría, pero que también incluía dos meses de trabajo práctico (tres días en una granja colectiva y 15 días en la organización del partido) (Woodford, 1996: 375). Los temas contemplaban economía política, historia, leninismo, materialismo histórico, construcción del partido, ciencia militar, política contemporánea e inglés (Ibid.).</p>
<p>Aunque los estudios de Josie se vieron interrumpidos por varios problemas de mala salud y hospitalización, esta experiencia internacional tuvo un profundo impacto en ella, profundizando su perspectiva internacionalista y su conciencia de clase y consolidando más aún su creencia en la centralidad de la organización para avanzar en la lucha. Durante el Séptimo Congreso del Comintern, mientras se discutían las movilizaciones de trabajadores portuarios negros en Ciudad del Cabo, que se negaron a cargar o tripular barcos italianos durante la invasión de Italia a Abisinia (actual Etiopía) en 1935-1936, Josie resaltó la importancia del internacionalismo de la clase trabajadora: “aunque hubo protestas, no hicimos lo suficiente. Si todos los africanos estuvieran organizados como los trabajadores portuarios, ni un solo barco se hubiera cargado con suministros para las tropas italianas (…) Los trabajadores africanos deben ayudar a los trabajadores de Europa a luchar por su libertad. La paz solo es posible por la acción de los trabajadores” (J. Mpama, 1936c: 215-216.). En el mismo discurso, ella también habló de la “necesidad de organización”, sosteniendo que la “composición del CPSA es mala”, ya que no contaba con ningún afrikáner y tenía muy pocos africanos, y argumentando que su mandato fundamental tenía que ser crear una organización que “atraiga a la gente pobre y se convierta en un poderoso partido de masas” (216).</p>
<p>A su regreso a Sudáfrica a finales de 1936, Josie se centró en construir el carácter de masas del partido, impulsada por la urgencia de construir una oposición amplia y organizada al incipiente sistema del apartheid. Fue miembro del comité coordinador del CPSA, que se formó en 1937 para trabajar en “la cuestión de la organización a escala nacional” (Bunting, 1975: 87). Este viraje hacia la organización de un movimiento de masas en todo el país marcó una nueva fase para el CPSA, el movimiento obrero y la lucha de liberación en su conjunto. Esto se vio favorecido en parte por las consecuencias políticas y económicas de la Segunda Guerra Mundial, como el flujo de personas africanas a las áreas urbanas producto de los requerimientos de mano de obra para la creciente industrialización en un duro contexto económico: inflación, escasez de alimentos, hacinamiento, etc.</p>
<p>Para Josie, la prioridad era clara, como dijo en un debate del partido: “los camaradas deben llegar a las masas” (Edgar, 2020: 156). En una reunión del Frente Unitario No Europeo en 1939, animó a la audiencia a “ir a las fábricas, ir a las tierras y dondequiera que los no europeos estén trabajando en beneficio de los empleadores, díganles que tienen derecho a una parte y que tenemos derecho a una parte de las ganancias de la riqueza de Sudáfrica” (Ibid.: 154).</p>
<p>El CPSA se convirtió en una fuerza líder en este tiempo y después de la guerra. Desempeñó un papel clave entre los grupos políticos que se reunieron para la Conferencia Anti-Pases en noviembre de 1943, donde acordaron utilizar todos los medios posibles para presionar por la abolición de los pases, incluyendo trabajar de manera más cercana con grupos que estaban menos alineados ideológicamente pero que compartían intereses comunes. Josie estuvo al frente de varios esfuerzos de mujeres en esta lucha, incluida la organización de una conferencia sobre las leyes de pases en marzo de 1944, como paso previo al lanzamiento de una campaña oficial en mayo (Lodge, 2021: 242, 245). Estos esfuerzos sentarían las bases para campañas posteriores contra el sistema del apartheid, una vez inaugurado formalmente con la elección del Partido Nacional en 1948.</p>
<p>Durante la década de 1940, el CPSA construyó un frente amplio contra la dominación colonial mediante la formación de nuevas alianzas tácticas y campañas nacionales como el movimiento anti-pases. Como describe Tom Lodge, esto tuvo como resultado “la ampliación del apoyo público a la organización, [más] militancia en las actividades comunistas y el desarrollo de una comprensión y percepción mutuas entre esta y el Congreso Nacional Africano (2021: 280-283). Josie se encontró a menudo junto a una amplia gama de líderes políticos en reuniones del Congreso Nacional y otros grupos que organizaban encuentros multirraciales, abogando por la no racialización<a href="#_prol_ftn6" name="_prol_ftnref6"><sup>6</sup></a> y por la participación de las mujeres negras, así como planteando perspectivas de resistencia basadas en un análisis de clase.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-75196 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-2.jpg" alt="" width="680" height="680" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-2.jpg 680w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-2-300x300.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-2-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px"></p>
<div class="single-post--content--caption-block">
<p class="single-post--content--caption-block--text">Muchos líderes anticoloniales, entre ellos Josie, recibieron formación política en la Universidad Comunista de los Trabajadores del Este en Moscú. Su edificio principal (a la izquierda), ya desaparecido, estaba situado frente a la plaza Pushkin.</p>
<p class="single-post--content--caption-block--credit">Fotografía de referencia de I. N. Pano, obtenida de Rossen Djagalov.</p>
</div>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Abran paso a las mujeres que liderarán</h2>
<p>A medida que el CPSA lidiaba con el reto de organizar un movimiento nacional de masas, también se enfrentaba a la necesidad de prestar atención a los problemas específicos de las mujeres y hacer un esfuerzo más concertado para organizarlas.</p>
<p>En la década de 1930, los sindicatos y el CPSA habían comenzado a volcar su atención hacia las trabajadoras y su papel en las industrias de manufactura y transformación. Sin embargo, las mujeres africanas estaban mayormente restringidas al servicio doméstico y constituían solo una fracción de la fuerza de trabajo formal (menos del 1% según datos disponibles en la década de 1950) (Schmidt, 1992). Aquí, Josie desempeñaría un papel indispensable, estableciendo conexiones entre el partido, otros grupos políticos, el movimiento obrero y las mujeres. Desde su debut político en las luchas comunitarias lideradas por mujeres, Josie había defendido constantemente los derechos de las mujeres, enfocada especialmente en las luchas de las mujeres africanas. Como dijo un historiador: “a través de ella, el CPSA logró difundir entre las mujeres negras ideas más radicales sobre el papel que debían desempeñar las mujeres en la política de oposición de la población negra” (Walker, 1978: 83-84).</p>
<p>Para Josie, de ello se deducía que la participación de las mujeres era una necesidad estratégica para que la clase trabajadora lograra derrocar el régimen colonial racista. Como resultado, luchó aguerridamente por la participación política de las mujeres en una época en la que pocas participaban de un discurso público tan radical. En este mismo sentido, hizo el siguiente llamamiento en el periódico del partido contra el proyecto de  enmienda de la Ley de Nativos de 1937, que limitaría aún más el tamaño de las poblaciones africanas en las zonas urbanas de acuerdo con el mínimo número de trabajadores requerido, además de otras restricciones:</p>
<blockquote><p>Nosotras, las mujeres, debemos entrar en el campo como luchadoras, porque solo con nuestra ayuda podrán nuestros hombres luchar exitosamente contra este nuevo proyecto de ley. Solo mediante la lucha conjunta podremos obligar [a la retirada de] esta nueva ley esclavista.</p>
<p>Mujeres, ya no podemos permanecer más en un segundo plano ni preocuparnos solamente de los asuntos domésticos y deportivos. Ha llegado el tiempo de entrar en el campo político y luchar codo a codo con los hombres (Mpama [1937], citada en Edgar, 2020: 248).</p></blockquote>
<p>Al mismo tiempo, no se abstuvo de señalar y criticar cómo las relaciones patriarcales estaban imbuidas no solo en la sociedad sino también dentro del partido, limitando la participación política de las mujeres:</p>
<blockquote><p>Entre todos nuestros líderes es muy raro ver a sus esposas o amigas acompañándolos a reuniones, y en todas sus luchas solo unas pocas mujeres toman parte activa, excepto en lugares donde se libran luchas por permisos de alojamiento, entonces algunas que no pueden permitirse pagar esas tasas y porque afecta a la familia en su conjunto, entonces encuentran que no hay otra salida que unirse a los demás y participar en las reuniones. Tan pronto como descubren si ganaron o perdieron regresan a casa y se dedican a su esfera doméstica (Edgar, 2020: 245-246).</p></blockquote>
<p>Además de combatir las influencias patriarcales, Josie también se planteó cómo animar a las mujeres a participar en luchas que parecían alejadas de sus realidades inmediatas. En el caso de una propuesta para dar a los hombres africanos derechos de voto y representación limitados, ella planteó que “muy pocas mujeres participaron en la lucha contra los proyectos de ley de nativos, probablemente porque ya que no votaban, no consideraban que era importante apoyar a sus hombres a mantener el voto” (Mpama [1937], citada en Edgar, 2020: 249).</p>
<p>Aunque las mujeres africanas resistieron el control colonial de su trabajo, tierras y vida cotidiana durante todo el temprano siglo XX (y mucho antes), sus primeras actividades organizativas en Sudáfrica reforzaron roles de género conservadores, exigiendo voz y voto como madres, amas de casa, etc., o se limitaron a funciones de apoyo en la lucha contra el racismo. En ciertos marcos limitados, las mujeres aprovecharon de forma consciente y táctica conceptos como la maternidad, que eran tenidos en alta estima, para avanzar en su emancipación de forma más amplia, utilizándolos intencionalmente para maniobrar dentro de espacios políticos limitados y atraer a mujeres que no eran políticamente activas (a pesar del trasfondo esencialista que conservaban tales conceptos).</p>
<p>Tras la emancipación política de las mujeres blancas en 1930 y el consiguiente aumento de la participación de las mujeres en actividades políticas, el CPSA creó un departamento de mujeres en 1931 que fue dirigido por Josie. Inicialmente, predominaban los enfoques conservadores y se consideraba a las mujeres como meros apoyos de los hombres en la lucha. Sin embargo, esto comenzó a cambiar a medida que el partido ponía un mayor énfasis en que las mujeres pudieran trabajar codo a codo con sus homólogos masculinos, fomentaba concepciones más avanzadas de los roles de género y proporcionaba mayor flexibilidad para que las mujeres se organizaran en sus propios términos.</p>
<p>Aunque las mujeres siguieron siendo una minoría en la membresía y la dirigencia del partido, como señala el historiador C. J. Walker, “en el ámbito de la emancipación de las mujeres, el CPSA trajo nuevas perspectivas al incipiente movimiento de liberación nacional de esa época” (Walker, 1978: 76). La evolución progresiva del enfoque del CPSA hacia la cuestión de género surgió de su comprensión de que la principal contradicción en la sociedad era entre los dueños de la propiedad y el capital y quienes dependen de la venta de su fuerza de trabajo para sobrevivir. Como resultado, aunque sus palabras a menudo eran más elocuentes que sus actos, este análisis, así como su defensa de la no racialización, ubicó al partido en una posición que le permitía comprender mejor los problemas a los que se enfrentaban las mujeres trabajadoras en comparación con otras organizaciones de la época. Por ejemplo, en una declaración publicada en febrero de 1932, el partido declaró:</p>
<blockquote><p>Mujeres nativas trabajadoras, mujeres trabajadoras blancas, dense cuenta de sus intereses, despiértense para luchar por mejores condiciones codo a codo con sus maridos, padres y hermanos: solo con un frente unido podrán librarse de toda la explotación que sufren bajo el capitalismo, y donde ustedes mujeres son las que más sufren (Walker, 1978: 90).</p></blockquote>
<p>A comienzos de los años 30, el partido planeó una conferencia nacional de mujeres trabajadoras que buscaba “unificar y consolidar la lucha sectorial de las mujeres (…) [y] crear una organización permanente de lucha para las mujeres trabajadoras de Sudáfrica”. Aunque esta conferencia no llegaría a celebrarse debido a los problemas políticos dentro del partido, entre 1935 y 1937, Josie, junto con otras integrantes del partido como Ray Alexander, siguió reclamando a la organización y actividad militante de las mujeres (Walker, 1978: 85). En el marco de un crítica a una organización de beneficencia social de mujeres conservadoras por fracasar en organizar campañas de exitosamente sobre asuntos que afectaban a las mujeres, Josie señaló: “deben dejar paso a las mujeres que dirijan y se movilicen para llevar a cabo el trabajo” (Mpama [1937], citada en Edgar, 2020: 252).</p>
<p>La campaña contra la ley de pases comenzó a crecer a finales de la década de 1940 y con ello aumentó la necesidad de una organización de las mujeres más amplia. En 1947, las mujeres del CPSA se reunieron en Johannesburgo para crear una organización no racial de mujeres, la Transvaal All-Women’s Union [Unión de Todas las Mujeres de Transvaal], y eligieron a Josie como su presidenta. Aunque pequeña y localizada, fue en cierto modo el prototipo para una organización nacional de mujeres más amplia que se formó en años posteriores (Sturman, 1996: 65-66). Poco después, el sistema legal represivo se puso en marcha con la aprobación en 1950 de la Ley de Supresión del Comunismo, que efectivamente prohibió el CPSA y se volvió a poner sobre la mesa la propuesta de emitir libretas de pases para las mujeres africanas, entre muchas otras medidas.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-75218 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-4.jpg" alt="" width="680" height="680" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-4.jpg 680w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-4-300x300.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-4-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px"></p>
<div class="single-post--content--caption-block">
<p class="single-post--content--caption-block--text">Policías revisan libretas de pases, que las personas negras estaban obligadas a llevar bajo el sistema del apartheid para restringir y controlar su movilidad socioeconómica y política.</p>
<p class="single-post--content--caption-block--credit">Fotografía de referencia de South African History Online, fotógrafo desconocido.</p>
</div>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Mujeres en marcha</h2>
<p>La creciente represión del Estado del apartheid no hizo sino impulsar al movimiento de mujeres a profundizar sus esfuerzos organizativos. En 1954, 146 delegadas de diversos sectores políticos que representaban a unas 230.000 mujeres de todo el país, se reunieron en Johannesburgo para la conferencia fundacional de la Federation of South African Women (FEDSAW) [Federación de Mujeres Sudafricanas]. En la conferencia, las delegadas afirmaron su apoyo a la emergente Alianza del Congreso, una coalición multirracial que se estableció formalmente al año siguiente y que lanzaría una campaña nacional contra el apartheid que generó la mayor participación de masas vista hasta entonces. Josie participó en la conferencia en representación de la Transvaal All-Women’s Union [Unión de Mujeres de Transvaal] y se convirtió en la presidenta de la sección de Transvaal de la FEDSAW.</p>
<p>Aunque la historiografía pública difundida por el CNA después del fin formal del apartheid en 1994 ha retratado a la federación como liderada casi exclusivamente por mujeres liberales afiliadas al ANC, es importante señalar que la FEDSAW, de hecho, fue idea original de Ray Alexander, integrante del CPSA, y contó con una considerable participación de mujeres trabajadoras de izquierda, desde sindicalistas como Francis Baard hasta comunistas como Josie. Aunque en general planteaba demandas y objetivos liberales amplios, como el derecho al voto, su documento fundacional, la Carta de las Mujeres, también incluía una serie de elementos más radicales que probablemente fueron añadidos debido a la participación y esfuerzos de las mujeres de izquierda. Estos incluían disposiciones que exigían “igual pago y posibilidades de promoción en todas las esferas del trabajo”, “la igualdad de derechos con los hombres en relación con la propiedad, el matrimonio y los hijos”, y “la organización de las mujeres en sindicatos” (FEDSAW, 1954). Aunque la Carta destacaba las particularidades de las cargas reproductivas de las mujeres y llamaba a las mujeres a auto organizarse para alcanzar derechos políticos y condiciones económicas equitativas, también llamaba las mujeres a luchar junto con los hombres “en una lucha común contra la pobreza, la discriminación de clase y raza y contra el flagelo de la segregación racial”. La Carta de las Mujeres se convertiría eventualmente en la base de ciertos derechos constitucionales en la Sudáfrica post apartheid.</p>
<p>Aunque la FEDSAW trabajaba dentro de la Alianza del Congreso, también tuvo un mandato independiente. En el año siguiente a su creación, la FEDSAW y sus secciones organizaron a las mujeres alrededor de cuestiones de género así como en campañas más amplias de la Alianza del Congreso. Se pudo escuchar a Josie hablando en eventos como la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres en Johannesburgo en marzo de 1955, dirigiéndose a mujeres de diversos orígenes sobre la difícil situación de la mujer africana.</p>
<p>La primera protesta grande de nivel nacional de la FEDSAW tuvo lugar el 27 de octubre de 1955, cuando 2000 mujeres de todas las razas marcharon contra las leyes de pases y el sistema de apartheid. No obstante, un mes antes de la marcha, Josie recibió órdenes de prohibición, que tipificaban como delito su participación en reuniones políticas públicas y en diversas organizaciones políticas,  incluida la FEDSAW. A los 52 años de edad, estas medidas represivas la obligaron a retirarse de participar públicamente en manifestaciones y en los órganos de dirección de la lucha. En su último comunicado oficial de la FEDSAW, Josie declaró a sus camaradas:</p>
<blockquote><p>Las mentes de los seres humanos nunca han sido controladas. Los ojos de los seres humanos nunca han sido cerrados (…) Por lo tanto, es natural que cada alma viviente finalmente vea y siga el camino hacia la LIBERTAD.</p>
<p>Josie o no Josie, la lucha continuará y nuestro será el día de la victoria (Mpama, 1955; Edgars, 2020<em>: </em>210).</p></blockquote>
<p>Un año después, el 9 de agosto de 1956, como culminación de décadas de trabajo, 20.000 mujeres descendieron sobre los Union Buildings de Pretoria, la sede oficial del gobierno colonial, llevando consigo fajos de peticiones firmadas que exigían la abolición de todas las leyes de pases del apartheid. La marcha, que demostraba el éxito de los esfuerzos por organizar a las mujeres de todas las razas a escala masiva en un periodo de tiempo relativamente corto, inauguró una nueva etapa rebosante de esperanza. La Alianza del Congreso decidiría más tarde que el 9 de agosto se celebraría el Día de las Mujeres en Sudáfrica. Hoy, el aniversario de la histórica Marcha Multirracial de las Mujeres a Pretoria es un feriado público oficial.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-75332 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-5-1.jpg" alt="" width="680" height="680" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-5-1.jpg 680w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-5-1-300x300.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-5-1-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px"></p>
<div class="single-post--content--caption-block">
<p class="single-post--content--caption-block--text">La Federación de Mujeres Sudafricanas celebró su conferencia inaugural el 17 de abril de 1954 en el Trades Hall de Johannesburgo, donde Josie presidió la sesión <i>La lucha de las mujeres por la paz</i>.</p>
<p class="single-post--content--caption-block--credit">Fotografía de referencia de Eli Weinberg, procedente del Historical Papers Research Archive de la Universidad de Witwatersrand, a través del Mayibuye Archive de la Universidad de Western Cape.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;">Siempre animando al pueblo</h2>
<p>A finales de la década de 1940, Josie comenzó a participar más activamente en la Iglesia Anglicana y en grupos eclesiásticos de mujeres como Mzimhlophe Church Women’s Society [Sociedad de Mujeres de la Iglesia de Mzimhlophe] y el Ekurhuleni Church Committee [Comité de la Iglesia de Ekurhuleni], dos organizaciones que contribuyeron para conseguir becas para niños, paquetes de alimentos para familias pobres y otras formas de ayuda (Zwane, 2012: 81-82). Varios factores llevaron a Josie a hacer este cambio, incluido un deseo de reconectarse con su familia y comunidad tras décadas de priorizar el trabajo político, así como el deseo de mejorar su salud física y su bienestar espiritual. Tal vez más importante fue que para muchas mujeres que, como Josie, habían estado vinculadas a la FEDSAW y tenían prohibido participar en la vida política pública, los grupos de mujeres de la iglesia sirvieron de refugio y de forma alternativa de organización social en un clima político hostil marcado por la represión de la actividad política contra el apartheid (Zwane, 2012: 81-82; Edgar, 2020: 215).</p>
<p>Josie no veía contradicción entre comunismo y cristianismo (Davidson, et Al., 2003: xxvii). Más bien, como señala Edgar, veía a ambos como “expresiones de su compromiso con la justicia social” (2020: 214). De forma similar a las tradiciones de teología de la liberación de diversas partes del mundo, la participación de Josie en comunidades eclesiales de base en las últimas décadas de su vida puede entenderse mejor si se enmarca en una comprensión liberadora de la teología y en el reconocimiento de las funciones sociales que la religión puede desempeñar (Tricontinental, 2022).</p>
<p>A pesar de su retirada de la vida política pública, Josie siguió estando en el punto de mira del Estado. Fue detenida y encarcelada por varias semanas durante el estado de emergencia declarado tras la masacre de Sharpeville en 1960 (la policía mató a 69 personas en una protesta pública contra las leyes de pases) y permaneció en el radar de la policía del apartheid los años siguientes (Edgar, 2020: 211-213). Esto no le impidió, en sus propias palabras, seguir “animando a mi pueblo” (Ibid.: 240). Apoyó a sus nietos cuando alcanzaron la mayoría de edad en las luchas políticas de finales de los 70, especialmente en las revueltas estudiantiles de 1976, y siguió animando a las mujeres a “levantarse y ponerse en marcha”.</p>
<p>Tras su muerte en 1979, Josie fue enterrada en el Cementerio Avalon, en Soweto, junto con muchos luchadores incondicionales conocidos y desconocidos.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Con Josie o sin Josie, la lucha continuará</h2>
<p>Desde altas tasas de violencia hasta el desempleo crónico, los bajos salarios y el trabajo precario, la población africana, y las mujeres africanas en particular, viven en un estado de profunda crisis anidada en el contexto social más amplio de la crisis del capitalismo. En la Sudáfrica actual, el feminismo se entiende habitualmente como una profesión, un modo de trabajo académico y de las ONG, más que como un proyecto político popular. Las feministas de base son sistemáticamente ignoradas y menospreciadas por el discurso de las élites. Actualmente no hay un movimiento feminista nacional popular organizado que promueva el legado de Josie.</p>
<p>El dominio del feminismo de élite solo puede desafiarse y deshacerse desarrollando un feminismo genuinamente popular, un feminismo que entienda la agencia y la organización políticas anticapitalistas como esenciales para transformar nuestra realidad social. Como dijo Josie, “solo cuando [los oprimidos] estén políticamente avanzados, podrán avanzar y avanzarán educacional, social, económica y comercialmente” (Mpama, “Educating our Bantu Women”, 247-248). A diferencia de muchas mujeres de su tiempo, para Josie, ser integrante y dirigente de una organización comunista jugó papel importante en hacer posible ese avance político.</p>
<p>A lo largo de su vida, Josie nunca vaciló en su compromiso de cambiar la realidad social de la mayoría. En una carta al Ministro de Justicia del gobierno del apartheid en protesta por la expulsión de Josie de la vida política pública, la militante de la Alianza del Congreso y secretaria nacional de la FEDSAW, Helen Joseph, la describió como alguien “que siempre ha trabajado por el bien del pueblo en su conjunto” (1955). Por el bien del pueblo en su conjunto, ese es el legado de Josie Mpama.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section single-post--content--separator-section-end">
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-75238 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-6.jpg" alt="" width="680" height="680" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-6.jpg 680w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-6-300x300.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Josie-6-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px"></p>
<div class="single-post--content--caption-block">
<p class="single-post--content--caption-block--text">Esta fotografía de los miembros del Comité del Distrito de Johannesburgo del CPSA en 1945 es una de las únicas imágenes disponibles en el dominio público que capta a Josie participando en las tareas del partido.</p>
<p class="single-post--content--caption-block--credit">Fotografía de referencia obtenida de South African History Online, fotógrafo desconocido.</p>
</div>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="footnotes">
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_prol_ftnref1" name="_prol_ftn1"><sup>1</sup></a> Los gobiernos coloniales y del apartheid en Sudáfrica desarrollaron un sistema de clasificación racial que segregaba a las personas africanas de los colonos europeos y designaba a los individuos de raza mixta como una tercera categoría separada: los “coloureds” [de color]. Hoy en día, la designación sigue utilizándose y ha llegado a asociarse con los africanos de Sudáfrica que tienen una ascendencia racial “mixta” o son descendientes de esclavos traídos a la Colonia del Cabo desde diversas partes del mundo. Sin embargo, es importante recordar que el término fue una imposición colonial que se utilizó para separar familias y comunidades. También borró las identidades únicas y diversas de los grupos indígenas al categorizar como “de color” a aquellos que no pertenecían a grupos étnicos de habla bantú, como método de la élite gobernante para dividir y conquistar a la población africana. Para más información sobre este tema, véase Amandla<em>, </em>2020.<a href="#_prol_ftnref2" name="_prol_ftn2"></a></p>
<p><a href="#_prol_ftnref2" name="_prol_ftn2"><sup>2</sup></a> En Sudáfrica, el término “africano” se refiere a las personas que descienden de grupos que emigraron de África occidental y central entre el 2.000 a.C. y el 1.500 d.C. Los colonos blancos los clasificaron primero como “nativos” y “bantúes” bajo el colonialismo y como “africanos” bajo el apartheid. El término “negro” se refiere a todos los no clasificados como “blancos” en el apartheid, incluidas las personas clasificadas como “indios” y “de color”.</p>
<p><a href="#_prol_ftnref3" name="_prol_ftn3"><sup>3</sup></a> El Socorro Rojo Internacional, también conocido por su acrónimo ruso MOPR, fue fundado por el Comintern en 1922 “para organizar la asistencia material y moral a los combatientes de vanguardia por la causa del comunismo que se encuentren encerrados en prisión, obligados al exilio o, por cualquier razón, excluidos contra su voluntad de nuestras filas combatientes”. Véase, Riddell, 2021; Roth, 1996: 122; Adi, 2013: 386.</p>
<p><a href="#_prol_ftnref4" name="_prol_ftn4"><sup>4</sup></a> Por la misma época, Josie firmó una carta redactada por doce miembros del partido y enviada al Buró Político, en la que criticaban a una pequeña “camarilla” por impulsar políticas incorrectas que aislaban al partido de las masas y por intentar destituir a Kotane. Véase Bunting, 1975; Lodge, 317.</p>
<p><a href="#_prol_ftnref5" name="_prol_ftn5"><sup>5</sup></a> Durante el II Congreso de la Internacional Comunista, el líder soviético Vladimir Lenin propuso una tesis sobre la cuestión nacional y colonial, describiendo cómo, en ese momento específico, “la Internacional comunista debe entrar en una alianza temporal con la democracia burguesa en los países coloniales y atrasados, pero no debe fusionarse con ella, y debe mantener bajo todas las circunstancias la independencia del movimiento proletario”. Véase V. Lenin, 1920; Lodge, 2021: 69.</p>
<p><a href="#_prol_ftnref6" name="_prol_ftn6"><sup>6</sup></a> La no racialización es una destacada ideología y tradición política de Sudáfrica que nació de la oposición al sistema racializado del apartheid. El término está consagrado como valor fundacional en el capítulo uno de la Constitución de Sudáfrica, aunque su significado exacto es discutido por diferentes fuerzas políticas. El CPSA fue una organización líder de la política no racial, mientras que, por ejemplo, el CNA reservó su afiliación exclusivamente para los africanos hasta 1969. Véase Buccus, 2021.</p>
</div>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="footnotes">
<div class="single-post--content--citations-block">
<p>Adi, Hakim. <em>Panafricanism and Communism: The Communist International, Africa, and the Diaspora</em>, <em>1919-1939</em>. Africa World Press, 2013.</p>
<p>Amandla! “The Lie of 1652: Race and Class in South Africa, Entrevista con Patric Mellet”, <em>no. 73/74</em>, diciembre de 2020. <a class="footnote-link" href="//aidc.org.za/the-lie-of-1652-race-and-class-in-south-africa-interview-with-patric-mellet/%22">https://aidc.org.za/the-lie-of-1652-race-and-class-in-south-africa-interview-with-patric-mellet/</a>.</p>
<p>Bunting, Brian. <em>Moses Kotane: South African Revolutionary</em>, Western Cape: Mayibuye Books, 1975.</p>
<p>Buccus, Imraan. “The Dangerous Collapse of Non-Racialism”, <em>New Frame</em>, 30 de julio de 2021, <a class="footnote-link" href="//www.newframe.com/the-dangerous-collapse-of-non-racialism/%22">https://www.newframe.com/the-dangerous-collapse-of-non-racialism/</a>.</p>
<p>Davidson, Apollon B., Irina Filatova, Valentin P. Gorodnov y Sheridan Johns (eds.). <em>South Africa and the Communist International: A Documentary History. </em>Vol. 2 <em>Bolshevik Footsoldiers to Victims of Bolshevisation 1931-1939</em>, Londres: Frank Cass, 2003.</p>
<p>Edgar, Robert R. <em>Josie Mpama/Palmer: Get Up and Get Moving.</em> Athens: Ohio University Press, 2020.</p>
<p>Federation of South African Women. <em>Women’s Charter</em>, Johannesburgo, 17 de abril de 1954.</p>
<p>First, Ruth. “Appendix: Transcription of Ruth First’s Speech on South African Women’s Day, August 9<sup>th</sup>, 1978”. En Klein, Deborah Rochelle, <em>Negotiating Femininity, Ethnicity, and History: Representations of Ruth First in South African Struggle Narratives</em>, tesis de doctorado, Universidad de Ciudad del Cabo, 2006.</p>
<p>Gobierno de la Unión Sudafricana. <em>Natives (Urban Areas) Act</em>, <em>Act No 21 of 1923</em>, Digital Innovation South Africa, <a class="footnote-link" href="https://disa.ukzn.ac.za/leg19230614028020021">https://disa.ukzn.ac.za/leg19230614028020021</a>.</p>
<p>Instituto Tricontinental de Investigación Social. <em>La nueva intelectualidad</em>, dossier nº 12, 11 de febrero de 2019, <a class="footnote-link" href="https://dev.thetricontinental.org/es/la-nueva-intelectualidad/">https://dev.thetricontinental.org/es/la-nueva-intelectualidad/</a>.</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Amanecer: marxismo y liberación nacional</em>, dossier nº 37, 8 de febrero de 2021, <a class="footnote-link" href="//thetricontinental.org/es/dossier-37-marxismo-y-liberacion-nacional/%22">https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-37-marxismo-y-liberacion-nacional/</a>.</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Fundamentalismo e imperialismo en América Latina: acciones y resistencias</em>, dossier nº 59, 19 de diciembre de 2022, <a class="footnote-link" href="//thetricontinental.org/es/dossier-59-fundamentalismo-religioso-e-imperialismo-latinoamerica/%22">https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-59-fundamentalismo-religioso-e-imperialismo-latinoamerica/</a>.</p>
<p>Joseph, Helen. <em>to Josie Mpama, 19 November 1955</em>, Historical Papers Research Archive, Universidad de Witwatersrand, colección nº AD1137.</p>
<p>Klein, Deborah Rochelle. <em>Negotiating Femininity, Ethnicity, and History: Representations of Ruth First in South African Struggle Narratives</em>, tesis de doctorado, Universidad de Ciudad del Cabo, 2006.</p>
<p>Lenin, V. “Esbozo inicial de las tesis sobre los problemas nacional y colonial”, 5 de junio de 1920, II Congreso de la Internacional Comunista, <a class="footnote-link" href="https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas11-12.pdf">https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas11-12.pdf</a></p>
<p>Lodge, Tom. <em>Red Road to Freedom: A History of the South African Communist Party, 1921–2021</em>. Johannesburgo: Jacana Media, 2021.</p>
<p>McClellan, Woodford. “Africans and Black Americans in the Comintern Schools, 1925–1934”, <em>The International Journal of African Historical Studies 26</em>, no. 2, 1993.</p>
<p>Mpama, Josie. “Autobiography of J. Mpama”, en Davidson et al., op cit.</p>
<p style="padding-left: 40px;">“J. Mpama’s Statement to South African Commission, 13 March 1936” en Davidson et al., op cit.</p>
<p style="padding-left: 40px;">“J. Mpama’s Statement to South African Commission, 19 March 1936” en Davidson et al., op cit.</p>
<p style="padding-left: 40px;">“J. Mpama to Sixth National Conference, CPSA, September 1936 (Extract from Conference Minutes)”, en Davidson et al., op cit.</p>
<p style="padding-left: 40px;">“An Appeal to African Women Join the Struggle against Oppressive Laws”, en <em>South African Worker</em>, 30 de enero de 1937, cit. en Edgar, Robert R. <em>Josie Mpama/Palmer: Get Up and Get Moving.</em> Athens: Ohio University Press, 2020.</p>
<p>Josie Mpama <em>to the Federation of South African Women, 26 October 1955</em>, Federation of South African Women 1954–1963, Historical Papers Research Archive en la Universidad de Witwatersrand, colección no. AD1137, <a class="footnote-link" href="//researcharchives.wits.ac.za/uploads/r/historical-papers-research-archive-library-university-of-witwatersrand/6/7/c/67ce8c3ac5dc7d816f675fdcf489cae89d3e8a9255d3d0247ee782958ad00537/AD1137-Ad1-2-002-jpeg.pdf%22">http://researcharchives.wits.ac.za/uploads/r/historical-papers-research-archive-library-university-of-witwatersrand/6/7/c/67ce8c3ac5dc7d816f675fdcf489cae89d3e8a9255d3d0247ee782958ad00537/AD1137-Ad1-2-002-jpeg.pdf</a>.</p>
<p>“Educating our Bantu Women”. <em>Mochochonono</em>, 22 noviembre 1933, En Edgar, <em>Josie Mpama/Palmer.</em></p>
<p>Riddell, John. “International Red Aid 1922-1937: Uniting to Defend Class War Prisoners”, en <em>Monthly Review Online</em>, 5 de agosto de 2021, <a class="footnote-link" href="https://mronline.org/2021/08/05/international-red-aid-1922-1937-uniting-to-defend-class-war-prisoners/">https://mronline.org/2021/08/05/international-red-aid-1922-1937-uniting-to-defend-class-war-prisoners/</a>.</p>
<p>Roth, Mia. “Josie Mpama: The Contribution of a Largely Forgotten Figure in the South African Liberation Struggle”, en <em>Kleio 28</em>, no. 1, 1996.</p>
<p>Schmidt, Elizabeth S. ‘Now You Have Touched the Women: African Women’s Resistance to the Pass Laws in South Africa, 1950-1960’, en E.S. Reddy. (ed.), <em>The Struggle for Liberation in South Africa and International Solidarity: A Selection of Papers Published by the United Nations Centre Against Apartheid</em>, Nueva Delhi: Sterling Publishers, 1992.</p>
<p>Sturman, Kathryn. <em>The Federation of South African Women and the Black Sash: Constraining and Contestatory Discourses About Women in Politics, 1954-1958,</em> Tesis doctoral, Universidad de Ciudad del Cabo, 1996.</p>
<p>Walker, C. J. <em>Women in Twentieth Century South African Politics: The Federation of South African Women, Its Roots, Growth and Decline, </em>Tesis de maestría, Universidad de Ciudad del Cabo, 1978.</p>
<p>Wells, Julia C. <em>We Now Demand!: The History of Women’s Resistance to Pass Laws in South Africa</em>, Johannesburgo: Witwatersrand University Press, 1994.</p>
<p>Zwane, Miriam Jeanette. <em>The Federation of South African Women and Aspects of Urban Women’s Resistance to the Policies of Racial Segregation, 1950-1970, </em>Tesis de maestría, Universidad de Johannesburgo, 2012.</p>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Crisálidas: Memorias feministas de América Latina y el Caribe</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/estudios-feministas-4-crisalidas-memorias-feministas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ariana]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Mar 2023 08:00:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
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		<category><![CDATA[Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia]]></category>
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					<description><![CDATA[Este estudio analiza la vida y las luchas políticas de Josie Mpama, líder de la resistencia contra la opresión colonial y el sistema del apartheid en Sudáfrica.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-73427 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/02/WF-crisalidas01.jpg" alt="" width="950" height="713"></p>
<p> </p>
<table style="border-collapse: collapse; border-spacing: 0; border: none; width: 100%;">
<tbody>
<tr>
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</tr>
</tbody>
</table>
<p> </p>
<nav class="p73361-toc">
<h5 class="p73361-font-active">En este número:</h5>
<ol>
<li><a href="#section-1"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-73361 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/02/01-Arlen-icono.png" alt="" width="250" height="250" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/02/01-Arlen-icono.png 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/02/01-Arlen-icono-150x150.png 150w" sizes="auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px"></a></li>
<li><a href="#section-2"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-73341 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/02/02-Bartolina-icono.png" alt="" width="250" height="250" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/02/02-Bartolina-icono.png 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/02/02-Bartolina-icono-150x150.png 150w" sizes="auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px"></a></li>
<li><a href="#section-3"><img loading="lazy" decoding="async" class="p-image-73371 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/02/03-Nina-icono.png" alt="" width="250" height="250"></a></li>
</ol>
</nav>
<p> </p>
<p> </p>
<h2 class="p73361-title" style="margin:3em 0;">Presentación</h2>
<p>Iniciar un proceso retrospectivo de historias, luchas y resistencias en América Latina y el Caribe implica no solo una enorme diversidad de sectores, geografías, climas, sabores y sonidos, sino también, un universo entero de mujeres, hombres y disidencias que han caminado, paso a paso, la historia que nos ha parido y a la cual buscamos hacer homenaje en esta publicación.</p>
<p>En ese mar de luchas continentales, nos propusimos retroceder el casete y ubicarnos en aquellos momentos de la historia de Nuestra América donde las protagonistas han estado en la primera línea de batalla construyendo otro mundo posible. De esa manera, empezamos un camino de recuperación de historia de las luchas, resistencias, insurrecciones y sueños de revolución protagonizados por mujeres, lesbianas, travestis y trans, en distintas épocas, a lo largo y ancho de nuestra región para, con ello, encontrar las semillas de lo que hoy son nuestros feminismos populares latinoamericanos.</p>
<p>Nos referimos a esos feminismos silvestres que emergen de las luchas populares por lo colectivo, que nacen como autodefensa vital en los márgenes de las periferias. En América Latina y el Caribe, hablar de feminismos populares implica pensar en aquello que hacen cada día todas esas mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries, que luchan por lo común allí donde la precariedad habita las vidas. En esa intersección, donde lo comunal se convierte en un espacio fundamental para garantizar la vida, siempre en tensión con la pedagogía de la crueldad que gobierna nuestras sociedades. Para nosotras, feminismo popular es levantar la bandera de lo colectivo por sobre lo individual, es transformar todo lo que debe ser transformado por la vida digna que merecen las y los “nadies”.</p>
<p>Nos proponemos rescatar esas historias que hasta el día de hoy nos inspiran, interpelan y transforman de manera permanente. Las recogemos sigilosamente, y también con desesperación. Algunas son huellas y de otras tenemos apenas un hilo del carretel. En todas ellas buscamos rescatar procesos colectivos de desobediencia, de revolución. Algunos más emblemáticos, transformados en referencias para otras generaciones de militancias. Y otros más solapados, cotidianos, pero sin duda fundamentales para sostener revoluciones en el tiempo. Algunas de estas historias las hemos salido a buscar, otras nos las hemos encontrado en nuestros propios procesos de organización y lucha.</p>
<p>Nos sentimos afortunadas de poder compartir, además, que todas estas memorias han sido seleccionadas y producidas por otras militantes feministas populares de nuestra América Latina y el Caribe, que además de ser organizadoras y lideresas de procesos nacionales de diversos sectores sociales, se han puesto al hombro, junto a cientos de compañeros y compañeras, la creación y sostenimiento de una articulación continental de movimientos sociales con mirada hacia el ALBA, concepto tan polisémico y querido en nuestra región, y acuñado como Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América en una madrugada magariteña por Hugo Chávez y Fidel Castro.</p>
<p>Esta articulación de organizaciones populares del continente, ALBA Movimientos, se encuentra en el camino hacia su tercera Asamblea Continental en un momento histórico especial, que busca actualizarse y leer la coyuntura continental con ojos de lucha y movilización. Para eso, por supuesto, es imprescindible un material que reivindique la historia de la lucha de las mujeres y disidencias de Nuestra América, que antecedieron la lucha de lo que hoy es una potencia transformadora de la historia en cada rincón de nuestra región.</p>
<p>Desde Tricontinental nos sentimos afortunadas de poder compartir este material, y elegimos para su publicación, un formato de fanzine. Este formato impreso y pequeño, donde cada grampa y doblez traen consigo esa mística editorial emergente del mano en mano. Un convite de color que se multiplica en cada bolsillo y mochila, para repartir y compartir estas memorias de desobediencia de manera sencilla y contundente, como bien sabemos hacer en nuestro continente.</p>
<p> </p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-73648 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Bartolinas2.png" alt="" width="931" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Bartolinas2.png 931w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Bartolinas2-294x300.png 294w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Bartolinas2-768x784.png 768w" sizes="auto, (max-width: 931px) 100vw, 931px"></p>
<p> </p>
<p><a name="section-1"></a></p>
<h2 class="p73361-title" style="margin:3em 0;">Arlen Siu</h2>
<h3 class="p73361-subtitle" style="margin:2em 0;">El zenzontle cuenta de Arlen</h3>
<p>En las voces de quienes la conocieron dicen que Arlen era una mujer que, a pesar de la época en que vivió, tenía ideas revolucionarias y avanzadas, complementaba su inteligencia con talentos musicales, tocaba la guitarra, el acordeón y el piano. También poseía el don de la escritura, del dibujo y la pintura.  Fue  poeta, artista, intelectual, mujer y revolucionaria.</p>
<p>Arlen Siu nació en Jinotepe, en el departamento de Carazo, el 15 de julio de 1955. Creció en el seno de una familia intercultural, su padre un migrante de origen  chino y su madre nicaragüense. Teniendo en cuenta las posibilidades económicas de su familia y la inteligencia de Arlen, ella pudo lograr cualquiera de las metas que las jóvenes de su época y de su condición económica se dibujaban, sin embargo, ella quiso ser guerrillera y reivindicar a su “María Rural” (extracto de poema)</p>
<p style="padding-left: 40px;">“Por esa razón en esta ocasión<br>
Hoy quiero cantar a tu corazón<br>
Hoy quiero decirte lo que siento<br>
Por tanta pobreza y desolación”</p>
<p> </p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-73659 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Arlen1.png" alt="" width="950" height="716" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Arlen1.png 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Arlen1-300x226.png 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Arlen1-768x579.png 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></p>
<p> </p>
<p>Y con ese compromiso decidió irse a la montaña, se internó en el espacio donde las crueldades de la dictadura somocista eran más feroces.</p>
<p>La virtud de la escritura se le daba muy bien a Arlen, utilizó las letras para expresar su indignación ante las injusticias, y entre sus escritos, uno de los más representativos fue la última carta que envió a sus padres;</p>
<blockquote class="p73361-blockquote"><p>“La lucha tenaz del hombre hacia lo perfecto es verdadero amor; somos más auténticos en la medida en que rompemos barreras y limitaciones, enfrentándonos con valentía y optimismo a las vicisitudes que se nos presentan en el camino; y llegas a descubrir algún día, de que somos capaces más de lo que se nos pide, y que podemos lograr lo que para algunos es prohibido o imposible”</p></blockquote>
<p>Arlen se hizo más auténtica en cada una de sus acciones revolucionarias, como cuando en  diciembre de 1974, después de acompañar a más de 500 obreros en rebeldía frente a los atropellos de la empresa Sacos Centroamericanos (SACSA), en Diriamba, Carazo, se dedicó a organizar círculos de estudio con el liderazgo trabajador, aprovechando los dos comunicados que emitió el Frente Sandinista de Liberación Nacional en el marco de la toma de la casa de Chema Castillo y el canje de los esbirros somocista atrapados a cambio de la libertad de los presos políticos del FSLN.</p>
<p>Más auténtica, cuando en 1975, realizó tareas guerrilleras en el occidente de Nicaragua, donde se ofreció para cubrir la retirada de sus compañeros, cayendo en combate el primero de agosto de ese año, en El Sauce, León junto a  Mario Estrada, Gilberto Rostrán, Julia Herrera de Pomares, Mercedes Reyes, Hugo Arévalo, Juan y Leónidas Espinoza, siendo abatidos en medio de una guerra desigual contra 300 guardias armados.</p>
<p>Arlen Siu no logró ver el triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979, sin embargo fue esencial en la lucha y organización de los trabajadores y del pueblo. Para la Asociación de Trabajadores del Campo, Arlen Siu fue la primera inspiración en la construcción de un movimiento social obrero campesino, a través de su poema María Rural.</p>
<p> </p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-73669 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Arlen2.png" alt="" width="950" height="906" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Arlen2.png 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Arlen2-300x286.png 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Arlen2-768x732.png 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #ba2025; font-size: 18pt;"><strong>María Rural</strong></span></h3>
<p> </p>
<p style="text-align: center;">Por los senderos del campo<br>
Llevas cargando tu pena<br>
Tú pena de amor y de llanto<br>
En tu vientre de arcilla y tierra</p>
<p style="text-align: center;">Tu tinajita redonda<br>
Que llenas año con año<br>
De la semilla que siembra<br>
El campesino en su pobreza</p>
<p style="text-align: center;">Hoy quiero cantarte María rural<br>
Oh madre del campo<br>
Madre sin igual<br>
Hoy quiero cantar<br>
Tus vástagos pobres<br>
Tu despojos triste<br>
Dolor maternal</p>
<p style="text-align: center;">Desnutrición y pobreza<br>
Es lo que a vos te rodea<br>
Choza de paja en silencio<br>
Solo el rumor de la selva</p>
<p style="text-align: center;">Tus manos son de cedro<br>
Tus ojos crepúsculos tristes<br>
Tus lágrimas son barro<br>
Que derramas en las sierras</p>
<p style="text-align: center;">Por esa razón en esta ocasión<br>
Hoy quiero cantar a tu corazón<br>
Hoy quiero decirte lo que siento<br>
Por tanta pobreza y desolación</p>
<p style="text-align: center;">Por la praderas y ríos<br>
Va la madre campesina<br>
Sintiendo frío el invierno<br>
Y terrible su destino</p>
<p style="text-align: center;">Por los senderos del campo<br>
Llevas cargando tu pena<br>
Tú pena de amor y de llanto<br>
En tu vientre de arcilla y tierra</p>
<p style="text-align: center;">Hoy quiero cantarte maría rural<br>
¡Oh! madre del campo<br>
Madre sin igual<br>
Hoy quiero cantar<br>
Tus vástagos pobres<br>
Tu despojos triste<br>
Dolor maternal</p>
<p><a name="section-2"></a></p>
<h2 class="p73361-title" style="margin:3em 0;">Las Bartolinas</h2>
<blockquote class="p73361-blockquote"><p>‘“La doble discriminación que sufrimos por ser mujeres y por ser campesinas e indígenas tanto en nuestras familias, comunidades, organizaciones y la sociedad en su conjunto, nos han impulsado a la lucha contra la violación de nuestros derechos fundamentales y la defensa de nuestra participación plena y equitativa en la toma de decisiones”. FNMCB</p></blockquote>
<p> </p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-73699 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Bartolinas1.png" alt="" width="950" height="808" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Bartolinas1.png 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Bartolinas1-300x255.png 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Bartolinas1-768x653.png 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></p>
<p> </p>
<p>Conocidas como “Las Bartolinas” en homenaje a la heroína aymara Bartolina Sisa, una de las mujeres más emblemáticas en las luchas anticoloniales del siglo XVIII en América Latina, son actualmente el movimiento más importante de mujeres en Bolivia y su representación está presente tanto dentro como fuera de las fronteras bolivianas.</p>
<p>Como organización, se funda el 10 de enero de 1980 a raíz del papel decisivo que muchas mujeres tuvieron en la época de dictaduras militares por medio de los sindicatos de mujeres campesinas, quienes en un congreso nacional decidieron crear la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia «Bartolina Sisa».</p>
<p>Así, en el contexto de la recuperación de la democracia en Bolivia y la recomposición de las organizaciones de base, con la visión y propósito de que las mujeres del área rural participen plenamente de este proceso con una organización propia y plenamente legitimada por su participación en los bloqueos de caminos, huelgas de hambre, marchas y otras formas de acción colectiva de los campesinos, surge y se desarrolla este movimiento.</p>
<p>“Las Bartolinas” buscan, por medio de sus acciones, recuperar la soberanía territorial, alimentaria y la dignidad de las mujeres campesinas, indígenas y originarias de Bolivia. A través del trabajo de la Confederación, buscan alcanzar una participación equitativa de la mujer en los espacios: político, social y económico, en el marco del <em>chacha warmi</em>, como concepto equitativo de género. Además, buscar impulsar la formación y la capacitación de las hermanas permanentemente, como único mecanismo para liberar las mentes de la opresión, la ignorancia y alcanzar la verdadera libertad.</p>
<p><strong>Las Bartolinas l</strong>uchan por el mejoramiento, social, económico, político y cultural de las mujeres campesinas, originarias e indígenas y afrobolivianas; y por construir un instrumento político-sindical de las mujeres campesinas originarias e indígenas y afrobolivianas, en base a su nacionalidad, programa político, unidad reciprocidad y solidaridad, con las organizaciones obreras y populares del país.</p>
<p>También para participar en la lucha contra el analfabetismo en el campo, exigiendo la educación fiscal y gratuita para nuestros hijos, en coordinación con padres de familia, profesores y autoridades educativas, promover los vínculos de confraternidad, solidaridad y reciprocidad entre las compañeras campesinas, indígenas y originarias de Bolivia, para defender los derechos fundamentales y defender los derechos de la mujer, la educación y la soberanía alimentaria, para garantizar la inclusión de las hermanas y la equidad de género.</p>
<p>Por otro lado, luchan por los derechos y propiedad de la tierra y territorio, como principio de la soberanía de los pueblos originarios y campesinos, y tienen el claro objetivo de difundir y reafirmar la identidad cultural e histórica de los pueblos y nacionalidades indígenas originarias de Bolivia, para construir un Estado Plurinacional Unitario.</p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong><span style="color: #ba2025;">Tres periodos en la historia de las mujeres “Bartolinas”</span></strong></h3>
<p>La Confederación de Mujeres Bartolina Sisa, hasta llegar a ser quizás el sujeto colectivo femenino más importante del país, ha pasado por una serie de momentos que han construido su identidad. El primer momento supone su nacimiento y campo de disputa con respecto al resto del movimiento campesino, la necesidad de conformar una organización autónoma y no estar integradas en la organización matriz conformada por hombres, la CSUTB, construyendo de este modo su identidad como movimiento autónomo de mujeres campesinas; permitiendo así que “Las Bartolinas” conformen su propia confederación con el mismo peso y relevancia en el escenario político social.</p>
<p>El segundo periodo supone para la Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa la conquista de un rol protagónico como organización en el país. En 1994 “Las Bartolinas” fue una de las organizaciones que fundan el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP) conocido posteriormente como MAS-IPSP, con el fin de adquirir protagonismo y participación directa en la política parlamentaria del país. Posteriormente el MAS – IPSP sería el partido con el que las clases populares, indígenas y campesinas conquistaron el poder duramente más de una década a través de la presidencia de Evo Morales.</p>
<p>Como último periodo significa la participación directa de la organización en el Estado, su participación en políticas públicas y su impacto en la política de paridad de género en la participación política de la mujer boliviana, durante este periodo y para adelante, no es posible hablar de política boliviana sin tomar en cuenta el rol de “Las Bartolinas” como organización matriz. Hoy, mujeres que forman parte de la organización asumen cargos jerárquicos en el Estado y son lideresas en la política regional.</p>
<p>“Las Bartolinas” significan un gran avance en cuanto a participación política de la mujer en Bolivia al constituirse en una organización matriz protagónica entre los movimientos sociales bolivianos e incluso en su capacidad de influencia en las políticas públicas en Bolivia. Si bien se debe extender esta experiencia exitosa de irrupción femenina en espacios tan importantes, también es deber de todas las organizaciones garantizar el ejercicio pleno de los derechos políticos de mujeres bolivianas y de todo el Sur Global</p>
<p> </p>
<p><a name="section-3"></a></p>
<h2 class="p73361-title" style="margin:3em 0;">Dona Nina</h2>
<blockquote class="p73361-blockquote"><p>“Empecé mi militancia muy pronto, sin saber que militaba, ¿no? Ser feminista. Desde casa, en la lucha por la independencia […]”</p>
<p class="p73361-blockquote-cite">                                                                                                                                    (Dona Nina)</p>
</blockquote>
<p> </p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-73679 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Nina1.png" alt="" width="950" height="625" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Nina1.png 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Nina1-300x197.png 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Nina1-768x505.png 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></p>
<p> </p>
<p>Maria Madalena dos Santos, más conocida como Dona Nina, tiene 72 años, dos hijas y tres hijos y tres nietas y dos nietos. Nació en la comunidad quilombola Cafundó dos Crioulos, en la ciudad de Santa Maria da Vitória, en el estado de Bahía. Nació, creció, inició y continúa su militancia, que aunque se ha extendido por todo el mundo, ha mantenido sus raíces en su lugar.</p>
<p>Se dedicó a la lucha y organización de las mujeres campesinas a principios de los años 80, después de los ataques que recibieron los campesinos en su región: la expulsión de la tierra, la construcción de represas, y la enorme explotación del trabajo de los campesinos, que recae principalmente en las mujeres campesinas que recibían por un día de trabajo, la cuarta parte de lo que recibían los hombres. Más tarde supo que lo mismo ocurría en varias regiones del país y que otras campesinas también se estaban organizando allí.</p>
<p>Los años ochenta fueron una época de resurgimiento de las organizaciones populares en Brasil. Así, en Bahía, Dona Nina junto con otras mujeres campesinas, se dieron cuenta de que tenían que existir procesos de autonomía y autoorganización de las mujeres campesinas, pues de lo contrario sus demandas no serían incluidas en las agendas de las luchas.</p>
<p>Dona Nina fue una de las coordinadoras de la Articulación Nacional de Mujeres Rurales (ANMTR), y participó activamente en las luchas por la Seguridad Social en la Constitución de 1988. Fue coordinadora de la campaña nacional “Ningún trabajador rural sin papeles”.</p>
<p>La lucha por un mundo mejor llevó a Dona Nina a viajar por todo Brasil y el mundo, y participó en los debates sobre la necesidad de una organización mundial de campesinos, y en los primeros congresos de CLOC/La Vía Campesina.</p>
<p>Dona Nina fue fundamental en el proceso de nacionalización del Movimiento de Mujeres Campesinas – MMC, en 2004. Como coordinadora de las campesinas del noreste, fue a varios estados para discutir con las campesinas por qué era importante tener un movimiento nacional para que la lucha feminista y campesina transformara la realidad. Un movimiento que ya estaba naciendo con la articulación campesina internacional. Dona Nina recuerda: “No fue fácil, algunos no querían, se interpusieron, pero sabíamos que era importante, que el nombre de campesino incluía más y hoy se ha demostrado”.</p>
<p>Dona Nina es una campesina quilombola, educadora popular, sindicalista, presidenta de la asociación de su comunidad, y sigue contribuyendo a la coordinación política del MMC en Bahía. Guardiana de las semillas autóctonas y guardiana del Cerrado, a sus 72 años sigue siendo una inspiración de resistencia, lucha y compromiso en la lucha de las mujeres del campo, los bosques y las aguas. Es una historia viva del feminismo popular campesino.</p>
<p> </p>
<nav class="p73361-toc">
<h5 class="p73361-font-active" style="padding-left: 40px;">Con el feminismo:</h5>
<h5 class="p73361-font-active" style="padding-left: 40px;">¡Construimos el socialismo!</h5>
<p> </p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-73689 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Nina2.png" alt="" width="807" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Nina2.png 807w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Nina2-255x300.png 255w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2023/03/Nina2-768x904.png 768w" sizes="auto, (max-width: 807px) 100vw, 807px"></p>
<p> </p>
<nav class="p73361-toc">
<h5 class="p73361-font-active" style="text-align: left;">Desde el campo nos organizamos</h5>
<p><strong>Mujeres campesinas:</strong><br>
MMC (Movimento de Mulheres Camponesas)</p>
<p><strong>Mujeres campesinas/urbanas:</strong><br>
MMM (Marcha Mundial das Mulheres)</p>
<p><strong>Organizaciones campesinas mixtas:</strong><br>
MPA – Movimento dos Pequenos Agricultores<br>
MST – Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra<br>
PJR – Pastoral da Juventude Rural<br>
MCP – Movimento Camponês Popular<br>
MAB – Movimento dos Atingidos por Barragens<br>
APIB – Articulação de Povos Indígenas do Brasil<br>
CONAQ – Coordenação Nacional de Articulação das<br>
Comunidades Negras Rurais Quilombolas<br>
CPT – Comissão Pastoral da Terra<br>
MPP – Movimentos dos Pescadores/ CPP – Conselho<br>
Pastoral dos Pescadore</p>
<p> </p>
<h3 class="p73361-subtitle" style="margin:2em 0;">Contratapa</h3>
<div class="p73361-back-cover">
<p>Aparentemente inactiva, la crisálida reposa. Muchas eligen camuflarse y asimilan su forma y color al entorno. Pasan desapercibidas mientras se alistan para la metamorfosis final. Con esfuerzo se rompen y despiertan. Abren las alas, conectan con el mundo transformadas.</p>
<p>Crisálidas son Arlen Siu en su entrega a la lucha campesina y la revolución nicaragüense; Doña Nina con su incansable apuesta por la organización de las campesinas en Brasil; y las Bartolinas que se han abierto camino como actrices fundamentales en la resistencia contra la dictadura y el neoliberalismo y en la construcción de un proyecto político plurinacional en Bolivia.</p>
<p>Con la mística del fanzine —de mano en mano y de boca en boca— que crezcan las Crisálidas, memorias de desobediencia de nuestro continente.</p>
</div>
<p> </p>
<div class="creative-commons-license">Esta publicación se realiza con la licencia Creative Commons Atribución-No Comercial 4.0 Internacional (CC BY-NC 4.0). Un resumen legible de la licencia está disponible en <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/">https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/</a></div>
</nav>
</nav>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nela Martínez Espinosa (1912 &#8211; 2004) Mujeres de lucha, mujeres en lucha</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/estudios-feminismos-3-nela-martinez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ariana]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Mar 2022 20:16:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Revolucionaria de Mujeres del Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[Nela Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[feminism]]></category>
		<category><![CDATA[La Gloriosa]]></category>
		<category><![CDATA[Luisa Gómez de la Torre]]></category>
		<category><![CDATA[indigenous]]></category>
		<category><![CDATA[Dolores Cacuango]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Gallegos Lara]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Comunista del Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[Federación Ecuatoriana de Indios]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza Femenina Ecuatoriana]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza Democrática Ecuatoriana]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?p=57954</guid>

					<description><![CDATA[Con ALBA Movimientos recuperamos las semillas de los feminismos populares latinoamericanos, historias de lucha que nos inspiran, protagonizadas por mujeres, lesbianas, travestis y trans en distintas épocas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Nela Martínez Espinosa (1912 – 2004)</strong></span></h2>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;">Mujeres de lucha, mujeres en lucha</span></h2>
<p> </p>
<p> </p>
<div id="attachment_57887" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-57887" class="wp-image-57887 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/02-F068-CopyBN-1.jpg" alt="" width="950" height="1323" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/02-F068-CopyBN-1.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/02-F068-CopyBN-1-215x300.jpg 215w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/02-F068-CopyBN-1-735x1024.jpg 735w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/02-F068-CopyBN-1-768x1070.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-57887" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">Nela Martínez en agosto de 1988, un mes después del fallecimiento de su marido Raymond Meriguet. </span><br><span style="color: #403b99;"><span style="color: #582e50;">Créditos: Nela Meriguet Martínez / Archivo Martínez-Meriguet</span> </span></small></p>
<p></p></div>
<p> </p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Introducción</strong></span></h2>
<p>La segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por luchas de independencia en los países aún colonizados en África y Asia. En América Latina, las estructuras neocoloniales habían subordinado a las repúblicas constituidas como independientes a comienzos del siglo XIX, consolidando la posición subalterna de los nuevos Estados en la división internacional del trabajo.</p>
<p>Durante las décadas de crisis mundial (1914-1948), en América Latina se libraron combates entre una corriente oligárquica que intentó violentamente imponer el peso de la debacle sobre los hombros de las clases populares, y una corriente de izquierda nutrida por dos procesos: la creciente organización popular campesina y sindical, y una clase media radicalizada. Ambos sectores, mirando las nuevas formas desposesión material que hacían imposibles las promesas de la democracia republicana, enarbolaron un discurso sobre las contradicciones de clase, las dominaciones patriarcales y neocoloniales, junto con nuevas visiones de lo nacional así como perspectivas de un internacionalismo democrático y socialista contra el fascismo en despliegue. Fueron inspirados por las movilizaciones y transformaciones del poder público conseguidos por la Revolución mexicana y la Revolución rusa. La lucha por la igualdad y el poder popular con el liderazgo de la clase trabajadora continúa en las disputas antiimperialistas de nuestro tiempo. Las mujeres, en una infinidad de maneras, han dado y continúan dando forma a esta lucha contra el capitalismo oligopólico, patriarcal, racista y neocolonial.</p>
<p>En la serie <em>Mujeres de lucha, mujeres en lucha</em> del Instituto Tricontinental de Investigación Social presentamos las historias de mujeres que contribuyeron no solo al ámbito más amplio de la política, sino que también fueron pioneras en la creación de organizaciones de mujeres, abriendo caminos de resistencia y lucha feministas a lo largo del siglo XX.</p>
<p>La praxis, como conocimiento de la teoría y de los métodos organizativos de lucha a medida que cambian y responden a la historia, da sostén a los movimientos en marcha para enfrentar la opresión. Como militantes, estudiamos los diversos métodos de las mujeres y sus organizaciones no solo para entender mejor sus contribuciones políticas, sino también para inspirarnos mientras construimos en la actualidad las organizaciones necesarias para nuestra lucha contra la opresión y la explotación.</p>
<p>En este tercer estudio analizamos la vida y el legado de Nela Martínez Espinosa, una luchadora popular ecuatoriana. Escritora y militante comunista desde temprana edad, con una amplia trayectoria internacionalista, fue la primera diputada electa del Ecuador, creó una de las primeras organizaciones políticas amplias de mujeres en 1938 y como primera ministra de Gobierno mujer, en la práctica estuvo al mando del país en los caóticos tres días que sucedieron a la insurrección denominada <em>La Gloriosa</em> en mayo de 1944.</p>
<p>Su rica trayectoria de militancia nos enseña sobre la historia de las mujeres en las luchas locales, nacionales e internacionales que vinculan los derechos de las mujeres con las luchas anticapitalistas, antifascistas, antirracistas, anticoloniales y antiimperialistas a lo largo del siglo XX. En <a href="https://www.voltairenet.org/article121689.html">palabras</a> de la propia Nela en el Congreso Nacional del Ecuador en 2003, un año antes de su muerte, refiriéndose a la primera vez que estuvo allí como diputada en 1945:</p>
<p style="padding-left: 40px;">Vine, por primera vez, en trance de mi amor a esta Patria que aún continúa en lucha consigo misma, pero ya entonces rescatada de una dictadura que aumentaba la opresión. Quienes veían en la revolución que reclamábamos el mayor peligro, y nos negaban el derecho a hacerla, y vivirla, sencillamente se conmovieron. ¿Una mujer en el Congreso entre los que hablaban y no simplemente entre las que oían? La norma colonial heredada en la práctica del pensar y del hacer ha regido —palabra que viene de reinar, de Rey: el supremo, el que manda— durante la Colonia destructora de la otra cultura, la del indio, hasta el punto de constituirse en carácter, en forma de vida de quienes luego fueron republicanos. La práctica de la que hablamos quedó yacente en las normas y, más aún, en el actuar social. Por eso mi presencia era extraña en el Congreso Nacional, y al saludarla los dirigentes políticos reconocían, por primera vez, la ciudadanía de la mujer también en la altura del poder.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Primeros años</strong></span></h2>
<p>Nela Martínez nació en 1912 en Cañar, una pequeña ciudad al abrigo de los Andes del sur del Ecuador, en el seno de una familia propietaria de tierra y muy religiosa. El padre, César Martínez, era miembro del Partido Conservador. La madre, Enriqueta Espinosa, era una mujer culta y de tendencias liberales, que inculcó a sus quince hijos el amor por la lectura, el conocimiento y la cultura.</p>
<p>Desde su infancia, Nela se acercó a los hijos e hijas de los trabajadores indígenas de la hacienda de su padre, sometidos a la explotación económica y racial heredada de la Colonia y continuada en la época republicana. “De ahí mi apego a los temas indígenas. Cuando era muy niña, veía el mundo de los indios muy lejos del mundo de los patronos, el indio estaba ahí, en todo, pero estaba ausente a la vez”. A los diez u once años participó en una protesta de los indígenas de la hacienda contra su padre (Laurini, 1992).</p>
<p>A la edad de doce años, Nela ingresó en el internado del católico Colegio de los Sagrados Corazones de la ciudad de Cuenca. Fue durante esta etapa de joven adolescencia cuando tuvo su primer contacto con textos revolucionarios: la revista <em>Amauta</em>, editada y publicada por José Carlos Mariátegui en Lima (Perú), fue una de sus primeras lecturas. Gastaba el dinero de bolsillo que le daba su familia en libros y estudiaba socialismo andino. Volvió a su pueblo en 1927 sin diploma, porque en ese tiempo no se graduaba a las mujeres.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<div id="attachment_57897" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-57897" class="wp-image-57897 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/06_F080.jpg" alt="" width="950" height="732" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/06_F080.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/06_F080-300x231.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/06_F080-768x592.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-57897" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">Pleno del Comité Central del Partido Comunista del Ecuador, reunido en Quito en 1947. Sentadas, las tres mujeres que formaban parte de él: a la izquierda Luisa Gómez de la Torre, a la derecha, Dolores Cacuango líder de la Federación Ecuatoriana de Indios y Nela Martínez Espinosa</span><br><span style="color: #403b99;"><span style="color: #582e50;">Créditos: M. Wengerow / Archivo Martínez-Meriguet</span> </span></small></p>
<p></p></div>
<p> </p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong><span style="color: #582e50;">La Revolución liberal y la crisis del proyecto liberal radical</span> </strong></h2>
<p>La Revolución liberal de 1895, liderada por el general Eloy Alfaro, había comenzado el arduo proceso de remover los cimientos del Estado terrateniente-conservador en Ecuador: el predominio de la Iglesia (transnacional) sobre la República, la censura de prensa y de representación política impuesta al Partido Liberal y al Radicalismo<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> y la dominación servil de las comunidades indígenas de la Sierra, sustentada en el despojo de sus tierras ancestrales.</p>
<p>Estos nuevos horizontes políticos movilizaron a amplias capas rurales, plebeyas urbanas y hasta a sectores periféricos de la burguesía. La articulación exitosa de estos grupos sustentó la victoria militar que marcó una nueva vía de formación estatal, antagonista a la del tradicional partido terrateniente ultraconservador y clerical. El impacto del auge liberal permeó al Estado y marcó las identidades sociales de sectores progresistas en las décadas siguientes. Sin embargo, la expansión de la economía alrededor del cultivo y exportación del cacao, así como la dependencia financiera y comercial de las elites ecuatorianas del exterior, marcó una ruta oligárquica aún más pronunciada durante la crisis global tras la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>El odio político de los conservadores y las disputas internas del Partido Liberal motivaron el cruel asesinato de Eloy Alfaro a manos de una turba enardecida en 1912. Este hecho no acabó con el régimen liberal, pero sí inició un periodo de recomposición de sus fuerzas internas. Una nueva alianza entre las oligarquías de la costa, asociadas al comercio y la banca, y la incipiente burguesía incrustada en las estructuras del Partido Liberal, hizo que los sectores más progresistas y revolucionarios de lxs trabajadorxs, el campesinado y las comunidades indígenas, mejor representados por la corriente de Alfaro, reaccionaran y cuestionaran la hegemonía liberal.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong><em>Las cruces sobre el agua</em></strong><strong>: pujanza de las organizaciones clasistas</strong></span></h2>
<p>Ante la creciente desigualdad y el consiguiente descontento popular, el gobierno liberal recurría a la represión con mayor asiduidad y violencia. En la ciudad con mayor concentración proletaria del país, el puerto de Guayaquil, estalla una exitosa huelga general donde confluyen las demandas de numerosos sectores profesionales y del proletariado industrial. Tras la total paralización de la ciudad durante días, el gobierno liberal utiliza al Ejército para aplastar la movilización, resultando en una masacre con centenares de víctimas el 15 de noviembre de 1922. Joaquín Gallegos Lara inmortalizó la matanza de obreros en su obra <em>Las cruces sobre el agua</em>, aludiendo en el título a los cadáveres flotando en el río Guayas.</p>
<p>Lejos de apagar el conflicto, este brutal episodio radicalizó la acción de los sectores más organizados y revolucionarios de la clase trabajadora. En un contexto de creciente antagonismo de clases, consolidó la incorporación de nuevos actores políticos —el movimiento indígena, el movimiento campesino, el incipiente proletariado industrial, las mujeres—, antes privados de poder político y de representación efectiva ante el Estado y la oligarquía.</p>
<p>Algunos de estos nuevos actores articularon una crítica radical a la deriva del proyecto liberal. Por un lado, dentro de la propia estructura del Partido Liberal, grupos radicales cuestionaron las nuevas alianzas con la oligarquía comercial y financiera, y finalmente decantaron hacia el Partido Socialista Ecuatoriano. En segundo lugar, las comunidades indígenas y campesinas despojadas de tierras, crecientemente presionadas por la pujanza de los terratenientes (fueran estos conservadores o nuevos propietarios aliados a las élites liberales) fortalecieron sus demandas de reconocimiento político por parte del Estado liberal. En tercer lugar, las masas trabajadoras urbanas —el nuevo proletariado industrial— desarrollaron nuevas herramientas de organización y lucha a través de los recién creados sindicatos sectoriales y locales, siendo muy importante en este proceso el Partido Comunista del Ecuador. Otros sectores descontentos con el régimen liberal nutrieron la oposición progresista: amplios sectores de maestros y educadoras, jóvenes intelectuales, sectores progresistas del ejército, entre otros.</p>
<p>El Partido Comunista del Ecuador (PCE) se forma en 1931, a partir de una escisión del Partido Socialista Ecuatoriano (PSE), fundado en 1926. La discusión respecto de la adhesión a la Comintern —fue el PCE el partido que se unió a la III Internacional— fue el último capítulo en la creciente divergencia entre los líderes del PSE no solo en los ámbitos doctrinario e ideológico, sino también en lo organizativo y táctico.</p>
<p>El Partido Socialista había sido un actor fundamental en las reformas estatales implementadas a través del recién formado Ministerio de Previsión Social y Trabajo: redistribución de tierra a las comunidades indígenas, proscripción del trabajo servil dentro de las haciendas, consagración de derechos laborales e incluso la configuración del Senado, incluyendo la representación de las clases trabajadoras, indígenas, maestrxs y funcionarixs públicxs. A pesar de su apuesta por una intervención desde las estructuras del Estado para efectivizar una reforma democrática radical, las y los militantes socialistas no pudieron contener la presión de las elites para reprimir a las organizaciones autónomas de las clases populares. Aspiraciones reformistas de justicia social, representatividad, derechos sociales y políticos, así como el reconocimiento de derechos ancestrales (en el caso de los sectores indígenas) fueron recogidas en la Constitución de 1928, siendo clave el papel de los cuadros y abogados socialistas para plasmar esas reformas en la ley.</p>
<p>Por su parte, el PCE participó activamente en la organización de la clase obrera, tanto urbana como rural. Consciente de la importancia de fortalecer la acción organizada de clase para hacer efectivos los derechos plasmados en la nueva Constitución, la dirigencia comunista planteó un intenso trabajo con las comunidades indígenas de la Sierra Central y los sectores campesinos desposeídos, promovió articulaciones entre sectores de la clase trabajadora para fortalecer la solidaridad entre colectivos y en la organización de huelgas tanto a nivel local como en los sectores gremiales y profesionales, y fue clave en la batalla de las ideas, desarrollando una prensa crítica vigorosa.</p>
<p>Como organización política incipiente, el PCE se organizó en células locales formadas por pocos militantes, muy activas, y bien conectadas entre regiones. Esta estructura permitió la vinculación de la militancia comunista con un amplio número de organizaciones de diversa índole, desde comunidades indígenas en el centro y norte de la Sierra y el Litoral hasta sindicatos, asociaciones, etc. Algunos cálculos apuntan a que el Partido llegó a organizar hasta 600.000 campesinos en 1943 (Coronel 2022 en prensa). Fue ese trabajo de base militante, codo a codo con las organizaciones sindicales y campesinas en los centros de trabajo, en las localidades, y progresivamente en las instituciones —frecuentemente, en coordinación con el Partido Socialista Ecuatoriano, una estructura con mayor número de cuadros e inserción institucional—, el que colocó al Partido Comunista en la vanguardia del proceso de acumulación de fuerzas en el período 1941-1944, que desembocará en la insurrección denominada <em>La Gloriosa</em>.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><strong><span style="color: #582e50;">Militancia primera: sindicatos, Partido Comunista del Ecuador y la Federación Ecuatoriana de Indios</span> </strong></h2>
<p>El encuentro de Nela Martínez con Joaquín Gallegos Lara en 1930, durante una visita de Nela con su madre a Guayaquil, cambiaría para siempre la vida de ambos. Gallegos Lara, con apenas 21 años, ya era un escritor consagrado, vinculado con el mundo sindical y militante del Partido Comunista. Nela descubrió con Gallegos Lara un vínculo de vida y militancia, un “amor al futuro colectivo”, en sus propias palabras.</p>
<p>En 1933, Nela se trasladó a Ambato, ciudad de la Sierra Central, y consiguió un humilde empleo de maestra. Ese mismo año se afilió al Partido Comunista, siendo la única mujer del núcleo local, e inició su actividad política mediante un intenso trabajo de organización de base con obreros y campesinos. En ese periodo estableció relaciones con sindicatos de diferentes gremios, publicó textos revolucionarios radicales y organizó protestas y manifestaciones.</p>
<p>La distancia física entre Nela Martínez y Joaquín Gallegos Lara no impide que su relación se haga cada vez más íntima en lo personal y más comprometida en lo político. Durante años, el epistolario entre ambos fue el sostén de su relación amorosa y el vehículo para el intercambio fructífero de ideas políticas que enriquecían en el diálogo entre Sierra y Costa. En una de las cartas que Nela escribe a sus 19 años, expresa a Joaquín su posición sobre la situación de las mujeres, refiriéndose al intento de su padre de casarla con el hijo de un hacendado:</p>
<p>Quiere detenerme en la inconsciencia de lo rutinario del vivir, volver una ironía mis pensamientos, los pocos que de mi conoce, en la realidad resignada que debiera ser. Darme un marido católico para que ni mis hijos, ni las generaciones del futuro cambien, para que yo misma sea lo que mi madre, lo que las mujeres desgraciadas de esta tierra son: la mujer-víctima, la mujer-cosa, la mujer-esclava. Mi negativa rotunda le ha exasperado.</p>
<p>Doc. N-19320102, Archivo Martínez-Meriguet</p>
<p>El padre de Nela Martínez nunca vio con buenos ojos su relación con Gallegos Lara. A pesar del rechazo, se casaron en Ambato en 1934. Poco tiempo después, huyendo de la persecución política por parte de las autoridades locales, Nela y Joaquín se trasladan a Guayaquil. Su reputación de militante comunista, sindicalista y agitadora impidió que Nela pudiese estabilizar su situación económica. A pesar de las dificultades, los dos desarrollaron una intensa actividad política tanto en la Sierra como en el Litoral. Su papel como dirigentes e intelectuales orgánicos del Partido Comunista, forjando vínculos y alianzas con distintos sectores de la clase trabajadora y la intelectualidad, fue clave a la hora de superar clivajes sectoriales y regionales que posibilitarían la unidad de acción de las clases populares.</p>
<p>En 1935, el PCE envía a Nela Martínez a Quito a una reunión con distintos sectores políticos del país. Ella decide establecerse en la capital, a donde la sigue Joaquín poco después. La convivencia se deteriora y viven separados, aunque continúan su matrimonio y su trabajo político.</p>
<p>En este año, Joaquín escribe los primeros capítulos de una obra fundamental en la literatura ecuatoriana, <em>Los Guandos<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup><strong>[2]</strong></sup></a></em>, un relato conmovedor sobre la desposesión y subyugación de los indígenas de la Sierra, la brutalidad del sistema de dominación impuesto por las clases terratenientes y las contradicciones de la modernización. La novela fue concebida conjuntamente por Nela y Joaquín y su historia principal surge de la narración de la violencia de la explotación a los indígenas que Nela presenció en sus infancia y juventud. “Un libro indio. El primer libro indio que se habrá hecho en nuestro Ecuador. Un libro nuevo. Pero no será solo con mi nombre que aparezca. Lo escribiremos i publicaremos juntos”, dice Gallegos Lara en una carta a Nela en 1930 (Doc J-19301123, Archivo Martínez-Meriguet). Décadas más tarde, en los años 80, sería Nela quien terminaría de escribir y publicaría el texto, que había quedado inconcluso a la muerte de Gallegos Lara. La obra forma parte de la literatura indigenista ecuatoriana en la que autores no indígenas escriben sobre los indígenas buscando reivindicarlos en el contexto de las luchas por la recuperación de su legado a la nación.</p>
<p>Tras intentar suicidarse, Gallegos Lara decide regresar a Guayaquil en 1936 acompañado de su madre, quien siempre lo cuidó debido a que él había nacido con una enfermedad que le impedía caminar. Esta nueva separación resultó ser definitiva: Nela escribió a Joaquín, expresando su deseo de divorciarse. El final de su historia de amor no impidió que continuaran siendo compañeros, de militancia y de vida, hasta la muerte de Joaquín en 1947.</p>
<p>Nela continuó sus tareas políticas en el Partido Comunista y estableció una relación con Ricardo Paredes, su primer secretario general y artífice de la escisión con el PSE. El hijo de ambos fue criado solo por Nela, ya que Ricardo Paredes, casado, no quiso divorciarse. Como madre soltera, Nela debió afrontar el rechazo de una sociedad profundamente conservadora que ella enfrentó desde el primer día paseándose abiertamente por la calle con su hijo (Martínez, y Costales, 2018). Nela fue a vivir con su amiga Luisa Gómez de la Torre, también maestra y militante del PCE, quien durante una década le ayudó a cuidar a su hijo.</p>
<p>Por estos años, Nela estuvo estrechamente involucrada en el proceso de formación de la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI), primera organización nacional de los pueblos indígenas del Ecuador. La FEI, se formó a partir de varios sindicatos y organizaciones que existían desde la década de 1920, que habían luchado contra la brutalidad hacia los campesinos indígenas que trabajaban en la propiedad de los blancos, reivindicando la igualdad efectiva, el derecho a la tierra y su identidad. En 1930, se organiza una huelga en la hacienda Pesillo (Cayambe), que a la postre significó el evento fundacional de la federación. El Partido Comunista estaba implicado en esa y las posteriores movilizaciones y es en ese proceso que Nela Martínez se encuentra con la dirigente indígena Dolores Cacuango, conocida como “Mamá Dolores de los indios”, figura clave del movimiento indígena y del PCE.</p>
<p>Como Dolores Cacuango era analfabeta, Nela hacía las veces de su secretaria. En este tiempo Nela profundiza su conciencia sobre la importancia de la educación como herramienta y proceso emancipatorio. Ya en 1940, Dolores, Nela y su amiga y compañera del partido, Luisa Gómez de la Torre, comenzaron a establecer centros de enseñanza bilingüe para que lxs niñxs indígenxs tuvieran una educación adecuada. Estos centros de enseñanza fueron diseñados para educarlos con la perspectiva de que pudieran ser maestrxs, pero también líderes y militantes, y favorecer así la construcción de herramientas de movilización popular.</p>
<p>La FEI fue finalmente fundada en 1944 por estos grupos indígenas movilizados y también por algunas personas blancas-mestizas. En ambos grupos había muchos militantes comunistas, por lo que desde el principio hay una estrecha relación entre la FEI y el PCE.</p>
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<div id="attachment_57907" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-57907" class="wp-image-57907 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/05_AFE_F067.jpg" alt="Meeting of the Ecuadorian Women's Alliance (AFE) at the Workers' House, Quito. Seated at the centre is Nela Martínez and standing, first on the right, is Luisa Gómez de la Torre. Source: Pacheco / Martínez-Meriguet Archive" width="950" height="657" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/05_AFE_F067.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/05_AFE_F067-300x207.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/05_AFE_F067-768x531.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-57907" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">Reunión de la Alianza Femenina Ecuatoriana (AFE) en la Casa del Obrero, Quito. Sentada, al centro, Nela Martínez y de pie, primera a la derecha, Luisa Gómez de la Torre. </span><br><span style="color: #403b99;"><span style="color: #582e50;">Créditos: Pacheco / Archivo Martínez-Meriguet</span> </span></small></p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>La lucha antifascista</strong><strong> y la Alianza Femenina Ecuatoriana</strong></span></h2>
<p>Desde los años 30, Nela Martínez había participado en el movimiento antifascista y antitotalitario que resistía la influencia en Ecuador de los fascistas italianos y españoles, así como de los nazis alemanes. El programa nazi fue ampliamente difundido por la radio y en las universidades ecuatorianas, y simpatizantes nazis alemanes tenían una fuerte presencia en los negocios en el país, en particular en la industria petrolera. Oficiales de las SS dirigían las operaciones de los espías alemanes independientes, y de estrategas militares cercanos a la oficina del presidente que consultaban cómo estructurar el gobierno y el ejército. Asimismo, el gobierno fascista del general Franco también tuvo influencia en Ecuador a través del Partido Conservador.</p>
<p>Por otra parte, existía un movimiento por la España libre, compuesto por españoles y ecuatorianos que se oponían a la España fascista y varios grupos antifascistas que colaboraban y estaban en conversación sobre todo con los gobiernos inglés y soviético.</p>
<p>En 1941 se crea en Quito el Movimiento Popular Antitotalitario del Ecuador (MPAE), una organización de izquierda de militancia antifascista, impulsada principalmente por el militante francés antinazi Raymond Meriguet. Nela, que se convierte en secretaria de Organización y Propaganda del MPAE escribe sobre el antifascismo en diversos medios de comunicación, convocando a movilizarse en las asambleas populares que organizaban. En estas asambleas, las y los militantes antifascistas de varias tendencias, ecuatorianos y extranjeros, construyeron la unidad de acción en contra de la colaboración con las potencias del Eje. En 1942 Nela pasa a ser secretaria de Organización Femenina del MPAE.</p>
<p>Siendo a la par integrante del Comité Central y del Comité Ejecutivo del Partido Comunista, Nela Martínez creía firmemente en la necesidad de un trabajo de organización de base, y su implicación en esta tarea desafió en más de una ocasión a las estructuras del partido, especialmente en lo que se refiere a la participación activa de las mujeres. Ya en 1931 en una carta a Gallegos Lara decía que:</p>
<p>“La ideología socialista solo encauzando en su movimiento a la mujer puede encontrar triunfo completo en su idiosincrasia… ¿Quienes son los primeros en lanzar su anatema contra la mujer nueva? ¿En criticarla, calumniarla y poner barreras de imposible a su gesto redentor? Los hombres.” (Doc. N19310101, Archivo Martínez-Meriguet).</p>
<p>Desde la legitimidad construida en años de militancia de base y de incidencia en el debate público a través de sus escritos en prensa, Nela Martínez contribuyó a ampliar los espacios de unidad y articulación, particularmente con los sectores indígenas y las mujeres, a través de la formación de organizaciones autónomas que permitiesen a esos sectores excluidos expresarse con su propia voz. Nela fue consciente de la importancia de involucrar a otros destacados dirigentes y militantes comunistas regionales en esos espacios de unidad.</p>
<p>A pesar de que las mujeres tenían una importante participación e incluso liderazgo en las luchas de la clase trabajadora en Ecuador, esto no se reflejaba en la dirección de los partidos políticos. Durante su viaje a Quito en 1935, Nela conoció la existencia de organizaciones de mujeres de derecha y religiosas, pero ninguna que reuniera a las mujeres de izquierda. En ese momento, Nela puso en práctica su visión de unir a todas las mujeres de partidos de izquierda y de diferentes orígenes para luchar por causas comunes y participó en la fundación de la Alianza Femenina de Ecuador (AFE) en 1938. Se trataba de una plataforma amplia y heterogénea de mujeres de diferentes sectores sociales y políticos, entre las que se encontraban liberales progresistas que habían luchado por el derecho al sufragio femenino, lideresas indígenas como Dolores Cacuango, militantes comunistas como la propia Nela, otras socialistas, también obreras y mujeres de comités barriales. Nela pronto se convirtió en secretaria general y presidenta de la organización, construida sobre una propuesta de autonomía política de las mujeres, de tener una expresión propia en la esfera política nacional (Salazar, 2018).</p>
<p>Dentro del ideario de la AFE estaba la “igualdad de derechos económicos, sociales y políticos para todas las ecuatorianas”. Las mujeres ecuatorianas fueron las primeras en la región que consagraron el derecho al sufragio, en 1929, por lo que esta demanda no fue el centro de su agenda política, como ocurrió en el resto de la región en las décadas de 1930 y 1940. Las mujeres de la AFE buscaban la unificación de todas las “fuerzas femeninas” en torno a la defensa de las mujeres y la transformación de todo el país. Inicialmente combinaron la lucha política con campañas de ayuda social, pero estas pronto se convirtieron en instancias políticas de apoyo mutuo y de socialización de la reproducción de la vida, como ocurrió con la creación de comedores populares, diversos talleres y la alfabetización de mujeres privadas de libertad en el Penal García Moreno de Quito. La organización se fortaleció con la lucha por los derechos laborales de las mujeres en medio del debate nacional sobre el nuevo Código del Trabajo (1938), cuando lucharon por igual salario por igual trabajo, la reserva del puesto de trabajo durante el embarazo, el descanso posparto, la creación de guarderías. Aunque no lo plantearan en esos términos, en ese momento ya pensaban en la política teniendo en cuenta las diferencias de género (Salazar, 2017a).</p>
<p>Como organización aliada pero no sujeta a la estructura del Partido Comunista, la AFE desarrolló sus actividades hasta 1950, principalmente en Quito, pero también procuró realizar actividades en otras localidades del Ecuador e incluso en el extranjero, llegando a tener delegadas en EE. UU.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Revolución <em>La Gloriosa</em> (1944)</strong></span></h2>
<p>El presidente de esa época, Carlos Alberto Arroyo del Río, que asumió en 1940, constituía una figura de la nueva élite financiera internacional, que intentaba reposicionar el poder del capital sobre los Estados reformistas de América Latina y poner freno a las políticas redistributivas a través de impuestos, nacionalizaciones de sectores estratégicos y extensión de los derechos laborales, asumidas por varios Estados de la región (Ecuador y México, entre otros) en la década de 1930.</p>
<p>La línea reaccionaria de Arroyo del Río, contraria a las Constituciones de 1928 y 1938, así como su enemistad con los empleados públicos de la educación nacional y las universidades y su intervención en contra de los derechos a la tierra y laborales alcanzados, sumado al uso de fuerza represiva, condensaron una oposición de izquierdas en lucha contra el retorno de la oligarquía (Coronel, en prensa, 2022).</p>
<p>En julio de 1941, el Perú invadió el Ecuador desde el sur y se apoderó de una extensión de territorio en la Amazonia equivalente a casi la mitad del país. Como detonante del conflicto estaban los intereses de compañías europeas y norteamericanas por los ricos yacimientos petrolíferos de la zona. El conflicto terminó —y el despojo fue sancionado— con la firma del Protocolo de Río de Janeiro en 1942, que establecía las nuevas fronteras. La gestión del conflicto por parte del gobierno de Arroyo del Río fue vista como una traición nacional en momentos críticos para la movilización nacional contra el gobierno oligárquico.</p>
<p>En el corto período entre 1943 y 1946, se aceleró el proceso de construcción de poder autónomo de las organizaciones populares en el Ecuador. Si bien en años anteriores se habían realizado esfuerzos para movilizar y organizar a la clase obrera a nivel local y sectorial, la prioridad ahora era formar alianzas a nivel nacional, buscando una acumulación de fuerzas que permitiera un enfrentamiento efectivo con los bloques dominantes en el ámbito político y económico. Por un lado estaba la Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE), una amplia alianza de sindicatos y organizaciones campesinas de todo el país, fruto de un largo proceso de alianzas y creación de espacios de acción unitaria. Por otro, la ya referida Federación Ecuatoriana de Indios.</p>
<p>En su apuesta por un proyecto de “reconstrucción nacional” que superara las estructuras feudales e impulsara las fuerzas productivas en el camino hacia el socialismo, las fuerzas revolucionarias de izquierda, con el PCE a la vanguardia, impulsan la creación de un frente. Llaman a sumarse no solo a la izquierda socialista y comunista, sino también a los liberales seguidores del expresidente José María Velasco Ibarra y a “demócratas conservadores”, para enfrentar con unidad el autoritarismo de Arroyo del Río, la crisis oligárquica, la amenaza del fascismo y avanzar en el programa del desarrollo industrializador nacional y la defensa de la democracia.</p>
<p>El resultado, la Alianza Democrática Ecuatoriana (ADE), fue una coalición que incluía a los partidos Conservador, Liberal Radical Independiente, Socialista, Comunista, y a las plataformas Frente Democrático Nacional y Vanguardia Socialista Revolucionaria Ecuatoriana. La ADE redactó un documento programático que recogía demandas históricas de los sectores excluidos y consolidaba la unidad de acción hacia la construcción nacional. El programa posicionaba la demanda de la democracia popular, garantizando la libertad de organización y de prensa; la organización de la economía hacia el incremento de la capacidad productiva tanto en la industria como en la agricultura; la mejora del nivel de vida de la clase trabajadora y el campesinado, y el establecimiento del salario digno; la plena “integración del indio y el montubio” y el fomento de la educación; democratización de las FFAA y colaboración continental contra las fuerzas fascistas.</p>
<p>En esta coyuntura, el 28 de mayo de 1944 se produjo una gran insurrección popular contra el gobierno de Arroyo del Río, liderada por las fuerzas populares: obreros, estudiantes, indígenas y mujeres articuladas a través de la ADE. El 29 de mayo, cuando primero el presidente Arroyo se refugia en la Embajada de Colombia, luego los carabineros acuden a la sede de la ADE a indicar que no atacarán, solo se defenderán si son atacados y finalmente los militares reconocen el derecho a la insurrección y a la dirigencia de la ADE, Nela Martínez ve el vacío de poder y decide ocupar el Palacio de Gobierno acompañada de estudiantes. Nela ejerció como ministra de Gobierno y estuvo a cargo del país durante tres jornadas épicas.</p>
<p>Desde el Ministerio ordené la liberación de los presos, principalmente los del Movimiento Antifascista, que estaban en diferentes provincias o confinados en el Oriente, por luchar contra el régimen de Arroyo del Río. Se informó a todo el país que ADE se había hecho cargo de la Presidencia de la República; pedimos que se organizaran gobiernos seccionales para impedir que actuara la contrarrevolución –aunque el término no es exacto. Ordené lo que había que ordenar: la coordinación de toda la actividad a escala nacional (Martínez y Costales, 2018).</p>
<p>Cuando finalmente llegó Velasco Ibarra —que estaba al norte del país en el momento de la sublevación— y en vez de convocar elecciones se instala directamente en el poder, Nela se da cuenta de que la revuelta popular había sido traicionada y abandona el Palacio sin aceptar ningún cargo. Velasco inmediatamente cierra la oficina pública donde ella trabajaba, dejándola desempleada.</p>
<p>Una Asamblea Constituyente, formada por representantes de los trabajadores y diferentes sectores sociales antes excluidos, promulgó en 1945 una nueva Constitución, que consagró derechos sociales a favor de la clase trabajadora y los indígenas, subordinando la propiedad privada al interés general y reconociendo derechos ancestrales en las tierras de las comunidades. Asimismo, garantizó la representación parlamentaria de trabajadores, indígenas, educadores y otros sectores antes excluidos a través del sistema funcional<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a> de elección.</p>
<p>Lideradas por Nela, las mujeres de la AFE buscaron una representación política formal en la Asamblea, por la que tuvieron que luchar a pesar de tener ya el derecho al voto y haber participado activamente en <em>La Gloriosa</em>. En la asamblea celebrada en la Central de Trabajadores del Ecuador (CTE) para designar las candidaturas a la Asamblea Nacional Constituyente, los dirigentes comunistas maniobraron para que la candidatura a asambleísta principal no recayese en Nela Martínez, pese a los apoyos a su favor. A pesar de ello, Nela concurrió como asambleísta suplente, ganó el escaño y cuando fue principalizada finalmente, se convirtió en 1945 en la primera mujer legisladora de Ecuador. Esta fue quizás la primera gran batalla interna que Nela tuvo que librar contra la clarísima discriminación de género de sus propios compañeros del PCE.</p>
<p>Velasco Ibarra aprovechó las luchas internas en la ADE, multipartidista e interclasista, y maniobró para derogar la constitución de 1945 y proclamarse dictador en 1946. La contrarrevolución que encabezó ayudó a consolidar el poder de los sectores conservadores en el Estado, pero no logró debilitar de manera inmediata el impulso de la organización popular construida en las dos décadas anteriores.</p>
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<div id="attachment_57917" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-57917" class="wp-image-57917 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/04_FDNC14-NME-1-CONGRESO-MUJ-TRA-1956.jpg" alt="" width="950" height="1089" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/04_FDNC14-NME-1-CONGRESO-MUJ-TRA-1956.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/04_FDNC14-NME-1-CONGRESO-MUJ-TRA-1956-262x300.jpg 262w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/04_FDNC14-NME-1-CONGRESO-MUJ-TRA-1956-893x1024.jpg 893w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/04_FDNC14-NME-1-CONGRESO-MUJ-TRA-1956-768x880.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-57917" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">Intervención de Nela Martínez en el Primer Congreso de la Mujer Trabajadora. Quito, 1956. </span><br><span style="color: #403b99;"><span style="color: #582e50;">Créditos: Pacheco / ArchivoMartínez-Meriguet</span> <br></span></small></p></div>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Militante comunista internacionalista</strong></span></h2>
<p>Tras la derrota de las fuerzas populares en mayo de 1944, Nela Martínez se distanció completamente del gobierno y dedicó importantes años a la lucha internacionalista.</p>
<p>En un largo viaje que comenzó con una invitación al Congreso Interamericano de Mujeres en Guatemala en 1946, ayudó clandestinamente en la reorganización del Partido Comunista de ese país, proscrito por la dictadura, y en la formación de una organización nacional de mujeres, la Alianza Femenina. En Honduras y Nicaragua ̣conoció de primera mano la represión a la militancia comunista. En Costa Rica y Panamá encontró partidos comunistas más organizados y que podían participar en la política local. Finalmente, en Colombia, donde desempeñó un importante papel en la formación de la Alianza de Mujeres.</p>
<p>En 1949, inicia una estancia en Europa de un año. Viaja a París como representante de las mujeres comunistas de Ecuador, invitada por la Federación Democrática Internacional de Mujeres, donde contribuye con la organización del Primer Congreso Mundial por la Paz. A continuación, fue invitada a participar en un encuentro internacional de mujeres comunistas en Moscú. Este viaje le permitió conocer a dirigentes y militantes comunistas, no solo de varios países de Europa sino también de Cuba, escala de su viaje trasatlántico, lazos estos últimos que fortalecería aún más luego del triunfo de la Revolución cubana en 1959.</p>
<p>Tras sus viajes, Nela vuelve a su militancia en el Partido Comunista y la AFE. Junto a Dolores Cacuango, Luisa Gómez de la Torre y otros militantes comunistas, trabajó los años siguientes en la consolidación de escuelas indígenas en Cayambe.</p>
<p>En 1950, Nela se casa con Raymond Meriguet, un militante comunista y antifascista francés, como se mencionó, uno de los fundadores y secretario general del Movimiento Popular Antitotalitario de Ecuador (MPAE). Meriguet se radicó en el Ecuador en los años 30 y ambos se conocían desde la época del MPAE. Tuvieron tres hijxs y compartieron vida y militancia hasta la muerte de él en 1988.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>La Unión Revolucionaria de Mujeres del Ecuador</strong></span></h2>
<p>En las décadas de 1950 y 1960 el PCE se enfrentó a fuertes tensiones en torno a la lucha armada y la participación de las mujeres y la juventud. La muerte de Stalin en 1953 pone en cuestión el denominado “culto al líder” y el triunfo de la Revolución cubana en 1959 abre fuertes debates sobre la lucha armada. El PCE, que en su congreso de 1962 define que la lucha armada es el camino para la revolución, finalmente sanciona y expulsa en 1964 a militantes que habían organizado una intentona guerrillera en 1962 con el frente de masas de la juventud del partido, la Unión Revolucionaria de la Juventud Ecuatoriana (URJE).</p>
<p>Entre 1954 y 1955 se presentaron tres proyectos al Comité Central del PCE para crear una organización de mujeres. La Comisión Nacional de Mujeres del PCE, presentó dos proyectos (probablemente redactados por Nela Martínez y Luisa Gómez de la Torre): una Organización de las Mujeres Democráticas y luego una Federación Democrática de Mujeres Ecuatorianas. Por su parte, Pedro Saad y Rafael Echeverría, del Comité Central, presentaron un “Plan de organización para el trabajo entre las mujeres”. Finalmente se creó la Unión Democrática de Mujeres Ecuatorianas (Salazar, 2017b) sobre la cual hay muy poca información.</p>
<p>En un incidente poco claro, pero expresado como “enfrentamientos internos con miembros del Comité Central”, Nela Martínez fue suspendida del PCE en 1957 (Ibíd). En los años siguientes, además de cuidar a sus tres hijxs pequeñxs, se dedica a la acción feminista y a la solidaridad con refugiados que llegaban al país huyendo de las múltiples dictaduras del continente.</p>
<p>El PCE mantuvo su alineamiento con la URSS y la línea de crear alianzas con la burguesía y la pequeña burguesía para participar en elecciones. Además de varios episodios de expulsión de militantes a los que se denominaba ultraizquierdistas, a partir de esta época el PCE critica duramente al Partido Comunista Chino en reiteradas ocasiones. Un grupo de cuadros y militantes se separó del PCE en 1964 para crear el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador, de tendencia maoísta.</p>
<p>La Revolución Cubana, con su importante protagonismo femenino y la creación de la Federación de Mujeres Cubanas, así como las guerrilleras vietnamitas, influyeron en cierta apertura del PCE a un mayor protagonismo de las mujeres. El PCE entendía que el rol de la mujer, como el de todo militante, era participar en la lucha de clases para acabar con el capitalismo; no obstante, sus problemáticas específicas eran reducidas a la lucha por la paz, el rol materno y, por ende, la defensa de la infancia. El PCE siempre consideró que, si hubiera alguna organización de mujeres, esta debía estar tutelada por el Comité Central, tanto por el peligro del denominado “fraccionalismo”, como porque temían la influencia reformista del feminismo burgués (Salazar, 2017b, 2018). La apuesta del partido era la construcción de frentes de masas de mujeres, mientras la necesidad de mejorar la representación política de las mujeres, las condiciones para su participación o cuestionar la división sexual del trabajo no eran parte de los planteamientos en la época.</p>
<p>La AFE había funcionado solo hasta comienzos de la década de 1950, pero buena parte del colectivo de mujeres que la había formado se mantenía activo. Establecieron y estableciendo vínculos con universitarias y sindicalistas crean en 1962 la Unión Revolucionaria de Mujeres del Ecuador (URME). Su objetivo era “la liberación efectiva de la mujer ecuatoriana que le permita ejercer sus derechos como ciudadana, sin restricciones ni limitaciones; la independencia real del Ecuador, en ejercicio pleno de su soberanía; la soberanía popular como expresión política, social y económica de un pueblo cuyos derechos han sido escamoteados o traicionados sistemáticamente” (Estatuto, citado en Salazar, 2017a).</p>
<p>La URME se creó como una organización sin estructura jerárquica clásica, sino que organizaron su trabajo en torno a comisiones. La organización no se identificó como feminista; de hecho, rechazaron de plano el concepto por considerarlo burgués y reformista, una concepción generalmente compartida en la izquierda ecuatoriana de la época.</p>
<p>En 1963, la URME, el Comité de Unidad por la Paz y la Soberanía, y la Unión Democrática de Mujeres del Ecuador convocaron a una reunión a propósito del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, en la que además de las organizaciones convocantes, participaron ​​militantes de los partidos socialista, socialista revolucionario y comunista. La reunión fue interrumpida por un altercado con integrantes de la Alianza Femenina Universitaria (AFU), organización creada por el PCE en 1952, que según la URME acudieron con intenciones “saboteadoras”.  ​​Tras este incidente, el PCE declaró, en marzo de 1963, que Nela Martínez ya no era miembro del partido. La acusaron de no haber pedido su reingreso luego de ser separada en 1957, de “una actitud contraria a la línea del partido” y de atacar a los dirigentes. En la misma situación quedaron los otros dos integrantes de su célula, Primitivo Barreto y Modesto Rivera. También fueron expulsados del partido Jaime Galarza y José María Roura que fueron acusados de fraccionalistas: ultraizquierdista el primero y maoísta el segundo.</p>
<p>En realidad, para las dirigentas de la URME y especialmente para Nela, el conflicto estaba en que se negaban a que la organización de las mujeres fuera totalmente tutelada por el Comité Central del PCE. Además, Nela (y su célula también) mantenían diferencias de larga data con el Comité Central respecto a la relación del PCE con otras fuerzas políticas por considerar que estaba influenciado por el browderismo<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a>.</p>
<p>En lo internacional, la URME estableció relaciones formales con la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), la organización mundial comunista de mujeres creada en 1945 y que fue la mayor influencia del PCE hasta la década de los 70 en lo que tiene que ver con las mujeres comunistas, sus demandas y formas de organización. Esta afiliación fue una nueva fuente de conflicto con el PCE, que se consideraba el único interlocutor legítimo para la FDIM en el Ecuador.</p>
<p>Nela escribió sistemáticamente para <em>Nuestra Palabra</em>, publicación oficial de la URME, fundada en 1963, un hito de la prensa del movimiento de mujeres ecuatoriano que no solo publicaba sobre la situación de las mujeres, incluyendo asuntos como la doble discriminación de afroecuatorianas e indígenas, sino que debatía los temas más relevantes de la coyuntura nacional. El editorial de su primer número expresa la ideología de la organización:</p>
<p>NUESTRA PALABRA llega desde un silencio de siglos, desde la centenaria servidumbre, desde un dolor que nos pesa como parte de un pueblo sufrido, cuya carga aumenta cuando se es mujer. Tenemos que decir Nuestra Palabra para expresar un pensamiento: la liberación de la mujer tiene que ser obra de ella misma. Nuestra voz ha sido silenciada, desoída, vilipendiada. El sello de una sociedad injusta ha pesado como piedra sepulcral sobre el destino de la mujer ecuatoriana. Las supervivencias patriarcales y feudales, los prejuicios burgueses, el egoísmo de las clases dominantes, se extienden a todos los sectores, aun a aquellos que por su carácter revolucionario, deberían ser los primeros en limpiar las telarañas de sus mentes… (citado en Martínez y Costales, 2018).</p>
<p><em>Nuestra Palabra</em> dejó de publicarse luego de cuatro números, cuando el quinto fue parado en la imprenta tras un golpe de Estado. La Junta Militar que asumió comenzó a reprimir a todas las organizaciones de izquierda, pero especialmente a las comunistas, declarando oficialmente ilegales al comunismo y al PCE. La URME tuvo que pasar a la clandestinidad. Varias militantes tuvieron que esconderse o exiliarse. Nela se refugió con sus tres hijxs menores de edad en la casa de su madre, cerca de Cañar, su ciudad natal.</p>
<p>La URME se mantuvo activa hasta 1966 —el mismo año en que termina la dictadura—, por fuera de la tutela que el PCE pretendía ejercer a través de algunas de sus integrantes. Siguieron reuniéndose y repartiendo panfletos de resistencia en defensa de las personas privadas de libertad y perseguidas, contra el imperialismo estadounidense, reflejado claramente en las acciones de la Junta Militar, rechazando el bloqueo a Cuba y a favor de la soberanía, la paz y el desarme mundial. Colaboraron constantemente con otras organizaciones de mujeres como el Comité Femenino de Defensa de los Derechos Humanos, el Frente Nacional de Mujeres contra la Dictadura y la Comisión de Derechos Humanos.  No quedan claras las causas de la disolución de la organización.</p>
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<div id="attachment_58031" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-58031" class="wp-image-58031 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/F-180.jpg" alt="" width="950" height="627" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/F-180.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/F-180-300x198.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/F-180-768x507.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-58031" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #403b99;"><span style="color: #582e50;">Clase en una de las escuelas bilingües para indígenas, creadas por la Federación Ecuatoriana de Indios en Cayambe que Luisa Gómez de la Torre y Nela Martínez contribuyeron a formar.</span><br><span style="color: #582e50;">Créditos: Blomberg / Archivo Martínez-Meriguet</span> </span></small></p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Lucha contra las dictaduras y solidaridad con la Revolución sandinista</strong></span></h2>
<p>Siempre, pero con mayor énfasis durante los años 70, la casa de los Martínez Meriguet acogió a muchos refugiados políticos de las dictaduras que asolaron Latinoamérica. En 1983, Nela Martínez participó activamente en la conformación del Frente Continental de Mujeres por la Paz y contra la Intervención. Formó parte de la Coordinadora, como plataforma de denuncia, tanto en Ecuador como a nivel internacional, del plan intervencionista estadounidense. El Frente Continental de Mujeres nació bajo el signo de la solidaridad internacional latinoamericana: Cuba, bloqueada y victoriosa; Nicaragua, bajo la guerra impuesta por Reagan; Guatemala y El Salvador, en heroica lucha por los derechos de sus pueblos; Chile, bajo la cruel dictadura de Pinochet; Argentina, con su dictadura cívico-militar y sus treinta mil personas detenidas y desaparecidas.</p>
<p>Durante las reuniones internacionales se ratificaron cuatro puntos esenciales:</p>
<ol>
<li>La solidaridad que las mujeres construyen a diario.</li>
<li>El antiimperialismo fuerte y combativo.</li>
<li>La necesidad de autodeterminación.</li>
<li>La toma de conciencia de la condición de las mujeres, la profundización de su autoestima y la voluntad de luchar contra toda forma de discriminación.</li>
</ol>
<p>Durante los años 80, el Comité también convocó a las mujeres de América Latina para reconocer y honrar a Manuela Sáenz, quiteña, prócer de la independencia sudamericana, en su calidad de política y por su participación directa en las batallas por la independencia.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Solidaridad con Cuba</strong></span></h2>
<p>En 1977 fundó, junto con otros intelectuales, el Instituto Cultural José Martí. En 1979, tras la vuelta a la democracia, luego del último período de dictadura (1971-1979), Ecuador retoma las relaciones diplomáticas con Cuba. En ese momento, Nela devuelve al nuevo Embajador de Cuba la bandera de ese país que estaba en la antigua embajada y que le había sido entregada para su custodia por el embajador cubano cuando en 1962 el Ecuador, presionado por Estados Unidos, rompió relaciones diplomáticas con Cuba.</p>
<p>Nela apoyó la iniciativa liderada por Oswaldo Guayasamín, el pintor ecuatoriano más importante del siglo pasado, con estrechas relaciones con la Revolución Cubana y miembro destacado del Instituto Cultural Ecuatoriano-Cubano José Martí, de crear la Coordinadora Nacional Ecuatoriana de Amistad y Solidaridad con Cuba en 1992, entidad que presidió durante varios años.</p>
<p>También, en solidaridad con Nicaragua, Nela Martínez fundó la Casa de la Amistad Ecuatoriano-Nicaragüense y continuó con el trabajo del Tribunal Antiimperialista de Nuestra América.</p>
<p>Nela escribió toda su vida artículos y ensayos, pero también poesía y algunos cuentos. Sus textos fueron publicados a veces en los periódicos, pero sobre todo en publicaciones y revistas comunistas y de las diferentes organizaciones feministas y antifascistas en las cuales militó. Muchísimas veces —más de cien dice ella en una entrevista— publicó bajo seudónimos. Cada vez que una de las frecuentes dictaduras o gobiernos autoritarios del Ecuador descubría que era ella, una mujer comunista, quien escribía con un determinado seudónimo, se prohibía ese seudónimo y ella tenía que inventar uno nuevo.</p>
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<div id="attachment_57927" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-57927" class="wp-image-57927 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/07_F082-URME.jpg" alt="" width="950" height="632" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/07_F082-URME.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/07_F082-URME-300x200.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/07_F082-URME-768x511.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-57927" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">Mujeres de la Unión Revolucionaria de Mujeres del Ecuador (URME). Quito, 1963. </span><br><span style="color: #403b99;"><span style="color: #582e50;">Créditos: Utreras / Archivo Martínez-Meriguet </span></span></small></p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Oposición a la Base militar en Manta y al Plan Colombia</strong></span></h2>
<p>Nela se mantuvo activa hasta sus últimos días. En los años 90, Nela se <a href="https://www.voltairenet.org/article121639.html">opuso</a> a la participación del Ecuador en el Plan Colombia, una iniciativa estadounidense parte de lo que denominaron la “Guerra contra las drogas”, un paso más de sus constantes intentos de control geopolítico de Latinoamérica, en este caso a través de la penetración en las policías y ejércitos.</p>
<p>En el año 2000, como presidenta del Frente Continental de Mujeres, participó en una demanda para oponerse al establecimiento de una base militar estadounidense en el puerto de Manta. La base fue establecida, pero tuvo que ser desmantelada tras la aprobación en 2008 de una nueva Constitución que prohíbe las bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano. En mayo de 2003, al <a href="https://www.voltairenet.org/article121689.html">recibir</a> la condecoración Dra. Matilde Hidalgo de Prócel<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a> dijo:</p>
<p>La colonización regresa. Concretamente la tierra del luchador y presidente Eloy Alfaro es hoy norteamericana. Manta; base de barcos e implementos de guerra y en préstamo para la nueva arremetida yanqui. También Esmeraldas y toda su bahía y posiblemente Galápagos. Nosotros, los sobrevivientes, aprendimos –yo en una escuela de monjas– a amar las hazañas de Bolívar y sus ejércitos de patriotas ¿Cómo saldremos de esta colonización? ¿Cómo justificarnos ante nuestra cobardía?</p>
<p>En los años 80 una enfermedad la dejó casi paralizada, pero consiguió recuperarse merced a sus enormes esfuerzos y tras dos años de intensa rehabilitación. A pesar de su enfermedad, siguió trabajando duro en las décadas siguientes.</p>
<p>En 2004, Nela ya bastante enferma fue a La Habana a recibir tratamiento médico y murió allí en julio del mismo año. Sus cenizas reposan tanto en La Habana como en Quito. Recibió sendos homenajes en los dos países.</p>
<p>————</p>
<p>Este estudio estuvo a cargo de un equipo compuesto por Pilar Troya del Instituto Tricontinental de Investigación Social, la historiadora Valeria Coronel, y Daniela Schroder e Iván Orosa que fueron parte del grupo de investigación sobre Nela Martínez formado en el curso “Marxismo y liberación nacional”, dictado en 2020 por el Instituto Tricontinental de Investigación Social y la Asamblea Internacional de los Pueblos.</p>
<p>Esta es una publicación conjunta con el <a href="http://vocesdelamemoria.com/">Archivo Martínez-Meriguet</a>, institución a la que agradecemos por la enorme apertura y dedicada colaboración en la persona de Nela Meriguet Martínez.</p>
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<div id="attachment_57937" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-57937" class="wp-image-57937 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/03_RECORTE-FOTO-10-AGOSTO1993-ANA-NME.jpg" alt="" width="950" height="1203" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/03_RECORTE-FOTO-10-AGOSTO1993-ANA-NME.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/03_RECORTE-FOTO-10-AGOSTO1993-ANA-NME-237x300.jpg 237w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/03_RECORTE-FOTO-10-AGOSTO1993-ANA-NME-809x1024.jpg 809w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/03/03_RECORTE-FOTO-10-AGOSTO1993-ANA-NME-768x973.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-57937" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #403b99;"><span style="color: #582e50;">Mujeres de diversos movimientos políticos en la Plaza de la Independencia, Quito, en rechazo a la presencia de bases militares extranjeras en el Ecuador. Circa, 2000.</span><br><span style="color: #582e50;">Fuente: Archivo Martínez-Meriguet</span> </span></small></p>
<p></p></div>
<p><span style="color: #582e50;"> </span></p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Referencias bibliográficas</strong></span></h3>
<p>Fuentes primarias:</p>
<p>Archivo Martínez Mériguet (Quito, Ecuador)</p>
<p>Fondo Epistolario entre Nela Martínez Espinosa y Joaquín Gallegos Lara</p>
<p>Documento N-19300101, Carta de Nela Martínez a Joaquín Gallegos, 1 de enero de 1930.</p>
<p>Documento N-19320102, Carta de Nela Martínez a Joaquín Gallegos, 2 de enero de 1932.</p>
<p>Documento J-19301123, Carta de Joaquín Gallegos a Nela Martínez, 23 de noviembre de 1930.</p>
<p>Becker, Marc</p>
<p>“Comunistas, indigenistas e indígenas en la formación de la Federación Ecuatoriana de Indios y el Instituto Indigenista Ecuatoriano”. <em>Íconos, no 27</em>, Quito: FLACSO, 2006.</p>
<p>“Ecuador, izquierda y movimientos populares”, 1940s-present, en <em>International Encyclopedia of Revolution and Protest: 1500 to the Present</em>, ed. Immanuel Ness (Hoboken, Wiley-Blackwell), 2009.</p>
<p>“Construcciones de nacionalidades indígenas en el pensamiento marxista ecuatoriano”, en <em>Izquierdas, movimientos sociales y cultura política en América Latina</em>, ed. Lazar Jeifets, Víctor Jeifets y Miguel Ángel Urrego. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Universidad Estatal de San Petersburgo, 2016.</p>
<p>Cabrera Hanna, Santiago, <em>La Gloriosa, ¿Revolución que no fue?</em> Biblioteca de Historia, 46, Universidad Andina Simón Bolívar, 2016.</p>
<p>Coronel, Valeria</p>
<p>“La Fragua de la Voz: Cartas sobre Revolución, Subjetividad y Cultura Nacional-Popular”, en Alemán, Gabriela y Coronel, Valeria (eds.), <em>Vienen Ganas de Cambiar el Tiempo. Epistolario entre Nela Martínez Espinosa y Joaquín Gallegos Lara 1930 a 1938</em>. Instituto Metropolitano de Patrimonio y Archivo Martínez-Meriguet, 2012.</p>
<p>“La Revolución gloriosa: una relectura desde la estrategia de la hegemonía de la izquierda de entreguerras.” en <em>La Gloriosa: la revolución que no fue</em>. Corporación Editora Nacional y Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, 2016</p>
<p>“Izquierdas, sindicatos y militares en el bloque democrático del Ecuador de entreguerras (1925-1945)”, en Camarero, Hernán y Mangiantini, Martín, eds. <em>El </em><em>movimiento obrero y las izquierdas en América Latina. Experiencias de lucha, inserción y organización</em>, Volumen I. Contracorriente, 2018.</p>
<p>“The Ecuadorian Left during Global Crisis: Republican Democracy, Class Struggle and State Formation (1919-1946)”. En: <em>Words of Power, the Power of Words. The Twentieth-Century Communist Discourse in International Perspective</em>. EUT Edizioni, Università di Trieste, 2020.</p>
<p><em>El Estado Indoamericano: reforma, democracia y socialismo en el Ecuador de entreguerras</em>. en prensa, FLACSO, Colección Atrio, 2022.</p>
<p>Ibarra, Hernán. <em>El pensamiento de la izquierda comunista (1928-1961)</em>. Quito, Ministerio de Coordinación de la Política y Gobiernos Autónomos Descentralizados, 2013.</p>
<p>Laurini, Tania. “Ser mujer y rebelde nunca fue fácil”. 9 de marzo de 1992. Disponible en: <a href="https://hoy.tawsa.com/noticias-ecuador/nacer-en-1912-ser-mujer-y-ser-rebelde-nunca-fue-facil-61358.html">https://hoy.tawsa.com/noticias-ecuador/nacer-en-1912-ser-mujer-y-ser-rebelde-nunca-fue-facil-61358.html</a></p>
<p>Löwy, Michael. “Introducción. Puntos de referencia para una historia del marxismo en América Latina”, en <em>El marxismo en América Latina</em>. Santiago, LOM, 2007.</p>
<p>Martínez Espinosa, Nela</p>
<p>“Prólogo”. En Ycaza, Patricio, Historia del movimiento obrero ecuatoriano. Segunda parte. Centro de Investigación de los Movimientos Sociales del Ecuador (CEDIME) – Centro de Investigaciones CIUDAD, 1991.</p>
<p>“Discurso de entrega de la concesión del Premio Manuela Espejo”. 8 de marzo de 2001. Disponible en: <a href="https://www.voltairenet.org/article121639.html">https://www.voltairenet.org/article121639.html</a></p>
<p>“Carta de Nela Martínez a sus camaradas comunistas”, 23 de mayo de 2001. Disponible en: <a href="https://www.voltairenet.org/article121691.html">https://www.voltairenet.org/article121691.html</a></p>
<p>“Manifiesto del Comité Ecuatoriano por la Paz y la Soberanía”. 4 de julio de 2001. Disponible en: <a href="https://www.voltairenet.org/article121693.html">https://www.voltairenet.org/article121693.html</a>,</p>
<p>“Carta a Fidel Castro”. 21 de mayo de 2003. Disponible en: <a href="https://www.voltairenet.org/article121688.html">https://www.voltairenet.org/article121688.html</a></p>
<p>“Discurso de entrega de la concesión del Premio Dra. Matilde Hidalgo de Prócel”. 27 de mayo de 2003. Disponible en: <a href="https://www.voltairenet.org/article121689.html">https://www.voltairenet.org/article121689.html</a></p>
<p><em>Insumisas. Textos sobre las mujeres.</em> Quito: Ministerio Coordinador de Patrimonio, 2012.</p>
<p>Martínez, Nela y Ximena Costales. <em>Yo siempre he sido Nela Martínez Espinosa. Una autobiografía hablada</em>. UNAE, 2018.</p>
<p>Meriguet Cousségal, Raymond. <em>Antinazismo en el Ecuador. Años 1941-1944.</em> Quito, edición del autor, 1988.</p>
<p>Meriguet Calle<em>, </em>Pablo Raymond. “Antifascismo en el Ecuador (1941-1944): Historia del Movimiento Popular Antitotalitario del Ecuador y del Movimiento Antifascista del Ecuador”. Disertación para la obtención de la Licenciatura en Historia, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, 2013.</p>
<p>Mora, Galo. <em>Revolucionarias del siglo XX</em>. Quito: Ministerio del Trabajo, 2015.</p>
<p>Muñoz Vicuña, Elías “Temas obreros” en <em>Biblioteca de autores ecuatorianos, 62</em>. Departamento de Publicaciones de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Guayaquil, 1986.</p>
<p>Prashad, Vijay. “Belgrado, la Conferencia del Movimiento de los No Alineados de 1961” y “La Habana, la Conferencia Tricontinental de 1966”, en <em>The Darker Nations, A People’s History of the Third World</em>. The New Press, 2007.</p>
<p>RomoLeroux , Ketty. “Nela Martinez Espinosa, revolucionaria ejemplar”. 18 de febrero de 2016. Disponible en:  <a href="https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/15/nela-martinez-espinosa-revolucionaria-ejemplar">https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/15/nela-martinez-espinosa-revolucionaria-ejemplar</a></p>
<p>Rodas, Germán. <em>La izquierda ecuatoriana en el siglo XX</em>. Editorial Abya Yala, 2000.</p>
<p>Salazar, Tatiana</p>
<p>“La experiencia militante de la Unión Revolucionaria de Mujeres del Ecuador (URME), 1962-1966”. Tesis para la obtención de la Maestría en Historia. Universidad Andina Simón Bolívar. Sede Ecuador, 2017.</p>
<p>“La militancia política femenina en la izquierda marxista ecuatoriana de la década de los sesenta: La URME y el PCE”. <em>Procesos</em>, No 46, 2017.</p>
<p>“Una lectura a la versátil militancia de la Alianza Femenina Ecuatoriana, 1938- 1950”. <em>Trashumante</em>, no 8, 2018.</p>
<p>“Ecuatorianas comunistas entre las décadas de los 60 y 70: estrategias locales para intereses internacionales”, <em>Crisol, N<sup>o</sup> 20: Las mujeres en los Andes (siglos XIX-XXI): entre la participación y la disputa. </em>Centre de Recherches Ibériques et Ibéro-américaines de l’Université Paris Nanterre, 2022.</p>
<p>Ycaza, Patricio. <em>Historia del movimiento obrero ecuatoriano. Segunda parte</em>. Centro de Investigación de los Movimientos Sociales del Ecuador (CEDIME) – Centro de Investigaciones CIUDAD, 1991.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Notas al pie</strong></span></h3>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Ala izquierda del Partido Liberal que junto con algunas organizaciones sociales de base abogaba por la lucha armada y anteponer siempre la voluntad popular.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Cargadores en kichwa, referido a los indígenas que transportaban todo tipo de mercadería a hombros.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Elección de una parte de los diputados del Congreso de modo que representaban específicamente a sectores de la sociedad como profesores, estudiantes, científicos, industriales, comerciantes, pero también trabajadores, campesinos e indígenas.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>[4]</sup></a> El browderismo fue una corriente ideológica marxista de corta duración que sostenía la necesidad de que los partidos comunistas hicieran alianzas y crearan frentes interclasistas con gobiernos y sectores de centro y derecha en nombre de enfrentar la amenaza del fascismo. Su nombre deriva del secretario general (1930- 1945) y presidente (1932 – 1945) del Partido Comunista de Estados Unidos, Earl Browder y tuvo influencia sobre todo en Latinoamérica. Nela Martínez escribió posteriormente un artículo al respecto: “Pedro Saad y el browderismo”, en Mañana, Época III, No. 225, 11 de enero de 1968, p. 16. (citado en Ycaza, 1991).</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>[5]</sup></a> Alocución al recibir este reconocimiento, otorgado por el Congreso Nacional (hoy Asamblea Nacional) del Ecuador, que lleva el nombre de la primera mujer que votó en el Ecuador (1924), que además de ser pionera en la lucha por el voto femenino en el país, conseguido en 1929, fue la primera médica y la primera mujer candidata (y electa) concejala.</p>
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		<title>Kanak Mukherjee</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/estudios-feminismos-2-kanak-mukherjee/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tech Tricontinental]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Mar 2021 07:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[All India Students’ Federation]]></category>
		<category><![CDATA[All India Women’s Conference]]></category>
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					<description><![CDATA[Nela Martínez Espinosa (1912-2004), militante popular ecuatoriana, fue una figura central en las luchas de la clase trabajadora y de las mujeres en Ecuador en el siglo XX.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #582e50;">Kanak Mukherjee (1921-2005)</span></h3>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #582e50;">Mujeres de lucha, mujeres en lucha</span></h3>
<div id="attachment_37433" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-37433" class="wp-image-37433 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/anti-communal-cover-image-4.jpg" alt="" width="791" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/anti-communal-cover-image-4.jpg 791w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/anti-communal-cover-image-4-250x300.jpg 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/anti-communal-cover-image-4-768x922.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px"><p id="caption-attachment-37433" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;"><i>Mujeres y laicismo</i>, un libro de la vicepresidenta de la AIDWA en el estado de Tamil Nadu, Mythili Sivaraman. Tanto el texto como la ilustración abordan la importancia del laicismo para los derechos de la mujer.</span></small></p></div>
<p> </p>
<p>El siglo XX estuvo marcado por las luchas de liberación nacional que surgieron en África y Asia, así como en América Latina, donde las estructuras neocoloniales habían subordinado a países formalmente independientes. Los logros de la Revolución Rusa de 1917 inspiraron al campesinado y a la clase trabajadora en todo el Sur Global. La lucha por la igualdad y la liberación bajo el liderazgo de la clase trabajadora continúan en las luchas antiimperialistas de nuestro tiempo. Las mujeres, en una infinidad de maneras, han dado y continúan dando forma a estas luchas.</p>
<p>En la serie <em>Mujeres de lucha, mujeres en lucha</em> del Instituto Tricontinental de Investigación Social presentamos las historias de lucha de mujeres que contribuyeron no solo al ámbito más amplio de la política, sino que también fueron pioneras en la creación de organizaciones de mujeres, abriendo caminos de resistencia y lucha feministas a lo largo del siglo XX.</p>
<p>La praxis, como conocimiento de la teoría y de los métodos organizativos de lucha a medida que cambian y responden a la historia, da sostén a las luchas en marcha para enfrentar la opresión. Como militantes, estudiamos los diversos métodos organizativos de estas mujeres no solo para entender mejor sus contribuciones políticas, sino también para inspirarnos mientras construimos en la actualidad las organizaciones necesarias para nuestra lucha contra la opresión y la explotación.</p>
<p>En este segundo estudio analizamos la vida y el legado de Kanak Mukherjee, una luchadora del pueblo y las causas populares que nació en 1921 en India, en un estado de Bengala aún no dividido. Su rica trayectoria de activismo nos enseña sobre la historia de las mujeres en las luchas locales, nacionales e internacionales que vincularon los derechos de las mujeres con las luchas anticapitalistas y antiimperialistas a lo largo del siglo XX. En palabras de la propia Mukherjee: “No podemos mirar la cuestión de los derechos de las mujeres aisladamente. Las raíces de la subordinación y la discriminación contra ellas se encuentran en la explotación de clase”.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong><span style="color: #582e50;">Un compromiso de por vida con la militancia </span></strong></h2>
<p><span style="color: #000000;">Kanak Mukherjee nació como Kanak Dasgupta en 1921 en Benda, una pequeña localidad del distrito de Jessoree en el este de Bengala, India (ahora parte de Bangladesh), en el seno de una familia nacionalista educada. Ingresó en el Movimiento de Liberación a los diez años, cuando se unió junto con su familia a la protesta Salt Satyagraha. Durante todo el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en India vibraban movimientos de reforma social en los que los debates sobre género y los derechos de las mujeres ocuparon un lugar central. La provincia de Bengala fue uno de los epicentros de tales actividades. Es evidente que esto marcó profundamente la joven mente de Kanak, ya que se conmovió profundamente y simpatizó con muchas de sus parientes cercanas que enviudaron a muy temprana edad. En su autobiografía, recuerda la agonía de una de sus primas que se vio obligada a vivir como reclusa (Sarkar, 16-18). Este fue tal vez el primer encuentro consciente de Kanak con el patriarcado que opera bajo el ropaje de la tradición y la religión.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Kanak también participó en los movimientos anticoloniales más clandestinos, que buscaron oponerse directamente a la ocupación británica de la India. Su hermano y su primo, ambos miembros de una organización revolucionaria armada, escondían armamento en su casa. De niña, Kanak a veces vigilaba por si venían las autoridades mientras tenían reuniones. En este período las mujeres pasaron de respaldar actividades de sabotaje anticolonial a convertirse en miembros clave en diversas formas de acción directa militante, desde transportar armas hasta distribuir panfletos, escribir artículos y participar activamente en la organización. Hubo muchos grupos armados clandestinos como Yugantar y Anushilan Samiti, activos en Bengala en el primer cuarto del siglo XX. Sus integrantes procedían principalmente de las filas de la juventud urbana, educada y desempleada —incluidas jóvenes solteras—, y llevaban a cabo mayormente asesinatos aislados de funcionarios coloniales británicos. Al darse cuenta gradualmente tanto de las limitaciones de este tipo de actividades para luchar eficazmente contra el colonialismo como de la necesidad de acciones de masas más amplias, muchos de lxs integrantes de estos grupos se unieron al incipiente movimiento comunista de la India en las décadas siguientes a su formación en 1920.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Cuando Kanak estaba en secundaria se unió a círculos de estudio comunistas clandestinos para leer y discutir los textos marxistas fundamentales. En una entrevista realizada en 2001, reflexiona sobre la lucha para conseguir su formación política:</span></p>
<p style="padding-left: 40px;">Hubo un período del Partido clandestino: <em>ki kosto amader korte hoyechhe ma</em> [qué dolores tuvimos que pasar, madre]. Hoy en día puedes conseguir todo tipo de literatura política, en inglés y en bengalí, en grandes cantidades, tantos periódicos, tantas reuniones, tantos discursos públicos, se tienen tantas oportunidades para aumentar la consciencia política. A nosotrxs nos dieron un <em>Manifiesto Comunista</em>, que había que tener escondido… que estaba en inglés y yo estaba en octavo o noveno grado… En la noche profunda, cuando los demás dormían, yo leía el <em>Manifiesto</em> a la luz de una lámpara, y con un diccionario al lado (Entrevista con Nag, citada en Marik, 2013).</p>
<p>En 1937, Mukherjee entró al Bethune College en Calcuta (hoy Kolkata), que formaba parte de la Universidad de Calcuta. Como muchas de las lideresas comunistas de este período, comenzó a trabajar en organizaciones comunistas de masas, como la Federación de Estudiantes de toda la India (AISF por su sigla en inglés). Ese fue el camino para Renu Chakravartti y Kanak Mukherjee. En 1938, a los 17 años, Mukherjee se unió al Partido Comunista de la India (PCI) convirtiéndose en una de las primeras integrantes mujeres en Bengala. Renu Chakravartti, otra de las primeras integrantes del PCI que era solo cuatro años mayor que ella, relata su impresión de Mukherjee en esa época como una “chica diminuta, delgada y llena de vida” (Chakravartti, 1980). Ella también era la única mujer en el consejo ejecutivo de la Federación Provincial de Estudiantes de Bengala. Aparte del movimiento de la clase trabajadora, las organizaciones de masas de mujeres y estudiantes de izquierda fueron las dos fuerzas políticas más importantes que contribuyeron a la lucha anticolonial y antiimperialista.</p>
<p>Mujeres comunistas como Latika Sen, Manikuntala Sen y Kalpana Dutta Joshi serían quienes posteriormente asumirían el liderazgo en la construcción del movimiento de masas femenino. Aunque la participación de las mujeres en la vida pública aumentó en los siglos XIX y XX, participar en política y ser militantes a tiempo completo no era fácil para las mujeres, ni era bien aceptado por los miembros de sus familias. Shyamoli Gupta, secretaria estadual de la Asociación de Mujeres Democráticas de Bengala Occidental y editora de <em>Eksathe</em>, un periódico iniciado por Mukherjee, dijo que esto era especialmente complejo en la vida de Mukherjee. A pesar de la falta de apoyo familiar, ella continuó su militancia política por pura convicción y por su compromiso indomable con la política revolucionaria de la clase trabajadora (Sarkar: 50).</p>
<p>Los movimientos comunistas y de masas que simpatizaban con la causa de la clase trabajadora y el campesinado experimentaron un crecimiento sustancial durante las décadas de 1920 y 1930. Calcuta, una de las principales metrópolis coloniales del Imperio Británico, recibió un enorme flujo de inmigrantes de todo el país. Personas de orígenes étnicos, lingüísticos y culturales diversos llegaron a la ciudad en búsqueda de trabajo, educación superior y actividades políticas e intelectuales. Durante dos décadas, la ciudad fue testigo de lo que se ha denominado una “ola de huelgas”, por la fuerte resistencia sindical y militante de la clase trabajadora, especialmente después de la Primera Guerra Mundial. El aumento de los precios de los bienes de primera necesidad, el desempleo masivo, las malas condiciones de vida de los no propietarios, el racismo rampante y la alienación social dieron a estas huelgas una dimensión más amplia (Chattopadhyay, 2012: 50-98). Mukherjee llegó a esta vibrante ciudad no solo en busca de educación superior, sino también para formar parte de la lucha anticolonial de la clase trabajadora. A la vez que continuaba su trabajo de organizar estudiantes en Bengala, Kanak fue voluntaria en la campaña de alfabetización emprendida por los líderes sindicales en Kashipur, uno de los bolsones industriales donde vivían lxs trabajadorxs inmigrantes. Se matriculó en un curso de hindi a tiempo parcial y continuó estudiando el idioma de manera independiente para enseñar a los trabajadorxs inmigrantes a leer y escribir en su propia lengua.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<div id="attachment_37444" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-37444" class="size-full wp-image-37444 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/anti-sati-pamplet-cover-5.jpg" alt="" width="791" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/anti-sati-pamplet-cover-5.jpg 791w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/anti-sati-pamplet-cover-5-250x300.jpg 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/anti-sati-pamplet-cover-5-768x922.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px"><p id="caption-attachment-37444" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">Portada de un panfleto de la Asociación Democrática de Mujeres de toda la India en el estado de Tamil Nadu, de finales de la década de 1980. La organización lleva mucho tiempo luchando contra los asesinatos por dote mediante quema, que a menudo se atribuyen falsamente a las explosiones de estufas de queroseno. El texto dice: “Nos consume el fuego, ¡que el volcán entre en erupción!”.</span></small></p></div>
<p>Vivir en Calcuta no era fácil para lxs militantes de partidos políticos, especialmente para lxs comunistas. Buena parte del trabajo del Partido Comunista era clandestino. Los propietarios no les permitían alquilar si sabían de su afiliación al partido. Muchxs trabajadorxs comunistas vivían en casas de simpatizantes del partido. Con los gobernantes coloniales persiguiéndolos constantemente, su estadía nunca estuvo exenta de incidentes y debían mudarse frecuentemente. Este acoso se extendía a quienes daban refugio a lxs comunistas. Como resultado, se desarrollaron comunas para proporcionar condiciones de vida estables a los cuadros del partido (Sengupta, 1957).</p>
<p>Como muchos comunistas en esa época, tras llegar a Calcuta, Kanak vivió en casas de trabajadorxs activos del partido. Después se mudó a una comuna en el centro de la ciudad, donde conocería a Muzaffar Ahmad (‘Kakababu’), una de lxs líderes fundamentales del movimiento comunista en India. Kakababu se ocupaba de lxs jóvenes que entraban al partido, y su calidez atraía fácilmente a todxs a su alrededor. Muy pronto surgió una relación de afectuosa camaradería entre Kakababu y Kanak.</p>
<p>A Kanak se le rompió el corazón cuando tuvo que aceptar un empleo como maestra de escuela para sustentar a su familia, pensando que ponía en riesgo su compromiso político por no poder dedicar tanto tiempo al trabajo militante. Rompió a llorar delante de Kakababu, quien la consoló diciéndole que no se estaba retirando de la militancia política por sus dificultades económicas y responsabilidades familiares. No debía sentirse mal por ello, le dijo Kakababu, para un comunista la situación nunca es lo uno o lo otro. Esta relación de cariño, cuidado y respeto mutuo entre Kakababu y Kanak continuó hasta su muerte (Sarkar, 2014).</p>
<p>Kanak vivía en una comuna comunista con su esposo, Saroj Mukherjee —un militante comunista al que conoció en 1939, cuando ambos estaban en la clandestinidad—, otro matrimonio —cada uno de los cuales tenía su propia habitación— y cuatro o cinco mujeres y hombres solteros que vivían en las otras dos habitaciones, separadas por sexo. Mukherjee escribió acerca del rol positivo de las comunas en su autobiografía <em>Mone Mone</em> [En la memoria]: “El ambiente de nuestra vida en conjunta en la comuna era bastante cálido… Los casados no nos sentíamos incómodos por vivir con otros mientras llevábamos una vida conyugal” (Marik, 2013: 93). Los recuerdos de Mukherjee van contra las narrativas dominantes que especulan que estos hogares no convencionales estaban llenos de celos mezquinos e infidelidades.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>El movimiento de mujeres en la India</strong> </span></h2>
<p>La agotadora pero persistente pregunta de si los grupos de mujeres comunistas y de izquierda son parte del movimiento feminista más amplio debe ser resuelta por fin. Las mujeres de los movimientos comunistas han tenido por mucho tiempo demandas explícitas por la igualdad de las mujeres en lo económico, lo político y lo social. Han buscado un liderazgo de y para las mujeres. Las mujeres de izquierda han empujado a todos los movimientos progresistas a apoyar los derechos de las mujeres, desde movimientos campesinos hasta movimientos <em>dalit</em> (la casta más oprimida) y movimientos <em>adivasi</em> (indígenas). Han construido fuertes vínculos entre estos movimientos y las campañas feministas de coalición por la igualdad derechos de las mujeres, los derechos de propiedad y el derecho al divorcio. En el caso de India, durante este período esta solidaridad se movió en ambas direcciones: las militantes comunistas cambiaron tanto los términos de los métodos de organización y liderazgo comunistas, como el sesgo de clase y casta de los movimientos de mujeres indias contra campesinas, trabajadoras y mujeres de comunidades <em>adivasi</em> y <em>dalit</em>. Si el campesinado y la clase trabajadora iban a apoyar los derechos de las mujeres, el movimiento de mujeres tenía que ampliar sus demandas para incluir todas las necesidades de las mujeres, no solo de las de elite o clase media.</p>
<p>En 1927 el Partido Congreso formó una organización de mujeres: la Conferencia de Mujeres de toda India (AIWC por su sigla en inglés). Sin embargo, la AIWC no organizó a las mujeres de comunidades marginadas para que se unieran a su movimiento y lucharan por sus derechos para dar forma a sus demandas. Las integrantes de la AIWC pertenecían principalmente a familias principescas aliadas de los británicos y familias <em>zamindari</em> [grandes terratenientes]. Muchas destacadas lideresas comunistas como Manikuntala Sen, Phulrenu Guha y Renu Chakravartti fueron inicialmente parte de AIWC. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que las mujeres de los sectores marginados —las que pertenecían al campesinado y los rangos inferiores de la sociedad— no tenían membresía o representación en la organización, ni sus intereses de clase estaban reflejados en sus reivindicaciones. Ante todo, no hubo ningún intento por alterar radicalmente la estructura patriarcal fundamental de la sociedad.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Organizando a las jóvenes y a las estudiantes </strong> </span></h2>
<p>A finales de la década de 1930, las chicas en primeros años de secundaria y las jóvenes que iban a la universidad jugaron un rol fundamental en el movimiento independentista indio. Renu Chakravartti recuerda las razones que impulsaron a Mukherjee a crear la <em>Chhatri Sangh</em> o Asociación de Estudiantes Mujeres (GSA por su sigla en inglés), una filial de la Federación de Estudiantes de Toda India (AISF por su sigla en inglés).</p>
<p style="padding-left: 40px;">Cuando en 1938 las protestas por la liberación de los prisioneros de Andaman alcanzaron su pico, las estudiantes participaron en grandes números en las enormes reuniones y manifestaciones estudiantiles que se organizaron en todo el país. Fue en este punto que se sintió la necesidad de organizar a las estudiantes. Ellas no habían acudido en grandes cantidades a una organización como la AISF, donde la membresía era permanentemente masculina. Los tabúes sociales seguían siendo fuertes (Chakravartti 1980: 9).</p>
<p>La GSA pretendía contrarrestar la desaprobación social que generaba el hecho de que mujeres jóvenes trabajen con hombres jóvenes en la misma organización, y hacer posible que las jóvenes no solo participaran de las protestas masivas, sino que desempeñaran un papel activo en la construcción del movimiento. Intentaron usar una forma de organización separada por género para romper el tabú de la mezcla de hombres y mujeres en igualdad de condiciones. Con este fin, la GSA desarrolló las habilidades de liderazgo de las jóvenes para hablar en público, organizar reuniones abiertas y navegar las estrategias y tácticas de la política anticolonial radical. También desarrollaron diferentes métodos organizativos y campañas, y asumieron el liderazgo en proyectos para organizar mujeres de las regiones principalmente indígenas de Bengala, incluidas las campesinas. La entrada de estas jóvenes en política nacionalista en la cúspide de la Segunda Guerra Mundial tuvo efectos que impulsaron uno de los movimientos antiimperialistas más radicales del país.</p>
<div id="attachment_37466" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-37466" class="size-full wp-image-37466 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/photos-pamphlet-7.jpg" alt="" width="791" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/photos-pamphlet-7.jpg 791w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/photos-pamphlet-7-250x300.jpg 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/photos-pamphlet-7-768x922.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px"><p id="caption-attachment-37466" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">Este informe, “The Brutal Killing of Manjolai Tea Garden Workers” [El brutal asesinato de las trabajadoras de la plantación de te Manojali]  fue publicado por AIDWA en Tamil Nadu a raíz de la demanda de las trabajadoras por mejores salarios y alojamientos, así como permisos de maternidad, y del posterior asesinato de diecisiete trabajadoras en 1999 a manos de la policía. </span></small></p></div>
<p>En enero de 1940, Mukherjee y otras lideresas organizaron la primera conferencia nacional de la GSA en Lucknow, Uttar Pradesh. La conferencia se enfocó en demandas por derechos de divorcio equitativos, abolición de la poligamia y educación gratuita para las niñas (Bhattacharya 1998: 29). En la conferencia, Mukherjee habló a favor del proyecto de ley del Código Hindú que garantizaría los derechos de las mujeres en las leyes referidas a las personas. La invitada de honor fue Sarojini Naidu, una lideresa nacionalista feminista del movimiento independentista. “Únánse a las jóvenes estudiantes”, dijo, “y aporten sangre fresca a la corriente principal de batalla por la libertad” (Chakravartti 1980: 10). Después de la conferencia en Lucknow, las líderes estudiantiles hicieron una gira por todo el país para expandir la GSA, desde Madrás (hoy Chennai), hasta Bombay (hoy Mumbai) y Punjab. Un gran número de mujeres jóvenes participaron en las conferencias regionales y nacionales de la GSA, atrayendo la atención y la ira del gobierno imperialista británico en vísperas de su entrada en la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>La guerra de los imperialistas</strong></span></h2>
<p>Las autoridades británicas arrestaron reiteradamente a Mukherjee entre 1939 y 1942 por oponerse a lo que lxs comunistas indixs sostenían que era una guerra entre imperialistas. En 1940 fue arrestada con su hermana y su sobrina. Aunque fue liberada por falta de evidencia después de siete días en prisión, la policía colonial emitió una orden especial contra ella cuando la soltó que la obligaba a dejar Calcuta en 24 horas y abstenerse de visitar las áreas industriales de la ciudad y el adyacente distrito de Howrah. Se mudó a Jamshedpur, donde continuó con su militancia, fue detenida de nuevo, y se le prohibió nuevamente permanecer en esa ciudad. En Barisal, su siguiente residencia, también fue arrestada y se le prohibió la entrada. En ese momento, como trabajadora a tiempo completo del PCI, pasó a la clandestinidad, moviéndose de casa en casa por seguridad.</p>
<p>En julio de 1942, el Estado colonial británico levantó la prohibición contra el PCI que había durado nueve años, de 1934 a 1942. En octubre de 1942, Mukherjee volvió a Calcuta para reanudar su trabajo político, cambiando el enfoque de su militancia hacia la organización política de las mujeres. En este contexto, continuó agitando contra el imperialismo británico y el fascismo.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>La hambruna de Bengala y <em>Mahila Atma Raksha Samiti</em></strong></span></h2>
<p>La década de 1940 fue quizás el periodo más agitado y turbulento de la India antes de la independencia, especialmente en Bengala. La gran hambruna de Bengala de 1943 (conocida como <em>tettalisher mannantor</em> en bengalí), los horrorosos disturbios comunalistas<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> de 1946 y la partición de Bengala según fronteras religiosas súbitamente sacaron a la luz las tendencias crueles y odiosas de la psique humana.</p>
<p>La hambruna de Bengala de 1943 produjo pobreza a gran escala y masivas muertes por hambre en el campo. Las epidemias que la acompañaron —como cólera, malaria y viruela—acabaron con una gran parte de la población rural. Una aguda falta de trabajo en el sector agrícola de Bengala forzó a los hombres a emigrar a lugares lejanos para buscar su sustento. Las mujeres y niñxs que sobrevivieron se volvieron vulnerables de muchas formas, incluido el tráfico desenfrenado de personas, ya que la hambruna desató una masiva oleada de violencia de género y agresiones sexuales contra las mujeres.</p>
<p>En este contexto se formó, el 13 de abril de 1942, el <em>Mahila Atma Raksha Samit</em>i [Comité de Autodefensa de las Mujeres o MARS], durante una convención antifascista organizada por mujeres en Calcuta. Mukherjee fue una de las fundadoras de MARS y formó parte del comité organizador. Durante este periodo escribió numerosos y contundentes artículos periodísticos sobre los efectos de la hambruna en las mujeres pobres de las zonas rurales.</p>
<p>MARS llenó el vacío dejado por un Estado colonial indiferente y abordó directamente los efectos devastadores de la hambruna, llevando a cabo trabajo de socorro a gran escala. Durante la hambruna de 1942-43 y a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, el ejército británico priorizó la asignación de alimentos para sus tropas antes que para la gente común y corriente, una decisión precipitada por el cese de las importaciones de arroz de Birmania, ocupada por Japón. MARS se organizó contra los distribuidores que estaban acaparando grano para obtener mayores beneficios.</p>
<p>El rol de MARS durante la hambruna de Bengala catapultó a la organización a la primera línea del movimiento independentista. En este período las personas hambrientas llenaron las calles de Calcuta y las zonas circundantes en busca de comida. Las integrantes de MARS decidieron trabajar junto a las mujeres en los barrios marginales urbanos y rurales, así como con la clase media. A menudo, las integrantes de MARS se colocaban al lado de la cola de distribución de alimentos para asegurarse de que las jóvenes no fueran manoseadas o secuestradas mientras esperaban en la fila. Estos sectores más vulnerables de mujeres se convirtieron en el núcleo de MARS y más tarde desempeñarían un papel clave en la expansión y el fortalecimiento del movimiento de mujeres en la India. La lucha por los derechos y la dignidad, así como por acabar con las agresiones sexuales, sigue siendo uno de los asuntos más centrales en la sociedad india actual.</p>
<p>Mukherjee presenció de primera mano los impactos de la hambruna y examinó la lucha y la desesperación de las mujeres en ese tiempo. Una vez vio a una madre vender a su hija de siete años por una pequeña cantidad de grano, que recibió dos meses después de venderla. En otro caso, vio como una joven entraba en los cuarteles de soldados estadounidenses después de recibir una magra ración de alimentos en el centro de distribución (Sarkar, 2014). En esta época de gran sufrimiento muchas mujeres debieron recurrir al trabajo sexual para sobrevivir, y en general la explotación de las mujeres se intensificó. Los soldados, así como los terratenientes y otros hombres, canalizaron brutalmente la desesperación de la población agrediendo sexualmente a mujeres. Como periodista y activista, Mukherjee contribuyó a desarrollar la consciencia sobre estas violaciones, así como sobre la falta de oportunidades laborales para las mujeres pobres más allá del trabajo sexual.</p>
<p>Mukherjee era parte fundamental de la campaña de coalición para unir la organización rural y urbana de mujeres comunistas y nacionalistas en un esfuerzo unificado para luchar contra el hambre y el tráfico sexual de niñas y mujeres desposeídas. Como integrante del comité organizador de MARS, viajó por toda Bengala rural para organizar a las mujeres en la lucha por sus necesidades básicas y contra el colonialismo y el imperialismo. Se trasladó al sector de las plantaciones de té del norte de Bengala y a Dooars, en el distrito de Rangur, actualmente en Bangladesh, que estaban en una profunda pobreza y angustia por la masiva explotación colonial.</p>
<div id="attachment_37420" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-37420" class="size-full wp-image-37420 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol2-2.jpg" alt="" width="791" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol2-2.jpg 791w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol2-2-250x300.jpg 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol2-2-768x922.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px"><p id="caption-attachment-37420" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">La revista trimestral en inglés de la AIDWA, <i>Women’s Equality</i> [Igualdad de las Mujeres], vol. 1, nº 2 (julio-septiembre de 1988).</span></small></p></div>
<p>En una entrevista, Mukherjee describió la devastación causada por la hambruna, así como la respuesta de MARS:</p>
<p style="padding-left: 40px;">En octubre de 1943, la hambruna causada por el hombre comenzó en Bengala. Las integrantes de MARS se lanzaron al trabajo de socorro y rehabilitación. La experiencia de aquellos días fue desgarradora; vimos mujeres con niñxs muriendo en las calles de Calcuta. Los <em>touts</em> (traficantes) traían a la ciudad a mujeres aldeanas hambrientas y las vendían como prostitutas. La palabra ‘<em>Kalobajar’</em> [mercado negro] se introdujo por primera vez en nuestro vocabulario. La violación de mujeres aldeanas por soldados estadounidenses y europeos tampoco era desconocida. Así, aunque apoyábamos la guerra contra el fascismo a nivel internacional, nuestra rabia y odio contra el imperialismo británico que creaba la hambruna y causaba un sufrimiento interminable a nuestro pueblo seguían siendo tan fuertes como siempre. En este período e inmediatamente después, concentramos nuestra atención en establecer centros de rehabilitación en los distritos para mujeres víctimas de hambruna o disturbios comunalistas. MARS tuvo un papel central en la rehabilitación social (Bhattacharya, 1998).</p>
<p>MARS combinó el internacionalismo y el nacionalismo anticolonial con campañas locales, como en una de sus primeras campañas, que hizo pública la violación de mujeres bengalíes por parte de soldados aliados que estaban en Bengala. Estas campañas supusieron un llamado radical a la acción, que promovía que las mujeres defendieran la nación contra los ataques militares y contra el colonialismo, y que lucharan por su autodefensa contra la violencia sexual que acompañaba a la ocupación militar y colonial.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>La partición y los disturbios comunalistas</strong></span></h2>
<p>En 1946, el sufrimiento de las mujeres salió de nuevo a la superficie durante los disturbios comunalistas. La violencia a gran escala en todo el estado fue espoleada por la partición británica de Bengala, que fue dividida en gran medida por líneas religiosas. Solo en Calcuta, se estima que murieron casi 4.000 personas en el transcurso de tres días. Las agresiones sexuales generalizadas contra las mujeres durante los disturbios tomaron un cariz horrible en la Bengala rural, especialmente en la zona de Noakhali. Incluso con su limitada fuerza, el Partido Comunista estuvo al frente de la campaña contra cualquier tipo de división comunal, instando a la paz. Gracias a la campaña de lxs comunistas, algunos sindicatos, como el de ferroviarios y el de tranviarios, mostraron una notable solidaridad obrera y se enfrentaron físicamente a los alborotadores en algunas zonas de Calcuta.</p>
<p>Tanto durante los disturbios como durante la hambruna, MARS desempeñó un papel importante al hacer campaña contra la polarización comunal entre las mujeres rurales. Se formó un comité conjunto de ayuda, como se hizo durante la hambruna. Las voluntarias de MARS fueron enviadas a las zonas rurales de Bengala junto con la AIWC, viajando a pie de un pueblo a otro y distribuyendo leche y otros suministros básicos a pueblos como Chandpur y Haimchar. El impacto de la hambruna, los disturbios comunalistas y la partición de 1947 en los sectores más vulnerables de la sociedad india ha sido una importante lección para el movimiento de mujeres.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Bowbazar Street y la represión a lxs comunistas</strong></span></h2>
<p>La independencia de la India en 1947 no puso fin a la persecución de lxs comunistas. El 27 de abril de 1949, MARS organizó una reunión en Calcuta para exigir la liberación incondicional de todxs lxs presxs políticxs que seguían en la cárcel incluso después de que se levantara la prohibición contra el PCI en 1942. Esto marcó un día triste pero memorable para la historia del movimiento de mujeres en la India. Tras la convención, las asistentes marcharon hacia la calle Bowbazar, pero pronto fueron detenidas por la policía. Durante el enfrentamiento, la policía abrió fuego bajo las órdenes del gobierno del Partido Congreso de Bengala Occidental.</p>
<p>Las líderes comunistas Latika Sen, Pratibha Ganguly, Gita Sarkar y Amiya Dutta, que desempeñaron un papel importante en la construcción del movimiento de mujeres en la India, murieron en el acto. Yamuna Das Mahato fue trasladada a un hospital, donde más tarde murió a causa de las heridas sufridas. Kanak Mukherjee pasó muchos días en la cárcel, durante los cuales estuvo separada de su hijo pequeño.</p>
<p>En la cárcel, las mujeres iniciaron una huelga de hambre indefinida, exigiendo su liberación y la de otrxs presxs políticxs. Aunque reprimir el sentimiento de tremenda hambre era a menudo difícil, Kanak recordó la determinación y la energía de algunas de las mujeres más jóvenes:</p>
<p style="padding-left: 40px;">Estas jóvenes colegialas, Mamata, Nirupama, Usha, Arati Chaya… durante su huelga de hambre cantaban, bailaban, se divertían y también estudiaban con gran entusiasmo. Durante un tiempo Mamata compartió la misma celda conmigo. Cuanta más hambre teníamos, más fuertes eran sus canciones revolucionarias. A menudo charlábamos: “Oh, una vez desperdicié esa deliciosa comida o este es mi plato favorito”. Al final “prohibimos” toda discusión sobre la comida (Sarkar, 2014).</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>La organización de lxs refugiadxs</strong></span></h2>
<p>La década de 1950 marcó otro capítulo de lucha en la historia del movimiento comunista de Bengala. Una oleada de refugiadxs del entonces Bengala Oriental (ahora Bangladesh) comenzó a emigrar a Bengala Occidental tras la partición, dejando atrás todas sus posesiones, casas y tierras. Estxs emigrantes se reasentaron por todo Bengala Occidental. Calcuta, la capital del estado, recibió una enorme afluencia de personas que vivían en asentamientos ilegales —algunos situados cerca de las residencias de vacaciones de la élite de la ciudad—, donde estaban sometidxs a condiciones de vida miserables.</p>
<p>Casi al mismo tiempo, la municipalidad —bajo la dirección del Partido Congreso— desencadenó una constante embestida de estrictos proyectos de ley y ordenanzas con la intención de privar de derechos a lxs pobres urbanos y salvaguardar los intereses inmobiliarios de las élites tradicionales. El gobierno del estado de Bengala no solo no estaba dispuesto a proporcionar a lxs refugiadxs ninguna solución permanente, como una vivienda; también era abiertamente hostil a su presencia y a menudo utilizaba la fuerza policial para reprimir sus demandas. Con el apoyo del Partido Congreso, matones desataron el terror contra las personas refugiadas.</p>
<div id="attachment_37409" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-37409" class="size-full wp-image-37409 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol1-1.jpg" alt="" width="791" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol1-1.jpg 791w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol1-1-250x300.jpg 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol1-1-768x922.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px"><p id="caption-attachment-37409" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;"><i>Women’s Equality</i> [Igualdad de las Mujeres] vol. 2 no. 1 (enero-marzo 1989)</span></small></p></div>
<p>Frente al terror sancionado por el estado, lxs comunistas —muchxs de los cuales eran ellxs mismxs refugiadxs migrantes— se organizaron junto a las personas refugiadas para plantear sus reivindicaciones. Como resultado, surgieron muchos nuevos asentamientos a medida que luchaban en conjunto por los derechos y el sustento de lxs refugiadxs. Los hermanos de Kanak emigraron a uno de esos asentamientos de refugiados en Calcuta, donde vivieron junto a Kanak, su hijo y su cuñado enfermo, mientras Saroj Mukherjee seguía viviendo en la clandestinidad.</p>
<p>El movimiento por los derechos de las personas refugiadas fue una de las muchas batallas históricas que libraron lxs comunistas durante ese periodo, junto con otras como el movimiento contra la tarifa del tranvía y el movimiento liderado por las mujeres para aumentar la asistencia estatal a las mujeres refugiadas. En este contexto, muchas mujeres líderes de estos asentamientos se presentaron a las primeras elecciones generales de la India independiente y ganaron escaños.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong><span style="color: #582e50;">La formación de la Asociación de Mujeres Democráticas de la India</span></strong></h2>
<p>En 1954, Mukherjee ayudó a fundar la Federación Nacional de Mujeres Indias (NFIW), una organización afiliada al Partido Comunista de la India que reunía a grupos feministas de izquierda de todos los estados del país. En junio de 1954, su conferencia fundacional en Calcuta reunió a 602 delegadas que representaban a más de 129.000 mujeres de catorce estados.</p>
<p>En 1964, se formó el Partido Comunista de la India (Marxista) o PCI (M), tras una escisión del Partido Comunista de la India o PCI. Durante mucho tiempo se había desarrollado una lucha ideológica en el seno del partido, en torno al debate sobre las tendencias revisionistas y la verdadera lucha por la emancipación de la clase obrera sobre la base de principios marxistas. En ese contexto, Mukherjee fue una de las líderes del movimiento de mujeres en la India que luchó contra las tendencias revisionistas (Tricontinental, 2020). Estos debates tuvieron un impacto en el movimiento de las mujeres, y muchas líderes audaces y fuertes —como Manikuntala Sen— abandonaron el PCI durante esta época. Fueron años tumultuosos en Bengala Occidental.</p>
<p>A pesar de la escisión del Partido Comunista y de los debates ideológicos internos, la NFIW se mantuvo intacta hasta la década de 1970. En marzo de 1970 se formó una organización femenina de izquierdas afiliada al PCI (M), que se llamó <em>Paschimbanga Ganatantrik Mahila Samiti</em> [Asociación de Mujeres Democráticas de Bengala Occidental].</p>
<p>En junio de 1975, la primera ministra Indira Gandhi declaró estado de emergencia nacional (a menudo denominado la Emergencia), que suspendió una amplia gama de libertades civiles e hizo ilegales las protestas. Aunque la mayoría de lxs comunistas pasaron a la clandestinidad durante este periodo, no dejaron de organizarse. Mukherjee continuó construyendo el recién creado <em>Paschimbanga Ganatantrik Mahila Samiti</em> junto a otras compañeras y se unió al comité estadual del PCI(M) en Bengala Occidental en 1978, una vez finalizada la Emergencia. Además, entre 1989 y 1998 fue miembro del comité central del partido.</p>
<p>En 1981 se fundó la <em>All India Democratic Women’s Association</em> [Asociación de Mujeres Democráticas de la India](AIDWA), una organización de mujeres de masas vinculada al PCI (M), que en su primer año alcanzó la cifra de 590.000 mujeres. Desde sus primeros años, la asociación desarrolló una firme base ideológica y organizativa; hizo hincapié en la relación entre las estructuras socioeconómicas, como la clase, la casta y la religión, con la cuestión de género; y al mismo tiempo organizó a las mujeres de todas las clases y comunidades en una organización de masas disciplinada. La AIDWA mantuvo un enfoque de clase frente a las diversas luchas, por que lo que se centraron en los grupos de mujeres más marginados de toda la India. La asociación intentó organizar a un gran número de mujeres pobres y de clase trabajadora y crear un puente para que las mujeres radicales de clase media se unieran a su lucha.</p>
<p>Mukherjee fue vicepresidenta de la AIDWA de 1981 a 1999. A través de su militancia y sus escritos, insistió en la importancia de situar las luchas feministas en el contexto de una lucha de clases más amplia. Como escribió en su panfleto sobre la emancipación de la mujer: “no podemos ver la cuestión de los derechos de la mujer de forma aislada. Las raíces de la subyugación de las mujeres y las discriminaciones contra ellas se encuentran en la explotación de clase” (1989). También fue fundamental en la elaboración de los estatutos de la AIDWA, que establecen que:</p>
<p>Dado que la opresión de las mujeres indias es parte integral de la explotación del pueblo indio en general, y que la lucha por la emancipación de las mujeres está inseparablemente conectada con las luchas de lxs trabajadores, lxs campesinos, lxs jóvenes y todos los demás sectores de las masas trabajadoras oprimidas que se libran por sus intereses comunes y para lograr un cambio radical en nuestra configuración socioeconómica, la <em>All India Democratic Women’s Association</em> extiende su plena cooperación con todos estos sectores progresistas y democráticos del pueblo (AIDWA, 1981).</p>
<p>Los métodos de organización de la AIDWA durante la década de 1980 se centraron en la realización de campañas de coalición con otros grupos de mujeres y con organizaciones aliadas de jóvenes de izquierda, estudiantes, campesinos, trabajadores y sindicatos de trabajadores agrícolas. La organización fue muy conocida por su postura intransigente ante los asesinatos por dote, en los que las jóvenes son asesinadas o empujadas al suicidio por sus maridos y suegros por disputas relacionadas con su dote. Esta campaña luchó por crear mejores leyes para proteger a las mujeres y garantizarles la independencia económica, proporcionándoles un mejor apoyo material y permitiéndoles así abandonar los matrimonios abusivos.</p>
<p>La AIDWA también luchó contra los asesinatos por dote organizando a las mujeres, incluidas las suegras, y utilizando sus organizaciones fraternales, como los sindicatos de trabajadorxs y los sindicatos de campesinxs, para luchar por el derecho de las mujeres a vivir sin violencia. Las militantes de la asociación dirigieron campañas vecinales en sus unidades de todo el país para presionar a las familias para que pusieran fin a la práctica de la dote y trataran a las nueras con dignidad. Se hicieron conocidas por su valentía, por luchar contra personas e instituciones poderosas y por su tenaz búsqueda de justicia.</p>
<div id="attachment_37431" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-37431" class="size-full wp-image-37431 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol3-3.jpg" alt="" width="791" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol3-3.jpg 791w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol3-3-250x300.jpg 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/aidwa-vol3-3-768x922.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px"><p id="caption-attachment-37431" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;"><i>Women’s Equality</i> [Igualdad de las Mujeres] vol. 1 no. 3 (octubre-diciembre 1988)</span></small></p></div>
<p>Lo que hizo única a la AIDWA durante la década de 1980 fue la atención que prestó a las mujeres rurales. En 1984, la mayoría de los sectores que proliferaban del movimiento de mujeres de India ignoraban las perspectivas de las mujeres rurales sobre un futuro mejor. Folletos como <em>Some Questions on Feminism and its Relevance in South Asia</em> [Algunas cuestiones sobre el feminismo y su relevancia en el Sur de Asia] (1986), de Kamla Bhasin y Nighat Said Khan, casi no mencionan las diferencias que separan a las mujeres en el sur de Asia. Un feminismo laico que imaginaba una solidaridad unificada entre las mujeres de toda Asia Meridional era insostenible sin abordar el poder de la mayoría hindú en la India, junto con otros desequilibrios de poder de casta, clase y región.</p>
<p>Desde la década de 1940, Mukherjee vio claramente cómo las zonas rurales se veían gravemente afectadas por el fundamentalismo religioso, que dividía a las mujeres en función de su identidad religiosa. El enfoque comunista en la India consistía en inculcar la unidad de clase en la lucha contra el comunalismo y el fascismo. No podía surgir un verdadero movimiento feminista de masas en el país a menos que abordara las numerosas divisiones exacerbadas por la clase dominante, como las divisiones en función de la casta y la religión.</p>
<p>En Nueva Delhi, la AIDWA —junto con otras siete organizaciones nacionales de mujeres— organizó las primeras manifestaciones masivas en 1993 contra las acciones comunales aprobadas por el gobierno del Partido Congreso. Entre ellas, la destrucción de la mezquita de Babri Masjid, que según los fundamentalistas hindúes se había construido sobre un templo dedicado al dios hindú Ram. La AIDWA y otros grupos crearon una coalición multirreligiosa de activistas comprometidos con la lucha por un tejido social laico. Las militantes de la AIDWA también organizaron una delegación conjunta de organizaciones nacionales de mujeres para crear una evaluación imparcial de la violencia antimusulmana.</p>
<p> </p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong><span style="color: #582e50;">La estrategia de organización intersectorial de la AIDWA</span> </strong></h2>
<p>La decisión de la AIDWA de centrar su energía en la India rural en la década de 1980 condujo al desarrollo de nuevas tácticas, como el uso de la investigación activista para movilizar y desarrollar el liderazgo entre las mujeres rurales, así como la educación de todas las activistas de la AIDWA sobre los problemas específicos a los que se enfrentan las mujeres rurales. Su enfoque en las zonas rurales también dio lugar a nuevas estrategias, como lo que la AIDWA denominó “praxis intersectorial”, que fomenta la unidad entre las afiliadas organizándolas e identificando a las aliadas que se han enfrentado a injusticias e historias de opresión específicas en función de la casta, la etnicidad y la religión. Estos métodos se basan en las lecciones que Mukherjee aprendió como activista rural con MARS, que construyó la unidad contra el latifundio y el colonialismo entre las mujeres rurales a través de las diferencias materiales de su religión, estatus de casta, idioma y condición indígena o no.</p>
<p>El concepto de “praxis intersectorial” requiere cierta elaboración. La sociedad está dividida en grupos que mantienen una relación jerárquica entre sí. Ignorar esta diferenciación y tratar a la sociedad como un todo homogéneo podría significar que no se identifican ni abordan las formas particulares de opresión y explotación a las que se enfrentan ciertos grupos o sectores. Por ejemplo, en el contexto del auge del comunalismo hindú, la opresión específica que sufren las mujeres musulmanas debe ser destacada en cualquier lucha. Los partidos políticos de izquierda centran su atención en las luchas de los grupos de personas más desfavorecidos y en sus problemas principales; entre estos grupos se encuentran las comunidades indígenas (<em>adivasis</em>), lxs musulmanes, lxs <em>dalits</em> y las mujeres. Al centrarse en la experiencia y las luchas específicas de estos grupos, los partidos de izquierda —como el PCI (M)— y las organizaciones de masas de izquierda —como la AIDWA— son capaces de integrar a su teoría de la transformación social una comprensión de las vidas y las luchas de estas comunidades clave.</p>
<p>En el caso de la AIDWA, como deja claro Elisabeth Armstrong en su libro <em>Gender and Neoliberalism </em>[Género y neoliberalismo], el método de organización intersectorial situó los problemas y las demandas de las mujeres más desfavorecidas en el centro de los objetivos políticos, los métodos organizativos y las campañas de la AIDWA. La organización intersectorial en el seno de la AIDWA produjo un rico análisis de las diferencias entre las mujeres marginadas, situando la cuestión de la opresión particular junto a las exigencias de la lucha de clases que beneficiarían a todas las mujeres de la clase trabajadora y a las trabajadoras pobres que están en el centro de la organización.</p>
<p>A lo largo de cuarenta años, con el liderazgo de mujeres como Mukherjee, la AIDWA construyó un movimiento interclasista entre las mujeres de la clase trabajadora rural y urbana y las mujeres progresistas de clase media. La organización luchó por la emancipación de las mujeres de la clase trabajadora no como una masa indiferenciada de mujeres que se enfrentan al mismo tipo de explotación y opresión, sino en toda su complejidad como trabajadoras asalariadas agrícolas, como mujeres indígenas, como mujeres <em>dalit</em> y como mujeres musulmanas.</p>
<p>En su vida pública, Mukherjee desarrolló y amplió esta visión a través de su trabajo como miembro de la Rajya Sabha, la cámara alta de la legislatura bicameral de la India, y como concejala en Calcuta. También asumió la responsabilidad editorial de la revista <em>Ghare-Baire</em>, de la que fue editora entre 1957 y 1967, y de la revista en bengalí <em>Eksathe</em>, de la que fue editora fundadora en 1968, y que más tarde se convertiría en la revista bengalí de la AIDWA. En su trabajo como editora, se aseguró de que las vidas de las mujeres trabajadoras estuvieran en el centro de estas publicaciones.</p>
<p>Mukherjee siguió siendo comunista y militante de las luchas de las mujeres hasta su muerte en 2005, momento en el que la AIDWA contaba con más de 10 millones de miembros. Compartió las esforzadas estrategias de la AIDWA para organizar a las mujeres rurales contra las relaciones de género patriarcales que infunden la opresión de casta y el comunalismo religioso ante la creciente escasez neoliberal. Mukherjee dio un ejemplo que sigue siendo importante hoy en día como luchadora incansable por las mujeres urbanas y rurales de clase trabajadora de todos los sectores, religiones y etnias de la sociedad.</p>
<p> </p>
<div id="attachment_37464" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-37464" class="size-full wp-image-37464 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/photo-6.jpg" alt="" width="791" height="950" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/photo-6.jpg 791w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/photo-6-250x300.jpg 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/03/photo-6-768x922.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px"><p id="caption-attachment-37464" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;">Tercera Conferencia de la AIDWA en Bengala Occidental, 9-12 de octubre de 1990. Kanak está de pie, segunda por la derecha en la primera fila, de blanco, con otras participantes en la conferencia.</span></small></p></div>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong>Bibliografía</strong></span></h3>
<p>AIDWA. <em>Aims &amp; Objects Program Constitution of All India Democratic Women’s Association, Adopted at the First Conference of the All India Democratic Women’s Association, Held in Madras on 10–12 March, 1981</em>. New Delhi: no pub., 1981.<em> </em></p>
<p>“Homage: Comrade Kanak Mukherjee”, <em>Women’s Equality.</em> (October–December 2004 &amp; January–March 2005): 3.</p>
<p>Armstrong, Elisabeth. <em>Interview with Kanak Mukherjee</em>, 6 August 1994.</p>
<p><em>Gender and Neoliberalism: All India Democratic Women’s Association and the Fight for Socialism</em>. New Delhi: LeftWord Books, 2021.</p>
<p>Bhasin, Kamla y Khan, Nighat Said. <em>Some Questions on Feminism and Its Relevance in South Asia. </em>New Delhi: Kali for Women, 1986.</p>
<p>Bhattacharya, Malini. “An Interview with Kanak Mukherjee”, <em>Women’s Equality.</em> (April–June, 1998): 28-30.</p>
<p>Chakravartti, Renu. <em>Communists in Indian Women’s Movement. </em>New Delhi: People’s Publishing House, 1980.</p>
<p>Chatterji, Joya. <em>Spoils of Partition: Bengal and India, 1947–1967</em>. New York: Cambridge University Press, 2007.</p>
<p>Chattopadhyay, Suchetana. <em>An Early Communist: Muzaffar Ahmad in Calcutta, 1913–1929</em>. New Delhi: Tulika Books, 2012.</p>
<p>Marik, Soma. “Breaking Through a Double Invisibility: The Communist Women of Bengal, 1939–1948”, <em>Critical Asian Studies,</em> 45, no.1 (2013): 79–118.</p>
<p>Menon, Parvathi. <em>Breaking Barriers: Stories of Twelve Women.</em> New Delhi: Leftword Books, 2005.</p>
<p>Mukherjee, Kanak. “Save from Dishonour Your Bengali Sisters”, <em>People’s War.</em> 9 January 1944.</p>
<p><em>Narimukti Andolan O Amra</em>. Calcutta: National Book Agency, 1993.</p>
<p>“Our Famine-Homeless Sisters”, Plight: Bengal Government’s Work Houses Closing Down’, <em>People’s War. </em>24 September 1944.</p>
<p><em>Women’s Emancipation Movement in India: A Marxist View.</em> New Delhi: National Book Centre, 1989.</p>
<p>“Report of the Women’s Delegation to Bhopal, Ahmedabad and Surat”, <em>Equality</em> 5, no. 1 (January–June 1993): 10–22.</p>
<p>Roy, Anwesha. <em>Making Peace, Making Riots: Communalism and Communal Violence, Bengal 1940–1947</em>. Cambridge: Cambridge University Press, 2018.</p>
<p>Sarkar, Paromita. “Kanak Mukherjee: Ekti Rajnaitik Jiban (1921–2005)”, (unpublished MPhil, University of Calcutta, 2014).</p>
<p>Instituto Tricontinental de Investigación Social. <em>Cien años del movimiento comunista en la India. </em><a href="https://www.thetricontinental.org/es/dossier-32-movimiento-comunista-en-india/">https://www.thetricontinental.org/es/dossier-32-movimiento-comunista-en-india/</a> (consultado el 10 de febrero de 2021).</p>
<p>Sengupta, Amalendu. <em>Uttal Challish: Asamapto Biplab</em>. Kolkata: Parul Publishers, 1957.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> En el sur de Asia, el comunalismo se refiere a la idea de que las comunidades religiosas son comunidades políticas con intereses seculares que se oponen entre sí. Los partidos políticos que suscriben la visión de mundo comunalista se denominan partidos comunales. Términos como “violencia comunalista” y “disturbios comunalistas” se utilizan para referirse a los enfrentamientos entre personas pertenecientes a diferentes comunidades religiosas en el contexto de una atmósfera cargada de comunalismo.</p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Estudios Feministas 1 &#8211; Mujeres de lucha, mujeres en&#160;lucha</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2020 08:00:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; La experiencia de todos los movimientos de liberación atestigua que el éxito de una revolución depende del grado de participación de las mujeres, ya lo decía Lenin en 1918. Poco más de un siglo después, rescatamos esa afirmación para contar la historia de mujeres que construyeron esos movimientos y otras que siguen construyendo la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_16344" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-16344" class="wp-image-16344 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Argentina_Ba%CC%81rbara-Leiva-purple.jpg" alt="A women's march in Argentina as part of the Ni Una Menos " width="950" height="631" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Argentina_Bárbara-Leiva-purple.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Argentina_Bárbara-Leiva-purple-300x199.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Argentina_Bárbara-Leiva-purple-768x510.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-16344" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;"><strong>Una marcha de mujeres en Argentina como parte del movimiento Ni Una Menos que ha movilizado sobre la violencia de género, los derechos reproductivos, el feminicidio y la brecha salarial de género, 2018</strong>. Bárbara Leiva </span></small></p></div>
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<p>La experiencia de todos los movimientos de liberación atestigua que el éxito de una revolución depende del grado de participación de las mujeres, ya lo decía Lenin en 1918. Poco más de un siglo después, rescatamos esa afirmación para contar la historia de mujeres que construyeron esos movimientos y otras que siguen construyendo la resistencia al neoliberalismo y al más reciente populismo reaccionario.</p>
<p>El largo siglo XX estuvo marcado por luchas de liberación nacional en Asia y África, al mismo tiempo que se vivía el crecimiento y las contradicciones de las economías capitalistas en los países de América Latina y sus disputas por proyectos de nación. La inspiración de la Revolución rusa de octubre de 1917 llegó pronto a los continentes aún agrarios y coloniales del sur global, despertando la esperanza de que la mayoría trabajadora podría vencer a la minoría explotadora, lo que motivaba las luchas populares y fomentaba la organización política alrededor del mundo.</p>
<p>En esta primera publicación sobre Mujeres en lucha del Instituto Tricontinental de Investigación Social ofrecemos un análisis introductorio de la coyuntura de luchas de las mujeres en los tres continentes —Asia, África y América— en tiempos de resistencia contra el avance agresivo de un neoliberalismo conservador, donde las mujeres se convierten en los primeros y principales objetivos de la precarización, opresión y explotación del trabajo y de la vida.</p>
<p>En los próximos lanzamientos mensuales a lo largo de este año hablaremos sobre las trayectorias de mujeres de lucha que históricamente contribuyeron no solo al fortalecimiento de la participación política de las mujeres, sino especialmente al espíritu pionero de las organizaciones propias de mujeres, abriendo caminos de lucha y resistencia feministas a lo largo del siglo XX.</p>
<p>Conocer la teoría y los diversos métodos organizativos de ese legado, además de ser una tarea histórica-militante, nos inspira a reflexionar sobre las formas de nuestras propias organizaciones, necesarias para enfrentar la opresión de los días actuales.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong><b>Mujeres y desigualdades</b></strong></span></h2>
<p>Hemos visto crecer una enorme revuelta social y política en el mundo, principalmente en el sur global, donde trabajadoras y trabajadores enfrentan fuertes golpes del neoliberalismo y buscan resistir a los impactos de la desarticulación política, la precariedad económica y el agotamiento del modelo de reproducción social.</p>
<p>Esa revuelta forma parte de la reciente crisis estructural del capitalismo contemporáneo, en la que todas sus contradicciones alcanzaron un punto de ebullición. Contradicciones ecológicas, políticas y de reproducción social emergen como soportes de una economía oficial que necesita de relaciones aparentemente no económicas y prácticas de carácter social, político y cultural para mantener su dominio.</p>
<p>Las autoras Arruzza, Bhattacharya y Fraser explican que “Detrás de las instituciones oficiales del capitalismo (trabajo asalariado, producción, intercambio y finanzas) se encuentran sus apoyos necesarios y las condiciones que las habilitan: familias, comunidades, naturaleza; Estados territoriales, organizaciones políticas y sociedades civiles; y, no con menos importancia, la cantidad enorme de múltiples formas de trabajo no remunerado y expropiado, incluyendo buena parte del trabajo de reproducción social, todavía en gran medida realizado por mujeres y, a menudo, no compensado” (85-86).</p>
<p>Teniendo como punto de partida los propios desafíos —y colapsos— de una nueva economía financiarizada (vea más detalles aquí), esas contradicciones aparecen como consecuencias de problemas que no parecen tener solución simple. El aumento sin precedentes de la desigualdad, por ejemplo, es una realidad global. Como muestra el último informe de Oxfam (2020), además de que se mantiene el abismo entre los ingresos de hombres y mujeres, la concentración de ingreso alcanzó niveles record: la fortuna del 1% más rico del mundo corresponde a más del doble de la riqueza acumulada por 6.900 millones de personas, o sea, 92% de la población mundial. Más aún, los 22 hombres más ricos del mundo tienen una riqueza superior a la de todas las mujeres de África (más de 650 millones de mujeres).</p>
<p>Además, la explotación y opresión no aparecen solo en la esfera económica, sino que se mantienen a partir de valores sociales, culturales y morales que sustentan una lógica conservadora sobre el papel de las mujeres en la sociedad de clases. Eso configura parte de lo que llamamos patriarcado, comprendido como sistema estructurante del conjunto de las relaciones de la sociedad. La organización, división y jerarquización del trabajo, así como de elementos sociales, políticos y culturales en los espacios de la familia, el Estado, la sociedad civil y la propia reproducción social, ayudan a mantener ese estatus y están imbricadas con las demás cuestiones de clase y raza de la sociedad.</p>
<p>La forma en que la economía capitalista organizó y estructuró el trabajo de hombres y mujeres en la sociedad debe ser comprendida a partir de lo que denominamos división sexual del trabajo. Esa estructura de trabajo considera no solo una división de tareas entre hombres y mujeres, sino que jerarquiza esa división y atribuye al trabajo destinado a los hombres mayor valor que a los trabajos desarrollados por las mujeres. En ese ínterin, promueve la separación entre producción y reproducción: considera “trabajo” solamente a la esfera de la producción, destinando ese espacio mayoritariamente a los hombres, y deja a cargo de las mujeres el espacio de la reproducción, esto es, del cuidado, la familia y las tareas domésticas, que pasa a ser el “no trabajo” o trabajo poco reconocido, en su mayoría no remunerado y/o desvalorizado socialmente.</p>
<p>De acuerdo a datos de Oxfam, los trabajos mal remunerados son ocupados mayoritariamente por mujeres. Ellas representan más del 75% de todo trabajo de cuidado no remunerado del mundo. Mujeres y niñas dedican cerca de 12.500 millones de horas, todos los días, a trabajos no remunerados, sea como cuidadoras de personas ancianas o cuidando de la casa (OXFAM, 2020). Como resultado, 42% de las mujeres del mundo en edad activa están fuera del mercado laboral (entre los hombres la cifra es de 6%), muchas de ellas como consecuencia de la sobrecarga del trabajo doméstico.</p>
<p>Ese gran abismo se basa en un sistema económico sexista y fallido, que coloca las mujeres en el centro del debate de la actual crisis del capitalismo: son las primeras en sentir los efectos de esa crisis, con la precarización de sus trabajos, el aumento de la informalidad y salarios más bajos. El colapso de sistemas cruciales de apoyo social —como la seguridad social, la educación infantil (guarderías) y el cuidado de personas ancianas— provocado por el avance neoliberal más reciente, también impone un peso adicional a la “economía del cuidado”, ampliamente mantenida por mujeres. Se suma a eso la naturalización de la violencia contra las mujeres, en un mundo que permite que más de 90.000 mujeres por año sean víctimas de “feminicidio”, sabiendo que en su mayoría se conoce la dirección donde ocurrió la agresión y la de los agresores: sus propios hogares, mujeres en situación de violencia doméstica.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong><b>Resistencia y lucha</b></strong></span></h2>
<p>El escenario de exacerbación de la opresión a las mujeres atrae a muchas de ellas a las primeras filas de la creciente revuelta social en el globo. Si por un lado están en el centro de la explotación económica promovida por la crisis del capitalismo, también —y por eso— pasan a asumir protagonismo en diversas luchas sociales que emergieron en el último período en Asia, África y América Latina en forma de protestas, resistencia y organización para superar sus condiciones concretas.</p>
<p>En un escenario político fracturado y heterogéneo, producido por el avance del neoliberalismo sobre los países del sur global, no es tan fácil construir una resistencia unificada. Se vuelve especialmente importante recuperar las acciones históricas de movimientos emancipadores, así como resaltar las actuales movilizaciones de carácter popular para contraponerlas a las actuales opciones neoliberales y populistas reaccionarias, que se presentan como única alternativa/solución e invisibilizan las demás manifestaciones políticas.</p>
<p>En esta primera publicación, nos interesa particularmente señalar los procesos de resistencia de carácter popular, feminista y progresista de los países de los tres continentes del sur global, para identificar las características de las luchas libradas en nuestro tiempo, inspiradas en el legado combativo dejado por las mujeres a lo largo del siglo XX.</p>
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<div id="attachment_16380" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-16380" class="wp-image-16380 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Wikimedia_Ele-na%CC%83o-cartaz-2018-purple-co%CC%81pia.jpg" alt="Across Brazil, hundreds of millions of women, militants, and social movements say #EleNão " width="950" height="633" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Wikimedia_Ele-não-cartaz-2018-purple-cópia.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Wikimedia_Ele-não-cartaz-2018-purple-cópia-300x200.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Wikimedia_Ele-não-cartaz-2018-purple-cópia-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-16380" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;"><strong>En todo Brasil centenas de miles de mujeres, militantes, movimientos sociales dicen #EleNão #ElNo al entonces candidato a la presidencia Jair Bolsonaro, en la mayor marcha de mujeres de la historia del país, 29 de septiembre de 2018.</strong></span><br><span style="color: #582e50;">Sâmia Bomfim / Wikimedia</span> Sâmia Bomfim / Wikimedia</small></p></div>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong><b>Mujeres en lucha en América Latina en tiempos de conservadorismo </b></strong></span></h2>
<p>El giro a la derecha de los gobiernos latinoamericanos, que se dio a partir de los últimos procesos electorales y golpes institucionales, significó el aceleramiento de la implementación de los proyectos neoliberales de la región. En las décadas de 1980 y 1990, países de toda América Latina, pero especialmente Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela, sufrieron presiones externas de parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacer grandes recortes al gasto público en los sectores de educación, salud y asistencia social, además de incentivos a la privatización de diversos servicios públicos a partir del avance de las economías liberales de mercado. El más reciente retorno de esos recortes por parte de los nuevos gobiernos conservadores revela de inmediato los efectos de la explotación y precarización que recaen sobre la vida y el trabajo de las mujeres.</p>
<p>Al mismo tiempo, hubo una reacción conservadora en la región: organizaciones religiosas y de derecha organizaron movilizaciones, ataques concertados a las políticas públicas a favor de los derechos de las mujeres y de las personas LGBT+ (como la eliminación de toda mención a la palabra <i>género</i> en los currículos de secundaria o la limitación de las posibilidades de acceso a la interrupción del embarazo), y una campaña permanente en las redes sociales y en los medios de comunicación hegemónicos contra lo que llamaron “ideología de género”. Aunque esos movimientos hayan sido más fuertes en América Central y en Perú, están presentes en todos los países latinoamericanos y amenazan las conquistas duramente conseguidas a lo largo de décadas.</p>
<p>Esa experiencia de los recortes en la economía del cuidado, la difusión de campañas ideológicas contrarias a los derechos de las mujeres, entre otros factores, incentivó la radicalización de las mujeres en las organizaciones de luchas sociales en diversas partes del mundo. Así, en los últimos años emerge un feminismo reactivo a las experiencias de las políticas (patriarcales) de ajuste estructural. Más mujeres pasan a organizarse, a participar en manifestaciones, a exigir un nuevo modelo que asegure una visión feminista y se vuelven más activas en la lucha por un mundo diferente.</p>
<p>Podemos decir que la tendencia del capitalismo y de esa ola neoliberal a profundizar las consecuencias de la división sexual del trabajo, la violencia de género y la opresión y explotación desenfrenada de la vida de las mujeres, aceleró el tránsito de los movimientos de mujeres trabajadoras, indígenas, negras y sin tierra directamente hacia proyectos anti-neoliberales e incluso socialistas, como en Venezuela.</p>
<p>Además de eso, el creciente control sobre el cuerpo femenino, por medio de la ampliación de la represión estatal sobre la sexualidad y la capacidad reproductiva de las mujeres, como teoriza Silvia Federici (2019), desencadenó un auge de protestas y organizaciones de mujeres por el mundo, como ha sido el caso de los pañuelos verdes en Argentina, que luchan por la legalización del aborto.</p>
<p>En Bolivia, las mujeres están en el centro de las protestas contra el golpe y por la restauración del gobierno, y saben que su lucha es de carácter socialista contra la indignidad impuesta a los pueblos indígenas y a toda la población campesina de trabajadoras y trabajadores.</p>
<p>En Brasil, las movilizaciones organizadas por mujeres ocurrieron principalmente durante el período de campaña electoral después del golpe de Estado contra el gobierno del Partido de los Trabajadores. La famosa marcha Ele Não [Él No], en septiembre de 2018, fue la mayor manifestación de mujeres de la historia de Brasil, aglutinó a millares de mujeres y militantes por las calles de más de 114 ciudades del país, con una campaña contra el entonces candidato ultraconservador a la presidencia Jair Bolsonaro.</p>
<p>En 2019, bajo el liderazgo de Bolsonaro, la represión, el autoritarismo, el moralismo y los índices de violencia contra las mujeres aumentaron en Brasil. En el primer semestre del nuevo gobierno, los casos de feminicidio aumentaron en 44% en la mayor ciudad del país (São Paulo), comparado con el año anterior. En un país en que cada 4 segundos una mujer es agredida, la inversión en políticas públicas de combate a la violencia contra las mujeres cayó de 119 millones de reales [US$ 26,7 millones] en 2015 —todavía durante el gobierno del Partido de los Trabajadores— a 5,3 millones [US$ 1,19 millones] en 2019. Los programas de atención a mujeres en situación de violencia del Ministerio de la Mujer tuvieron, en el mismo período, un retroceso presupuestario desde 34,7 millones de reales [US$ 7,8 millones] a apenas 194.700 reales [US$ 43.750]. La inversión en guarderías y preescolar también tuvo una drástica disminución, con el menor presupuesto de la última década: las transferencias para la construcción de nuevas unidades cayeron de más de 506 millones de reales [US$ 113,7 millones] en el primer semestre de 2014 a apenas 10,2 millones de reales [US$ 2,29 millones] en el mismo período en 2019. Este nuevo escenario, de mayor descuido y de recortes en temas que afectan directamente la vida y las condiciones de trabajo de las mujeres, viene acompañado de un proceso de ampliación del conservadurismo y el autoritarismo político, social y cultural, y exigirá un nuevo nivel de resistencia y organización de las mujeres en el país.</p>
<p>En Chile el feminismo ha acumulado mucha fuerza durante los últimos años, lo que se reflejó en las calles en la marcha del 8 de marzo de 2019, que hasta hace poco había sido la más grande en décadas, solo superada por las manifestaciones de la revuelta popular a fines de ese año. Junto con la masividad lograda, el movimiento ha consolidado su organización a partir de la formación de la Coordinadora Feminista 8M, que junto a otras organizaciones realizó en enero de 2020 el 2º Encuentro plurinacional de las que luchan, en el que se reunieron más de 3.000 mujeres y disidencias sexo-género para discutir sobre el programa y el plan de lucha frente al escenario actual.</p>
<p>Durante la revuelta que comenzó el 18 de octubre de 2019 y que sigue en marcha, las mujeres de Chile han salido a las calles a luchar por una transformación estructural del país, haciendo frente a la brutal represión de la policía y los militares, quienes han defendido sin miramientos los intereses del capital y de sus representantes políticos. Durante este periodo, la violencia política sexual ha sido parte de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que ha sido denunciada por diversos organismos internacionales. Frente a la impunidad que pretende instalar el gobierno sanguinario de Sebastián Piñera, el movimiento feminista ha recurrido a todos los medios para resistir y visibilizar dicha violencia, lo que tuvo un eco internacional con la performance del colectivo Las Tesis que se replicó en diversos lugares del mundo.</p>
<p>Pero la violencia no ha detenido el avance inevitable del feminismo, que continúa trabajando en solidaridad con otros movimientos sociales que dicen NO+ a la precarización de la vida impuesta en dictadura y mantenida hasta hoy. En ese sentido, una de las luchas claves en la actualidad ha sido la defensa de un proceso constituyente que permita avanzar efectivamente en la superación del neoliberalismo y que garantice ciertas condiciones mínimas para una participación efectiva del pueblo movilizado (como la paridad del futuro órgano constituyente).</p>
<p>En Venezuela, conforme señalaron Roxanne Dunbar-Ortiz, Ana Maldonado, Pilar Troya Fernández y Vijay Prashad en su <a href="https://www.brasildefato.com.br/2019/11/21/opinion-or-carta-a-intelectuales-que-desprecian-revoluciones-en-nombre-de-la-pureza/">artículo</a>, la mayoría de las personas que salen a defender la Revolución bolivariana son mujeres. Como parte del proceso revolucionario en Venezuela, las mujeres han sido esenciales en la reconstrucción de estructuras sociales erosionadas por décadas de austeridad capitalista. Su trabajo ha sido fundamental para el desarrollo del poder popular y para la creación de una democracia participativa. El 64% de lxs portavoces de las 3.186 comunas son mujeres, así como la mayoría de lxs líderes de los 48.160 consejos comunales y 65% de lxs lideres de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. Las mujeres no exigen solamente igualdad en el local de trabajo, sino también en la esfera social, donde las comunas son los átomos del socialismo bolivariano. Las mujeres en la esfera social se han esforzado para construir la posibilidad de autogobierno, construyendo un poder dual y, por lo tanto, corroyendo lentamente la forma liberal del Estado.</p>
<p>Los actuales procesos de lucha y resistencia en América Latina deben tomar conciencia de la importancia de colocar a las mujeres en un lugar central y de comprender los elementos destacados de sus luchas como vitales en el debate de construcción de un nuevo mundo.</p>
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<div id="attachment_16371" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-16371" class="wp-image-16371 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Vyshakh-T_Women-Wall_Kerala-2-purple.jpg" alt="The Women's Wall in Kerala was a mobilisation of 5.5 million women" width="950" height="633" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Vyshakh-T_Women-Wall_Kerala-2-purple.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Vyshakh-T_Women-Wall_Kerala-2-purple-300x200.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/Vyshakh-T_Women-Wall_Kerala-2-purple-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-16371" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;"><strong>El Muro de Mujeres en el estado de Kerala, India, fue una movilización de 5,5 millones de mujeres en defensa de la igualdad de género y los valores progresistas del estado contra los ataques de la derecha. El muro cubrió 620 km del norte al sur del estado, 1 de enero de 2019.</strong> </span><br><span style="color: #582e50;">Vyshakh T.</span> Vyshakh T.</small></p></div>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong><b>La situación de las mujeres en India bajo el régimen de Modi</b></strong></span></h2>
<p>Desde la elección de Narendra Modi como primer ministro en 2014, el Partido Bharatiya Janata (BJP por su sigla en hindi) y su familia de organizaciones hinduistas han intensificado considerablemente la propagación de una retórica de odio generalizada hacia las minorías y las fuerzas progresistas. A través de esa campaña de odio, las fuerzas de derecha han buscado romper el tejido social de India y moldearlo para que se acomode a su ideología divisiva. No solo hay amenazas de violencia que penden sobre cualquiera que se oponga a este proyecto, sino que también hay una nube de violencia generalizada que se ha asentado sobre la sociedad. Lo más terrible es que los grupos de derecha y las turbas que linchan gozan de impunidad. Las mujeres son las más afectadas en esta atmósfera de violencia en el país.</p>
<p>Desde 2014 se ha producido un aumento visible de la violencia contra las mujeres —en particular violencia sexual— en toda la India, lo que ha infundido miedo y ha cultivado la ira en las mujeres de todo el país. Este año, la situación ha sido quizás más visible en el estado de Uttar Pradesh (UP), epicentro de la política comunalista (ideología que promueve identidades grupales religiosas o étnicas violentas e incita a la lucha entre ellas) del BJP, cuya agenda subyacente es dividir a la sociedad según la religión, la casta, etc. El primer ministro de UP, Yogi Aditya Nath, “un hombre de dios” convertido en el líder del BJP, se esfuerza en establecer allí su propia versión de <i>Rajya Hindu</i> [Estado hindú], utilizando la maquinaria estatal para intimidar a lxs musulmanxs y despojarlos de sus derechos de ciudadanía. Desde que Aditya Nath asumió el cargo, los crímenes contra las mujeres han aumentado en un 33% de acuerdo con lo que el propio gobierno admitió en el parlamento del estado. El terrible calvario de una joven que fue agredida sexualmente por un integrante de la asamblea legislativa estadual del BJP es sintomático de las brutalidades infligidas a las mujeres en el gobierno del BJP. Cuando la joven se atrevió a denunciar al parlamentario a la policía, su padre fue torturado bajo custodia policial, resultando en su muerte. Cuando ella persistió en su batalla legal, un camión chocó sospechosamente contra el automóvil en el que ella viajaba con miembros de su familia y su abogado; dos de sus familiares murieron en el accidente y ella y su abogado resultaron gravemente heridos.</p>
<p>Siempre que las mujeres han hecho valer sus derechos, las fuerzas <i>hindutva</i> [‘de la hinduidad’] se han opuesto con vehemencia y violencia. Después de que las mujeres activistas estuvieron años exigiendo la entrada al famoso templo <i>Sabarimala</i> del estado de Kerala, la Corte Suprema de la India estableció en 2019 que las mujeres tienen derecho a entrar al templo. Los líderes nacionales y ministros federales del BJP negaron el derecho de las mujeres menstruantes de entrar al templo sagrado, porque en su juicio eso lo contamina. Sin embargo, cuando el gobierno del Frente Democrático de Izquierda en Kerala implementó este derecho, el BJP y otras organizaciones de derecha movilizaron turbas violentas para atacar a las mujeres que visitaban el templo y organizaron un alboroto en todo el estado contra este derecho de las mujeres.</p>
<p>En el núcleo de la ideología del BJP está el patriarcado <i>hindutva</i> que subordina a las mujeres y defiende el sistema de castas. Según la ideología del BJP, la mujer es retratada como madre <i>Bharat Mata</i> [Madre India], que simboliza el honor nacional. El mito repetido de que <i>Bharat Mata</i> está amenazada por sus enemigos internos, es decir, lxs musulmanxs, se utiliza para polarizar la sociedad alrededor de identidades religiosas y para la movilización política. La inclusión de mujeres en el BJP no es el resultado del desmantelamiento de normas o estructuras patriarcales ni de un desafío al patriarcado, sino que se hace en los términos de la ideología <i>hindutva</i> y dentro del marco del <i>Rashtra Hindu</i>. La organización matriz del BJP, la <i>Rashtriya Swayamsevak Sangh</i> (RSS), coloca a las mujeres en el papel de portadoras de castidad y como símbolos de honor en la comunidad. El RSS ha promovido una ola de religiosidad entre las mujeres, a través de los templos y de grupos de <i>bhajan</i> (“canciones devocionales”), enfatizando la superstición y los rituales. A través de estos grupos, la derecha <i>hindutva</i> moviliza la fuerza de trabajo y ha acelerado el acercamiento de las mujeres hacia la extrema derecha, contra sus propios intereses. En el transcurso de varias décadas se ha producido un descenso drástico de la participación de mujeres en edad laboral en la fuerza de trabajo, un 23% entre 2017 y 2018 según la Encuesta Periódica de la Fuerza Laboral (PLFS).</p>
<p>Hay un argumento falso de muchas personas de derecha de que las mujeres se quedan en casa en vez de buscar empleo fuera solo porque los hombres ganan más. La realidad es que hay otros factores en juego también, como la caída en el empleo agrícola, en buena medida debido a la mecanización (aunque hay otras razones), que era la fuente principal de empleo para las mujeres rurales. Mientras que los hombres han intentado encontrar trabajo en áreas urbanas a través de la migración estacional y a lago plazo, el proceso ha sido más duro para las mujeres, para quienes las responsabilidades del cuidado de lxs hijxs son infinitamente más costosas cuando se ven obligadas a salir de sus comunidades. La realidad de que las mujeres son con mayor frecuencia las principales encargadas del cuidado en sus familias hace que, a su vez, les sea especialmente difícil encontrar un empleo adecuado. Lejos de sus comunidades, para las mujeres es arduo encontrar lugares de trabajo seguros. En el caso de mujeres cuyas familias han emigrado con ellas, o que ya vivían en zonas urbanas, el costoso y largo viaje diario al trabajo —una realidad para la clase trabajadora urbana— plantea un desafío adicional para quienes muchas veces son las únicas responsables del cuidado de lxs niñxs, la cocina, la limpieza y otras tareas domésticas.</p>
<p>El gobierno del BJP no ha hecho nada por mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres en lo que respecta a políticas como la igualdad salarial, la implantación de guarderías en los lugares de trabajo o garantizar que estos sean seguros y libres de acoso. Por el contrario, sus esfuerzos se han dirigido hacia retroceder el reloj y recortar las libertades que las mujeres han conquistado a lo largo de décadas de lucha, convirtiéndolas una vez más en defensoras del honor y la identidad religiosa.</p>
<p>Sin embargo, los graves y continuos ataques contra las mujeres y sus derechos se han encontrado con una masiva ola de resistencia en todo el país. Las mujeres están liderando el movimiento en curso contra la Ley de Enmienda de la Ciudadanía (Citizenship Amendment Act – CAA), el Registro Nacional de Ciudadanos (NRC) y el Registro Nacional de Población (NPR), que violan fundamentalmente las disposiciones de la Constitución India. Desde el Shaheen Bagh de Delhi hasta varias ciudades pequeñas, distritos, pueblos y aldeas, las mujeres están al frente del movimiento contra el ataque dirigido por el BJP contra el derecho de lxs musulmanxs a la ciudadanía.</p>
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<div id="attachment_16353" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-16353" class="wp-image-16353 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/SA_190617_Domestic-Workers-Protest_IH-03-purple-co%CC%81pia.jpg" alt="" width="950" height="633" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/SA_190617_Domestic-Workers-Protest_IH-03-purple-cópia.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/SA_190617_Domestic-Workers-Protest_IH-03-purple-cópia-300x200.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/SA_190617_Domestic-Workers-Protest_IH-03-purple-cópia-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-16353" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><span style="color: #582e50;"><strong>Trabajadoras domésticas se reúnen en Church Square en Pretoria, Sudáfrica, para comenzar su marcha hacia Union Buildings contra prácticas laborales injustas y bajos salarios, junio de 2019.</strong></span><br><span style="color: #582e50;">Ihsaan Haffejee / New Frame</span></small></p></div>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong><b>Resistencia y lucha en Sudáfrica desde el apartheid</b></strong></span></h2>
<p>En Sudáfrica, las mujeres han desempeñado un papel fundamental en las luchas, especialmente en la lucha contra el apartheid. La Federación de Mujeres Sudafricanas, que se creó en Johannesburgo el 17 de abril de 1954, adoptó una Carta de las Mujeres que situaba la emancipación de las mujeres en el centro de la lucha por un futuro justo. Unos años después, Dorothy Nyembe y Florence Mkhize surgieron como líderes clave en la resistencia insurreccional en el asentamiento de barracas de Cato Manor en Durban en 1959. Tras las huelgas de Durban en 1973 y en el renacimiento del movimiento sindical negro, mujeres como Jabu Ndlovu y Emma Mashinini se convirtieron en importantes protagonistas del movimiento sindical. Las mujeres siguieron desempeñando un papel vital en las luchas comunitarias que se pusieron de relieve, a menudo bajo la bandera del Frente Democrático Unido, en la década de los 80.</p>
<p>Una corriente influyente de feminismo académico blanco tendía a argumentar que la participación de las mujeres en las luchas enmarcadas en el proceso más amplio por la liberación nacional no debería considerarse como plenamente feminista. Nomboniso Gasa, una valiente activista antiapartheid e importante intelectual feminista, proporcionó un poderoso argumento contra este punto de vista en 2007, preguntando: “¿Por qué el Muro de Berlín entre la negritud y la lucha por la liberación por un lado y el feminismo por el otro?”. Considerando la historia, este debate ya se ha resuelto. Las mujeres que participaron en las luchas que unieron cuestiones de raza, género y clase ya no están excluidas del recuento de quién es una verdadera feminista.</p>
<p>Pero después del apartheid, como parte del proceso general en el cual la “sociedad civil” basada en las ONG vino a reemplazar a las organizaciones populares, el feminismo se convirtió frecuentemente en una profesión, ubicada principalmente en las ONG y la academia. El feminismo de base, popular, rara vez fue reconocido como feminismo, incluso cuando tomó formas insurgentes. Este tipo de feminismo profesional estuvo a menudo centrado en cambiar leyes y políticas y lograr una representación en las estructuras de la élite. Por supuesto, hubo excepciones importantes, incluyendo el trabajo realizado en y alrededor de la Campaña de Acción por el Tratamiento a finales de la década de 1990 y comienzos de la del 2000, una lucha por el acceso a medicamentos que incluía un importante enfoque en el empoderamiento político popular.</p>
<p>En 2009, los límites del feminismo profesionalizado salieron a luz con el ascenso a la presidencia del profundamente patriarcal Jacob Zuma. Zuma llegó al poder con un significativo apoyo popular tanto de la izquierda como de las mujeres organizadas en el partido Congreso Nacional Africano (ANC), así como del electorado. Los avances feministas en términos de políticas, leyes y representación en la élite no habían sido acompañadas de avances en la construcción del poder popular ni la configuración del sentido común de la sociedad.</p>
<p>Hoy en día, Sudáfrica sufre tasas aterradoras de violencia contra las mujeres, incluida la violencia sexual. La oposición a esta crisis ha tomado a veces la forma de exigir el retorno de la pena de muerte, la suspensión del estado de derecho, o la exigencia de que los hombres deben “proteger” a las mujeres. Los feminismos populares, que están floreciendo en algunos sectores, continúan siendo ignorados por la esfera pública de élite y el grueso de la academia y las ONG. Sin embargo, no todas las luchas en Sudáfrica han sido cooptadas por la oenegización de las luchas sociales. En este sentido, Abahlali baseMjondolo es un ejemplo clave de un espacio contemporáneo de feminismo popular. Abahlali baseMjondolo es un movimiento de habitantes de barracas y es el mayor movimiento social de los que surgieron desde el fin del apartheid; el movimiento tiene una mayoría de integrantes mujeres, muchas mujeres en posiciones de liderazgo y con frecuencia levanta asuntos feministas planteados en el lenguaje del empoderamiento político de las mujeres.</p>
<p>A diferencia de países como Brasil o India, Sudáfrica no tiene un movimiento nacional y sostenido de mujeres que conecte a intelectuales y profesionales con formación universitaria, como abogadas y periodistas, con mujeres activas en organizaciones comunitarias, movimientos sociales y sindicatos. Construir esa conexión es una prioridad urgente, no solo en Sudáfrica, sino en todo el continente, en solidaridad con los otros países del sur global.</p>
<p>En oposición al capitalismo de la austeridad, en todas partes del mundo, las mujeres han mostrado su creatividad, fuerza y solidaridad no solo contra políticas neoliberales y contra el aumento del conservadorismo, sino también a favor del proyecto socialista. Se vuelve fundamental la promoción de una solidaridad internacional teniendo en cuenta la semejanza de esos procesos, así como las alternativas que están siendo creadas por las mujeres.</p>
<p>Lo que queda claro con los ejemplos arriba descritos es que, no solo la participación de las mujeres, sino su liderazgo en los procesos de lucha garantiza la inclusión de la diversidad social necesaria a las revoluciones.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #582e50;"><strong><b>Creatividad, fuerza, solidaridad</b></strong></span></h2>
<p>En oposición al capitalismo de la austeridad, en todas partes del mundo, las mujeres han mostrado su creatividad, fuerza y solidaridad no solo contra políticas neoliberales y contra el aumento del conservadorismo, sino también a favor del proyecto socialista. Se vuelve fundamental la promoción de una solidaridad internacional teniendo en cuenta la semejanza de esos procesos, así como las alternativas que están siendo creadas por las mujeres.</p>
<p>Lo que queda claro con los ejemplos arriba descritos es que, no solo la participación de las mujeres, sino su liderazgo en los procesos de lucha garantiza la inclusión de la diversidad social necesaria a las revoluciones.</p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-16362 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/tbts-mulheres2-co%CC%81pia-purple.jpg" alt="" width="950" height="1348" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/tbts-mulheres2-cópia-purple.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/tbts-mulheres2-cópia-purple-211x300.jpg 211w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/tbts-mulheres2-cópia-purple-722x1024.jpg 722w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2020/03/tbts-mulheres2-cópia-purple-768x1090.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #582e50;">Bibliografía</span></h3>
<p>LENIN, V. I. “Discursos no primeiro congresso pan-russo de las operárias”. 1918. En: ENGELS, F; MARX, K; LENIN, V. <i>Sobre a Mulher</i>. São Paulo: Global Editora, 1979. p. 107-109.</p>
<p>ARRUZZA, C., BHATTACHARYA, T., FRASER, N. <i>Manifiesto de un feminismo para el 99%</i>. Barcelona: Herder, 2019.</p>
<p>FEDERICI, S. <i>Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria</i>. Buenos Aires: Tinta limón, 2015.</p>
<p>OXFAM. <i>Tiempo para el cuidado. El trabajo de cuidados y la crisis global de desigualdad</i>. 2020.</p>
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