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	<title>Boletín de Panáfrica Archives - Tricontinental: Institute for Social Research | Tricontinental: Institute for Social Research</title>
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	<description>The public mission: To develop academic-quality research towards generating conversations about the pressing problems of our time. The Institute will develop public policies that take into consideration the aspirations and constraints of the vast mass of the people of our planet. spain content</description>
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		<title>De la Conferencia a la producción: Construyendo el poder económico de la izquierda - El sexto Boletín de Panáfrica (2026)</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/pan-africa/boletin-construyendo-el-poder-economico-de-la-izquierda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Jun 2026 13:32:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[pan-Africanism]]></category>
		<category><![CDATA[Alternativas económicas]]></category>
		<category><![CDATA[land reform]]></category>
		<category><![CDATA[Economía solidaria]]></category>
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		<category><![CDATA[justicia climática]]></category>
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					<description><![CDATA[A lo largo de África, la libertad formal no ha roto el poder de la propiedad heredada; la tarea urgente es convertir las declaraciones en instituciones, las luchas por la tierra en medios de vida y la solidaridad en una fuerza popular organizada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Sudáfrica en 2026 atraviesa una profunda crisis política y social. El histórico movimiento de liberación gobierna ahora en coalición con el partido del capital blanco, el desempleo oficial se sitúa por encima del treinta por ciento y tres décadas de democracia formal han dejado las estructuras de propiedad racial y colonial prácticamente intactas. En esta coyuntura –marcada por la austeridad, el hambre, la desigualdad y el estrés ecológico– la cuestión no es si Sudáfrica necesita alternativas, sino si las fuerzas organizadas pueden construirlas.</p>
<p>Fue en estas condiciones que se convocó la <a href="https://www.leftconferencesa.co.za/">Conferencia de la Izquierda</a> a finales de mayo de 2026. Lejos de ser un encuentro más de una izquierda sudafricana fragmentada, la Conferencia abrió –aunque de manera desigual e incompleta– un camino hacia la vinculación de la política socialista con las cuestiones prácticas de la propiedad, la producción, la tierra, los medios de vida, el poder público y la reconstrucción económica democrática.</p>
<p>La frase más importante que dejó la Conferencia no es una consigna. Es una tarea: “el futuro no se nos dará; debe ser organizado”. La Conferencia <a href="https://www.leftconferencesa.co.za/documents/speech/Declaration_of_the_Conference_of_the_Left_Final_Programme_Clusters.pdf">declaró</a> que la izquierda no se había reunido para lanzar un nuevo partido, ni para disolver las formaciones existentes en una sola estructura, sino para reconstruir el poder organizado de la clase trabajadora y de los pobres a través de la unidad en la acción contra el capitalismo, el imperialismo, el patriarcado, el racismo, la austeridad, el desempleo, el hambre, la desigualdad, la destrucción ecológica y el poder monopolista.</p>
<p>Sudáfrica no padece por ausencia de declaraciones. Padece por ausencia de un poder popular organizado capaz de cambiar las relaciones materiales de propiedad y producción. Por lo tanto, la Conferencia de la Izquierda no será juzgada por la elegancia de su declaración, sino por su capacidad para generar instituciones, campañas, escuelas, cooperativas, luchas por la propiedad pública, ocupaciones de tierras, alianzas entre trabajadores y comunidades, y alternativas económicas democráticas arraigadas en la vida cotidiana de la clase trabajadora y las clases populares.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_146884" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-146884" class="size-full wp-image-146884 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/Barometer-of-Poverty.jpg" alt="" width="745" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/Barometer-of-Poverty.jpg 745w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/Barometer-of-Poverty-218x300.jpg 218w" sizes="(max-width: 745px) 100vw, 745px"><p id="caption-attachment-146884" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Willie Bester (Sudáfrica), <em>Barómentro de pobreza [Barometer of Poverty]</em>, 2021.</small></p></div></div>
<h3 style="margin:2em 0;">La cuestión central: La propiedad</h3>
<p>El marco de la Conferencia situó la cuestión de la propiedad en el centro. La democracia política sin poder económico permanece incompleta. La tierra, las minas, los bancos, el sistema energético, el sistema alimentario, la infraestructura de transporte, las cadenas de distribución y los activos productivos siguen concentrados en manos privadas, organizados en función del lucro y no de las necesidades sociales. Una estrategia de izquierda que no confronte esta estructura no será transformadora; equivaldrá a una gestión de la crisis dentro del orden existente.</p>
<p>Por eso importa el énfasis de la Conferencia en la propiedad pública, social, de los trabajadores, cooperativa y comunitaria. Demuestra que la lucha por el socialismo no consiste únicamente en capturar el Estado en algún momento futuro. Consiste también en construir formas de poder obrero y popular desde ahora: defendiendo los activos públicos de la privatización, construyendo cooperativas, afirmando el control comunitario sobre la tierra y el agua, estableciendo empresas propiedad de los trabajadores, exigiendo el control democrático sobre las finanzas y creando instituciones de economía solidaria que trasladen la toma de decisiones económicas a las manos de las comunidades.</p>
<p>Una de las Comisiones de la Conferencia propuso un Fondo de Desarrollo de la Izquierda para apoyar:</p>
<ul>
<li>Iniciativas manufactureras, comerciales, agrícolas e industriales de base comunitaria.</li>
<li>La nacionalización de minas, bancos y sectores estratégicos bajo propiedad pública democrática.</li>
<li>La propiedad de los trabajadores y participación significativa en el capital.</li>
<li>La transformación y propiedad pública del Banco de Reserva.</li>
<li>Instituciones financieras cooperativas.</li>
<li>Modelos de propiedad comunitaria.</li>
</ul>
<p>Asimismo, situó la tierra, la agricultura y el desarrollo rural en el centro de la transformación económica, incluyendo la expropiación de tierras sin compensación, la ocupación organizada de tierras para uso productivo, el acceso a los mercados para los pequeños productores y el desarrollo rural como parte de la organización de la izquierda.</p>
<p>Esto no es un asunto menor. Apunta hacia una estrategia económica basada en el poder estructural, no solo en la defensa de políticas.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Por qué importa la Economía Solidaria</h3>
<p>A menudo se malinterpreta la economía solidaria como un complemento blando de la política radical, reduciéndola a pequeños proyectos, huertos comunitarios, clubes de ahorro o cooperativas de supervivencia. Entendida correctamente, se trata de la reconstrucción de la sociedad desde abajo: quién controla los recursos, quién decide qué se produce, quién se beneficia de la producción y cómo se reorganiza la vida económica en torno a la necesidad, el cuidado, la sostenibilidad ecológica y la propiedad democrática.</p>
<p>En la reforma agraria y de la tierra, esto es decisivo. La estructura agraria heredada de Sudáfrica se construyó mediante el despojo colonial, las leyes de tierras del apartheid, la mano de obra negra barata, el apoyo estatal masivo a la agricultura comercial blanca y, más tarde, la desregulación y liberalización neoliberales. El Estado post-apartheid adoptó una reforma agraria basada en el mercado –la lógica del comprador dispuesto y el vendedor dispuesto– y desreguló los mercados agrícolas de manera que benefició al capital agrario, dejando a los beneficiarios de la reforma agraria sin las protecciones y el apoyo de los que históricamente disfrutaron los agricultores blancos.</p>
<p>Por ello, la redistribución de la tierra no puede reducirse a títulos de propiedad, fórmulas de compensación o transferencias aisladas de fincas. La reforma agraria debe transformar toda la estructura agraria: la propiedad de la tierra, el agua, las infraestructuras, el financiamiento, los insumos, la extensión, los mercados, el procesamiento, el almacenamiento, el transporte y el poder de la agroindustria en toda la cadena de valor.</p>
<p>Un enfoque de economía solidaria para la tierra combina la redistribución con la inversión pública, la producción cooperativa, la agroecología, los mercados locales, los fondos gestionados por los agricultores, las redes de recursos y el poder de las masas desde abajo. Significa que las comunidades y los trabajadores reorganizan la producción, la tierra y los recursos de acuerdo a su propio interés, a través de ocupaciones de tierras, producción comunitaria, apoyo a los pequeños propietarios, sistemas de semillas, el procesamiento local, el control democrático sobre el agua y contratación pública que apoye los sistemas alimentarios locales. En resumen: es el trabajo organizado de cambiar las relaciones de propiedad en la práctica.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_146895" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-146895" class="size-full wp-image-146895 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/Willie-Bester-South-Africa-Miner-2021.webp" alt="" width="443" height="664" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/Willie-Bester-South-Africa-Miner-2021.webp 443w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/Willie-Bester-South-Africa-Miner-2021-200x300.webp 200w" sizes="(max-width: 443px) 100vw, 443px"><p id="caption-attachment-146895" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Willie Bester (Sudáfrica), <em>Minero [Miner]</em>, 2021.</small></p></div></div>
<h3 style="margin:2em 0;">Crisis climática, tierra y soberanía alimentaria</h3>
<p>La cuestión de la tierra es también una cuestión climática. El sistema alimentario industrial es ecológicamente destructivo. Depende en gran medida de los combustibles fósiles, los fertilizantes químicos, los pesticidas, el transporte de larga distancia, la refrigeración, el envasado y la producción intensiva con agua. Destruye el suelo, los bosques, los sistemas hídricos y la biodiversidad. Produce hambre al tiempo que degrada la base ecológica de la vida.</p>
<p>La soberanía alimentaria ofrece una vía diferente: el derecho de las comunidades y los países a definir sus propios sistemas agrícolas y alimentarios. Requiere el control democrático sobre la tierra, el agua, las semillas, la biodiversidad, los mercados locales y la producción de alimentos; alimentos culturalmente apropiados, nutritivos y al alcance de todos. Un alejamiento del poder concentrado de la agroindustria mediante el apoyo a los pequeños productores y la construcción de sistemas agroecológicos que puedan alimentar a las personas mientras reparan la naturaleza.</p>
<p>Por lo tanto, la izquierda debe entender la reforma agraria y de la tierra como parte de la respuesta a la crisis climática. La redistribución radical de la tierra, la agroecología, la producción cooperativa y los sistemas alimentarios locales no son retornos nostálgicos al pasado. Son la base de un futuro más allá del capital fósil, la dominación de la agroindustria y la dependencia del mercado.</p>
<p>Ya existen ejemplos vivos de este trabajo. El movimiento por la soberanía alimentaria de Sudáfrica ha construido redes de agricultores orgánicos y agroecológicos, cooperativas dirigidas por mujeres, bancos de semillas indígenas, mercados locales y sistemas de producción comunitaria. Organizaciones como el Centro de Desarrollo Siyavuna, el Instituto de Formación y Agricultura Orgánica Umgibe y el Movimiento Nacional por la Tierra Inyanda –dentro de una red que llega a unos 20.000 agricultores orgánicos en todo el país– muestran lo que resulta posible cuando las comunidades cuentan con apoyo e infraestructura organizada. La tarea consiste en escalar y coordinar estos esfuerzos en una estrategia nacional.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La Ley de Expropriación: Un terreno, no el destino</h3>
<p>La Ley de Expropiación (firmada el 20 de enero de 2025) es un terreno de lucha fundamental. La derecha tiene razón al temer la expropiación porque desafía la santidad de la propiedad capitalista. Pero la izquierda no debe confundir la aprobación de una ley con la transformación de las relaciones de propiedad.</p>
<p>La ley sigue siendo limitada. Está moldeada por negociaciones, apelaciones judiciales, criterios de compensación y la sombra continua de la reforma agraria basada en el mercado. No sitúa adecuadamente en el centro la función social y ecológica de la tierra, ni va lo suficientemente lejos al exigir que el uso de la tierra aborde la injusticia racial y de género histórica y continua, sirva para la adaptación y la producción, respete la dignidad de los trabajadores y las comunidades, y potencie la vida ecológica.</p>
<p>Por consiguiente, la izquierda debe defender la ley frente a la derecha y, al mismo tiempo, ir más allá de ella, construyendo una campaña más amplia para que la tierra cumpla su función social y ecológica. Necesitamos la expropiación para la redistribución, la soberanía alimentaria, la vivienda, la reparación ecológica, el uso público y la producción cooperativa. Necesitamos una reforma agraria impulsada por los sin tierra, los trabajadores agrícolas, las mujeres rurales, los pequeños productores, los habitantes de asentamientos informales, los movimientos sociales, los sindicatos y las comunidades; no solo por funcionarios, tribunales y tecnócratas.</p>
<p>La Ley de Expropiación debería convertirse en un espacio de educación masiva, movilización y lucha político-legal. Pero el terreno más amplio sigue siendo la transformación de las relaciones de propiedad.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_146906" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-146906" class="size-large wp-image-146906 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/It-takes-a-village--1024x736.jpg" alt="" width="1024" height="736" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/It-takes-a-village--1024x736.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/It-takes-a-village--300x215.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/It-takes-a-village--768x552.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/It-takes-a-village-.jpg 1310w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-146906" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Willie Bester (Sudáfrica), <em>Se necesita un pueblo [It Takes a Village]</em>, 2018.</small></p></div></div>
<h3 style="margin:2em 0;">Lecciones de la Caravana Roja del Pueblo</h3>
<p>La Caravana Roja del Pueblo –una campaña e iniciativa del Partido Comunista Sudafricano (SACP)– ofrece lecciones útiles. Su valor reside en llevar la política al terreno: aldeas, poblaciones, comunidades, cooperativas, luchas locales, espacios municipales y centros de producción. Demuestra que la política socialista debe organizarse allí donde la gente vive, trabaja, cultiva, comercia, estudia, cuida y lucha.</p>
<p>Pero la Caravana debe pasar de la movilización a la construcción de instituciones productivas. No debe limitarse a convocar reuniones; debe ayudar a cartografiar la tierra, identificar las capacidades de producción locales, apoyar a las cooperativas, vincular a las comunidades con las competencias técnicas, crear campañas de rendición de cuentas municipales, establecer centros de demostración de agroecología, capacitar a los jóvenes y conectar las demandas de la comunidad con la inversión pública y las luchas políticas.</p>
<p>Cada sitio de la Caravana Roja debería preguntarse: ¿qué se puede producir aquí? ¿Qué tierras hay disponibles? ¿Qué cooperativas existen? ¿Qué activos públicos están sin usar? ¿Qué capacidades están presentes? ¿Qué fuentes de agua existen? ¿Qué alimentos se importan que podrían producirse localmente? ¿Qué contratación municipal puede apoyar la producción local? ¿Qué obras públicas pueden emplear a la gente? ¿Qué sindicatos operan aquí? ¿Qué ONG, iglesias, escuelas, clínicas, instituciones tradicionales y organizaciones comunitarias pueden vincularse a un plan de desarrollo local? Esto convertiría a la Caravana en un método de reconstrucción socialista desde abajo.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La educación en economía política como organización</h3>
<p>La Conferencia reconoció la necesidad de reconstruir la educación política y pidió un programa común de educación política vinculado a las campañas y arraigado en las comunidades, los lugares de trabajo, las universidades y las zonas rurales. Insistió en que los desempleados, los trabajadores informales, los trabajadores migrantes, los trabajadores agrícolas, los habitantes de las granjas, los jóvenes y las mujeres deben ser las fuerzas centrales de la renovación de la izquierda, y que las cooperativas, la producción basada en la tierra y las instituciones económicas alternativas deben convertirse en elementos prácticos de la reconstrucción socialista.</p>
<p>Esto es fundamental. La educación en economía política debe ayudar a las comunidades a comprender por qué suben los precios de los alimentos, por qué colapsan los municipios, por qué fracasa la reforma agraria, por qué dominan los bancos, por qué se precariza a los trabajadores, por qué las mujeres cargan con el trabajo de cuidados no remunerado, por qué persiste el desempleo juvenil, por qué la crisis climática golpea con más fuerza a los pobres y por qué importa la propiedad pública. No debe funcionar como una abstracción de aula.</p>
<p>La educación política debe estar ligada a la práctica: una escuela cooperativa vinculada a una cooperativa real; una escuela de la tierra vinculada a una campaña por la tierra; una escuela de economía municipal vinculada a la planificación del desarrollo municipal y a las luchas presupuestarias; una escuela de propiedad pública vinculada a las campañas contra la privatización; una escuela de soberanía alimentaria vinculada a los huertos agroecológicos y a los bancos de semillas.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Los sindicatos, las ONG y la política económica</h3>
<p>Los sindicatos tienen un papel indispensable en la transformación económica que va más allá de la negociación salarial. Debe organizarse un bloque de la clase trabajadora más amplio, que vincule a los trabajadores con empleo y a los desempleados, a los trabajadores informales, a los cooperativistas, a los trabajadores comunitarios de la salud, a los trabajadores agrícolas y a los trabajadores del sector público. Los fondos de pensiones, los consejos de negociación, los departamentos de educación obrera y la capacidad de investigación pueden movilizarse para apoyar la propiedad pública, la política industrial, el financiamiento de cooperativas y la producción local.</p>
<p>Las ONG progresistas, como el Instituto para la Justicia Económica (Institute for Economic Justice), pueden ayudar a conectar esta construcción de movimientos con una política económica seria sobre cuestiones fiscales y monetarias, empleo público, seguridad social, estrategia industrial, política comercial, sistemas alimentarios, financiamiento climático, banca pública y propiedad democrática. Pero la política no debe flotar por encima de la lucha: debe responder ante los movimientos, los sindicatos y las comunidades.</p>
<p>La izquierda necesita una división del trabajo. Los sindicatos aportan la organización de los trabajadores. Las ONG progresistas aportan capacidad de investigación, asesoramiento político y litigio. Las cooperativas aportan la producción práctica. Los movimientos aportan las luchas por la tierra, la vivienda, el clima y los servicios. Las organizaciones políticas aportan coherencia ideológica y estrategia. El Consejo de la Izquierda tiene el potencial de coordinar estas capacidades de manera eficaz.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_146917" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-146917" class="size-full wp-image-146917 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/H0528-L29527435.jpg" alt="" width="750" height="509" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/H0528-L29527435.jpg 750w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/H0528-L29527435-300x204.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px"><p id="caption-attachment-146917" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Willie Bester (Sudáfrica), <em>Cuidado de los niños [Care for the Children]</em>, 1995.</small></p></div></div>
<h3 style="margin:2em 0;">Hacia una estrategia africana de desarrollo económico</h3>
<p>La izquierda sudafricana también debe pensar a nivel continental. La crisis de África no es la falta de espíritu empresarial, sino la estructura de la dependencia: exportación de materias primas, deuda, importación de alimentos, dominación financiera, industrialización débil, control extranjero sobre los minerales y la tierra, y la subordinación del desarrollo nacional al capital global. La declaración de la Conferencia se comprometió con el panafricanismo, la desconexión estratégica de la dependencia imperialista, la industrialización regional, el control público sobre los recursos estratégicos, los sistemas financieros alternativos y la solidaridad con el Sur Global.</p>
<p>Una estrategia económica de la izquierda africana debe vincular la reforma agraria, la soberanía alimentaria, la propiedad pública, el procesamiento local de materias primas, la manufactura regional, el desarrollo cooperativo, los bancos públicos, la justicia climática y la planificación democrática. Debe plantearse: ¿cómo construimos la capacidad africana para alimentarnos a nosotros mismos, fabricar lo que necesitamos, procesar nuestros minerales, controlar nuestra energía, proteger nuestra agua y construir la propiedad social a través de las fronteras?</p>
<p>La izquierda sudafricana debe aprender del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, de la planificación popular de Kerala, de la agroecología y la salud pública de Cuba, de las comunas de Venezuela, de los movimientos africanos por la soberanía alimentaria, de las cooperativas de trabajadores y de otras iniciativas anticapitalistas.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Pasos prácticos después de la Conferencia</h3>
<p>La Conferencia debe convertirse ahora en un programa. Los siguientes pasos son urgentes:</p>
<ol>
<li>Establecer el Consejo de la Izquierda con un sólido bloque de transformación económica centrado en la propiedad pública, las cooperativas, la economía solidaria, la tierra, la soberanía alimentaria y las economías democráticas locales.</li>
<li>Crear un Fondo de Desarrollo de la Izquierda para apoyar la manufactura comunitaria, la agroecología, el comercio minorista cooperativo, las adquisiciones de empresas por parte de los trabajadores, el procesamiento de alimentos, los bancos de semillas, el transporte local, las energías renovables y las economías de reparación.</li>
<li>Lanzar una Campaña Nacional por la Tierra, la Soberanía Alimentaria y la Agroecología que vincule la expropiación, la ocupación de tierras, la producción de pequeños propietarios, la soberanía de las semillas, la democracia del agua y la contratación pública.</li>
<li>Desarrollar proyectos piloto de economía solidaria municipal en municipios seleccionados, vinculando a concejales, sindicatos, comunidades, cooperativas, productores locales, ONG e instituciones técnicas.</li>
<li>Convocar indabas (asambleas) sectoriales sobre minería, finanzas, sistemas alimentarios, energía y comercio minorista para identificar dónde se puede avanzar en la propiedad pública, de los trabajadores, comunitaria y cooperativa.</li>
<li>Desarrollar un plan de estudios nacional de economía política sobre capitalismo, propiedad pública, tierra, agroecología, cooperativas, política fiscal, finanzas, crisis climática y desarrollo africano.</li>
<li>Conectar la lucha de la Ley de Expropiación con una campaña más amplia por la función social y ecológica de la tierra.</li>
<li>Medir el progreso no por las resoluciones, sino por las instituciones construidas: cooperativas formadas, tierras accedidas, trabajadores organizados, jóvenes capacitados, activos públicos defendidos, campañas sostenidas y comunidades capaces de alimentarse por sí mismas.</li>
</ol>
<p>La Conferencia de la Izquierda hace sonar la alarma sobre la urgencia de este trabajo. La prueba consistirá en ver si la izquierda puede convertir las palabras en producción, la solidaridad en organización y la educación en economía política en poder estructural, construyendo a gran escala lo que ya existe de forma fragmentada en instituciones coordinadas y duraderas.</p>
<p>El socialismo no llegará en forma de discurso. Debe ser plantado, construido, fabricado, enseñado, organizado y defendido.</p>
<p>Afectuosamente,</p>
<p>Mazibuko</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/06/Mazibuko.jpg" width="456" height="530"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Mazibuko Kanyiso Jara</strong></p><small>Mazibuko Kanyiso Jara es un educador popular panafricanista, estratega, activista, analista y una respetada voz nacional y regional con tres décadas de experiencia en la profundización de la democracia, la reforma municipal, la justicia de género, la reforma agraria, la justicia ecológica, el acceso a tratamientos para el VIH/SIDA y los derechos LGBTQIA+. Es miembro del Comité Directivo de la Conferencia de la Izquierda, y exmiembro del Partido Comunista Sudafricano y de su Liga de la Juventud Comunista. También es miembro de la Junta Directiva del Instituto Chris Hani.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Contra el olvido: Construyendo Inkani Review - El quinto Boletín de Panáfrica (2026)</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/pan-africa/contra-el-olvido-construyendo-inkani-review/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 May 2026 05:00:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[batalla de ideas]]></category>
		<category><![CDATA[antiimperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Educación popular]]></category>
		<category><![CDATA[panafricanismo]]></category>
		<category><![CDATA[lucha de clases]]></category>
		<category><![CDATA[Mes de la Liberación de África]]></category>
		<category><![CDATA[medios comunitarios]]></category>
		<category><![CDATA[decolonización]]></category>
		<category><![CDATA[organización de base]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad del Sur Global]]></category>
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					<description><![CDATA[A lo largo de África, la libertad formal no ha roto el poder de la propiedad heredada; la tarea urgente es convertir las declaraciones en instituciones, las luchas por la tierra en medios de vida y la solidaridad en una fuerza popular organizada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Estimadxs amigxs:</p>
<p>Saludos desde el escritorio de Tricontinental Panáfrica.</p>
<p>Estamos lanzando <em>Inkani Review</em> al cierre del Mes de la Liberación de África. Este mes no es nostalgia. Es una exigencia: que la vida intelectual y política del continente sea tomada en serio, difundida ampliamente y conectada a través de las fronteras.</p>
<p>Las estructuras que oprimen a los marginados en todo el mundo dependen, en parte, de nuestro olvido. Dependen de la fragmentación, de nuestra incapacidad para conectar lo que les ocurrió a nuestros abuelos en los márgenes de la sociedad con lo que nos ocurre a nosotros y a nuestros hijos en la ciudad; del silenciamiento de los pensadores que trazaron el mapa de nuestra condición antes que nosotros; del ruido incesante que hoy pasa por información y noticias.</p>
<p>Las reseñas son una de las armas contra ese olvido.</p>
<p>No las reseñas como corteses ejercicios académicos. No las reseñas como guías del consumidor. Reseñas como actos políticos: la labor de situar un texto dentro de su momento; de preguntar qué dice sobre dónde estamos y hacia dónde debemos ir; de permitir que la lectura que un descendiente de trabajadores agrícolas haga en 2026 de <em>La revuelta de los campesinos</em> de Govan Mbeki nos responda con el estruendo de lo que los campesinos puedan estar organizando hoy.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">El momento en el que nos encontramos</h3>
<p>Estando en Sudáfrica en este momento, es difícil no sentir el peso de una sociedad que se fractura bajo la presión de sus propias contradicciones. La pobreza está generalizada. La sociedad está polarizada. Los temas que deberían dar forma a nuestra política –la tierra, la salud, la educación, la desigualdad– se han vuelto en nuestra contra. Ya no buscamos la determinación en el liderazgo. En su lugar, nos ensañamos con nuestros vecinos, criminalizándolos y culpándolos de condiciones que ellos no crearon.</p>
<p>Lo que falta es análisis: el trabajo paciente y riguroso de nombrar lo que realmente está sucediendo y quién es el responsable de ello. Demasiada parte de la sociedad ha internalizado los síntomas de la opresión como hechos naturales, en lugar de como productos de un sistema diseñado deliberadamente para mantener a una minoría como los poseedores y a una mayoría atrapada en ser la clase trabajadora, los prescindibles, los olvidados.</p>
<p>Perdidos en un contenido interminable –distraídos y desconectados–, con demasiada frecuencia dejamos a las estructuras responsables de nuestra condición sin ninguna fuerza organizada que les exija rendir cuentas. La revolución llegará, siempre lo hace. La cuestión es cómo construimos las condiciones para ella: qué estructuras construimos, qué plataformas amplificamos, dónde nos organizamos y para quién nos organizamos.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_144769" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-144769" class="size-full wp-image-144769 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Dismantle-the-Ivory-Tower-zine-%E2%80%98People-Power-Makes-Aparthied-History-2025-1-rotated.jpg" alt="" width="1065" height="1290" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Dismantle-the-Ivory-Tower-zine-‘People-Power-Makes-Aparthied-History-2025-1-rotated.jpg 1065w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Dismantle-the-Ivory-Tower-zine-‘People-Power-Makes-Aparthied-History-2025-1-248x300.jpg 248w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Dismantle-the-Ivory-Tower-zine-‘People-Power-Makes-Aparthied-History-2025-1-845x1024.jpg 845w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Dismantle-the-Ivory-Tower-zine-‘People-Power-Makes-Aparthied-History-2025-1-768x930.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1065px) 100vw, 1065px"><p id="caption-attachment-144769" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fanzine <em>Dismantle the Ivory Tower</em> (Desmantela la torre de marfil) – Intifada, ‘People Power Makes Apartheid History’ (El poder popular hace que el apartheid sea historia), 2025.</small></p></div>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">¿Qué es Inkani Review?</h3>
<p><em>Inkani Review</em> es una nueva plataforma alojada en el sitio web de Inkani, dedicada a la publicación de reseñas críticas y profundas de libros y otras obras, en particular aquellas relacionadas con la política, las historias y las culturas de África y el Sur Global.</p>
<p>Para nosotros, una reseña nunca es sólo una reseña. Existe un valor profundo en el encuentro de diferentes perspectivas sobre la página, a través de generaciones, geografías y condiciones de vida. Un fallo constitucional resuena de forma diferente cuando se lee junto a la historia de la localidad que le compete. Sostenemos dos mundos y dos períodos de tiempo en la misma mano, y somos más ricos por ello.</p>
<p>Nuestro objetivo no es resumir. Es hacer aflorar la relevancia inmediata y duradera de cada texto, acontecimiento o espacio, en el momento preciso en que se lee, y situar esa lectura dentro de la lucha sobre el tipo de sociedad en la que nos estamos convirtiendo.</p>
<p>En un mundo donde la escritura crítica de alta calidad se encuentra casi exclusivamente detrás de muros de pago; donde los periódicos y las revistas han reducido progresivamente el espacio para las reseñas serias de libros; y donde el compromiso sustancial se trata como un lujo, estamos construyendo un espacio público y accesible para la crítica con fundamentos políticos, escrita para movimientos, organizadores, académicos que trabajan sin apoyo institucional y lectores alejados de los centros urbanos, donde el acceso a las nuevas publicaciones ya es de por sí bastante difícil.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Nuestros compromisos</h3>
<ul>
<li>Una reseña semanal, abierta a colaboraciones de una amplia comunidad de escritores y críticos.</li>
<li>Una reseña de formato largo en la última semana de cada mes para un abordaje crítico más profundo.</li>
<li>Traducciones de alta calidad para ampliar el acceso en todo el continente.</li>
<li>Un compromiso riguroso y dirigido por expertos con los problemas del Sur Global, el género, la clase y la geopolítica.</li>
<li>Una contribución a la batalla de ideas, basada en las realidades materiales de nuestro tiempo.</li>
</ul>
<p><em>Inkani Review </em>es editorialmente independiente. Basada en una perspectiva internacionalista atenta a las cuestiones de clase, geopolítica y solidaridad del Sur Global, acoge una diversidad de puntos de vista críticos y no impone una línea única a sus colaboradores. Las opiniones expresadas son las de sus autores.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_144777" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-144777" class="size-full wp-image-144777 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Manfred-Zylla-with-help-of-Katharina-Forster-and-Jarret-Erasmus-%E2%80%98Forward-not-Forgetting-Our-Solidarity-1.jpg" alt="" width="2415" height="1146" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Manfred-Zylla-with-help-of-Katharina-Forster-and-Jarret-Erasmus-‘Forward-not-Forgetting-Our-Solidarity-1.jpg 2415w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Manfred-Zylla-with-help-of-Katharina-Forster-and-Jarret-Erasmus-‘Forward-not-Forgetting-Our-Solidarity-1-300x142.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Manfred-Zylla-with-help-of-Katharina-Forster-and-Jarret-Erasmus-‘Forward-not-Forgetting-Our-Solidarity-1-1024x486.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Manfred-Zylla-with-help-of-Katharina-Forster-and-Jarret-Erasmus-‘Forward-not-Forgetting-Our-Solidarity-1-768x364.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Manfred-Zylla-with-help-of-Katharina-Forster-and-Jarret-Erasmus-‘Forward-not-Forgetting-Our-Solidarity-1-1536x729.jpg 1536w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/05/Manfred-Zylla-with-help-of-Katharina-Forster-and-Jarret-Erasmus-‘Forward-not-Forgetting-Our-Solidarity-1-2048x972.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 2415px) 100vw, 2415px"><p id="caption-attachment-144777" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Manfred Zylla con la ayuda de Katharina Forster y Jarret Erasmus, mural ‘Forward not Forgetting Our Solidarity’ (Adelante sin olvidar nuestra solidaridad) en el exterior del sitio histórico de patrimonio vivo Community House en Ciudad del Cabo, 2011 (Restaurado por Manfred Zylla con Faried Morris y Francois Hokim, 2017).</small></p></div>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Un archivo para los que vengan después</h3>
<p>La reseña crítica hace posible un archivo. Ganamos. Nos podemos expandir. Construimos lazos sociales a través de los continentes. Fortalecemos nuestros movimientos, refinamos nuestro pensamiento y, juntos, creamos textos: un archivo listo para quienes vengan después de nosotros.</p>
<p>Así es como se ve la recuperación de la infraestructura de las ideas: no como un accesorio cultural, sino como una necesidad política. Si la opresión depende del olvido, entonces nuestra tarea es el recuerdo: organizado, colectivo y hecho público.</p>
<p>Nos resistimos al borrado.</p>
<p>Visite <em>Inkani Review</em> en: <a href="https://review.inkanibooks.co.za/">https://review.inkanibooks.co.za/</a></p>
<p>Para enviar una reseña o consultar sobre cómo colaborar: : <a href="https://review.inkanibooks.co.za/submit">https://review.inkanibooks.co.za/submit</a></p>
<p><em>Inkani Review </em>se lanzará el 30 de mayo de 2026.</p>
<p>Todo el trabajo publicado en <em>Inkani Review</em> es exclusivo de la revista.</p>
<p>Afectuosamente,</p>
<p>Aphiwe</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/01/Aphiwe.png" width="1080" height="1080"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Aphiwe Ngalo </strong></p><small>Aphiwe Ngalo es una educadora popular, profesional de los medios de comunicación y gerente de proyectos cuyo trabajo se centra en reparar los legados del apartheid a través de la educación popular, la organización de base y los medios comunitarios. Actualmente se desempeña como Editora Jefa en Inkani Books. Anteriormente, Aphiwe coordinó programas de educación juvenil y comunitaria.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sed por designio: El cuarto Boletín de Panáfrica (2026)</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/pan-africa/sed-por-designio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Stephanie Sandoval]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Apr 2026 05:00:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[sudan]]></category>
		<category><![CDATA[agroecology]]></category>
		<category><![CDATA[agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[Mali]]></category>
		<category><![CDATA[lucha de clases]]></category>
		<category><![CDATA[Sahel]]></category>
		<category><![CDATA[class struggle]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?post_type=south_africa&#038;p=143932</guid>

					<description><![CDATA[Cuando el poder depende del olvido, la memoria se convierte en un campo de batalla: se abre un nuevo hogar para la crítica rigurosa y orientada a los movimientos, con el fin de conectar los fragmentos, afilar el análisis y transformar la lectura en una resistencia colectiva y organizada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Estimadxs amigxs:</p>
<p>Saludos desde el escritorio de Tricontinental Panáfrica.</p>
<p>El 22 de abril, la Red Global sobre Extremismo y Tecnología (GNET, por sus siglas en inglés) publicó un <a href="https://gnet-research.org/2026/04/22/the-darkest-shade-of-green-strategic-weaponisation-of-environmental-governance-by-violent-extremist-organisations/">texto</a> introduciendo el concepto de “Gobernanza Verde Oscura” (<em>Dark Green Governance</em>): un patrón en el que los grupos armados en todo el Sahel y más allá ya no se limitan a explotar el estrés climático, sino que institucionalizan deliberadamente la gestión de los recursos ambientales como fuente de legitimidad política. Entre otros ejemplos, el autor muestra cómo el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes o Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM) dirige tribunales basados en la sharía para arbitrar disputas pastorales, regula el acceso al agua y a los corredores de pastoreo, y supervisa la minería artesanal en la región de Liptako-Gourma, en Malí. El autor tiene el cuidado de señalar que el clima funciona como un “multiplicador de amenazas”, mediado por fragilidades socioeconómicas preexistentes en lugar de operar como una causa directa de la insurgencia. La observación de que los grupos armados están construyendo arquitecturas de gobernanza formalizadas en torno a recursos escasos —y que “reclamar los bienes comunes ambientales mediante una gobernanza legítima e inclusiva” es fundamental para cualquier respuesta seria— es importante.</p>
<p>Donde nuestro análisis difiere no es en disputar lo que el autor describe, sino en preguntar <em>por qué</em> estos grupos tienen éxito y en qué condiciones estructurales surgen tales formas de gobernanza. Identificar la “Gobernanza Verde Oscura” como fenómeno es valioso. Pero ¿qué explica la base material específica de su atractivo? ¿Por qué Katiba Macina —el grupo yihadista armado en el corazón de las operaciones de JNIM en el Sahel— atrajo un apoyo masivo de los pastores fulani marginados? ¿Por qué es este un fenómeno tan extendido?</p>
<p>Esto es lo que nuestro último dossier, <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-lucha-clases-clima-sahel/"><em>Lucha de clases y la catástrofe climática en el Sahel</em></a> (dossier n.º 99), coescrito por miembros del equipo Tricon Pan-Africa, se propone explorar. El dossier sostiene que la respuesta no es simplemente que el Estado se retiró, sino que su capacidad para gobernar la tierra, el agua y la movilidad pastoral fue <em>destruida sistemáticamente</em>: primero por el colonialismo francés, luego por la formación del Estado neocolonial y, finalmente, por décadas de ajuste estructural. El vacío de gobernanza no es un accidente de instituciones débiles; es el producto de una economía política específica.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142821" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142821" class="size-large wp-image-142821 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Hama-Goro-Niger-Untitled-2014-853x1024.jpg" alt="" width="853" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Hama-Goro-Niger-Untitled-2014-853x1024.jpg 853w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Hama-Goro-Niger-Untitled-2014-250x300.jpg 250w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Hama-Goro-Niger-Untitled-2014-768x922.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Hama-Goro-Niger-Untitled-2014-1280x1536.jpg 1280w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Hama-Goro-Niger-Untitled-2014.jpg 1500w" sizes="auto, (max-width: 853px) 100vw, 853px"><p id="caption-attachment-142821" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Hama Goro (Níger), <em>Sin título</em>, 2014.</small></p></div>
</div>
<p>Desde la era colonial, los conflictos en África se han explicado mediante cada categoría imaginable —antagonismo tribal, odio étnico, extremismo religioso, fallos de gobernanza, presiones demográficas, escasez de recursos— excepto la que subyace a todas ellas: clase.</p>
<p>Basándose en la tradición de <em>Lucha de clases en Tanzania</em> (<em>Class Struggles in Tanzania</em>) de Issa Shivji y <em>Salvadores y sobrevivientes (Saviors and Survivors)</em> de Mahmood Mamdani, el dossier sostiene que la escalada de violencia en el Sahel solo puede entenderse si se fundamenta en la lucha de clases, dado que opera dentro de la economía política de la extracción imperialista. La catástrofe climática es un <em>acelerador</em> que intensifica las contradicciones preexistentes, no su causa de fondo. El llamado a reclamar los bienes comunes ambientales mediante una gobernanza legítima es bien recibido, pero no puede responderse sin preguntar quién despojó a las comunidades de esos bienes comunes y a través de qué mecanismos.</p>
<p>Los hechos son condenatorios. El Sahel se ha calentado aproximadamente 1.5 veces más rápido que el promedio mundial en las últimas décadas, a pesar de contribuir con menos del 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. África representó menos del 3% de las emisiones globales acumuladas de CO2 entre 1750 y 2021. En contraste, Estados Unidos, que se está calentando a un ritmo similar, representa el 25% de las emisiones globales. La naturaleza de las precipitaciones en sí ha cambiado: la lluvia es ahora más intensa pero intermitente, produciendo tanto inundaciones como sequías. Sin embargo, el marco dominante de “conflicto climático” —consolidado a través del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Consejo de Seguridad de la ONU e investigaciones de seguridad financiadas por Occidente— presenta la escasez de recursos impulsada por el clima como la raíz de la violencia y la inestabilidad en el Sahel, omitiendo sistemáticamente el contexto de despojo colonial, ajuste estructural y militarización que creó la crisis en primer lugar.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142832" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142832" class="size-large wp-image-142832 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Amadou-Sanogo-Mali-Sans-Tete-Headless-2016-1024x665.png" alt="" width="1024" height="665" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Amadou-Sanogo-Mali-Sans-Tete-Headless-2016-1024x665.png 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Amadou-Sanogo-Mali-Sans-Tete-Headless-2016-300x195.png 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Amadou-Sanogo-Mali-Sans-Tete-Headless-2016-768x499.png 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Amadou-Sanogo-Mali-Sans-Tete-Headless-2016-1536x998.png 1536w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Amadou-Sanogo-Mali-Sans-Tete-Headless-2016.png 1598w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-142832" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Amadou Sanogo (Malí), <em>Sans Tete</em> (Sin cabeza), 2016.</small></p></div>
</div>
<p>Los estudios de caso del dossier sobre Malí y Sudán revelan cómo funciona esto en la práctica. En Malí, la ley de tierras colonial destruyó los sistemas de gestión social. Los programas de ajuste estructural (PAE) a partir de 1988 acabaron el trabajo: recortando personal veterinario y de extensión, privatizando los puntos de agua e imponiendo una devaluación de la moneda del 50% en 1994. A medida que el Estado se retiraba, los grupos armados ocuparon el vacío. Este es el contexto de la “Gobernanza Verde Oscura”, pero el dossier revela una capa que ese marco no alcanza. Katiba Macina atrajo un apoyo masivo de los pastores fulani marginados no simplemente proporcionando resolución de disputas en un vacío de gobernanza, sino aboliendo las tasas de pastoreo que los jefes pastorales habían impuesto al acceso a los pastizales de llanuras aluviales ricos en nutrientes; tasas que consumían una parte sustancial de los ingresos en efectivo de los pastores y que el Estado neocolonial había permitido que hicieran metástasis en un sistema de extracción de rentas. Para los pastores más pobres de las tierras áridas, la abolición de las tasas significó la diferencia entre la viabilidad y el despojo. Cuando Katiba Macina reinstauró posteriormente tasas más pequeñas en 2018, muchos pastores trasladaron su lealtad a una facción rival que prometía la colectivización de la tierra. La violencia descrita típicamente como “conflicto étnico” entre pastores fulani y agricultores dogon es, según muestra el dossier, un conflicto de clases <em>dentro</em> de ambas comunidades, moldeado por el despojo colonial e intensificado por el estrés climático. Lo que desde fuera parece “gobernanza ambiental por extremistas” es, desde abajo, una disputa sobre quién establece las reglas de acceso a la tierra y al agua bajo condiciones de escasez por designio.</p>
<p>En Sudán, la historia es aún más cruda. Darfur —calificado como “el primer conflicto por el cambio climático del mundo”— es en realidad una guerra de clases ecológica. La reestructuración neoliberal del régimen de Bashir después de 1989, impuesta por los PAE del FMI y el Banco Mundial, privatizó tierras comunales, eliminó subsidios agrícolas y subcontrató la violencia estatal a las milicias <em>Yanyauid</em>, que confiscaron ganado, cosechas y tierras, creando una nueva clase de acumuladores militarizados. Las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) evolucionaron de estas milicias a empresas capitalistas que controlan minas de oro y rutas de contrabando, financiadas por los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Mientras tanto, el Proceso de Jartum de la UE canalizó fondos a las agencias fronterizas sudanesas —incluidas unidades vinculadas a las FAR— para frenar la migración, militarizando directamente la respuesta a las poblaciones desplazadas por el clima.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142866" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142866" class="size-large wp-image-142866 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Saranga-Mozambique-Monologue-of-a-War-Refugee-2021-898x1024.jpg" alt="" width="898" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Saranga-Mozambique-Monologue-of-a-War-Refugee-2021-898x1024.jpg 898w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Saranga-Mozambique-Monologue-of-a-War-Refugee-2021-263x300.jpg 263w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Saranga-Mozambique-Monologue-of-a-War-Refugee-2021-768x876.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Saranga-Mozambique-Monologue-of-a-War-Refugee-2021.jpg 1319w" sizes="auto, (max-width: 898px) 100vw, 898px"><p id="caption-attachment-142866" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Saranga (Mozambique), <i>Monologue of a War Refugee </i>(Monólogo de un refugiado de guerra), 2021.</small></p></div>
</div>
<p>Las mujeres y las niñas están en el centro de esta crisis político-climática entrelazada. A medida que el agua y la leña escasean, las mujeres deben caminar distancias más largas cada día, reduciendo el tiempo para la actividad económica o la participación cívica. Los choques climáticos sacan a las niñas de la escuela, las empujan al matrimonio precoz y se correlacionan con aumentos en la violencia de pareja. El cambio climático no solo está remodelando los paisajes físicos, sino estrechando el espacio político para la mitad de la población.</p>
<p>Sin embargo, el dossier no termina en la desesperación. En Koubri, a unos cuarenta kilómetros de la capital de Burkina Faso, Uagadugú, las integrantes de la Asociación de Mujeres Watinoma trabajan la tierra utilizando prácticas agroecológicas: cultivando maíz orgánico como parte de la resistencia campesina a las semillas genéticamente modificadas, fabricando biopesticidas a partir de hojas de nim, jengibre machacado, ajo y chile, y operando un pozo con energía solar que garantiza el acceso al agua incluso en la estación seca. Estas mujeres encarnan la conclusión del dossier: el futuro del Sahel no se asegurará mediante muros fronterizos, bases o mercados, sino enfrentando las estructuras capitalistas e imperialistas que convierten el estrés climático en despojo y guerra.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142843" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142843" class="wp-image-142843 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Last-image-in-the-dossier.jpg" alt="" width="950" height="633" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Last-image-in-the-dossier.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Last-image-in-the-dossier-300x200.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/Last-image-in-the-dossier-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-142843" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Imagen original de Pedro Stropasola. Asociación de Mujeres Watinoma en Koubri, Burkina Faso, 2025.</small></p></div>
</div>
<p>En Illighadad, una aldea remota en el centro de Níger sin electricidad ni agua corriente, Fatou Seidi Ghali —considerada ampliamente como la primera mujer tuareg en tocar la guitarra profesionalmente— lidera Les Filles de Illighadad (Las Hijas de Illighadad). Su música tiene sus raíces en el <em>tende</em>, una tradición femenina de celebración y comunidad construida en torno a un tambor de mortero y una calabaza semienterrada en agua; una forma que, en algunos contextos ceremoniales, también sirve como vehículo para la curación espiritual. Mientras que el blues del desierto de Tinariwen canta al exilio y la sed —”perdido en la noche, mi sed, mi deseo de agua me despertó”— y expresa musicalmente las condiciones de privación estructural, Les Filles de Illighadad hacen música desde dentro de las condiciones que señalan las imágenes del dossier: mujeres en una aldea sin agua, recurriendo a la práctica colectiva, al conocimiento ancestral y al elemento mismo —el agua— que el imperialismo y el ajuste estructural han hecho escaso. Sus canciones no son lamentos por lo perdido. Son actos de soberanía cultural, insistiendo en que las tradiciones a través de las cuales las comunidades sahelianas siempre han gobernado su relación con la tierra —comunalmente, colectivamente, a través del conocimiento y el trabajo de las mujeres— no se han extinguido.</p>
<p>Así es como se ve la recuperación de los bienes comunes: no como una estrategia de seguridad, sino como un proyecto civilizatorio. Las mujeres de Watinoma cultivando maíz orgánico en desafío a las semillas genéticamente modificadas. Las mujeres de Illighadad haciendo música con una calabaza y agua. La sed, en el Sahel, es creada por el capitalismo. Pero la gente del Sahel no ha dejado de construir el mundo que viene después de él.</p>
<p>Les animamos a leer el <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-lucha-clases-clima-sahel/">dossier</a> completo y a compartirlo ampliamente.</p>
<p>Afectuosamente,</p>
<p>Dalaya y Mika</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2025/08/Delaya.jpg" width="300" height="300"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Dalaya Ashenafi</strong></p><small>Dalaya Ashenafi es una economista política y estratega etíope cuyo trabajo se compromete críticamente con la desigualdad estructural, el poder estatal y las alternativas de desarrollo emancipadoras. Con más de quince años de experiencia, su análisis desafía la ortodoxia neoliberal, exponiendo cómo la acumulación de capital reproduce la marginación en el Sur Global. Como becaria de Asia Global en 2022, investigó las empresas estatales a través del lente de la industrialización socialista. Dalaya es también la subdirectora de la Red de Mujeres Investigadoras Etíopes (EWNET, por sus siglas en inglés). Sus publicaciones sobre acuerdos políticos e industrialización tardía centran la lucha de clases, la agencia colectiva y los marcos antiimperialistas. Arraigada en el pensamiento desarrollista de Etiopía, pero conectada globalmente, la erudición de Dalaya promueve una visión radical del desarrollo que rechaza los arreglos tecnocráticos en favor de la transformación estructural y la solidaridad panafricana.</small></td></tr></tbody></table><hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/07/Bios_MIka-1-e1627397421408.png" width="626" height="626"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Mikaela Nhondo Erskog</strong></p><small>Mikaela Nhondo Erskog es investigadora y editora en Tricontinental: Instituto de Investigación Social y cocoordinadora de su oficina de Panáfrica. Forma parte de la secretaría de Pan-Africanism Today, que coordina la articulación regional de la Asamblea Internacional de los Pueblos, y del comité de coordinación de No Cold War, una plataforma de paz que promueve la multipolaridad y la cooperación global. Actualmente es candidata al doctorado en la Escuela de Relaciones Internacionales y Asuntos Públicos de la Universidad de Fudan.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Por qué hay una mujer en las Maandamano (protestas)?: El tercer Boletín de Panáfrica (2026)</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/pan-africa/una-mujer-en-las-maandamano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Amilcar]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2026 17:54:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[patriarcado]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo no remunerado]]></category>
		<category><![CDATA[Kenia]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Política Feminista]]></category>
		<category><![CDATA[Protestas Generación Z]]></category>
		<category><![CDATA[Austeridad Neoliberal]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres en protesta]]></category>
		<category><![CDATA[maandamano]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde Malí a Sudán, grupos armados gobiernan la tierra y el agua donde el ajuste estructural destruyó al estado – nuestro más reciente dossier demuestra que la crisis del Sahel no es un conflicto climático sino una guerra de clases impulsada por el imperialismo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Una ola de protestas de la “Generación Z” <a href="https://www.pbs.org/newshour/world/gen-z-protesters-around-the-world-lead-wave-of-generational-discontent">tuvo lugar</a> desde Indonesia hasta Tanzania, desde Nepal hasta Marruecos. Aunque a menudo se caracterizan por estar formadas por jóvenes organizados digitalmente, estos movimientos están impulsados por preocupaciones más mundanas: el desempleo juvenil y las tensiones de la vida en sociedades bajo regímenes de austeridad. Mientras los jóvenes quieren “responder”, se encuentran con la represión estatal, que incluye secuestros, detenciones y violencia sexual. Las <em>maandamano</em> (protestas) de Kenia de 2024 y junio de 2025 pusieron de relieve estos agravios, provocados principalmente por el <a href="https://www.isroset.org/journal/IJSRMS/full_paper_view.php?paper_id=3778">descontento</a> ante el Proyecto de Ley de Finanzas de 2024, que proponía impuestos más altos a los productos básicos en medio del desempleo juvenil, la desilusión con la sociedad, la corrupción arraigada y una profunda crisis económica. Se trató de un ciclo de protestas contra el régimen de austeridad en los estados poscoloniales.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_138780" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-138780" class="wp-image-138780 size-large img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_First-1024x768.jpeg" alt="" width="1024" height="768" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_First-1024x768.jpeg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_First-300x225.jpeg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_First-768x576.jpeg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_First.jpeg 1440w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-138780" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Mural de <a href="https://www.instagram.com/p/C9kIGOGILLR/">Bankslave</a> que representa a Shakira Wafula, quien se convirtió en un icono de las protestas lideradas por la Generación Z en Kenia contra el Proyecto de Ley de Finanzas 2024 tras alzar desafiante la bandera keniana ante la policía antidisturbios.</small></p></div>
</div>
<p>Durante las protestas de junio de 2025, Juliet Nyabuto, de <em>Women for Matiang’i</em>, <a href="https://www.the-star.co.ke/news/2025-06-27-women-for-matiangi-condemn-sexual-violence-during-protests">afirmó</a>: “La violación y la agresión a mujeres durante las protestas nacionales es una vergüenza nacional. No nos andaremos con rodeos. Estos no fueron actos de violencia aleatorios; fueron ataques selectivos destinados a silenciar y aterrorizar a las mujeres”. En lugar de centrarse en la violencia sexual contra las manifestantes, los medios de comunicación retrataron a las mujeres como revoltosas y como parte del movimiento más amplio de la Generación Z, el cual fue representado como caótico, imprudente, políticamente inmaduro y violento. Las mujeres y niñas que acudían a las protestas empezaron a ser vistas como delincuentes y, por tanto, casi expuestas a la violación; un marco que despojó a las mujeres de su agencia política y enmascaró la condición precaria que permitía esa violencia.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_138658" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-138658" class="size-large wp-image-138658 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_8-May-2024-1024x640.jpg" alt="" width="1024" height="640" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_8-May-2024-1024x640.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_8-May-2024-300x188.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_8-May-2024-768x480.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_8-May-2024.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-138658" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Mural tríptico de Graffiti Girls Kenya que representa los rostros de tres mujeres jóvenes —dos alegres y una silenciada con un motivo de púas sobre la boca— con los mensajes “No estás sola”, “Nuestra seguridad importa”, “Alza la voz” y “Eres suficiente”, Nairobi, 2024. Crédito: Graffiti Girls Kenya.</small></p></div>
</div>
<p>Medios de comunicación como el <em>Daily Nation</em>, Citizen TV, <em>The Star</em> y las plataformas de redes sociales retrataron a las mujeres manifestantes como víctimas de la violencia apolíticas, pasivas y vulnerables; descripciones que ocultaron su actividad política, revelando en última instancia profundas suposiciones patriarcales que derivan de lógicas coloniales a la Kenia poscolonial. <em>¿Qué hacían las mujeres fuera de la esfera privada doméstica feminizada y marchando en la esfera pública política masculina?</em> Esa parecía ser la pregunta dominante. Por ejemplo, el <em>Daily Nation</em> <a href="https://nation.africa/kenya/news/gender/14-women-raped-during-june-25-anniversary-protests-rights-groups-say--5099304">agrupó</a> a “mujeres y niños” como los más expuestos durante las protestas, situando a las mujeres como dependientes y tan vulnerables como los niños en las manifestaciones. La mesa redonda de <em>The Nation</em> en NTV Kenya <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JS0K6GjkQEQ">avergonzó</a> a la víctima, insistiendo en la idea de que la sexualidad merecía respeto y que este no se encontraba en los campos de protesta. Estos retratos mediáticos reforzaron la idea de que los cuerpos “frágiles” de las mujeres invadían el terreno peligroso de lo público; pero ignoraron el hecho de que varias mujeres jóvenes habían estado liderando y movilizando las protestas; de hecho, muchas eran sus líderes (como Anini Barasa, Hanifa Adan y Shakira Wafula). Al borrar a estas mujeres, los medios de comunicación remasculinizaron la esfera pública y refeminizaron la esfera privada.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_138666" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-138666" class="size-large wp-image-138666 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_6-June-2024--1024x1024.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_6-June-2024--1024x1024.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_6-June-2024--300x300.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_6-June-2024--150x150.jpg 150w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_6-June-2024--768x767.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/Graffiti-Girls-Kenya_6-June-2024-.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-138666" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Mural de Graffiti Girls Kenya que muestra el rostro de una mujer adornado con flores azules y una mano extendida, con las palabras “Crecemos elevando a los demás”, Nairobi, 2024. Crédito: Graffiti Girls Kenya.</small></p></div>
</div>
<p>Las reacciones a la violencia contra las mujeres no se hicieron esperar, y la Asociación de Mujeres Senadoras de Kenia <a href="https://www.citizen.digital/article/women-senators-condemn-sexual-violence-during-june-25-protests-call-for-dci-probe-n365270">pidió</a> una investigación criminal sobre los ataques. La presidenta Veronica Maina <a href="https://k24.digital/411/women-senators-demand-justice-after-sexual-assaults-marred-june-25-protests/amp">criticó</a> no solo la “violencia insensata”, sino también el hecho de que esta violencia se estuviera celebrando en las redes sociales. Pero ninguna de las dos condenó el proyecto de ley de finanzas, ni la policía avanzó en las investigaciones (“todavía estamos intentando recopilar datos”, <a href="https://nation.africa/kenya/news/gender/14-women-raped-during-june-25-anniversary-protests-rights-groups-say--5099304">dijo</a> Muchiri Nyaga, del Servicio Nacional de Policía, una táctica clásica de dilación). Un “especialista en género” —Crispin Afifu— <a href="https://nation.africa/kenya/news/gender/14-women-raped-during-june-25-anniversary-protests-rights-groups-say--5099304">dijo</a> a las mujeres kenianas que se cuidaran evitando rutas aisladas y caminando en grupos de confianza. Aunque se trata de un consejo de cuidado parternal, tal reacción ignoró los problemas estructurales planteados por las protestas y devolvió la responsabilidad a ellas como individuos. La organización no gubernamental <a href="https://www.usikimye.org/">Usikimye</a> también adoptó la perspectiva del cuidado, pero principalmente el cuidado de las supervivientes de violación y el cuidado para trasladar sus historias al lenguaje de la política y el socorro humanitario. Njeri Migwi, directora de <em>Usikimye</em>, <a href="https://continent.substack.com/p/sexual-violence-added-to-brutal-crackdown">dijo</a> sobre la violencia de los matones y de la policía durante las manifestaciones: “Tengo el corazón roto. No podemos estar luchando por la libertad durante el día y contra los violadores por la noche. Las agresiones fueron violencia organizada. La intención es claramente hacer que las mujeres tengan miedo de salir a protestar, y una protesta sin mujeres no es orgánica”.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_138791" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-138791" class="wp-image-138791 size-large img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_Last-1024x880.jpg" alt="" width="1024" height="880" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_Last-1024x880.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_Last-300x258.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_Last-768x660.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_Last-1536x1320.jpg 1536w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/REPLACEMENT_Last.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-138791" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Artistas de Graffiti Girls Kenya pintan un mural en Nairobi, agosto de 2024. Crédito: Graffiti Girls Kenya.</small></p></div>
</div>
<p>Las mujeres en las calles, caminando a casa después de las protestas, no eran solo mujeres. Eran mujeres de clase trabajadora que no tenían acceso a transporte privado. La precariedad económica y el colapso del transporte público exponen a las mujeres trabajadoras a los aspectos patriarcales de la noche. La clase y el género se cruzan con la precariedad económica para producir vulnerabilidad. En este sentido, la violencia sexual durante las protestas lideradas por la Generación Z no es simplemente un subproducto de las protestas anárquicas, sino que surgió dentro de la economía política más amplia del capitalismo neoliberal que explota, disciplina y despolitiza sistemáticamente los cuerpos de las mujeres.</p>
<p>Es importante registrar y estudiar la reacción de estas diversas fuerzas sociales ante las protestas y ante la violencia contra las mujeres. Pero incluso la posición más comprensiva y clara, como la articulada por Usikimye, no expone frontalmente los subsidios ocultos que las mujeres proporcionan al capitalismo neoliberal: las mujeres supervivientes asumen individualmente los costes del tratamiento, el trauma y la pérdida de ingresos, al tiempo que prestan cuidados no remunerados a niños, ancianos y hogares. El sistema neoliberal en Kenia, como en otros lugares, ha trasladado la carga del cuidado y la seguridad a los individuos y a los hogares, lo que enmascara la forma en que el Estado keniano se ha retirado del cuidado y la protección; de hecho, se ha convertido en el instrumento no de protección, sino de violencia para proteger a ciertas clases. Partiendo de la afirmación de Migwi de que las protestas se enfrentaron a una “violencia organizada”, de hecho, los manifestantes hablaron en nombre de todo un conjunto de clases de la sociedad que se enfrentan a la violencia estructural del Estado neoliberal keniano.</p>
<p>Estas dinámicas no son exclusivas de Kenia. En todo el tricontinente surgen crisis similares perpetuadas por la deuda y la austeridad en medio de la reestructuración neoliberal. Revelan que la crisis no es accidental, sino fundamentalmente estructural a la lógica neoliberal.</p>
<p>Cordialmente,</p>
<p align="left">Sinthia</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/03/portrait-photo_-Sinthia.jpg" width="500" height="500"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Sinthia Atata Joech</strong></p><small>Sinthia Atata Joech es una académica feminista de Kenia que reside actualmente en Uganda. Es becaria de doctorado en el Instituto Makerere de Investigación Social de la Universidad de Makerere en Uganda. Su trabajo aborda cuestiones de poder y género en la política poscolonial.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El proceso de creación de un nuevo mundo, más perfecto, más armonioso y más justo está teniendo lugar frente a nosotros: El segundo Boletín de Panáfrica (2026)</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/pan-africa/boletin-habana-tricontinental-1966/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Amilcar]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Feb 2026 05:00:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[conferencia tricontinental]]></category>
		<category><![CDATA[anc]]></category>
		<category><![CDATA[antiimperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[panafricanismo]]></category>
		<category><![CDATA[PAIGC]]></category>
		<category><![CDATA[Amílcar Cabral]]></category>
		<category><![CDATA[FRELIMO]]></category>
		<category><![CDATA[La Habana 1966]]></category>
		<category><![CDATA[movimientos de liberación africanos]]></category>
		<category><![CDATA[internacionalismo cubano]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?post_type=south_africa&#038;p=136272</guid>

					<description><![CDATA[Las fuerzas de seguridad de Kenia utilizaron la violencia sexual como arma para aplastar la participación de las mujeres en los levantamientos de la Generación Z – exponiendo el cómo la austeridad neoliberal y la represión patriarcal convergen sobre los cuerpos de las mujeres de clase trabajadora a lo largo del continente.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En enero de 1966, cuando el mundo conmemoraba el séptimo aniversario de la Revolución Cubana, La Habana se convirtió en el epicentro de un cambio sísmico en la lucha global contra el imperialismo. La Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, conocida históricamente como la Conferencia Tricontinental, no fue simplemente otra reunión; fue una declaración de guerra contra el orden colonial vigente.</p>
<p>Mehdi Ben Barka, el revolucionario marroquí y presidente del Comité Internacional Preparatorio de la Conferencia, apenas semanas antes de su asesinato y del inicio de la reunión, observó con agudeza su significado histórico, destacando explícitamente que el encuentro reuniría ‘dos grandes corrientes contemporáneas de la Revolución Mundial’: la corriente de la revolución socialista iniciada con la Revolución de Octubre de 1917 en la Unión Soviética y la ‘corriente paralela de la revolución por la liberación nacional’. Para los pueblos de África –que aún vivían bajo los terrores del colonialismo portugués, el apartheid y las maquinaciones del neocolonialismo- La Habana representaba un nuevo amanecer de lucha coordinada, reuniendo esta composición histórica.</p>
<p>En la última publicación de <a href="https://1804books.com/collections/new-arrivals/products/tricontinental-havana-1966-speeches-and-documents-of-the-first-solidarity-conference-of-the-peoples-for-africa-asia-and-latin-america">1804 Books</a>, les traemos registros nunca antes vistos de las memorias y los participantes del evento en <em>Tricontinental: Havana 1966: Speeches and Documents of the First Solidarity Conference of the Peoples for Africa, Asia, and Latin America</em> (febrero de 2026). Estos registros nos permiten ir más allá de la conmemoración y adentrarnos en el análisis de cómo los movimientos de liberación africanos forjaron un pensamiento estratégico sobre soberanía, lucha de clases e internacionalismo que sigue resonando hoy.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-136164 size-large img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Tricontinental-book-e1771864510413-913x1024.jpg" alt="" width="913" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Tricontinental-book-e1771864510413-913x1024.jpg 913w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Tricontinental-book-e1771864510413-268x300.jpg 268w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Tricontinental-book-e1771864510413-768x861.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Tricontinental-book-e1771864510413.jpg 1113w" sizes="auto, (max-width: 913px) 100vw, 913px"></div>
<h3 style="margin:2em 0;">Colonialismo y neocolonialismo: una coyuntura crítica</h3>
<p>Para comprender la significación de esta reunión, primero hay que entender la coyuntura histórica. La Conferencia de Bandung de 1955 había sembrado las semillas de la independencia política en el continente, pero para 1966 la situación había evolucionado radicalmente. La crisis del Congo había demostrado la brutal realidad de la intervención imperialista tras el asesinato de Patrice Lumumba. En el sur y oeste de África, el triunvirato fascista –Salazar en Guinea-Bisáu, Cabo Verde, Angola y Mozambique; Smith en Rodesia; y Verwoerd en Sudáfrica– consolidaba un bloque racista, militar y económico para frenar la marea de la liberación africana. Simultáneamente, la agresión imperialista de Estados Unidos en Vietnam servía como un recordatorio contundente de que el enemigo era global e interconectado. Fue en este contexto que la Conferencia Tricontinental amplió el frente antiimperialista, incorporando las luchas revolucionarias de América Latina a una alianza formal con las de África y Asia.</p>
<p>Colectivamente, hicieron un balance del carácter contemporáneo del imperialismo y sus manifestaciones específicas, primero elaboradas en discursos de los dirigentes de los movimientos y luego seguidas por resoluciones de las Comisiones Económica, de Organización, Política, Social y Cultural, y diversas subcomisiones (por ejemplo, sobre Vietnam). Pasando de lo abstracto a lo concreto, estas fueron desarrolladas en resoluciones específicas que abordaban el carácter particular de las organizaciones internacionales (como el rechazo a la Organización de Estados Americanos), cuestiones nacionales, temas urgentes y cuestiones sectoriales, entre otras.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_136188" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-136188" class="size-full wp-image-136188 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Fidel-Castro-addresses-delegates-attending-the-Havana-Conference-1966.-Source-Granma-International.jpg" alt="" width="700" height="513" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Fidel-Castro-addresses-delegates-attending-the-Havana-Conference-1966.-Source-Granma-International.jpg 700w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Fidel-Castro-addresses-delegates-attending-the-Havana-Conference-1966.-Source-Granma-International-300x220.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px"><p id="caption-attachment-136188" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fidel Castro se dirige a los delegados de la Conferencia de La Habana, enero de 1966. Fuente: <em>Granma Internacional</em>.</small></p></div>
</div>
<p>En la ‘Resolución General de la Comisión Política sobre Colonialismo y Neocolonialismo’ –incluida en nuestro nuevo libro– la conferencia resolvió que:</p>
<blockquote><p>Nuestro tiempo se caracteriza por grandes progresos revolucionarios. El proceso de creación de un nuevo mundo, más perfecto, más armonioso y más justo está teniendo lugar frente a nosotros. Vivimos en los tiempos del derrumbe del sistema colonial del imperialismo, en los tiempos del despertar y del renacimiento de los países de Asia, África y América Latina. El imperialismo, ante el colapso de su sistema colonial, recurre a nuevos métodos para mantener bajo su control a los países próximos a la independencia y para reducir a una mera independencia política formal a aquellas naciones que ya han obtenido su independencia rompiendo sus cadenas coloniales. Así, el neocolonialismo se ha sumado a la vieja política colonialista, ya en agonía.</p></blockquote>
<p>Tras explorar los rasgos generales de esa etapa del imperialismo, la resolución –como muchas de las otras elaboraciones que la siguieron– expuso con sobriedad las nuevas fuerzas dominantes lideradas por Estados Unidos y los mecanismos desplegados para mantener las estructuras neocoloniales en las décadas recientes. Por ejemplo, sobre la cuestión del orden financiero internacional de posguerra, la misma resolución profundizó en el papel de las instituciones financieras internacionales y sus intereses:</p>
<blockquote><p>…el Fondo Monetario Internacional, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros [están] al servicio de la política de expansión del imperialismo, y en particular del imperialismo norteamericano, porque Estados Unidos controla estas instituciones. De hecho, Estados Unidos por sí solo tiene el 25 por ciento de los votos en el FMI, el 34 por ciento en el BIRF y el 41 por ciento en el BID. Con este control, Estados Unidos utiliza estas instituciones para sus fines imperialistas, con esta doble ventaja: tiene a su disposición, además de sus propios fondos, los de los países subdesarrollados que son miembros de esas instituciones, y no aparece como imponiendo directamente condiciones políticas y económicas onerosas a estas naciones.</p>
<p>Un ejemplo de esta utilización son los préstamos otorgados por el Banco Mundial desde su fundación en 1946 hasta 1959 a once países africanos, por un total de 627 500 000 dólares. ¿Cómo se asignó este total aparentemente impresionante?</p>
<p>Un tercio de los préstamos fue a la Unión Sudafricana para la construcción y modernización de comunicaciones, con el fin de facilitar la exportación hacia Estados Unidos de uranio y otros recursos estratégicos; para el pago de instalaciones de energía eléctrica, turbogeneradores y otros equipos para las minas de uranio y otras minas en ese país. Y resulta que los monopolios norteamericanos tienen un ‘interés’ especial en las minas sudafricanas, sin mencionar que estos préstamos fueron un medio de fortalecer al gobierno fascista y bestialmente racista que ha sido impuesto al pueblo negro, que constituye una abrumadora mayoría de la población.</p>
<p>…Numerosos ejemplos similares pueden citarse a lo largo de África. En contraste, ni un solo préstamo ha sido otorgado para un proyecto que signifique una construcción básica para el desarrollo industrial de los países africanos, como el de la Presa de Asuán, o si fue otorgado, ha estado sujeto a condiciones onerosas.</p></blockquote>
<p>Tras identificar las ‘prácticas criminales de bloqueos económicos y militares dirigidos contra el movimiento de liberación nacional’, esta resolución planteó el apoyo programático de la Conferencia a ‘todas las medidas dirigidas contra la política neocolonialista’ que continuaba subordinando la soberanía política de las antiguas colonias y los movimientos de resistencia.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_136172" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-136172" class="size-large wp-image-136172 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Left-to-Right-773x1024.jpg" alt="" width="773" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Left-to-Right-773x1024.jpg 773w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Left-to-Right-226x300.jpg 226w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Left-to-Right-768x1017.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Left-to-Right.jpg 1060w" sizes="auto, (max-width: 773px) 100vw, 773px"><p id="caption-attachment-136172" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>De izquierda a derecha: Nguyen Van Thien (Vietnam del Sur), Paul Lantimo (Haití), Chieh Shuu Chang (China), Florence Mophosho (Sudáfrica), Bijamal Ramazanova (URSS), Luisa González (Costa Rica), Amad Jamaluddin Abdulla (península arábiga), Lee Siew Shoh (Malasia), Kim Riong Gu (RPDC), Pauline Miranda Clerk (Ghana), Abdul Hamid Khan Bashani (Pakistán), Aruna Asaf Ali (India). Fuente: Archivos de <em>Granma</em> y <em>Bohemia</em>.</small></p></div>
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<h3 style="margin:2em 0;">El arsenal teórico de la liberación</h3>
<p>Cuba, habiendo destruido el dogma del fatalismo geográfico al hacer una revolución socialista a apenas noventa millas de Estados Unidos, era la anfitriona lógica. Sin embargo, para las delegaciones africanas presentes, la conferencia fue un espacio crítico de profunda reflexión estratégica para la siguiente fase de la lucha de liberación.</p>
<p>Entre las voces más poderosas estuvo la de Amílcar Cabral, secretario general del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC). El discurso de Cabral se erige como una clase magistral de teoría revolucionaria. Fue más allá de las simples condenas al imperialismo para diseccionar las contradicciones internas de los propios movimientos de liberación. Argumentó célebremente que ‘la deficiencia ideológica, por no decir la total carencia de ideología, dentro de los movimientos de liberación nacional constituye una de las mayores debilidades de nuestra lucha contra el imperialismo’. En un desafío directo a los delegados, articuló la dura realidad de clase que enfrentaba la dirección pequeñoburguesa de muchos movimientos, afirmando que para servir verdaderamente a la revolución, debían ser ‘capaces de suicidarse como clase para renacer como trabajadores revolucionarios, completamente identificados con las aspiraciones más profundas del pueblo al que pertenecen’.</p>
<p>Esta no era filosofía abstracta; era una guía práctica para las luchas armadas que se desarrollaban en las selvas de Guinea, las tierras altas de Angola y los matorrales de Mozambique. La intervención de Cabral aseguró que la conferencia entendiera que la liberación nacional no se trataba solo de izar una bandera, sino de liberar el proceso de desarrollo de las fuerzas productivas nacionales, lo que necesariamente implicaba un camino socialista. ‘En nuestra actual situación histórica’, afirmó, ‘solo hay dos caminos posibles para una nación independiente: volver a la dominación imperialista (neocolonialismo, capitalismo, capitalismo de Estado), o tomar el camino del socialismo’.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_136140" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-136140" class="size-large wp-image-136140 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Amilcar-Cabral-and-the-PAIGC-delegation-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Source_-Granma-International-1024x643.jpg" alt="" width="1024" height="643" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Amilcar-Cabral-and-the-PAIGC-delegation-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Source_-Granma-International-1024x643.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Amilcar-Cabral-and-the-PAIGC-delegation-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Source_-Granma-International-300x188.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Amilcar-Cabral-and-the-PAIGC-delegation-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Source_-Granma-International-768x482.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Amilcar-Cabral-and-the-PAIGC-delegation-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Source_-Granma-International.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-136140" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Amílcar Cabral y la delegación del PAIGC en la Conferencia Tricontinental, enero de 1966. Fuente: <em>Granma Internacional</em>.</small></p></div>
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<h3 style="margin:2em 0;">Voces del campo de batalla</h3>
<p>La conferencia resonó con las voces de quienes estaban en las trincheras, representando un espectro políticamente denso de fuerzas más que una presencia puramente diplomática. Estas incluían movimientos armados de liberación como el PAIGC liderado por Cabral; el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), representado por figuras como Marcelino dos Santos y Josina Muthemba Machel; junto con el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA); el Congreso Nacional Africano (ANC), incluyendo dirigentes como Yusuf Dadoo; la Unión Nacional de África del Sudoeste (SWANU); y la Unión del Pueblo Africano de Zimbabue (ZAPU). También hubo corrientes nacionalistas prohibidas o suprimidas como Sawaba de Níger, representada por Abdoulaye Mamani; internacionalismo obrero a través de figuras como John Kofi Barku Tettegah de la Federación Sindical Panafricana; y organizaciones internacionales de masas como la Federación Democrática Internacional de Mujeres, representada por la sudafricana Florence Mophosho. Varios delegados moldearían posteriormente las trayectorias de los Estados poscoloniales –Pedro Pires se convirtió en presidente de Cabo Verde– mientras que otros, incluyendo a Cabral y Muthemba Machel, fueron martirizados en el curso de la lucha de liberación.</p>
<p>Gabriel Yumbu, del Consejo de Liberación Nacional del Congo, expuso las raíces económicas del interés imperialista, detallando el ‘escándalo geológico’ de la riqueza del Congo, desde el uranio hasta el cobalto, y cómo fue saqueada por los monopolios estadounidenses y belgas. Denunció la farsa de la independencia neocolonial, donde las palabras ‘parlamento’, ‘gobierno’ y ‘ejército’ habían perdido todo significado bajo el régimen títere en Léopoldville.</p>
<p>Robert Resha, del Congreso Nacional Africano (ANC), llevó los horrores del apartheid a la tribuna. Pintó un cuadro estadístico de la brutalidad: el 87% de la tierra reservada para la minoría blanca; una proporción de ingreso per cápita de 425 libras para los blancos frente a 39 para los africanos; el encarcelamiento sistemático de un pueblo. Resha declaró que con la masacre de Sharpeville y la represión subsiguiente, había comenzado una nueva fase: la fase de Umkhonto we Sizwe (‘La lanza de la nación’). Aseguró a los revolucionarios reunidos que, a pesar del encarcelamiento de líderes como Nelson Mandela, el pueblo estaba preparado para los ‘días sangrientos y difíciles que están por venir’.</p>
<p>John K. Tettegah de Ghana, hablando en nombre de Kwame Nkrumah, vinculó el destino de África con la unidad de los tres continentes. Condenó la manipulación imperialista de la ONU y la cobardía del gobierno laborista británico en Rodesia, exigiendo apoyo material y moral a los combatientes por la libertad hasta la victoria final.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_136180" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-136180" class="size-large wp-image-136180 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Vietnamese-delegation-honoured-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Photo-OSPAAAL-Archive-1024x620.jpeg" alt="" width="1024" height="620" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Vietnamese-delegation-honoured-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Photo-OSPAAAL-Archive-1024x620.jpeg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Vietnamese-delegation-honoured-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Photo-OSPAAAL-Archive-300x182.jpeg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Vietnamese-delegation-honoured-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Photo-OSPAAAL-Archive-768x465.jpeg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/Vietnamese-delegation-honoured-at-the-Tricontinental-Conference-January-1966.-Photo-OSPAAAL-Archive.jpeg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-136180" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>La delegación vietnamita siendo honrada durante la Conferencia Tricontinental, enero de 1966. Fuente: Archivo de la OSPAAAL.</small></p></div>
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<h3 style="margin:2em 0;">Los internacionalistas cubanos</h3>
<p>Lo que transformó la conferencia de un foro de solidaridad en un motor de liberación fue el compromiso concreto de la Cuba revolucionaria. En su discurso de clausura, Fidel Castro no se anduvo con rodeos. Abordó directamente el miedo a la represalia estadounidense, un miedo utilizado para paralizar a los movimientos. Usando las campañas calumniosas contra el Che Guevara como telón de fondo, Fidel redefinió el campo de batalla. ‘Nuestro país es un país pequeño’, admitió, ‘nuestro territorio puede incluso ser parcialmente ocupado por el enemigo, pero eso nunca significaría el cese de nuestra resistencia… para los revolucionarios cubanos, ¡el campo de batalla contra el imperialismo abarca el mundo entero!’</p>
<p>Esto no era retórica. Era la política de Estado de una revolución joven pero intrépida. Fidel declaró que el movimiento revolucionario mundial podía contar con combatientes cubanos ‘en cualquier rincón de la Tierra’. Este compromiso rompió el aislamiento de los movimientos de liberación africanos. La conferencia condujo directamente a la creación de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL), con sede en La Habana. Esta institución se convirtió en el centro logístico y político para apoyar la ofensiva final para acabar con el colonialismo en el continente.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_136156" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-136156" class="size-full wp-image-136156 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/ospaaal-poster.jpg" alt="" width="480" height="378" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/ospaaal-poster.jpg 480w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/02/ospaaal-poster-300x236.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px"><p id="caption-attachment-136156" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Carteles de solidaridad de la OSPAAAL utilizados para movilizar el apoyo global a las luchas de liberación en Libia y Angola. Fuente: Archivo de la OSPAAAL.</small></p></div>
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<p>El impacto fue inmediato e histórico, pues la ayuda material se expandió masivamente. La formación proporcionada por la Revolución Cubana a los cuadros del MPLA, FRELIMO, PAIGC y ANC no fue meramente militar; maestros, médicos, artistas e ingenieros cubanos recorrieron el continente compartiendo con combatientes y pueblos por igual. La reivindicación definitiva de esta solidaridad llegó años después, más decisivamente en la Batalla de Cuito Cuanavale en 1987-88, donde las fuerzas combinadas de Cuba, Angola y la SWAPO destruyeron el mito del invencible ejército del apartheid sudafricano, conduciendo directamente a la independencia de Namibia y al debilitamiento definitivo del régimen de apartheid.</p>
<p>La Conferencia Tricontinental de 1966 proporcionó la claridad estratégica y el marco organizativo para el asalto final al colonialismo en África. Como afirmó Fidel en su discurso de clausura, el asesinato de Mehdi Ben Barka, al igual que el de Lumumba, no detendría la marcha victoriosa del pueblo hacia la libertad. La Habana demostró que una isla pequeña podía servir como una poderosa retaguardia para la liberación de un continente. La historia de la liberación africana no puede escribirse sin reconocer el papel fundamental de aquel enero en La Habana.</p>
<p>Cordialmente,</p>
<p>Manolo De Los Santos</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td width="20%" style="vertical-align:top; border:none; padding-right:24px;"><img src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/07/Inter-regional_Manolo.png" width="1250" height="1251"></td><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Manolo De Los Santos</strong></p><small>Manolo es el director ejecutivo de The People&#8217;s Forum e investigador del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Coeditó recientemente <em>Viviremos: Venezuela vs Hybrid War</em> (LeftWord, 2020) y es el editor de <em>Tricontinental: Havana 1966 &#8212; Documents of the First Solidarity Conference of the Peoples of Africa, Asia, and Latin America</em> (1804 Books, 2026).</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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