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	<title>Guerra | Tricontinental: Institute for Social Research</title>
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	<description>The public mission: To develop academic-quality research towards generating conversations about the pressing problems of our time. The Institute will develop public policies that take into consideration the aspirations and constraints of the vast mass of the people of our planet. spain content</description>
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		<title>No se puede tragar una aguja, por pequeña que sea: El escultor de la resistencia en Okinawa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Amilcar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Apr 2026 03:00:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Boletín de Arte]]></category>
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					<description><![CDATA[El escultor Kinjo Minoru rinde homenaje a los habitantes de Okinawa empujados al suicidio colectivo por el Ejército Imperial Japonés en la cueva de Chibichiri en abril de 1945, durante la Guerra Mundial Antifascista.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align:center;">Boletín de Arte Tricontinental n°26 (abril de 2026)</h4>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-142359 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/AB26_Header.jpg" alt="" width="950" height="550" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/AB26_Header.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/AB26_Header-300x174.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/AB26_Header-768x445.jpg 768w" sizes="(max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<div class="rm-b-e-md">
<div class="rm-b-e-md">

<p class="single-post--content--text-small text-center"><a href="https://www.instagram.com/reel/DJx5FJMzsns/?igsh=MW02emh0MGpqN2J4cA%3D%3D">Escucha</a> al rapero okinawense <a href="https://www.instagram.com/kakumakushaka/">Kakumakushaka</a>, a la cantante de jazz okinawense <a href="https://www.instagram.com/takakogibonnu/">Takako Gibo</a>, y al rapero japonés <a href="https://www.instagram.com/kinokobeats0520">Kinoko Beats</a> cantar sobre la guerra y la paz desde Okinawa hasta Palestina en japonés, inglés y uchianaguchi (una lengua ryukyuense indígena).</p>
</div>
<table class="single-post--content--poem-translation">
<tbody>
<tr>
<td><em>Ikusa yu nu Nuwati<br>
</em><em>Miruku yu nu<br>
</em><em>Iyarichun</em> <em>Nakuna yuu kuninga<br>
</em><em>Nuchi du Takara</em></td>
<td>Cuando termine la guerra<br>
Cuando llegue el mundo de <em>miruku</em> (la paz)<br>
No repitas esta pena<br>
La vida es un tesoro</td>
</tr>
<tr style="border: none;">
<td style="padding-top: 1em !important;" colspan="2"><small>– <em>ryūka</em> okinawense, un poema lírico tradicional, atribuido tradicionalmente al Rey Shō Tai (尚泰), el último rey del Reino Ryukyu.</small></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>En el sendero forestal que conduce a la cueva de Chibichiri, en el sur de Okinawa, pequeñas figuras de piedra se alzan entre las raíces de los banianos. De la altura de la cadera y solitarias, sus cabezas están ligeramente inclinadas, con las manos juntas en oración. El musgo y los líquenes comienzan a cubrirlas, como si el bosque las absorbiera lentamente. Al salir de la cueva, percibo las figuras con más claridad que al entrar. Parecen estar allí como testigos o guardianes silenciosos, colocadas para recordar a los muertos y advertir a los vivos. Pero ¿de qué nos advierten?</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142282" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142282" class="size-large wp-image-142282 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/01-768x1024.jpeg" alt="" width="768" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/01-768x1024.jpeg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/01-225x300.jpeg 225w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/01.jpeg 810w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px"><p id="caption-attachment-142282" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Esculturas de Kinjo Minoru en la cueva de Chibichiri.</small></p></div>
</div>
<p>El 2 de abril de 1945, un día después de que las fuerzas estadounidenses desembarcaran en Okinawa, aproximadamente 140 civiles, en su mayoría ancianos, mujeres y niños, se escondieron en esta cueva. Más de 80 de ellos se vieron empujados al suicidio después de que el Ejército Imperial Japonés les dijera que los soldados estadounidenses que se aproximaban eran “demonios rojos” que violarían y torturarían a cualquiera que capturaran. Como súbditos del Emperador Hirohito, rendirse no era una opción: la muerte era preferible a la vergüenza de ser capturados con vida. Sin embargo, en una cueva vecina, todos sobrevivieron porque allí se escondieron dos personas que habían vivido en Hawái y pudieron comunicarse con los soldados estadounidenses. Fue la supresión de la verdad y la difusión de mentiras por parte del ejército japonés lo que acabó con las vidas de quienes estaban en la cueva de Chibichiri. Durante las tres décadas siguientes, ningunx de lxs aldeanxs sobrevivientes habló de esta tragedia, que sigue persiguiendo a la comunidad hasta hoy.</p>
<p>Al caminar desde las cuevas hacia el pueblo cercano de Yomitan, aparece una imponente estatua que se eleva sobre la tranquila calle: una mujer con el brazo derecho extendido hacia el cielo y la cabeza levantada, como si resistiera la violencia que se abate sobre ella. Con el brazo izquierdo, sostiene a cuatro niños pequeños pegados a su cuerpo. A sus pies, aparecen las mismas figuras de piedra solitarias, alineadas de pie entre la grava y las malas hierbas como una procesión. Estas nos conducen por un sendero hasta un patio, donde nos reciben grandes relieves escultóricos y un anciano de barba blanca sentado en una silla de jardín de plástico.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Somos ryukyuenses, nunca japoneses</h3>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142293" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142293" class="wp-image-142293 size-large img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/02-1024x678.jpg" alt="" width="1024" height="678" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/02-1024x678.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/02-300x199.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/02-768x509.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/02-1536x1017.jpg 1536w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/02-2048x1357.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-142293" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Entrada al taller de Kinjo Minoru.</small></p></div>
</div>
<p>Kinjo Minoru (金城実) tiene 86 años. Nacido en 1939 en la pequeña isla de Hamahiga, perdió a su padre en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial, o la <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-5-guerra-antifascista/">Guerra Mundial Antifascista</a>, antes de poder conocerlo. Kinjo ha dedicado décadas a construir una obra escultórica monumental que narra las historias estremecedoras de Okinawa antes, durante y después de la Batalla de Okinawa de 1945, una de las campañas más sangrientas de la guerra del Pacífico. Sus obras están hechas de hormigón, yeso y estructura metálica, los mismos materiales de construcción que se utilizan a diario en Henoko para construir otra base militar estadounidense. Kinjo los utiliza para recuperar aquello que esas bases buscan hacer olvidar. Las superficies de su obra son ásperas, porosas y sin pulir, no porque al artista le falte refinamiento, sino porque la historia que transmite su obra sigue siendo inacabada, cruda e impugnada.</p>
<p>En la galería al aire libre de su taller, aparecen paneles en relieve de aproximadamente un piso de altura. Figuras casi de tamaño natural de civiles, soldados, madres y niños emergen de la pared en alto relieve, inclinándose hacia el espectador como si quisieran contar su historia. Son una metáfora material de lo que Kinjo entiende como la condición de su pueblo: insertos dentro de una historia que no eligieron, empujando contra ella, aún sin librarse.</p>
<p>Kinjo guía personalmente el recorrido a través de los paneles, señalando con su bastón de madera y narrando cada escena.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142304" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142304" class="size-large wp-image-142304 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/03-1024x768.jpg" alt="" width="1024" height="768" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/03-1024x768.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/03-300x225.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/03-768x576.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/03-1536x1152.jpg 1536w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/03-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-142304" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Kinjo Minoru con su arte grabado en la cueva de Chibichiri.</small></p></div>
</div>
<p>“¿Por qué una madre mataría a su propia hija?”, pregunta Kinjo, de pie frente a un panel donde los cuerpos de mujeres y niños están tan entrelazados que es imposible distinguir quién protege a quién y quién mata a quién. “¿Por qué un hermano mataría a su hermano menor? Deberías hacerte esa pregunta. ¿Por qué ocurre solo aquí en Okinawa y no en el Japón continental?”.</p>
<p>Su respuesta apunta a la raíz colonial. Durante más de 500 años, el Reino Ryukyu gobernó estas islas como un Estado independiente con sus propias lenguas, culturas, religiones y relaciones diplomáticas, comerciando por todo el Este y Sudeste Asiático, manteniendo lazos tributarios con China y desarrollando una civilización distinta a la de Japón. En 1879, el gobierno Meiji anexó forzosamente el reino, depone a su último rey Shō Tai y convierte las islas en la Prefectura de Okinawa, el territorio más meridional, más pobre y prescindible de un imperio en rápida industrialización. Lo que siguió fue una sistemática represión cultural diseñada para borrar la identidad ryukyuense y producir súbditos imperiales leales.</p>
<p>El gobierno Meiji instaló un nuevo gobernador, Matsuda Michiyuki y trajo educadores del Japón continental para transformar las escuelas de Okinawa en instrumentos de asimilación imperial. No obstante, el gobierno Meiji se negó a establecer universidades en Okinawa a pesar de haberlas instituido en todas las demás prefecturas. “¿Por qué?”, pregunta Kinjo. “Para controlarnos”. Los suicidios masivos de Chibichiri no son aberraciones: son el resultado lógico de una educación colonial que dedicó décadas a enseñar a los okinawenses a morir por un emperador que nunca los trató como iguales. “Somos ryukyuenses, dice Kinjo con desafío. Nunca seremos japoneses”.</p>
<p>A pesar de esta terrible historia, algunos políticos japoneses afirman hoy que no hubo coerción militar detrás de los suicidios masivos en Okinawa, mientras otros niegan las atrocidades bélicas de Japón, incluida la Masacre de Nankín que acabó con 300.000 vidas chinas en apenas unas semanas. Las esculturas de Kinjo se erigen como memoria y refutación material. Una historia áspera y pesada que se resiste a ser suavizada.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Una isla que no puede ser tragada</h3>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142315" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142315" class="size-large wp-image-142315 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/04-1024x768.jpg" alt="" width="1024" height="768" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/04-1024x768.jpg 1024w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/04-300x225.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/04-768x576.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/04-1536x1152.jpg 1536w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/04-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-142315" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Detalle de la obra de Kinjo Minoru.</small></p></div>
</div>
<p>Hoy, Okinawa representa solo el 0,6% del territorio de Japón, pero alberga aproximadamente el 70% de todas las instalaciones militares estadounidenses en el país. Al ver la prefectura de primera mano, uno se da cuenta rápidamente de que no se trata de bases aisladas. Es una ocupación militar permanente de la vida cotidiana. Las vallas cortan los litorales, los aviones de combate rompen las barreras del sonido y comunidades enteras quedan encerradas por infraestructuras construidas para la guerra.</p>
<p>La misma isla, sacrificada como campo de batalla en 1945, se prepara nuevamente como primera línea, con China presentada como el “demonio” en una Nueva Guerra Fría. Hay nuevos despliegues de misiles, se elaboran planes de evacuación, se realizan ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Japón, y en el pueblo okinawense de Henoko se construye actualmente una nueva base militar estadounidense. Todo ello a pesar de tres décadas de oposición mayoritaria de la población okinawense, expresada a través de referendos y protestas diarias lideradas por personas adultas mayores de las comunidades afectadas y articuladas en movimientos de base como No More Battle of Okinawa [No más batalla de Okinawa], que acogió la visita de Tricontinental.</p>
<p>A pesar de los valientes ejemplos de resistencia, Kinjo observa esta ocupación con la impaciencia de alguien que ha visto demasiada paciencia. “El pueblo okinawense es demasiado tranquilo, demasiado amable”, dice durante nuestra visita. “Debería estar más enojado. Si [los militares de Estados Unidos y de Japón] quieren usar Okinawa, deberían tratarnos como seres humanos”. Pero no pierde la esperanza. “[Mientras] yo viva, puede ser difícil, pero la próxima generación, estoy seguro de que se levantará en resistencia”.</p>
<p>“Okinawa es pequeña, dice Kinjo. Pero no se puede tragar una aguja”.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">De las cuevas de Okinawa a los búnkers de Chongqing</h3>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142326" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142326" class="size-large wp-image-142326 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/05-768x1024.jpg" alt="" width="768" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/05-768x1024.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/05-225x300.jpg 225w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/05-1152x1536.jpg 1152w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/05-1536x2048.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px"><p id="caption-attachment-142326" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Obra de Kinjo Minoru que representa el bombardeo de Chongqing.</small></p></div>
</div>
<p>Uno de los paneles en el taller de Kinjo merece especial atención: se realizó en colaboración con artistas de Chongqing, China, que viajaron a Okinawa para trabajar junto a él. Durante la Guerra Mundial Antifascista, el ejército japonés sometió a Chongqing a años de bombardeos estratégicos, particularmente entre 1938 y 1943, matando a miles y obligando a la población a refugiarse en cuevas y búnkers excavados en las laderas de la ciudad. Dos pueblos en lados opuestos de una misma guerra imperial, ambos refugiados en cuevas, crean arte juntos ocho décadas después.</p>
<p>La relevancia se profundiza cuando Kinjo comparte una historia notable que conecta las historias de resistencia de ambos pueblos. En octubre de 1962, en pleno apogeo de la Crisis de Octubre (conocida en Occidente como la Crisis de los Misiles en Cuba), las tripulaciones de la Fuerza Aérea estadounidense en Okinawa reciben órdenes de lanzar 32 misiles de crucero Mace B armados con armas nucleares contra objetivos en toda Asia, incluido Beijing, donde vivo. Los oficiales encargados del lanzamiento en tierra cuestionaron la orden y se negaron a ejecutarla. Que hoy artistas de Chongqing y un escultor de Okinawa construyan algo juntos −manos que moldean el mismo hormigón, tallando la misma historia desde dos lados− no es sólo simbólico. Es un rechazo vivo a la guerra que casi los destruye y a la <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-76-nueva-guerra-fria-noreste-asia/">Nueva Guerra Fría</a> que amenaza con hacerlo de nuevo.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">No llores, estudia tu propia historia</h3>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_142337" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-142337" class="size-large wp-image-142337 img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/06-768x1024.jpg" alt="" width="768" height="1024" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/06-768x1024.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/06-225x300.jpg 225w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/06-1152x1536.jpg 1152w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/04/06-1536x2048.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px"><p id="caption-attachment-142337" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Obra de Kinjo Minoru sobre la Batalla de Okinawa.</small></p></div>
</div>
<p>Los padres de Kinjo se casaron a los 18 años. Tras la muerte de su padre en la guerra, su madre nunca se volvió a casar. Lloraba cada año el 23 de junio, el Día de Conmemoración de Okinawa. Un año, Kinjo le dijo: “No llores. No estoy triste de que mi padre haya muerto. Era una época así. Todo el mundo sufrió. Uno de cada cuatro murió en la guerra de Okinawa. Este no es un día para llorar. Es un día para estudiar tu propia historia: la historia okinawense”.</p>
<p>Esto es lo que Kinjo Minoru ha hecho con su vida. Transformar el duelo y la ira en escultura, plasmar las formas de los muertos en el hormigón para que los vivos no puedan fingir que nunca estuvieron allí. Su taller no es una galería burguesa. Las esculturas están al aire libre, resistiendo la intemperie como la propia isla, visitadas por estudiantes, invitados internacionales y viejos amigos que vienen a ver su trabajo y escuchar sus historias.</p>
<p>Pero la pregunta ya no es solo sobre 1945. Kinjo ve claramente lo que está sucediendo ahora. El 70% de los jóvenes de Okinawa, señala, no saben lo que Japón hizo en Asia durante la guerra, en China, en Corea, en el Sudeste Asiático. “Quizás no apoyarían al primer ministro”, dice, “y los medios hablan de China como una amenaza”. La misma maquinaria que una vez convenció a madres okinawenses de matar a sus propios hijos −educación militarizada, miedo fabricado y supresión del conocimiento histórico− se reensambla hoy en torno a la “amenaza” de China. Okinawa, una vez más, se prepara como zona de sacrificio. Pero okinawenses como Kinjo siguen recordando y resistiendo.</p>
<table class="single-post--content--poem-translation">
<tbody>
<tr>
<td><em>Tinsagu nu hana ya, chimasaki ni sumiti<br>
</em><em>Uya nu yushi gutu ya, chimu ni sumiri</em></td>
<td>La flor del bálsamo tiñe las puntas de los dedos<br>
Las enseñanzas de los padres tiñen el corazón</td>
</tr>
<tr style="border: none;">
<td style="padding-top: 1em !important;" colspan="2"><small>– <em>Tinsagu nu Hana</em> (てぃんさぐぬ花, Flores de bálsamo), canción folclórica okinawense.</small></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Cordialmente,</p>
<p>Tings Chak</p>
<p>Directora de Arte del Instituto Tricontinental de Investigación Social</p>
<p>PD: Acompáñanos el 30 de abril, en el 51 aniversario del Día de la Liberación de Vietnam, a un <a href="https://us06web.zoom.us/meeting/register/TDg4wTKiRSOnOr9FnCfphA#/registration">seminario web</a> para lanzar “Bases fuera de Asia!”, la campaña de la Asamblea Internacional de los Pueblos contra el militarismo estadounidense en la región.</p>
</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Nueva Guerra Fría hace temblar el noreste asiático</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-76-nueva-guerra-fria-noreste-asia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ariana]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 May 2024 08:00:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El escultor Kinjo Minoru rinde homenaje a los habitantes de Okinawa empujados al suicidio colectivo por el Ejército Imperial Japonés en la cueva de Chibichiri en abril de 1945, durante la Guerra Mundial Antifascista.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--acknowledgments">Este dossier se elaboró en colaboración con el International Strategy Center (ISC) de Seúl, Corea del Sur, y ha sido redactado por Dae-Han Song. Queremos expresar un agradecimiento especial a los miembros del equipo de contenidos del ISC (Alice Kim, Giovani Vastida, Greg Chung, Mariam Ibrahim, Matthew Philipps y Zoe Yungmi Blank) y al equipo del Instituto Tricontinental de Investigación Social por su apoyo, contribuciones y ediciones que han hecho posible este dossier.</div>
<div style="margin: 3rem 0; font-size: 0.75em;"><i>Los paneles de Hiroshima</i> fueron creados por los artistas japoneses Maruki Iri (1901–1995) y Maruki Toshi (1912–2000), marido y mujer, durante un periodo de 32 años para representar los horrores causados por las bombas nucleares lanzadas por el gobierno de Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. Durante este periodo, pintaron alrededor de 900 figuras humanas,  que representan a algunas de las personas asesinadas en las dos ciudades (aunque se desconoce el recuento exacto de muertos, se estima que llegó a 220.000) (Wellerstein, 2020). Realizada en estilo sumi-e, o pintura tradicional japonesa de tinta lavada, esta serie de 15 paneles plegables transmite un poderoso mensaje contra la guerra y a favor de la paz, un estandarte que este dossier sigue llevando para la región y el mundo.</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/01-Ghosts.jpg" alt="" width="3005" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, I <i>Fantasmas</i>, 1950, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi y carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<p>El 18 de agosto de 2023, los jefes de Estado de Corea del Sur, Japón y Estados Unidos se reunieron en una cumbre histórica en Camp David. En el aislado retiro presidencial estadounidense del condado de Frederick, en el estado de Maryland, los tres líderes anunciaron un nuevo acuerdo de “cooperación trilateral en materia de seguridad” en el noreste de Asia, destinado principalmente a contener el ascenso de China (Casa Blanca, 2023a). Los esfuerzos anteriores de Washington por crear un pacto de este tipo no lograron superar las crispadas relaciones entre Japón y Corea del Sur, derivadas del legado del colonialismo japonés. Pero esta vez, para allanar el camino a este bloque militar, el presidente surcoreano Yoon Suk Yeol eximió a Japón del pago de reparaciones por sus crímenes coloniales y de guerra.</p>
<p>La Nueva Guerra Fría contra China, liderada por Estados Unidos, está desestabilizando el noreste asiático aprovechando las fracturas históricas de la región, y como parte de una campaña de militarización más amplia que se extiende desde Japón y Corea del Sur, a través del Estrecho de Taiwán y Filipinas, hasta Australia y las islas del Pacífico. Respaldado por Washington, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, ha acelerado el rearme de su país, con el objetivo de duplicar el gasto militar para 2027 y adquirir misiles de largo alcance para atacar objetivos enemigos (Yeo, 2022). Mientras tanto, el proceso de paz de Corea se ha descarrilado a medida que Estados Unidos amplía la proyección de su poder en la región. Aunque a menudo se ha señalado a Corea del Norte como la razón del aumento de la militarización, ésta siempre ha sido un pretexto para las estrategias de contención estadounidenses, primero contra la Unión Soviética y hoy contra China.</p>
<p>De hecho, la “vieja” Guerra Fría nunca terminó en el noreste de Asia, y sus brasas siguen ardiendo en la Península de Corea y en el Estrecho de Taiwán. A pesar del colapso de la Unión Soviética y de la integración de China en la economía mundial, la red estadounidense de alianzas militares bilaterales creada tras la Segunda Guerra Mundial ha mantenido dividida a la región. En forma paralela a estas líneas de conflicto, movimientos contrarios luchan por la paz, la supervivencia ecológica y el bienestar de la población en todo el noreste asiático, desde las islas Okinawa hasta la bulliciosa metrópolis de Seúl. Para construir un futuro de paz y cooperación, es necesario poner fin a la Nueva Guerra Fría liderada por Estados Unidos y desmantelar el sistema de alianzas bilaterales que ha impedido la justicia y la reconciliación en la región durante más de 70 años.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section">
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/02-Fire-1.jpg" alt="" width="3042" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, <i>II Fuego</i>, 1950, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, pigmento, cola, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Parte I: La Nueva Guerra Fría</h2>
<h3 style="margin:2em 0;">El giro estadounidense a Asia</h3>
<p>Desde el colapso financiero internacional de 2008, el orden mundial ha transitado de un sistema firmemente centrado en el Grupo de los Siete (G7) liderado por Estados Unidos hacia otro menos unipolar, aunque aún no bien definido. Las potencias occidentales enfrentan una crisis de liderazgo y legitimidad debido a la incapacidad de Estados Unidos y sus aliados para abordar la actual crisis económica (o Tercera Gran Depresión), el ascenso económico de China y la emergencia de importantes países del Sur Global en la escena política mundial, particularmente a través de los BRICS.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a></p>
<p>En este contexto, la política exterior de Estados Unidos bajo las sucesivas administraciones se ha enfocado cada vez más en el Este para contrarrestar el ascenso de China, vista por Washington como la principal amenaza para su dominio global. La administración Obama lo denominó el “pivote asiático”, un cambio estratégico con dimensiones tanto económicas como militares. Por un lado, el Acuerdo Transpacífico (TPP), según Obama, buscaba “asegurar que sea Estados Unidos —y no países como China— quien escriba las reglas de la economía mundial de este siglo” (2015). Por otro, la expansión del Comando del Pacífico de Estados Unidos (luego rebautizado como Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos en 2018), ubicaría el 60% de los buques de guerra estadounidenses en la región de Asia-Pacífico para 2020 (Panetta, 2012). Es relevante señalar que Estados Unidos inició este viraje hostil en política exterior a pesar de que el gobierno chino indicó que no buscaba la primacía mundial. En su XVIII Congreso Nacional de 2012, por ejemplo, el Partido Comunista de China (PCCh) expuso una política exterior que aspiraba a establecer “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias” en las que el “ascenso pacífico” de China no enfrentaría frontalmente a Estados Unidos (Xiao, 2013).</p>
<p>Tanto Donald Trump como Joe Biden, con sus propias particularidades, han continuado con el “pivote asiático” de Obama, pero con una diferencia importante. Cuando Trump asumió el cargo, quedó claro que el Congreso estadounidense no respaldaría el TPP, que pronto se desmoronó (no obstante, los países asiáticos —con China como la mayor economía entre ellos— avanzaron con la Asociación Económica Integral Regional, firmada en 2020). La guerra comercial de Trump contra China sustituyó a la intervención económica multilateral de Obama en la región, ya que Washington adoptó una postura más confrontativa hacia Beijing (Tricontinental, agosto de 2018). En su <em>Estrategia de Seguridad Nacional</em> (2017), la administración Trump delineó un marco “Indo-Pacífico libre y abierto” que retrataba explícitamente a China como una amenaza, argumentando que el país intentaba “desafiar el poder, la influencia y los intereses estadounidenses, tratando de socavar la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos” y, en última instancia, “dar forma a un mundo contrario a los valores e intereses de Estados Unidos” (Trump, 2017).</p>
<p>La administración Biden ha profundizado la política de proteccionismo económico (a menudo denominado “desacoplamiento”) y militarismo iniciada por Trump. A través de amplios controles a las exportaciones, el gobierno de Biden ha intentado restringir el acceso de China a semiconductores de vanguardia (fundamentales en la Cuarta revolución industrial) y tecnologías relacionadas, mientras presiona a líderes de la industria de semiconductores como Corea del Sur, Japón, Taiwán y Países Bajos para que impongan restricciones similares (Shivakumar, Wessner y Howell, 2024). Mientras tanto, con la Ley CHIPS y de Ciencia (2022), Biden ha intentado promover la “deslocalización” de la fabricación de semiconductores a Estados Unidos (Lovely, 2023). Como señaló el exfuncionario del Pentágono Jon Bateman, refiriéndose a las políticas de la administración Biden, “El objetivo estratégico y el compromiso político están ahora más claros que nunca. El ascenso tecnológico de China se frenará a cualquier precio… [Estados Unidos] bloqueará abiertamente el camino de China para convertirse en un par económico avanzado” (Bateman, 2022).</p>
<p>Y lo que es más alarmante, Biden ha intensificado la estrategia militarista indo-pacífica de su predecesor. Su gobierno ha desarrollado aún más el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad), un grupo estratégico de Estados Unidos con Australia, India y Japón, reactivado bajo Trump, y ha creado nuevos bloques como el pacto de submarinos de propulsión nuclear Australia-Reino Unido-Estados Unidos (AUKUS, por su sigla en inglés), y la asociación de seguridad Japón-Corea del Sur-Estados Unidos (JAKUS, por su sigla en inglés). Estas acciones están intensificando las tensiones y alimentando una carrera armamentística en Asia, especialmente en el noreste asiático, donde se encuentra la mayor presencia militar estadounidense de ultramar del mundo (Hussein y Haddad, 2021).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/03-Water.jpg" alt="" width="3008" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small> Iri y Toshi Maruki, <i>III Agua</i>, 1950, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">¿Construyendo una OTAN asiática?</h3>
<p>En la región Asia-Pacífico, el “orden basado en reglas” liderado por Estados Unidos se mantiene gracias a su inmensa presencia militar en ultramar, desde Hawái y Guam hasta la costa china. En el noreste asiático, esta fuerza se encuentra principalmente en Japón y Corea del Sur, que en conjunto albergan más de 80.000 soldados y 193 bases militares estadounidenses, representando casi una cuarta parte de todas las bases extranjeras de Estados Unidos (Hussein y Haddad, 2021). Sobre la base de esta presencia armada, la asociación militar trilateral de Estados Unidos con Japón y Corea del Sur se está aproximando a un nivel de compromiso similar al de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Al finalizar la Cumbre de Camp David de 2023, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur emitieron una declaración conjunta en la que delinearon su “cooperación trilateral en materia de seguridad”. En ella, se comprometieron a “consultarse mutuamente” y “coordinar [sus] respuestas a los desafíos, provocaciones y amenazas regionales”, mencionando a China y Corea del Norte entre sus “preocupaciones comunes”. Además, Estados Unidos “reafirmó inequívocamente” que sus “compromisos de disuasión” tanto con Japón como con Corea del Sur eran “férreos y respaldados por toda la gama de capacidades estadounidenses” (Casa Blanca, 2023a). En conjunto, estas promesas se acercan peligrosamente al principio de “defensa colectiva” que sustenta la alianza militar de la OTAN.</p>
<p>Estados Unidos ha tratado de restar importancia a estas comparaciones, y su consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, ha afirmado con contundencia que el acuerdo JAKUS “no es explícitamente una OTAN para el Pacífico” y ha insistido en que “no es nuevo” en términos de política exterior estadounidense. Al mismo tiempo, sin embargo, Sullivan celebró la asociación como un “avance significativo” (2023). Aunque los compromisos JAKUS de “consulta” y “coordinación de respuestas” no alcancen el principio de “defensa colectiva” de la OTAN, los funcionarios estadounidenses han elogiado el acuerdo por elevar “la seguridad y la coordinación al siguiente nivel de una forma realmente fundamental” (Katz, 2023). Al comprometerse los tres países a proteger un conjunto de valores comunes, identificar a China como una amenaza y comprometerse a la defensa antimisiles y a ejercicios trilaterales anuales, la cooperación en materia de seguridad JAKUS posee importantes elementos de una alianza militar que podría arrastrar a Corea del Sur y Japón a un conflicto entre Estados Unidos y China, especialmente en torno a Taiwán.</p>
<p>Desde el punto de vista militar, el pacto JAKUS aumentará el acceso estadounidense a la “primera cadena de islas” frente a la costa china, que se extiende desde Japón, pasando por Taiwán y Filipinas, hasta Malasia. Durante la Guerra Fría, las autoridades estadounidenses concibieron esta “cadena” de islas como la primera línea de su estrategia de contención contra la Unión Soviética y China. Las maniobras militares que antes se realizaban de forma puntual se han institucionalizado ahora como maniobras trilaterales anuales multidominio, que mejoran la interoperabilidad de los ejércitos de los tres países (Comando del Indo-Pacífico de Estados Unidos, 2023). En términos más generales, Estados Unidos pretende utilizar esta alianza trilateral para preservar y reforzar su proyección de fuerza en la región, atacando el sistema de misiles A2/AD<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> de China —que impide el acceso y la maniobrabilidad de los buques de guerra estadounidenses en la región—  mediante una estrategia de Defensa integrada antiaérea y antimisiles (IAMD, por su sigla en inglés) (Savage, 2022). La estrategia A2/AD de China implica el despliegue de misiles de largo alcance para disuadir a los portaaviones estadounidenses de realizar operaciones cerca de las costas chinas. Para contrarrestarlo, la IAMD planea enlazar los activos militares —desde los misiles de defensa terminal de área a gran altitud (THAAD, por su sigla en inglés) en Corea hasta los buques de guerra Aegis japoneses— en una red unificada con “integración ofensiva-defensiva” para blindar las operaciones de ataque (Comando del Indo-Pacífico de Estados Unidos, 2021). Además, los radares de los tres países se integrarían en una plataforma común estadounidense en Hawái (Domínguez, 2023).</p>
<p>La creación de esta red unificada ha estado en el centro del impulso estadounidense para que Corea del Sur y Japón establezcan una mayor cooperación en materia de seguridad, incluso compartiendo inteligencia militar a través del Acuerdo General de Seguridad de la Información Militar (GSOMIA, por su sigla en inglés), firmado en 2016. Aunque el GSOMIA se anunció como una medida destinada a contrarrestar las actividades de misiles de Corea del Norte, su amplio intercambio de inteligencia significa que las partes también están legalmente obligadas a compartir información relacionada con China y Rusia (Pacific Forum, 2020). Sobre la base de los acuerdos bilaterales existentes entre Estados Unidos y Corea del Sur y Japón, GSOMIA ha allanado el camino para el intercambio trilateral de inteligencia, incluidos los datos de alerta de misiles en tiempo real (Domínguez, 2023).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/04-Rainbow.jpg" alt="" width="3048" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, <i>IV Arco iris</i>, 1951, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, pigmento, cola y carboncillo o conté sobre papel, 180 x 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">El “cuco” norcoreano</h3>
<p>Dos de las principales justificaciones para el aumento de las capacidades militares estadounidenses y aliadas en el noreste asiático son la “amenaza” que supone Corea del Norte y la necesidad de “defender” Taiwán. Sin embargo, es importante señalar que la paz con Corea del Norte siempre ha sido secundaria con respecto a las estrategias más amplias de contención estadounidenses dirigidas contra la Unión Soviética y China. Estados Unidos aún no ha buscado seriamente la paz de forma sostenida con Corea del Norte desde que se firmó el acuerdo de armisticio de la Guerra de Corea en 1953. A lo largo de las décadas, cualquier avance en las negociaciones ha sido saboteado, interrumpido y/o desatendido por los cambios de gobierno. Por ejemplo, durante el gobierno de Clinton, Estados Unidos y Corea del Norte firmaron el Marco Acordado (1994), que casi ofrecía un camino hacia la paz y la desnuclearización hasta que fue paralizado por un Congreso estadounidense dominado por los republicanos y luego entorpecido por los neoconservadores John Bolton y Robert Joseph durante la administración Bush Jr. (Hecker, 2023: 77, 86). Esta dinámica se repitió de nuevo en 2019, cuando las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte colapsaron después de que la administración Trump cambiara abruptamente los términos de un posible acuerdo durante una cumbre en Hanoi, Vietnam (con Bolton una vez más desempeñando un papel clave) (Seong, 2020).</p>
<p>Mantener un estado de tensión y conflicto controlados en la Península de Corea sirve de pretexto útil para la actividad militar estadounidense en la región. Por ejemplo, la instalación del sistema antimisiles THAAD, de propiedad estadounidense, en Corea del Sur en 2017 se justificó como una medida defensiva contra los misiles norcoreanos, a pesar de que la ubicación elegida le impide defender a la mitad de la población del país, incluida el área metropolitana de Seúl (Kang, 2017). Sin embargo, la ubicación del THAAD sí le permite observar en profundidad el sistema de misiles de China (Taylor, 2017). A través de la Nueva Guerra Fría, Estados Unidos sigue obstaculizando la búsqueda de la paz en la Península de Corea y fomentando divisiones geopolíticas más agudas, con el sur acercándose a Estados Unidos y el norte a Rusia y China.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/05-Boys-and-Girls.jpg" alt="" width="3048" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, V Niños y niñas, 1951, de <em>Los paneles de Hiroshima</em>. Tinta sumi, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">El punto caliente de Taiwán</h3>
<p>Del mismo modo, la paz nunca ha sido el principal objetivo de Estados Unidos en el Estrecho de Taiwán. Aunque Beijing, Taipéi y Washington reconocen oficialmente que la isla y el continente forman parte de “Una Sola China”, la intervención estadounidense los ha mantenido divididos desde el final de la Guerra Civil China en 1949. Las tensiones más recientes en torno a Taiwán comenzaron en 2016 con la elección de Tsai Ing-wen, del Partido Democrático Progresista (PDP), pro-estadounidense y de tendencia separatista, que defiende la postura de que Taiwán es un “Estado soberano” y “no forma parte de la República Popular China” (2024).</p>
<p>La situación se ha agravado tanto con Trump como con Biden, salpicada por una serie de polémicas visitas sin precedentes a la isla por parte de funcionarios y legisladores estadounidenses de los dos principales partidos. En 2020, el secretario de Salud y Servicios Humanos de Trump, Alex Azar, se convirtió en el funcionario de mayor rango del gabinete estadounidense en visitar Taiwán desde 1979. Dos años más tarde, durante el gobierno de Biden, la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, visitó la isla, convirtiéndose en la primera presidenta de la Cámara en ejercicio que lo hacía desde 1997. Estos encuentros han provocado que China responda con maniobras militares a gran escala, de acuerdo con su Ley Antisecesión de 2005, que establece que “empleará medios no pacíficos y otras medidas necesarias para proteger la soberanía y la integridad territorial de China” en caso de que “las posibilidades para una reunificación pacífica hayan sido completamente agotadas” (2005). En el XX Congreso Nacional del PCCh, celebrado en 2022, el presidente chino, Xi Jinping, insistió en esta postura en su informe:</p>
<blockquote><p>Taiwán es de China. La resolución de su cuestión es asunto propio de los chinos, y deben ser los chinos quienes la decidan. Persistiremos en trabajar con la mayor sinceridad y el máximo esfuerzo por una perspectiva de reunificación pacífica, pero nunca nos avendremos a renunciar al uso de la fuerza armada y nos reservamos la opción de adoptar todas las medidas necesarias, lo cual no va dirigido de ninguna manera contra los numerosos compatriotas taiwaneses, sino contra la intromisión de fuerzas externas, así como contra una ínfima minoría de secesionistas adeptos a la “independencia de Taiwán” y contra sus actividades secesionistas.</p></blockquote>
<p>La creciente atención de Washington a Taiwán refleja el relativo declive de la fuerza militar respaldada por Estados Unidos en la isla frente a la del continente. Como se señala en un informe de 2022 del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, “durante décadas, el ejército de Taiwán fue más avanzado que el de China… A medida que las fuerzas aéreas, navales, misilísticas y anfibias de China se han vuelto más capaces, el equilibrio de poder en el Estrecho de Taiwán se ha inclinado significativamente a favor de la República Popular China” (Lawrence y Campbell, 2022). Ante una China mucho más capaz, Estados Unidos ha presionado a Taiwán para que adopte una “estrategia puercoespín”, incrementando la venta de armas a la isla para dotarla de la capacidad de infligir daños suficientes contra la China continental, a fin de impedir que Beijing pueda lograr la reunificación por la fuerza (Kaushal, 2020). La estrategia depende, en última instancia, de la voluntad de infligir grandes bajas y daños contra la China continental y de aceptar niveles de destrucción aún mayores para Taiwán.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/06-Atomic-Desert.jpg" alt="" width="3011" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, <i>VI Desierto atómico</i>, 1952, de<i> Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, pigmento, cola, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">La amenaza de una escalada militar</h3>
<p>Si los temores sobre una posible escalada militar en la Nueva Guerra Fría se disipan con la idea de que las tecnologías de defensa antimisiles pueden blindar a Estados Unidos y sus aliados, un contraargumento sería la porosidad de los sistemas de defensa antimisiles. Por muchos recursos que se dediquen a crear radares para detectar misiles e interceptores para neutralizarlos, el costo relativamente más barato y la mayor facilidad de producción de misiles permiten al país ofensivo “simplemente construir más misiles para abrumar la defensa” (GMD, 2024). Esto se debe a que los sistemas de defensa requieren una mayor precisión que los misiles ofensivos, ya que tienen la misión de derribar un objetivo móvil en el cielo. En efecto, la defensa debe derribar una bala con una bala. De hecho, el sistema Ground-Based Midcourse Defence (GMD) [Defensa terrestre a medio camino], que protege a Estados Unidos de los ataques con misiles, sólo ha sido eficaz el 55% de las veces en ejercicios altamente programados. Para alcanzar un nivel de confianza del 90%, el sistema GMD tendría que disparar tres interceptores por ojiva entrante. En toda la red estadounidense de defensa antimisiles, incluidos los sistemas de menor alcance, el porcentaje de éxito en las pruebas sigue limitándose a aproximadamente el 80% (GMD, 2024). Las tecnologías de defensa antimisiles son sencillamente incapaces de blindar por completo a Estados Unidos, por no hablar de Taiwán, Corea del Sur o Japón. Por lo tanto, la única “disuasión” realmente viable es la amenaza de represalias masivas inmediatas, con el riesgo de desencadenar conflictos que se descontrolen y desemboquen en la destrucción mutua.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/07-Bamboo-Grove.jpg" alt="" width="2997" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small> Iri y Toshi Maruki, <i>VII Arboleda de bambú</i>, 1954, de<i> Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Parte II: La “vieja” Guerra Fría nunca terminó</h2>
<p>Las actuales tensiones en el noreste de Asia se están gestando a lo largo de las históricas líneas divisorias que se abrieron en la región durante la “vieja” Guerra Fría. A un lado de la línea estaban Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y Taiwán, y al otro la Unión Soviética, China y Corea del Norte. Para entender la Nueva Guerra Fría, es importante comprender cómo esta historia ha marcado a Japón, la península de Corea y Taiwán.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/08-Relief.jpg" alt="" width="3037" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, <i>VIII Socorro</i>, 1954, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, pigmento, cola, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">El rearme de Japón</h3>
<p>En 1947, después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, se promulgó una nueva “Constitución de paz” en la que el país se comprometía a “renunciar para siempre a la guerra… y a la amenaza o el uso de la fuerza como medio para resolver disputas internacionales” (1947). Sin embargo, ante la inminente revolución china y el temor a la expansión del comunismo, Estados Unidos buscó fortalecer a Japón como un bastión anticomunista en la región. Según los historiadores del Departamento de Estado estadounidense, “la idea de un Japón rearmado y militante ya no alarmaba a los funcionarios estadounidenses; en su lugar, la verdadera amenaza parecía ser el avance del comunismo, especialmente en Asia” (Departamento de Estado de Estados Unidos, s.f.). A partir del Tratado de Paz de San Francisco de 1951 entre las potencias aliadas y Japón, Estados Unidos construyó una red de alianzas bilaterales en la región conocida como el Sistema de San Francisco, basado en el tratado de paz, que dividía el noreste asiático a lo largo del Estrecho de Taiwán y la Península de Corea (San Francisco Peace Treaty Project). Durante más de siete décadas, el Sistema de San Francisco ha mantenido las divisiones regionales y ha avivado las tensiones en el Estrecho de Taiwán y la Península de Corea.</p>
<p>La principal preocupación de Estados Unidos no era establecer una paz duradera en la Asia de la posguerra, sino aumentar su fuerza militar para su enfrentamiento contra el comunismo. John Foster Dulles, el principal negociador estadounidense del Tratado de Paz de San Francisco, describió la postura de Washington de la siguiente manera: “¿Tenemos derecho a estacionar tantas tropas en Japón como queramos, donde queramos y durante el tiempo que queramos? Esa es la cuestión principal” (Departamento de Estado de Estados Unidos, 1977: 812).</p>
<p>Para alcanzar sus objetivos, Estados Unidos obstaculizó el proceso de justicia después de la guerra, ignorando la responsabilidad de Japón por sus crímenes coloniales y de guerra (incluidas masacres, guerra biológica, esclavitud sexual, experimentación humana y trabajos forzados) (Guillemin, 2017). El tratado eximió a Japón de pagar reparaciones a sus principales víctimas. Sin embargo, China continental, Taiwán y Corea del Norte y del Sur, todas ellas sometidas a la ocupación japonesa, no participaron en las negociaciones del Tratado de San Francisco. Además, numerosos criminales de guerra y altos cargos del Estado Imperial Japonés (1868-1945) fueron indultados tras la Segunda Guerra Mundial y restaurados en el poder por Estados Unidos, que estaba firmemente centrado en reforzar su posición en la Guerra Fría.</p>
<p>Entre ellos, se encontraba Nobusuke Kishi, antiguo gobernador del estado títere japonés de Manchukuo, en el noreste de China, conocido como el “Monstruo de la Era Shōwa”.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> Arrestado tras la guerra como presunto criminal de guerra de clase A, Kishi fue liberado y, con el respaldo de Estados Unidos, se convirtió en primer ministro de Japón entre 1957 y 1960 (Levidis, 2022). El derechista y nacionalista Partido Liberal Democrático de Kishi recibió millones de dólares de apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense durante la Guerra Fría y ha gobernado el país casi sin interrupción desde 1955 (excepto en 1993-1994 y 2009-2012) (Weiner, 1994). Como señala el historiador Andrew Levidis, “una línea recta conecta a Kishi con el presente, vinculando a la élite conservadora [actual] de Japón con la época de la guerra y el imperialismo” (Weiner, 1994).</p>
<p>Al mantener a la derecha en el poder, Estados Unidos impidió que Japón tuviera que reconocer su pasado imperialista y manipuló su historia para promover la remilitarización de Japón y reforzar la posición estratégica estadounidense en Asia. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha mantenido una presencia militar masiva en Japón, incluida la ocupación de Okinawa de 1945 a 1972 (año en el que Okinawa fue devuelta a Japón, aunque el ejército estadounidense ha mantenido su presencia en la isla). Durante este tiempo, Japón, impulsado por Estados Unidos, ha continuado reforzando sus fuerzas armadas y ampliando su alcance. Lo más destacado ha sido:</p>
<ul>
<li>En 1954, se creó un nuevo ejército llamado Fuerzas de Autodefensa de Japón (FDAJ), a pesar de la oposición de la población japonesa, que estaba cansada de la guerra.</li>
<li>En 1960, las FDAJ se comprometieron a responder a los ataques contra el ejército estadounidense en territorio japonés.</li>
<li>En 1992, el ejército japonés comenzó a participar en misiones internacionales de mantenimiento de la paz.</li>
<li>En 1997, Estados Unidos y Japón adoptaron nuevas directrices que permitían a las FDAJ operar en “zonas circundantes”.</li>
<li>En la década de 2000, Japón participó en operaciones militares de ultramar en Afganistán e Irak en apoyo de Estados Unidos (Xu et. Al., 2021).</li>
</ul>
<p>En la actualidad, Japón es el país con más bases militares estadounidenses en el mundo (120) y más personal (alrededor de 54.000) (Hussein y Haddad, 2021).</p>
<p>En medio del giro estadounidense a Asia, la remilitarización de Japón se ha acelerado significativamente. En 2014, el entonces primer ministro Shinzo Abe (nieto de Nobusuke Kishi) propuso la idea de “pacifismo proactivo” para reinterpretar la Constitución japonesa de posguerra.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> La reinterpretación permitió el uso de la fuerza por parte de Japón en situaciones de “autodefensa colectiva”, incluido el caso de “ataques armados contra un país extranjero que tenga una estrecha relación con Japón y, como resultado, amenace la supervivencia de Japón” (Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, 2014). En diciembre de 2022, bajo el mandato del primer ministro Fumio Kishida, Japón publicó una nueva <em>Estrategia de Seguridad Nacional</em> que identificaba a China como “el mayor desafío estratégico para garantizar la paz y la seguridad de Japón y la paz y la estabilidad de la comunidad internacional” (Gobierno de Japón, 2022). Al mismo tiempo, Kishida eliminó un límite que, desde 1976, había restringido el gasto militar al 1% del producto interno bruto (PIB) del país y anunció que Japón duplicaría el gasto hasta el 2% del PIB en 2027, igualando el objetivo de gasto de los miembros de la OTAN y convirtiendo a Japón en el tercer país del mundo con mayor gasto militar (2014). En 2022, el gasto militar per cápita de Japón ya era casi el doble que el de China, una diferencia que seguirá aumentando con el incremento del gasto militar japonés (SIPRI, 2024).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/09-Yaizu.jpg" alt="" width="2994" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small> Iri y Toshi Maruki, <i>IX Yaizu</i>, 1955, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, pigmento, cola, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">La división de Corea</h3>
<p>El 15 de agosto de 1945, inmediatamente después que Corea obtuviera su independencia del dominio colonial japonés (1910-1945), Estados Unidos dividió la península a lo largo del paralelo 38, creando lo que eventualmente se convertiría en la República de Corea (RDC) en el sur y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) en el norte. Esta división, que persiste hasta el día de hoy, no tuvo más fundamento histórico ni material que la intervención de Estados Unidos: dos coroneles estadounidenses trazaron una línea arbitraria en un mapa de National Geographic y, en un instante, dividieron a un pueblo en dos (Fry, 2013). Cinco años después, estalló la Guerra de Corea. A pesar de declarar que defendía los valores democráticos liberales, el Gobierno Militar del Ejército de Estados Unidos en Corea (USAMGIK, por sus sigla en inglés), en el sur, se negó, como dijo el historiador Bruce Cumings, a “entregar Corea a los coreanos” (2005: 200). En lugar de reconocer las asambleas populares democráticas de base en toda la Península de Corea, el USAMGIK las reprimió y persiguió como comunistas. En un intento por inculcar relaciones de mercado entre la población del sur —“la gran mayoría de la cual eran campesinos pobres y una pequeña minoría que poseía la mayor parte de la riqueza”, como señaló Cumings— Estados Unidos apoyó a la pequeña y despreciada élite que había colaborado con la ocupación japonesa (2005: 193).</p>
<p>Este fue el contexto de la división de la Península de Corea y del estallido de la Guerra de Corea. A pesar de la naturaleza indirecta de la guerra, sus horrores, muertes y destrucción sentaron las bases para una ideología anticomunista en el Sur que respaldó a dictadores y reprimió la disidencia durante décadas bajo la Ley de Seguridad Nacional (Kyung-san, 2018). Aunque los periodos de acercamiento a Corea del Norte han reducido la polarización provocada por el anticomunismo, este sigue impidiendo un verdadero y abierto debate en Corea del Sur. Además, el legado de la colaboración durante la ocupación colonial aún no se ha abordado y continúa moldeando al Sur. En el 70 aniversario de la liberación de Corea, el medio de comunicación Newstapa estrenó <em>Collaboration and Forgetting</em> [Colaboración y olvido] (2015), un documental que revelaba que, en el Sur, muchos descendientes de independentistas coreanos viven en la pobreza porque sus familias han sido estigmatizadas como comunistas, mientras que los descendientes de colaboradores japoneses viven de sus cuantiosas herencias de tierras.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a></p>
<p>El pacto trilateral de seguridad JAKUS es el último capítulo de esta historia. En el pasado, el legado colonial japonés en Corea impidió que se materializara una asociación de este tipo entre Japón y Corea del Sur. Para superar este obstáculo, la administración conservadora surcoreana de Yoon Suk Yeol exoneró a Japón de su responsabilidad por sus crímenes. Por ejemplo, Yoon ignoró una sentencia del Tribunal Supremo de Corea del Sur de 2018 que responsabilizaba a empresas japonesas como Mitsubishi del trabajo forzado de coreanos (Je-Hun, 2023). En contraste con el enfoque más equilibrado adoptado por la anterior administración de Moon Jae-in hacia Estados Unidos y China, la administración de Yoon ha adoptado una postura pro-estadounidense mucho más marcada.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> El Partido del Poder Popular, al que pertenece Yoon, es la última encarnación política del movimiento conservador surcoreano, cuyas raíces se remontan a la colaboración con el colonialismo japonés y la ocupación estadounidense.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a></p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/10-Petition.jpg" alt="" width="3006" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, <i>X Petición</i>, 1955, de <i>Los paneles de Hiroshima.</i> Tinta sumi, pigmento, cola, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Taiwán: un “portaaviones insumergible”</h3>
<p>La Guerra Civil China se libró de manera intermitente entre 1927 y 1945 entre el Partido Comunista de China (PCCh) y el Kuomintang (KMT) nacionalista. Con la intención de evitar una victoria comunista, Estados Unidos apoyó enérgicamente al KMT, proporcionándole más de 2.000 millones de dólares en ayuda entre 1945 y 1949 (Departamento de Estado de los Estados Unidos, 1949). Sin embargo, el PCCh prevaleció y estableció la República Popular China (RPC) en el continente, mientras que el KMT se refugió en Taiwán, donde estableció un gobierno rival en el exilio, la República de China (ROC, por su sigla en inglés). Ubicada a unos 150 kilómetros de la costa continental, Taiwán fue utilizada por Washington como una plataforma para ejercer presión sobre Beijing y aislar a China de la comunidad internacional. Por ejemplo, entre 1949 y 1971, Estados Unidos y el KMT lograron excluir a la RPC de las Naciones Unidas argumentando que el gobierno de la ROC en Taiwán era el único gobierno legítimo de toda China. De hecho, los funcionarios estadounidenses se refirieron abiertamente a la isla como un “portaaviones insumergible” (Time, 1950).</p>
<p>Durante la Guerra Fría, la República de China, respaldada por Estados Unidos, estableció una dictadura represiva en Taiwán, que incluyó un periodo consecutivo de 38 años de ley marcial entre 1949 y 1987, conocido como el “Terror Blanco”. Este periodo se caracterizó por una severa represión política, el encarcelamiento y tortura de entre 140.000 y 200.000 personas, y la ejecución de entre 3.000 y 4.000 más (Ministerio de Cultura, Taiwán, 2014). Aunque Washington puso fin a sus relaciones oficiales con Taiwán en la década de 1970, cuando normalizó sus relaciones con China, ha mantenido relaciones “no oficiales” con la isla, incluidos amplios vínculos militares, políticos y económicos. Como parte de su Nueva Guerra Fría, Estados Unidos está incrementando el armamento de Taiwán en colaboración con las fuerzas separatistas (Wingfield-Hayes, 2023). Dado que China ha dejado claro que considera Taiwán como una “línea roja que no debe cruzarse”, la continua intervención estadounidense amenaza con desencadenar un conflicto de gran envergadura en la región (No Cold War, 2023).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/11-Mother-anda-Child.jpg" alt="" width="3008" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small> Iri y Toshi Maruki, <i>XI Madre e hijo</i>, 1959, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, pigmento, cola, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Parte III: Un camino hacia la paz en el noreste asiático</h2>
<p>Para evitar la escalada de conflictos en el noreste de Asia, es crucial desmontar el sistema de alianzas militares liderado por Estados Unidos y detener la tendencia a la militarización que está exacerbando las tensiones en la región. Sin embargo, para construir una paz duradera, los movimientos sociales y los gobiernos deben ir más allá y desmantelar las divisiones históricas arraigadas por el colonialismo, la Guerra Fría y la actual intervención extranjera. Las dos Coreas deben tener la capacidad de forjar su propio camino hacia la paz y la reconciliación. China continental y Taiwán deben tener la autonomía para determinar su futuro sin interferencias externas. Japón debe asumir su responsabilidad y reconciliarse con su pasado imperialista. Y, sobre todo, el ejército estadounidense debe retirarse.</p>
<p>Los días 28 y 29 de octubre de 2023, el International Strategy Center (ISC) organizó un foro internacional titulado “Construyendo la paz: Prevención de la guerra en el noreste asiático”, en el que participaron organizaciones y personas involucradas en las luchas de vanguardia contra el militarismo estadounidense (ISC, 2023). Las experiencias de los movimientos de base locales de la región, compartidas en este foro y otros espacios similares, ayudan a ilustrar tanto los obstáculos como las posibles vías hacia la paz.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/12-Floating-Lanterns.jpg" alt="" width="3013" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, <i>XII Linternas flotantes</i>, 1968, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, pigmento, cola, carboncillo, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Luchas contra la militarización en Okinawa</h3>
<p>A pesar de que Okinawa representa menos del 1% de la tierra de Japón, acoge el 74% de las bases militares estadounidenses del país (Hibbett, 2019). En un referéndum no vinculante de 2019, el 72% de los habitantes de Okinawa votaron en contra de la propuesta de construir una nueva base militar estadounidense en la bahía de Henoko-Oura, que sustituiría a la Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Futenma (Hibbett, 2019). Esta oposición tiene sus raíces en la violenta historia de la ocupación estadounidense, incluido el atroz incidente de la violación en grupo de una niña de doce años por soldados estadounidenses en 1995, así como en el historial de traición de Japón hacia la isla. Por ejemplo, la población civil de Okinawa fue utilizada como escudo humano por el Japón continental contra el avance del ejército estadounidense durante algunas de las batallas más cruentas del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial (Song, 2013). Posteriormente, Okinawa fue sacrificada al dominio militar estadounidense para que Japón pudiera recuperar su soberanía nacional como parte del Tratado de Paz de San Francisco.</p>
<p>Además de buscar la paz, los movimientos sociales de Okinawa luchan contra la presencia de bases militares estadounidenses por motivos relacionados con el medio ambiente, la salud pública y la violencia de género. Por ejemplo, el Proyecto de Justicia Medioambiental de Okinawa se opone al traslado de la base de Futenma a la zona costera de la bahía de Henoko-Oura debido a la contaminación tóxica generada por las bases militares estadounidenses (2024). Mientras tanto, la resistencia contra la base aérea estadounidense de Kadena está relacionada con la violencia sexual perpetrada por soldados estadounidenses, así como con los accidentes vinculados a los aviones estadounidenses que sobrevuelan áreas urbanas. A menudo, los movimientos que surgen inicialmente en respuesta a otras preocupaciones evolucionan hacia luchas más amplias por la paz y la justicia.</p>
<p>La expansión del gasto militar japonés requerirá que el gobierno aumente los impuestos o recorte el bienestar social, lo que podría erosionar el apoyo público. Para obtener respaldo, el gobierno japonés ha promovido el despliegue de fuerzas de las JSDF en algunas de las islas del sur de Okinawa, cuya población no comparte las mismas experiencias de guerra u ocupación, y ha recurrido a una avalancha de propaganda sobre las amenazas relacionadas con China, Taiwán y Corea del Norte. Según Hideki Yoshikawa, director del Okinawa Environmental Justice Project [Proyecto de Justicia Medioambiental de Okinawa], las organizaciones de base están respondiendo trabajando para “crear un movimiento pacifista más amplio y cohesionado”, organizando eventos y concentraciones para unir a grupos pacifistas de Japón continental y del extranjero. Yoshikawa señala que la creciente alianza trilateral JAKUS ha “provocado una contraalianza entre los movimientos pacifistas” de los tres países (Song, 2023).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/13-Death-of-the-American-Prisoner-of-War.jpg" alt="" width="3009" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small> Iri y Toshi Maruki, <i>XIII Muerte de los prisioneros de guerra estadounidenses</i>, 1971, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Un tratado de paz en la Península de Corea</h3>
<p>Entre junio de 2020 y julio de 2023, marcando los 70 años desde el inicio de la Guerra de Corea y el acuerdo de armisticio, respectivamente, movimientos y ciudadanos de Corea del Sur y de todo el mundo recolectaron cientos de miles de firmas para una petición de un tratado de paz que ponga fin definitivamente a la Guerra de Corea. Esta lucha por la paz y la reunificación tiene raíces en los esfuerzos de la sociedad civil que alcanzaron su punto máximo en la primera cumbre intercoreana, celebrada del 13 al 15 de junio de 2000 en Pyongyang, y en la declaración conjunta de los presidentes surcoreano, Kim Dae-Jung, y norcoreano, Kim Jong-il. La reunión, llevada a cabo en Corea del Norte bajo estricto secreto (para evitar la intervención estadounidense), declaró que la paz y la reunificación se lograrían mediante “los esfuerzos conjuntos del pueblo coreano, que es el dueño del país” (2000). Sin embargo, Estados Unidos tenía otros planes. Después de los ataques del 11 de septiembre al World Trade Center, el presidente estadounidense George W. Bush incluyó a Corea del Norte, junto con Irán e Irak, en el “eje del mal”, lo que interrumpió el incipiente proceso de paz que había florecido como una gran esperanza para Corea del Sur y que había sido respaldado por el predecesor de Bush, Bill Clinton. Este fue otro ejemplo en el que la paz en la Península de Corea fue rehén de los intereses geopolíticos de Estados Unidos.</p>
<p>Además de estos esfuerzos civiles y diplomáticos para poner fin a la Guerra de Corea, Corea del Sur también continúa luchando contra la presencia militar estadounidense en la península. Desde 2007, los residentes de Gangjeong se han opuesto a la construcción de una base naval que albergaría buques de guerra estadounidenses en la isla de Jeju. Al igual que la lucha en la bahía de Henoko-Oura, en Okinawa, este movimiento surgió inicialmente debido a la preocupación por la destrucción medioambiental que causaría la construcción de la base, pero pronto se convirtió en una lucha más amplia contra la militarización. Aunque el movimiento contra la base de Jeju ha disminuido de tamaño con el tiempo, sigue existiendo, lo que muestra cómo la militarización puede transformar las comunidades afectadas en defensores de la paz.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/14-Crows.jpg" alt="" width="2994" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, <i>XIV Cuervo</i>s, 1972, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Paz en el Estrecho de Taiwán</h3>
<p>En comparación con Corea del Sur y Japón, el movimiento pacifista en Taiwán está menos desarrollado. Según Daiwie Fu, profesor de la Universidad Nacional Yang-Ming Chao-Tong de Taipei y participante en el foro internacional del ISC, la población de Taiwán está más o menos dividida en cuanto a la posición internacional de la isla: el 50% desea un mayor alineamiento con Estados Unidos (de los cuales el 10% está a favor de la independencia y el 40% de un statu quo favorable a Estados Unidos) y el 50% restante prefiere un mayor reequilibrio hacia China (de los cuales el 10% está a favor de la reunificación y el 40% de un statu quo más neutral). Sin embargo, Fu señaló que existe una contradicción entre la militarización de Taiwán y la necesidad de un mayor gasto social, y criticó la “estrategia del puercoespín” impulsada por EE.UU. y adoptada por Taipei, por presuponer una eventual guerra de desgaste que podría cobrar muchas vidas civiles al otro lado del Estrecho de Taiwán.</p>
<p>Aunque el Partido Progresista Democrático (PPD), con tendencia separatista, ganó las elecciones generales de enero de 2024, los últimos sondeos indican un posible cambio en las opiniones de la población taiwanesa. Mientras que en las elecciones de 2016 y 2020 el PPD obtuvo mayorías, su porcentaje de votos cayó al 40% en las elecciones de 2024, 17 puntos menos que en 2020. Por otro lado, los partidos de la oposición más inclinados hacia Beijing – el KMT y el Partido Popular de Taiwán –  obtuvieron juntos el 60% de los votos en 2024. Además, en vísperas de las elecciones, una encuesta de American Portrait reveló que solo el 34% de la población taiwanesa consideraba que Estados Unidos era un país digno de confianza, once puntos menos que en 2021, y algunos comentaristas señalaron que la guerra en Ucrania había dañado la credibilidad de Estados Unidos (Hui Lin, 2023).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2024/05/15-Nagasaki.jpg" alt="" width="3002" height="740"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Iri y Toshi Maruki, <i>XV Nagasaki,</i> 1982, de <i>Los paneles de Hiroshima</i>. Tinta sumi, pigmento, cola, carboncillo o conté sobre papel, 180 × 720 cm.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Una propuesta para el movimiento por la paz</h3>
<p>Estados Unidos está librando una Nueva Guerra Fría contra China para mantener su primacía mundial y el “orden basado en reglas” que ha construido. Aunque estas “reglas” se equiparan a menudo con los principios de la Carta de las Naciones Unidas, ambos no son lo mismo.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a> Mientras que la Carta de la ONU refleja el consenso de sus 193 Estados miembros, las “reglas” del “orden basado en reglas” no se derivan del derecho internacional, sino que son autoproclamadas por Estados Unidos para servir a sus intereses nacionales. A este respecto, un informe de 2022 del Consejo de Relaciones Exteriores señalaba que “Estados Unidos tiene uno de los peores historiales de todos los países a la hora de ratificar tratados sobre derechos humanos y medio ambiente” (Wahal, 2022).</p>
<p>La inhumanidad del “orden basado en reglas” se ha puesto de manifiesto durante el genocidio de Israel contra los palestinos de Gaza, que ha recibido el respaldo total de Estados Unidos. Por encima de todo, no son los derechos humanos, la justicia o la libertad lo que este orden pretende defender, sino un mundo dominado por Estados Unidos y respaldado por una red global de más de 900 bases militares estadounidenses, varios centenares de las cuales rodean China (Tricontinental, 2024; Hussein y Haddad, 2021).</p>
<p>Los cambios sísmicos que se están produciendo en el noreste asiático están empujando a la región hacia la guerra. En estos momentos, los movimientos pacifistas de la región deben unirse bajo un conjunto común de demandas y principios, entre los que se incluyen los siguientes:</p>
<ol>
<li><strong>Poner fin a la cooperación en materia de seguridad JAKUS</strong>. Los acuerdos militares multilaterales que aíslan o tienen como objetivo a otros países, por su naturaleza, tienden a dividir las regiones en bloques o campos opuestos, fomentando las tensiones y el gasto militar. El pacto trilateral entre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur no es diferente.</li>
<li><strong>Poner fin a los juegos de guerra estadounidenses</strong>. Aunque etiquetados como “rutinarios”, estos ejercicios militares son hostiles y provocadores. Por ejemplo, los “juegos de guerra” conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur han ensayado el lanzamiento de ataques nucleares contra Corea del Norte, la “decapitación” de sus dirigentes y una invasión a gran escala. Mientras tanto, los juegos de guerra de Estados Unidos con Australia y Filipinas han ensayado ataques de largo alcance contra la China continental. Estas actividades de línea dura cierran la puerta a aperturas diplomáticas y dejan a los países objetivo sin otra opción real que movilizar sus ejércitos en respuesta.</li>
<li><strong>Poner fin a la intervención estadounidense.</strong> Durante más de 70 años, Estados Unidos ha avivado las llamas del conflicto en el noreste asiático, especialmente en la Península de Corea y el Estrecho de Taiwán. En toda la región Asia-Pacífico, debe permitirse a los pueblos de la región determinar su futuro y su camino hacia la paz, libres de injerencias extranjeras y militarismo.</li>
<li><strong>Apoyarse mutuamente en la lucha.</strong> La lucha por la paz en el noreste asiático debe ser regional. Aunque es fácil dejarse absorber por las exigencias inmediatas de la lucha local de cada uno, los problemas a los que se enfrenta la región están interconectados. Abordarlos requiere una visión a largo plazo y el compromiso de fortalecer todas estas luchas. Esto exige que las organizaciones participen activamente en campañas y luchas en toda la región, no sólo en el propio país, como la marcha anual por la paz que tiene lugar en Okinawa cada mes de mayo, las conmemoraciones de la cumbre intercoreana del 15 de junio de 2000 y otras iniciativas.</li>
<li><strong>Apoyar las luchas en primera línea</strong>. Aunque la guerra y la militarización puedan parecer abstractas y distantes de la vida cotidiana, son concretas e inmediatas para quienes viven cerca de los lugares de lucha en primera línea, como la base aérea de Kadena y la bahía de Henoko en Okinawa; y las instalaciones del THAAD en Soseong-ri y la base naval de Jeju en Corea del Sur. Las luchas en estos lugares, que en gran parte comenzaron como respuesta al impacto inmediato y local que la gente sentía en su vida cotidiana, ofrecen focos de resistencia que transforman a las personas implicadas y al público en general.</li>
</ol>
<p>Vivimos en tiempos peligrosos. Es imperativo que encontremos un terreno común y un entendimiento para que podamos trabajar juntos en objetivos tácticos y estratégicos. Nuestra capacidad para hacerlo determinará si podemos evitar la guerra y lograr la paz en la región y en el mundo, permitiéndonos centrarnos en mejorar el bienestar de las personas y del planeta.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section single-post--content--separator-section-end">
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> Para más información sobre la Tercera Gran Depresión, ver nuestro Cuaderno no. 4, <em>El mundo en depresión económica: Un análisis marxista de la crisis</em>, 10 de octubre de 2023. Disponible en:  <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-cuaderno-4-crisis-economicas/">https://dev.thetricontinental.org/es/dossier-cuaderno-4-crisis-economicas/</a>. Para más información sobre las economías del Norte Global y el imperialismo contemporáneo, ver nuestro Estudio sobre dilemas contemporáneos no. 4, <em>Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa,</em> 23 de enero de 2024. Disponible en: <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/">https://dev.thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/</a>.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> Una estrategia, arma o sistema de armas A2/AD, o anti-acceso/negación de área, o simplemente de negación de área, dificulta el acceso a un cierto teatro de operaciones, sea aéreo, terrestre o marítimo. El método puede no ser totalmente efectivo en impedir el acceso, pero siempre causa demora, restricción o daño al enemigo.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> La era Shōwa abarca el reinado del emperador Shōwa (1926-1989), cuyo inicio marcó el surgimiento del militarismo en Japón.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a> Esta reinterpretación de 2014 evadió el proceso establecido de enmienda constitucional y, en su lugar, se llevó a cabo mediante una decisión del gabinete. El gabinete de Abe estaba dominado por miembros del Nippon Kaigi, una organización no gubernamental japonesa de extrema derecha de la que también formaba parte Abe (Kawasaki y Nahory, 2014).</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a> De los 430 km<sup>2</sup> de tierras surcoreanas que estuvieron en manos de colaboracionistas durante la ocupación japonesa, lo que equivale a aproximadamente dos tercios del tamaño de Seúl, solo el 3 % ha sido recuperado por el Estado desde la liberación (Kim Ri-taek, 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a> El gobierno de Moon se comprometió con los “tres no”: ningún despliegue adicional del THAAD, ninguna participación en la red de defensa antimisiles de Estados Unidos y ningún establecimiento de una alianza militar trilateral con Estados Unidos y Japón. En cambio, el gobierno de Yoon adoptó la visión de un “Indo-Pacífico libre y abierto” promovida por Estados Unidos. Además, Yoon fue el primer presidente en participar en una cumbre de la OTAN (Park Byong-su, 2017).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a> Las raíces del Partido del Poder Popular y del movimiento conservador más amplio de Corea del Sur se remontan a la dictadura militar de Park Chung-hee (1961-1979) y están impregnadas de una ideología anticomunista. Antes de la liberación de Corea de Japón, Park sirvió en el Ejército Imperial Japonés, ayudando a perseguir a los independentistas. Más tarde, Japón proporcionaría tanto la inspiración como los fondos para los proyectos de modernización de Park. La hija de Park, Park Geun-hye, fue presidenta de Corea del Sur de 2013 a 2017, año en fue destituida y condenada por cargos de corrupción. A raíz de este escándalo, se formó el Partido del Poder Popular mediante la fusión de múltiples partidos conservadores, incluido el sucesor del Partido Saenuri de Park Geun-Hye.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>8</sup></a> Para más información sobre el “orden basado en reglas” y el sistema de la ONU, ver nuestro dossier no. 62, <em>Soberanía, dignidad y regionalismo en el nuevo orden internacional</em>.</p>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias Bibliográficas</h3>
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		<pubDate>Tue, 27 Sep 2022 07:00:47 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático]]></category>
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					<description><![CDATA[Este dossier analiza cómo la Nueva Guerra Fría de EE. UU. contra China desestabiliza el noreste asiático, enfocándose en la Península de Corea, el Estrecho de Taiwán y Japón.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>Todo tipo de catástrofes se han desatado desde Ucrania, incluyendo una inflación galopante y fuera de control. Las zonas del mundo que no son parte directa del conflicto están siendo afectadas por el aumento de los precios y la inestabilidad política es una consecuencia inevitable. En este contexto, el <a href="https://thecorbynproject.com/">Proyecto Paz y Justicia</a>, (instituto de investigación dirigido por Jeremy Corbyn, el <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/">Instituto Tricontinental de Investigación Social</a> y dos medios de comunicación aliados: <a href="https://globetrotter.media/">Globetrotter</a> y <a href="https://www.morningstaronline.co.uk/">Morning Star</a>, se han unido para elaborar una serie de reflexiones sobre los conceptos de no alineación y paz. El primer informe, elaborado por Roger McKenzie y Vijay Prashad, expone los temas que se analizan en los siguientes artículos de la serie.</p>
<p>Estos textos fueron originalmente producidos y distribuidos en inglés, español y portugués por Globetrotter y Morning Star entre abril y julio de 2022. El Instituto Tricontinental de Investigación Social los actualizó para su publicación en este folleto en septiembre de 2022.</p>
<p> </p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-66987 size-full img-responsive" src="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/09/Logos-Post-66056.png" alt="" width="626" height="70" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/09/Logos-Post-66056.png 626w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2022/09/Logos-Post-66056-300x34.png 300w" sizes="auto, (max-width: 626px) 100vw, 626px"></p>
<p> </p>
<hr class="line">
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Contenido</strong></span></h3>
<ol>
<li><a href="#section_1">Ahora es el momento para la no alineación y la paz</a> – Roger Mackenzie y Vijay Prashad</li>
<li><a href="#section_2">Ahora, hablemos de paz</a> – Jeremy Corbyn</li>
<li><a href="#section_3">Por qué la noalineación es un imperativo urgente para el Sur Global</a> – Nontobeko Hlela</li>
<li><a href="#section_4">Por qué América Latina necesita un nuevo orden mundial</a> – Marco Fernandes</li>
<li><a href="#section_5">India puede tener un rol clave en un posible nuevo orden mundial</a> – Prasanth Radhakrishnan</li>
<li><a href="#section_6">Europa en la encrucijada: entre el neoliberalismo y lo que la gente quiere</a> – Nora García Nieves</li>
<li><a href="#section_7">Cuba y el Movimiento de Países No Alineados: Una política exterior de socialismo y paz</a> – Manolo De Los Santos</li>
<li><a href="#section_8">No basta con rechazar la guerra: el racismo imposibilita la paz</a> – Claudia Webbe</li>
<li><a href="#section_9">Por qué la paz y el desarme están en el corazón de la no alineación</a> – Kate Hudson</li>
<li><a href="#section_10">2 billones de dólares para la guerra vs. 100.000 millones para salvar el planeta</a> – Murad Qureshi</li>
</ol>
<p> </p>
<hr class="line">
<p> </p>
<p><a name="section_1"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>Ahora es el momento para la no alineación y la paz</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Roger McKenzie y Vijay Prashad</span></h2>
<p> </p>
<p>La guerra es una parte espantosa de la experiencia humana. Todo sobre ella es repulsivo. La guerra es, obviamente, la acción de invadir y la brutalidad que acompaña sus operaciones. Ninguna guerra es precisa; todas dañan a civiles. Cada acto de bombardeo provoca un escalofrío neurológico en la sociedad.</p>
<p>La Segunda Guerra Mundial demostró este espanto en el Holocausto y en el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki. De Hiroshima y el Holocausto surgieron dos poderosos movimientos, uno por la paz y contra los peligros de nuevos ataques nucleares, y otro por el fin de las divisiones de la humanidad y por la no alineación de estas divisiones. El Llamamiento de Estocolmo de 1950, firmado por cerca de 300 millones de personas, pedía la prohibición absoluta de las armas nucleares. Cinco años más tarde, 29 países de África y Asia (que representaban el 54% de la población mundial) se reunieron en Bandung, Indonesia, para firmar un compromiso de 10 puntos contra la guerra y para la “promoción de los intereses mutuos y la cooperación”. El Espíritu de Bandung estaba a favor de la paz y de la no alineación, de que los pueblos del mundo pusieran sus esfuerzos en la construcción de un proceso para erradicar los lastres de la historia (analfabetismo, mala salud, hambre) utilizando su riqueza social. ¿Por qué invertir dinero en armas nucleares cuando debería invertirse en aulas y hospitales?</p>
<p>A pesar de los grandes logros de muchas de las nuevas naciones que salieron del colonialismo, la fuerza abrumadora de las antiguas potencias coloniales impidió que el Espíritu de Bandung definiera la historia de la humanidad. En su lugar, prevaleció la civilización de la guerra. Esta civilización de la guerra se revela en el despilfarro masivo de la riqueza humana en la producción de fuerzas armadas – suficientes para destruir cientos de planetas– y el uso de estas fuerzas armadas como primer instinto para resolver disputas. Desde la década de 1950, el campo de batalla de estas ambiciones no ha estado en Europa o en América del Norte, sino en África, Asia y América Latina, zonas del mundo donde las viejas sensibilidades coloniales creen que la vida humana es menos importante. Esta división internacional de la humanidad –que defiende que una guerra en Yemen es normal, mientras que una guerra en Ucrania es horrible– define nuestro tiempo. Hay 40 guerras en todo el mundo; es necesario que haya voluntad política para luchar por poner fin a cada una de ellas, no sólo a las que tienen lugar en Europa. La bandera ucraniana es omnipresente en Occidente. ¿Cuáles son los colores de la bandera yemení, de la saharaui y de la somalí?</p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Volver a la paz, volver a la no alineación</strong></span></h3>
<p>Estos días estamos abrumados por certezas que parecen cada vez menos reales. Mientras continúa la guerra de Rusia en Ucrania, existe una opinión desconcertante de que las negociaciones son inútiles. Esta opinión circula incluso cuando las personas razonables están de acuerdo en que todas las guerras deben terminar a través de negociaciones. Si es así, ¿por qué no pedir un alto al fuego inmediato y crear la confianza necesaria para las negociaciones? Las negociaciones sólo son factibles si hay respeto de todas las partes y si se intenta comprender que todas las partes de un conflicto militar tienen exigencias razonables. Por ejemplo, pintar esta guerra como los caprichos del presidente ruso Vladimir Putin es parte del ejercicio de la guerra permanente. Las garantías de seguridad para Ucrania son necesarias; pero también lo son las garantías de seguridad para Rusia, que incluirían volver a un régimen internacional serio.</p>
<p>La paz no llega simplemente porque la deseemos. Requiere una lucha en las trincheras de las ideas y las instituciones. Las fuerzas políticas en el poder se benefician de la guerra, y por eso se revisten de machismo para representar mejor a los traficantes de armas que quieren más guerra, no menos. No se puede confiar el futuro del mundo a estos burócratas de trajes azules. Nos fallan cuando se trata de la catástrofe climática; nos fallan cuando se trata de la pandemia; nos fallan cuando se trata de la pacificación. Tenemos que invocar los viejos espíritus de la paz y la no alineación y darles vida dentro de los movimientos de masas que son la única esperanza de este planeta.</p>
<p>No es meramente sentimental remontarse al pasado para dar vida al movimiento de los no alineados de hoy. Las contradicciones del presente ya han hecho surgir el espectro de la no alineación en diferentes partes de África, Asia y América Latina. La mayoría de estos países votaron en contra de la condena a Rusia, no porque apoyen la guerra de Rusia en Ucrania, sino porque reconocen que la polarización es un error fatal. Lo que se necesita es una alternativa al mundo de dos bandos de la Guerra Fría. Esa es la razón por la que muchos de los líderes de estos países –desde el chino Xi Jinping hasta el indio Narendra Modi o el sudafricano Cyril Ramaphosa– han pedido, a pesar de sus muy diferentes orientaciones políticas, que se abandone la “mentalidad de la Guerra Fría”. Ya están caminando hacia una nueva plataforma de no alineados. Es este movimiento actual de la historia el que nos hace reflexionar sobre un retorno a los conceptos de no alineación y de paz.</p>
<p>Nadie quiere imaginar todas las implicaciones del cerco a China y Rusia por parte de Estados Unidos y sus aliados. Incluso los países estrechamente aliados de Estados Unidos (como Alemania y Japón) reconocen que si un nuevo telón de acero desciende alrededor de China y Rusia, sería fatal para sus propios países. La guerra y las sanciones ya han creado graves crisis políticas en Honduras, Pakistán, Perú y Sri Lanka, a las que seguirán otras a medida que los precios de los alimentos y el combustible aumenten astronómicamente. La guerra es demasiado cara para las naciones más pobres. El gasto en la guerra está carcomiendo el espíritu humano, y la propia guerra aumenta el sentimiento general de desesperación de la gente.</p>
<p>Los guerreristas son idealistas. Sus guerras no resuelven los grandes dilemas de la humanidad. Las ideas de no alineación y paz, en cambio, son realistas; su marco tiene respuestas para los niños y niñas que quieren comer y aprender, jugar y soñar.</p>
<hr class="separator">
<p><a name="section_2"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>Ahora, hablemos de paz</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Jeremy Corbyn</span></h2>
<p> </p>
<p>Con una lluvia de proyectiles rusos cayendo sobre las ciudades ucranianas, un inquietante alto el fuego en Yemen, el ataque a las y los palestinos durante la oración en Jerusalén y muchos otros conflictos en todo el mundo, a algunos puede parecerles inapropiado hablar de paz.</p>
<p>Sin embargo, cuando hay una guerra, es cuando se hace aún más imprescindible hacerlo. ¿De qué otra forma podemos evitar que se pierdan más vidas o que más millones de personas se vean obligadas a refugiarse en otros lugares del mundo? Se agradece que, por fin, las Naciones Unidas hayan tomado la iniciativa de poner en marcha la solicitud del secretario general, António Guterres, de celebrar reuniones cara a cara con el presidente de Rusia, Vladimir Putin y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.</p>
<p>Debe haber un alto al fuego inmediato en Ucrania, seguido de una retirada de las tropas rusas y un acuerdo entre Rusia y Ucrania sobre los futuros acuerdos de seguridad.</p>
<p>Todas las guerras se acaban con algún tipo de negociación, entonces… ¿Por qué no hacerlo ahora?</p>
<p>Todo el mundo sabe que esto es lo que va a ocurrir en algún momento. No hay ninguna razón para retrasarlo, para que sigan los bombardeos y la muerte, para que haya más personas refugiadas, más muertas y más familias en duelo en Ucrania y Rusia. Pero en lugar de instar a la paz, la mayoría de las naciones europeas han aprovechado la oportunidad para incrementar el suministro de armas, alimentar la maquinaria de guerra y aumentar los precios de las acciones de los fabricantes de armas.</p>
<p>También es tiempo para hablar sobre nuestra humanidad, o de la falta de ella, a las personas que se encuentran en una situación de profunda angustia como consecuencia de un conflicto armado, de la violación de sus derechos o de la pobreza extrema a la que muchos y muchas se enfrentan como consecuencia del sistema económico mundial.</p>
<p>Casi el 10% de la población de Ucrania está ahora exiliada, sufriendo traumas, pérdidas y miedo. La mayoría de los países de Europa han apoyado a las y los refugiados ucranianos. El Gobierno británico pretende hacerlo también, pero luego atrapa a estas personas en la pesadilla de la burocracia deliberadamente laberíntica del Ministerio del Interior, buscando disuadirlas. En vez de esto, debería apoyar y acoger a las y los refugiados ucranianos. Eso es lo que quiere el pueblo británico en general: la enorme generosidad de la gente de a pie está mostrando lo mejor de nuestra humanidad.</p>
<p>Sin embargo, en el trato hacia los refugiados desesperados, procedentes de guerras en las que Gran Bretaña tiene una responsabilidad directa – como Afganistán, Irak, Libia y Yemen – la historia es dolorosamente diferente.</p>
<p>Si alguien está tan desesperado que lo arriesga todo intentando cruzar el Canal de la Mancha en un bote endeble y peligroso, merece simpatía y apoyo. Pero en vez de eso, el plan del Ministerio del Interior es trasladarlos a Ruanda. Si creemos en la humanidad y en los derechos de las personas refugiadas, entonces habría que tratarlas a todas de forma equitativa y decente y se les debería permitir contribuir a nuestra sociedad, no criminalizarlas y encarcelarlas. Si el Partido Conservador se sale con la suya en esta externalización, otros países europeos harán lo mismo. El Gobierno danés ya se ha pronunciado favorablemente sobre esta propuesta, cruel e inviable.</p>
<p>Los efectos de esta guerra sobre la política y las esperanzas de nuestra sociedad van a ser enormes, sobre todo para las instituciones mundiales. Las Naciones Unidas se crearon tras la Segunda Guerra Mundial para “salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. Desde entonces, podemos enumerar la larga y extensa lista de conflictos y guerras por delegación que el mundo ha soportado y que se han cobrado la vida de millones de personas. Corea, Vietnam, Irán-Irak, Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, Siria, India-Pakistán, la República Democrática del Congo y muchos otros conflictos apenas han sido reseñados por los medios de comunicación convencionales, quizá porque eran conflictos contra la ocupación colonial, como el de Kenia.</p>
<p>A la ONU hay que hacerle una gran pregunta con respecto al conflicto de Ucrania. Cuando Rusia invadió brutal e ilegalmente Ucrania, ¿no era ese el momento para que este organismo enviara a su secretario general a Moscú para exigir un alto al fuego? La ONU ha actuado con demasiada lentitud, y gran parte del sistema de Estados ha impulsado la escalada, no la negociación.</p>
<p>El llamado por unas instituciones internacionales más eficaces y proactivas para apoyar la paz se hizo con fuerza en abril de 2022 en Madrid, durante un congreso organizado por Podemos, tras un diálogo iniciado por la Internacional Progresista, una organización de activismo de izquierda. Cada uno de los 17 oradores condenó la guerra y la ocupación y pidió un alto al fuego y un futuro de paz para los pueblos de Ucrania y Rusia. Los participantes conocían los peligros de la escalada de este conflicto y de las nuevas guerras calientes, así como la violencia que traería una nueva Guerra Fría. Hay 1.800 cabezas nucleares en el mundo preparadas y listas para ser utilizadas. Un arma “táctica” mataría a cientos de miles de personas; una bomba nuclear mataría a millones. No se puede contener, ni limitar sus efectos.</p>
<p>En junio de 2022, Viena acogió una importante serie de actos por la paz en torno al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares. Este tratado, apoyado por la Asamblea General de la ONU y con la oposición de los Estados declarados poseedores de armas nucleares, ofrece la mejor esperanza y oportunidad para un futuro sin armas nucleares. Debemos aferrarnos a esta oportunidad con todas nuestras fuerzas.</p>
<p>Hay quien dice que hablar de paz en tiempos de guerra es un signo de debilidad; pero es lo contrario. Es la valentía de los manifestantes por la paz en todo el mundo la que impidió que algunos gobiernos se involucraran en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen o cualquiera de las docenas de otros conflictos en curso.</p>
<p>La paz no es sólo la ausencia de guerra; es la seguridad real. La seguridad de saber que podrás comer, que tus hijas e hijos tendrán educación y cuidados y que un servicio de salud estará ahí cuando lo necesites. Hoy, para millones de personas, esto no es una realidad. Las consecuencias de la guerra en Ucrania se lo arrebatarán a otros millones.</p>
<p>Mientras tanto, muchos países están aumentando el gasto en armamento e invirtiendo recursos en armas cada vez más peligrosas. Estados Unidos acaba de aprobar el mayor presupuesto de defensa de su historia. Todos los recursos que se destinan a armamento son recursos que no se utilizan para salud, educación, vivienda o protección del medio ambiente.</p>
<p>Este es un momento peligroso y arriesgado. Contemplar el horror y prepararse para más conflictos en el futuro no garantizará que se aborde la crisis climática, la crisis de la pobreza o el suministro de alimentos. De todas y todos nosotros depende construir y apoyar movimientos que puedan trazar otro rumbo hacia la paz, la seguridad y la justicia para todos y todas.</p>
<hr class="separator">
<p><a name="section_3"></a></p>
<h1><strong><span style="color: #403b99;">Por qué la no</span></strong><span style="color: #403b99;"> <strong>alineación es un imperativo urgente para el Sur Global</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Nontobeko Hlela</span></h2>
<p> </p>
<p>Sudáfrica y otros países que se <a href="https://news.un.org/en/story/2022/04/1115782">abstuvieron</a> de votar contra Rusia en la Asamblea General de las Naciones Unidas en respuesta a la guerra en Ucrania se enfrentan a intensas críticas internacionales. En Sudáfrica, las críticas internas han sido extraordinariamente estridentes, y a menudo claramente racializadas. Se suele asumir que la abstención significa que Sudáfrica apoya la invasión rusa, y que esto se debe a las relaciones corruptas entre las élites rusas y sudafricanas, a la nostalgia por el apoyo que la Unión Soviética prestó a la lucha contra el apartheid, o a ambas cosas.</p>
<p>Rara vez se reconoce que la no alineación, en este caso negarse a alinearse con Estados Unidos y sus aliados o con Rusia, puede ser un tema de principios, así como un astuto compromiso táctico con las realidades geopolíticas. Como dijeron dos figuras fundadoras del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), el entonces presidente de Yugoslavia Josip Broz Tito y el entonces primer ministro de la India Jawaharlal Nehru, en una <a href="https://www.jstor.org/stable/26924448">declaración conjunta</a> firmada el 22 de diciembre de 1954, “la política de no alineación con los bloques… no representa la ‘neutralidad’ o el ‘neutralismo’; tampoco representa la pasividad que a veces se alega. Representa la política positiva, activa y constructiva que, como objetivo, tiene la paz colectiva como base de la seguridad colectiva”.</p>
<p>El Sur Global alberga a más del <a href="https://www.un.org/en/global-issues/population">80% de la población mundial</a>, pero sus países son sistemáticamente excluidos de cualquier toma de decisiones en las organizaciones internacionales que determinan cómo opera la “comunidad internacional”. Durante décadas, los países del Sur Global han abogado por la reforma de las Naciones Unidas para que se aleje del juego de suma cero de la mentalidad de la Guerra Fría que sigue dirigiéndola. Gabriel Valdés, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Chile, cuenta que en junio de 1969, Henry Kissinger le <a href="https://www.theatlantic.com/magazine/archive/1982/12/the-price-of-power/376309/">dijo</a>: “Del Sur no puede salir nada importante. La historia nunca se ha producido en el Sur. El eje de la historia empieza en Moscú, va a Bonn, cruza a Washington y luego va a Tokio. Lo que ocurre en el Sur no tiene importancia”.</p>
<p>Unos pocos años antes, el 30 de septiembre de 1963, Jaja Wachuku, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, <a href="https://www.jstor.org/stable/1035325">planteó</a> una pregunta todavía urgente en la 18ª sesión de la ONU: “¿Quiere esta Organización que… [los] Estados africanos sean sólo miembros vocales, sin derecho a expresar sus opiniones sobre ningún asunto concreto en los órganos importantes de las Naciones Unidas…[?] ¿Sólo vamos a seguir siendo ‘mirones de palo’?”. Los países del Sur Global siguen siendo “mirones de palo” viendo cómo los adultos dictan las normas y deciden el camino que debe seguir el mundo. Se les sigue sermoneando y reprendiendo cuando no hacen lo que se espera de ellos.</p>
<p>Es hora de revitalizar el MNOAL. El MNOAL sólo tendrá éxito si los líderes de los países del Sur Global dejan de lado sus egos, piensan estratégicamente a escala mundial y hacen un mejor uso de su considerable capital humano, sus recursos naturales y su ingenio tecnológico. El Sur Global incluye una China ascendente, la segunda economía más grande del mundo. Incluye a la India, uno de los países líderes en atención médica e innovación tecnológica. Incluye a África, rica en población creciente y en los recursos naturales necesarios para las industrias de la IA (inteligencia artificial) y de energías limpias, que están proliferando. Sin embargo, estos recursos se siguen extrayendo para obtener beneficios que se acumulan en capitales lejanos, mientras que África y gran parte del Sur Global siguen siendo subdesarrollados, con millones de personas aún atrapadas en la desesperación del empobrecimiento.</p>
<p>Un MNOAL renovado tiene un verdadero potencial si se toma el tiempo necesario para construir nuevas instituciones y crear amortiguadores contra la guerra económica que Estados Unidos ha estado librando contra países como Cuba y Venezuela y que ahora está desatando contra Rusia. La autonomía financiera es fundamental.</p>
<p>Los países que forman el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han establecido el <a href="https://www.prnewswire.com/news-releases/new-development-bank-updates-ndb-enters-2022-in-expansion-mode-301460273.html">Nuevo Banco de Desarrollo</a> para sus miembros. Para las 16 naciones de la <a href="https://www.sadc.int/">Comunidad de Desarrollo de África Meridional (SADC)</a> existe el Banco de Desarrollo de África Meridional. Sin embargo, las reservas de los países adheridos a estos proyectos siguen estando en los Estados Unidos o en capitales europeas. Ha llegado el momento de que las y los líderes del Sur Global despierten y se den cuenta de que, dado el tipo de guerra económica que se está desatando en un país como Rusia, los países más débiles del Sur Global no tienen ninguna autonomía significativa.</p>
<p>Ha llegado el momento de replantearse la forma de dirigir la política, la economía y la política exterior cuando está claro que Occidente puede decidir diezmar países enteros. Las armas económicas que se están construyendo contra Rusia estarán disponibles para ser utilizadas contra otros países que tengan la temeridad de no seguir la línea de Washington.</p>
<p>El BRICS ha sido decepcionante en muchos aspectos, pero ha abierto cierto espacio para que los países del Sur Global (con sus muchas diferencias de credo, cultura, y sistemas políticos y económicos) encuentren una forma de trabajar juntos. El rechazo a las intensas presiones para que se arrodillen colectivamente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un ejemplo alentador de que el Sur Global rechaza la suposición de que deben seguir siendo “mirones de palo” permanentes.</p>
<p>A medida que Estados Unidos intensifica rápidamente su nueva guerra fría contra Rusia y China, y espera que otros países se pongan a su altura, es urgente rechazar esta mentalidad de Guerra Fría de querer dividir el mundo según las viejas líneas enconadas. El Sur Global debe rechazar esta visión y reclamar el respeto del derecho internacional por parte de <strong>todos</strong> los países. Cuando los derechos humanos y el derecho internacional sólo se invocan cuando son los países a los que Occidente no quiere o con los que no está de acuerdo los que los incumplen, resulta una burla de estos conceptos.</p>
<p>Sólo si se mantienen unidos y hablan con una sola voz, los países del Sur Global pueden esperar tener alguna influencia en los asuntos internacionales y no seguir siendo meros “firmantes” de las posturas de Occidente.</p>
<p>El Movimiento de Países No Alineados debe tener confianza y ser audaz y no pedir permiso a Occidente. Los líderes del MNOAL deben entender que están ahí para servir a sus pueblos y proteger sus intereses y no permitir que la tentación de ser incluidos en el “club de los grandes” influya en su postura sobre los asuntos. Deben tener siempre presente que se les ha mantenido como “mirones de palo” durante demasiado tiempo y, a menos que tomen realmente su destino en sus manos, estarán siempre a los pies de la mesa, con sus pueblos comiendo sólo las migajas de la riqueza acumulada por la economía global, gran parte de ella procedente de la explotación del Sur.</p>
<hr class="separator">
<p><a name="section_4"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>Por qué América Latina necesita un nuevo orden mundial</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Marco Fernandes</span></h2>
<p> </p>
<p>El mundo quiere que el conflicto en Ucrania termine. Sin embargo, los países de la OTAN quieren prolongarlo, aumentando el suministro de armas a Ucrania y <a href="https://www.wsj.com/articles/u-s-to-return-embassy-to-ukraine-boost-military-aid-blinken-and-austin-tell-zelensky-in-visit-to-kyiv-11650859391">declarando</a> que “quieren ver a Rusia debilitada”. Para el 3 de marzo de 2022, Estados Unidos ya había destinado US$ 13.600 millones para armar a Ucrania. Para el 28 de abril, Biden había solicitado US$ 33.000 millones adicionales. A modo de comparación, para <a href="https://ceres2030.org/wp-content/uploads/2020/10/ceres2030-what-would-it-cost_.pdf">acabar con el hambre en el mundo</a> para el 2030 se necesitaría invertir US$ 45.000 millones por año.</p>
<p>Incluso si las negociaciones tienen lugar y la guerra se acaba, es muy probable que no sea posible una solución pacífica real. Nada hace pensar que las tensiones geopolíticas vayan a disminuir, ya que detrás del conflicto en torno a Ucrania está el esfuerzo de Occidente por frenar el desarrollo de China, romper sus vínculos con Rusia y acabar con las asociaciones estratégicas del país asiático con el Sur Global.</p>
<p>En marzo de 2022, los comandantes del <a href="https://www.news24.com/news24/africa/news/us-army-general-concerned-about-china-and-russias-growing-influence-in-africa-20220323">Comando de África</a> de los EE. UU. y del <a href="https://www.washingtonexaminer.com/policy/defense-national-security/southcom-commander-warns-about-russian-and-chinese-influence-in-latin-america">Comando Sur</a> (el general Stephen J. Townsend y la general Laura Richardson respectivamente) advirtieron al Senado estadounidense sobre los peligros percibidos por el aumento de la influencia china y rusa en África, así como en América Latina y el Caribe. Los comandantes recomendaron que Estados Unidos debilite la influencia de Moscú y Pekín en estas regiones. Esta política forma parte de la doctrina de seguridad nacional de 2018 de Estados Unidos, que enmarca a China y Rusia como sus “<a href="https://www.cnn.com/2018/01/19/politics/trump-defense-strategy-china-russia/index.html">desafíos centrales</a>”.</p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>No a la Guerra Fría</strong></span></h3>
<p>América Latina no quiere una nueva Guerra Fría. La región ya ha sufrido por décadas de gobiernos militares y políticas de austeridad justificadas en base a la llamada “amenaza comunista”. Decenas de miles de personas perdieron la vida y muchas decenas de miles más fueron encarceladas, torturadas y exiliadas sólo porque querían que sus países fueran soberanos y sus sociedades decentes. Esta violencia fue producto de la <a href="https://www.theguardian.com/news/2020/sep/03/operation-condor-the-illegal-state-network-that-terrorised-south-america">Guerra Fría impuesta por los Estados Unidos</a> en América Latina.</p>
<p>América Latina quiere la paz. La paz sólo puede construirse sobre la base de la unidad regional. Este proceso comenzó hace más de 20 años, después de que un ciclo de levantamientos populares – impulsados por el tsunami de la austeridad neoliberal – condujera a la elección de gobiernos progresistas: Venezuela (1999), Brasil (2002), Argentina (2003), Uruguay (2004), Bolivia (2005), Ecuador (2007) y Paraguay (2008). Estos países, a los que se unieron Cuba y Nicaragua, crearon un conjunto de organizaciones regionales: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) en 2004, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en 2008 y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2011. Estas plataformas pretendían aumentar el comercio regional y la integración política. Sus logros se encontraron con una mayor agresión por parte de Washington, que trató de <a href="https://therealnews.com/the-role-the-us-played-in-reversing-latin-americas-pink-tide">socavar el proceso</a> intentando derrocar a los gobiernos de muchos de los países miembros y dividiendo los bloques regionales para adaptarlos a los intereses de Washington.</p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Brasil</strong></span></h3>
<p>Por su tamaño y su relevancia política, Brasil fue un actor clave en estas primeras organizaciones. En 2009, Brasil se unió a Rusia, India, China y Sudáfrica para formar el BRICS, una nueva alianza con el objetivo de reordenar las relaciones de poder del comercio y la política mundiales.</p>
<p>El papel de Brasil no le gustó a la Casa Blanca, que – evitando la crudeza de un golpe militar – organizó una exitosa operación en alianza con sectores de la élite brasileña. Utilizando el poder legislativo, el sistema judicial y los medios de comunicación brasileños derrocaron el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 y provocaron la detención del ex presidente Lula en 2018 (quien en ese momento lideraba las encuestas en las elecciones presidenciales). Ambos fueron acusados de formar parte de una cadena de corrupción que involucraba a la petrolera estatal brasileña. La justicia brasileña realizó una investigación conocida como “Operación Lava Jato”. La participación del Departamento de Justicia de Estados Unidos y del <a href="https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/agencia-publica/2020/07/01/o-fbi-e-a-lava-jato.htm">FBI</a> en esa investigación se reveló tras una <a href="https://theintercept.com/2019/06/09/brazil-archive-operation-car-wash/">filtración</a> masiva de los <a href="https://thewire.in/world/lula-de-silva-brazil-cia">chats de Telegram</a> del fiscal <a href="https://www.conjur.com.br/2021-fev-08/deltan-disse-prisao-lula-presente-cia">principal</a> de la Operación. Sin embargo, antes de que se descubriera la injerencia estadounidense, la destitución política de Lula y Dilma devolvió el poder a la derecha en Brasilia, la capital del país. Brasil dejó de desempeñar un papel destacado en los proyectos regionales o mundiales que podían debilitar el poder de Estados Unidos, abandonó la <a href="https://www.radiohc.cu/en/noticias/internacionales/188489-brazil-quits-unasur-after-receiving-pro-tempore-presidency">UNASUR</a> y la <a href="https://www.reuters.com/article/us-brazil-diplomacy-celac-idUSKBN1ZF2U9">CELAC</a>, y permanece en el BRICS sólo formalmente – como también es el caso de India –, debilitando la perspectiva de las alianzas estratégicas del Sur Global.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Cambio de rumbo</strong></span></h3>
<p>En los últimos años, América Latina ha experimentado una nueva ola de gobiernos progresistas. La idea de la integración regional vuelve a estar sobre la mesa. Después de cuatro años sin celebrar una cumbre, la <a href="https://elpais.com/mexico/2021-09-18/lopez-obrador-pide-la-integracion-comercial-y-el-fin-de-los-bloqueos-en-america-latina.html#?rel=mas">CELAC volvió a reunirse</a> en septiembre de 2021, bajo el liderazgo del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y el presidente argentino Alberto Fernández. Tras el triunfo de <a href="https://www.reuters.com/world/americas/colombian-leftist-petro-leads-presidential-election-poll-2022-04-29/">Gustavo Petro</a> en las elecciones presidenciales colombianas en junio de 2022 y si <a href="https://www.theguardian.com/world/2022/apr/30/is-brazil-ready-for-the-next-incarnation-of-president-lula">Lula gana</a> en su campaña para la reelección a la presidencia de Brasil en octubre de 2022, por primera vez en décadas las <a href="https://es.statista.com/grafico/26372/paises-latinoamericanos-con-el-mayor-pib-a-traves-del-tiempo/">cuatro mayores economías</a> de América Latina (<a href="https://www.statista.com/statistics/802640/gross-domestic-product-gdp-latin-america-caribbean-country/">Brasil, México, Argentina y Colombia</a>) estarían gobernadas por la centroizquierda, en particular los partidarios de la integración latinoamericana y caribeña. Lula ha dicho que si gana la presidencia, Brasil <a href="https://lula.com.br/integra-do-discurso-de-lula-na-camara-dos-deputados-do-mexico/">regresará a la CELAC</a> y retomará una posición activa en el <a href="https://www.brasil247.com/blog/vitoria-de-lula-na-onu-incomoda-washington-porque-fortalece-geopolitica-dos-brics-x-eua-otan">BRICS</a>.</p>
<p>El Sur Global podría estar preparado para resurgir a finales de 2022 y se crearía un nuevo espacio dentro del orden mundial. Una prueba de ello es la falta de unanimidad que ha suscitado el intento de la OTAN de crear una mayor coalición para sancionar a Rusia. Este proyecto de la OTAN ha suscitado una reacción violenta en todo el <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/mar/10/russia-ukraine-west-global-south-sanctions-war">Sur Global</a>. Incluso los gobiernos que condenan la guerra (como Argentina, Brasil, la India y Sudáfrica) no están de acuerdo con la política de sanciones unilaterales de la OTAN y prefieren apoyar las negociaciones para una solución pacífica. La idea de <a href="https://www.nytimes.com/2022/04/24/world/asia/cold-war-ukraine.html">reanudar un movimiento de países no alineados</a> (inspirada en la iniciativa lanzada en la Conferencia de Bandung de 1955, celebrada en Indonesia) ha encontrado eco en numerosos círculos.</p>
<p>Su intención es correcta. Buscan desescalar las tensiones políticas mundiales, que son una amenaza para la soberanía de los países y tienden a impactar negativamente en la economía global. El espíritu de no confrontación y paz de la Conferencia de Bandung es hoy urgente.</p>
<p>El Movimiento de Países No Alineados surgió como un rechazo de los países del Tercer Mundo a elegir un bando en la polarización entre Estados Unidos y la URSS durante la Guerra Fría. Luchaban por su soberanía y el derecho a tener relaciones con los países de ambos sistemas, sin que su política exterior se decidiera en Washington o en Moscú.</p>
<p>Pero este no es el escenario actual. Sólo el eje Washington-Bruselas (y sus aliados) exigen la alineación con su llamado “<a href="https://mronline.org/2022/01/12/the-u-s-makes-a-mockery-of-treaties-and-international-law/">orden internacional basado en reglas</a>”. Los que no se alinean sufren las sanciones aplicadas contra decenas de países (devastando economías enteras, como las de <a href="https://www.wola.org/2020/10/new-report-us-sanctions-aggravated-venezuelas-economic-crisis/">Venezuela</a> y <a href="https://www.jacobinmag.com/2021/07/us-policy-cuba-blockade-embargo-protests-rubio-history-war-covid-food-medicine-shortages">Cuba</a>), la confiscación ilegal de cientos de miles de millones de dólares en activos (como en los casos de Venezuela, Irán, <a href="https://www.nytimes.com/2022/02/13/world/asia/afghanistan-funds-biden.html">Afganistán</a> y <a href="https://www.globaltimes.cn/page/202203/1255112.shtml">Rusia</a>), las invasiones e injerencias que resultan en guerras genocidas (como en Irak, Siria, Libia y Afganistán) y el apoyo exterior a las “<a href="https://www.scmp.com/news/china/diplomacy/article/3124567/china-and-russia-should-work-together-combat-colour">revoluciones de colores</a>” (desde <a href="https://www.wsws.org/en/topics/event/2014-coup-ukraine">Ucrania en 2014</a> hasta Brasil en 2016). La exigencia de alineación proviene únicamente de Occidente, no de China o Rusia.</p>
<p>La humanidad se enfrenta a retos urgentes, como la desigualdad, el hambre, la crisis climática y la amenaza de nuevas pandemias. Para superarlos, las alianzas regionales del Sur Global deben ser capaces de instituir una nueva multipolaridad en la política mundial. Pero los sospechosos de siempre pueden tener otros planes para la humanidad.</p>
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<p><a name="section_5"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>India puede tener un rol clave en un posible nuevo orden mundial</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Prasanth Radhakrishnan</span></h2>
<p> </p>
<p>En la primera quincena de abril de 2022, el ministro de Asuntos Exteriores de la India, Subrahmanyam Jaishankar, <a href="https://www.businesstoday.in/latest/economy/story/indias-monthly-oil-purchase-from-russia-less-than-europes-in-an-afternoon-jaishankar-329481-2022-04-12">hizo unas reveladoras declaraciones</a> durante una rueda de prensa en Washington, D.C. Estaba junto al secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin. Cuando se le preguntó por la compra de petróleo ruso por parte de la India, Jaishankar dijo: “Si están indagando sobre compras de energía a Rusia, yo sugeriría que su atención se centrara en Europa. Compramos algo de energía, que es necesaria para nuestra seguridad energética. Pero sospecho que, mirando las cifras, nuestras compras totales del mes serían menores que las que hace Europa en una tarde”.</p>
<p>La declaración de Jaishankar no es inusual. Tanto él como sus colegas han estado <a href="https://www.business-standard.com/article/international/don-t-patronize-us-indian-envoy-at-un-to-dutch-ambassador-on-unga-voting-122050600161_1.html">rebatiendo</a> las “preocupaciones” y los “consejos” de Occidente a la India sobre su postura ante Rusia en el conflicto de Ucrania, incluida la <a href="https://www.ndtv.com/india-news/india-abstains-on-resolution-to-call-for-un-general-assembly-session-on-ukraine-2793567">negativa</a> de la India a <a href="https://thewire.in/diplomacy/un-general-assembly-india-abstain-resolution-criticise-russia-ukraine-invasion">votar contra</a> Rusia en las Naciones Unidas, así como las conversaciones de la India con Rusia para establecer un <a href="https://www.livemint.com/politics/policy/russia-india-explore-opening-alternative-payment-channels-amid-sanctions-11647371750761.html">mecanismo de pago</a> que eluda las sanciones impuestas por Occidente. Las <a href="https://indianexpress.com/article/world/india-united-states-daleep-singh-russia-ukraine-war-7847094/">visitas</a> de los <a href="https://www.gov.uk/government/news/foreign-secretary-in-india-as-part-of-diplomatic-push-on-ukraine">diplomáticos occidentales</a> a la India no contribuyeron a modificar las acciones del Gobierno indio.</p>
<p>La India, bajo el Gobierno del primer ministro Narendra Modi, se ha parado firme ante el campo de los Estados Unidos, participando en la <a href="https://thediplomat.com/2017/11/us-japan-india-and-australia-hold-working-level-quadrilateral-meeting-on-regional-cooperation/">reactivación del Quad</a> y subscribiendo <a href="https://theprint.in/defence/the-3-foundational-agreements-with-us-and-what-they-mean-for-indias-military-growth/531795/">tres acuerdos fundacionales</a> de defensa con los Estados Unidos. Estos movimientos sugieren que la India está muy de acuerdo con el enfoque de los EE. UU. en la contención de China. ¿Se ha desviado entonces la India de esta alineación con los Estados Unidos a raíz de sus relaciones con Rusia? ¿Está la no alineación otra vez sobre la mesa? La respuesta a esta pregunta es mucho más complicada de lo que parece a primera vista.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Economía</strong></span></h3>
<p>Una parte de esta última respuesta de la India puede explicarse por simple economía. Para un gobierno que está lidiando con una inflación creciente, la <a href="https://www.livemint.com/news/india/russia-offers-oil-to-india-at-35-bbl-discount-from-pre-war-price-11648704105136.html">perspectiva de obtener petróleo a precios reducidos</a> de Rusia era <a href="https://www.financialexpress.com/economy/indias-russian-oil-purchases-since-ukraine-invasion-more-than-double-2021-total/2502873/">demasiado buena para resistirse</a>. Además, <a href="https://www.business-standard.com/article/economy-policy/russia-accounted-for-half-of-india-s-arms-imports-during-2016-20-122022600072_1.html">Rusia sigue siendo su mayor proveedor de armas</a>, aunque la <a href="https://economictimes.indiatimes.com/news/defence/russias-share-of-arms-import-to-india-fell-from-69-in-2012-17-to-46-in-2017-21-report/articleshow/90218483.cms">dependencia parece estar disminuyendo</a> (las importaciones de Israel y Estados Unidos han <a href="https://warontherocks.com/2022/04/after-ukraine-where-will-india-buy-its-weapons/">aumentado</a> en los últimos 30 años). Un hecho mucho menos público es que la India también <a href="https://www.thehindubusinessline.com/opinion/russia-ukraine-war-choking-fertiliser-supply/article65210842.ece">depende</a> de Rusia para los fertilizantes que son vitales para su sector agrícola. Estos lazos económicos son demasiado rentables como para cortarlos. Además, esta respuesta también tiene precedentes. Después de todo, la India no cedió a la presión estadounidense incluida la <a href="https://www.hindustantimes.com/india-news/s400-missile-system-deal-us-may-still-sanction-india-says-top-diplomat-101646281899828.html">amenaza de sanciones</a> cuando se trataba de adquirir el sistema de misiles S-400 de Rusia. Geopolíticamente, Rusia sigue siendo clave si la India quiere comprometerse con su entorno inmediato, donde anteriormente se quedó atrás en momentos clave, como durante la crisis de Afganistán.</p>
<p>Sin embargo, en el momento actual, las perspectivas netamente económicas y geopolíticas son quizás inadecuadas.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Autonomía estratégica</strong></span></h3>
<p>El enfoque de la India tras la Guerra Fría se ha definido a menudo como autonomía estratégica, que ha englobado a agrupaciones tan diversas como la alianza BRICS (formada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica); la Organización de Cooperación de Shanghai; y el Quad (formado por Estados Unidos, India, Japón y Australia). Sin embargo, la política exterior de la India en las últimas décadas se ha caracterizado por un enfoque más transaccional, aprovechando lo que ha tenido sentido financiero y estratégico en un momento determinado más que cualquier perspectiva a largo plazo.</p>
<p>Las respuestas de Occidente y sus aliados a la guerra de Ucrania indican que ese enfoque tiene una utilidad limitada. El <a href="https://economictimes.indiatimes.com/news/international/world-news/russia-becomes-worlds-most-sanctioned-country/articleshow/90070310.cms">régimen de sanciones</a>, la incautación de activos, el <a href="https://qz.com/2135316/the-g-7-froze-all-of-russias-reserve-assets-in-their-countries/">congelamiento de reservas</a> y el ataque a la moneda rusa no son meras respuestas a un conflicto armado. Son acciones que se han convertido en armas anteriormente y se han <a href="https://inthesetimes.com/article/sanctions-war-economic-punishment-afghanistan-iran-cuba-venezuela">desplegado</a> contra países como Cuba, Venezuela e Irán, y son una advertencia para cualquiera que pretenda desafiar la hegemonía de Estados Unidos y sus aliados. Son una señal de que cualquier desafío sustantivo al actual orden mundial tendrá una respuesta dura. Hoy el objetivo es Rusia. ¿Mañana podría ser China? ¿Pasado mañana la India?</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Una robusta no alineación</strong></span></h3>
<p>El momento actual exige un nuevo enfoque, y aquí es donde surge la propuesta de no alineación. Aunque no es una idea nueva, puede que ahora haya encontrado su momento de urgencia.</p>
<p>La génesis del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) se encuentra en la tradición de las <a href="https://www.telesurenglish.net/multimedia/The-Non-Aligned-Movement-was-Heart-of-Anti-Colonial-Struggle-20160711-0017.html">luchas anticoloniales</a>. Por ejemplo, un MNOAL emergente intervino de forma crítica en los movimientos de liberación en África. En contraste con el colonialismo, que evolucionó y continuó con sus actividades depredadoras, el MNOAL se redujo a una voz moral, y sus miembros fueron aislados y depredados por el orden global neoliberal que surgió a partir de la década de 1970.</p>
<p>Entonces, ¿qué significa la no alineación hoy en día, cuando unos pocos hombres y mujeres, de un plumazo, pueden apoderarse de miles de millones en reservas extranjeras y prohibir el comercio entre dos países soberanos? Está claro que, para que la no alineación sea eficaz, no puede limitarse a relaciones transaccionales o a meras posturas morales.</p>
<p>También está claro que la no alineación de hoy debe basarse en la exigencia de la <a href="https://dev.thetricontinental.org/text-a-plan-to-save-the-planet/">transformación del orden mundial</a>, lo que implica el rechazo de la dictadura del Banco Mundial y del FMI y el impacto duradero de la deuda, la abolición de las sanciones como herramienta de guerra, y unas Naciones Unidas más equitativas. Esto requiere la construcción de estructuras para las que existen precedentes. Las naciones del BRICS tuvieron la <a href="https://peoplesdispatch.org/2022/05/02/why-nonalignment-is-an-urgent-imperative-for-the-global-south/">idea</a> correcta con el Nuevo Banco de Desarrollo, denominado anteriormente el Banco de Desarrollo BRICS, que puede ser un modelo para futuros bloques. Organizaciones como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en <a href="https://peoplesdispatch.org/2022/05/10/why-latin-america-needs-a-new-world-order/">América Latina</a> son ejemplos de agrupaciones de este tipo en acción.</p>
<p>Sin embargo, estas estructuras no se construyen de forma aislada o simplemente porque unos pocos líderes lo decreten. Sus cimientos deben basarse en una estrategia de dos vertientes por parte de los países. Uno de ellos debe ser un énfasis renovado en la autosuficiencia en el plano del desarrollo económico y la investigación científica y tecnológica. Esto es quizás lo que la India perdió cuando abandonó la planificación central y acabó siendo un proveedor de recursos humanos cualificados y un mero receptor tanto de tecnología como de bienes.</p>
<p>La otra vertiente tiene que ser la de las relaciones económicas que aprovechan los puntos fuertes de cada país y que pueden lograrse a pesar de las diferencias políticas y diplomáticas. Los bloques comerciales del sudeste asiático, África y América Latina han dado pistas de lo que esto podría significar y de lo mucho que podría afectar al orden mundial.</p>
<p>Para la India y otros países del Sur Global, este momento ofrece inmensos retos y deja entrever la posibilidad de un nuevo mundo. ¿Superará la India su enfoque transitorio y abrazará esta posibilidad? Hay pocas razones para esperar que exista un deseo de cambio por parte de la clase dirigente, pero su posibilidad forma parte de la agenda de los movimientos populares.</p>
<hr class="separator">
<p><a name="section_6"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>Europa en la encrucijada: entre el neoliberalismo y lo que la gente quiere</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Nora García Nieves</span></h2>
<p> </p>
<p>“Ni guerra que nos destruya, ni paz que nos oprima”: Este lema histórico del movimiento feminista español contra la guerra, sostiene una de las claves de fondo para construir un horizonte de paz. Reclama que la paz no es sólo un alto al fuego o la rendición y el silencio ante quienes imponen sus guerras. Sino que la paz es la construcción de los cimientos para unas relaciones basadas en el respeto mutuo y la cooperación.</p>
<p>Esta no es una idea naif ni algo imposible, porque si hay voluntad, hay un camino.</p>
<p>La construcción de este camino es la única alternativa posible para la sostenibilidad de la vida de las personas y el planeta. Lo contrario es la paz del cementerio, la pérdida de vidas humanas, un mundo partido en dos, en guerra permanente, armas nucleares y miseria para los pueblos.</p>
<p>Los que dicen defender la libertad no quieren que quienes no son como ellos la disfruten. Lo que se nos plantea es un “conmigo o contra mí” o en <a href="https://mobile.twitter.com/dw_espanol/status/1498829189482356739">palabras</a> de Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, “recordaremos a quienes no estén a nuestro lado”.</p>
<p>La libertad, por tanto, no es elegir únicamente frente a dos opciones, sino la posibilidad de crear opciones propias. Por eso es fundamental que ante esta visión <em>mainstream</em> del mundo, que nos arrebata la capacidad de construir nuevos imaginarios, articulemos uno donde podamos entrar todas juntas. La guerra no es inevitable.</p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>“Europa es indefendible”</strong></span></h3>
<p>En el contexto que vivimos se respira amnesia y siglo XX. De nuevo la guerra, de nuevo el odio, de nuevo el “nosotros” y los “otros”. Es escandaloso que, ante esta <a href="https://www.amnesty.org/en/documents/eur05/001/2014/en/">Europa-fortaleza</a>, que ha convertido el mar mediterráneo en <a href="https://www.clarin.com/mundo/mediterraneo-gran-fosa-comun-inmigrantes-europa_0_FhU7-2XHT.html">una fosa común</a> de personas que escapan de las guerras de países del Sur Global, que <a href="https://www.theguardian.com/global-development/2021/may/05/revealed-2000-refugee-deaths-linked-to-eu-pushbacks">ilegalmente</a> hace devoluciones en caliente de personas migrantes, y que <a href="https://www.nbcnews.com/news/world/frontex-europes-border-agency-fire-aiding-libyas-brutal-migrant-detent-rcna6778">encierra</a> a solicitantes de asilo en centros de internamiento sin siquiera poder hablar con un abogado; sea tan fácil poner los instrumentos necesarios para abrir sus puertas a quienes escapan de la guerra de Ucrania, cuando las personas son blancas y de ojos azules. La guerra de Ucrania ha demostrado que la UE es perfectamente capaz de recibir refugiados, pero para los que están atrapados en Libia – ese país que destruímos con la OTAN – no hay rutas seguras, ni trenes, ni autobuses gratuitos. Esto nos dice de nuevo que <strong>si hay voluntad, hay un camino</strong>.</p>
<p>Todas las personas tienen derecho a huir de la guerra y rehacer su vida, como las personas afganas, kurdas o sirias hacinadas en Moria, el campo de refugiados de la isla de Lesbos, en Grecia, que se incendió durante la pandemia con <a href="https://www.bbc.com/news/world-europe-54082201">casi</a> 13.000 personas dentro y donde niños y niñas de 10 años han <a href="https://tdh-europe.org/news/lesbos-prisoners-of-the-horror-camp-story-in-lillustre-magazine/7402">intentado</a> suicidarse por la violencia, el hambre y el hacinamiento. Parece que la historia de la Europa colonial pervive, hay vidas que importan y vidas que no importan.</p>
<p>Pero no hace tantos años, miles de familias españolas huían del fascismo que también perseguía “a los otros”, como al pueblo gitano, personas de comunidad LGTBI, o defensoras de la República Española. Como escribe Aimé Césaire en su <em>Discurso sobre el colonialismo</em>, “Europa es indefendible”. El nivel de contradicciones es tan alto que sería suicida seguir por este camino en el que hablamos de paz y mandamos armas, hablamos de democracia y apoyamos la censura, hablamos de derechos humanos y desarticulamos la ONU, hablamos de libertad y cerramos los ojos ante el fascismo. Y en el centro de todo esto: la OTAN. Como si no fuera suficiente entregar nuestra soberanía a los mercados, también se la entregamos a las guerras de EE. UU.</p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>“Con la dignidad no se come, pero un pueblo sin dignidad se pone de rodillas y termina sin comer”</strong></span></h3>
<p>La famosa frase del dirigente <a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-16/julio-y-el-hilo-rojo.html">Julio Anguita</a>, difunto alcalde de Córdoba e influyente líder político dentro de la izquierda española, “Con la dignidad no se come, pero un pueblo sin dignidad se pone de rodillas y termina sin comer” resuena en mi cabeza mientras intento discernir qué está ocurriendo en Europa, o más importante: qué es Europa y cómo podemos hacer que sea todo lo contrario a lo que es. Pero para entender qué es Europa hoy, debemos recordar que los debates que construyeron los consensos hacia esta Unión Europea se dieron en términos abstractos y aspiracionales, asociando la modernidad al neoliberalismo. Mientras los pueblos se ensimismaron con una identidad europea vacía, se construyeron los andamiajes hacia una economía independiente del poder político y democrático.</p>
<p>Como la sirenita, del popular cuento de Hans Christian Andersen, vendimos nuestra voz por una idea de amor romántico. Sin nuestra voz, los constructores de la UE rellenaron el abismo entre lo económico y lo social con instituciones generadoras de desigualdades y de un proyecto de seguridad europea al servicio de Washington. Las decisiones de la UE ante la crisis del 2008, la pandemia del COVID-19 o la Guerra de Ucrania no pueden estar más alejadas de las necesidades de seguridad real y cotidiana de las personas. Con la sirenita, aprendimos que sin nuestra voz no puede haber amor real.</p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>La lucha contra la amnesia</strong></span></h3>
<p>Quienes luchamos contra la amnesia sabemos que no necesitamos alianzas militares, porque la guerra es un síntoma terrible, pero no es la enfermedad del mundo. Para extirparla, Europa necesita urgentemente un transplante de corazón, de un corazón antifascista y anticolonialista, que sea responsable del mundo que construye y de las gentes que viven y llegan a él. Entonces, ¿Cómo podemos hacer que Europa sea todo lo contrario a lo que es? En primer lugar, asumiendo que no podemos posponer abrir los ojos, mirar a Europa por lo que realmente es y abordar la tarea más difícil: construir un camino propio<em>.</em> Con memoria, podremos abordar ese camino, porque ese camino se ha intentado antes. Escuchemos al pasado y hagámoslo mejor. Ese camino va desde Rosa Luxemburgo, el Movimiento de Países No Alineados, el BRICS, el panafricanismo o la lucha de las Madres de la Plaza de Mayo. Toda esta historia nos recuerda que la lucha por construir otro camino de paz está llena de coraje, y que quienes lucharon aprendieron que su voluntad también contaba.</p>
<p>Porque <strong>si hay voluntad, hay un camino</strong>.</p>
<p>Más armas no nos salvarán. Nosotras lo haremos.</p>
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<p><a name="section_7"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>Cuba y el Movimiento de Países No Alineados: Una política exterior de socialismo y paz</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Manolo De Los Santos</span></h2>
<p> </p>
<p>Aunque Bandung y La Habana no podrían estar más alejadas geográficamente (Indonesia y Cuba, las islas en las que estas dos ciudades están situadas, están separadas por más de 17.000 km), han estado ideológicamente cerca en el imaginario de muchas personas del Sur Global. El <a href="https://www.globallearning-cuba.com/blog-umlthe-view-from-the-southuml/the-third-world-project-1948-79">Proyecto del Tercer Mundo</a>, nacido de la continua colaboración entre los nuevos Estados independientes y sus luchas por la liberación nacional, ha definido y sigue definiendo, todavía, la historia de los movimientos por la paz y la no alineación.</p>
<p>Cuando empezó la Conferencia de Bandung, el 18 de abril de 1955, Fidel Castro era todavía un preso político en la entonces llamada Isla de Pinos, al sur de La Habana. Cumplía una condena de 15 años por organizar – apenas dos años antes – el fallido ataque al Cuartel Moncada. En esos años de prisión, durante los cuales un joven Fidel leía vorazmente, empezó a consolidar sus ideas sobre los conceptos de soberanía e independencia y cómo debían redefinirse durante la Guerra Fría, cuando el imperialismo estaba desarrollando nuevos enfoques sobre cómo dar continuidad al sometimiento de continentes enteros.</p>
<p>Mientras Fidel y sus compañeros de prisión proyectaban una nueva ruta para Cuba, quedaba claro que su causa de liberación nacional tenía que estar estrechamente vinculada con un proyecto más amplio de garantizar el desarrollo y el trabajo hacia la no alineación activa de los pueblos del Tercer Mundo.</p>
<p>Desde la mesa redonda de Bandung, en Indonesia, los dirigentes del Tercer Mundo desencadenaron una lucha global para <a href="https://www.globallearning-cuba.com/blog-umlthe-view-from-the-southuml/the-third-world-project-1948-79">reestructurar</a> el sistema mundial imperante en aquella época. La conferencia fue testigo de la convergencia de países socialistas y del Tercer Mundo y vio una creciente unidad entre estas naciones, que luchaban por profundizar el proceso de descolonización.</p>
<p>En la Conferencia de Bandung, los gobiernos independientes de Asia y África plantearon la urgencia de reavivar la lucha antiimperialista y anticolonialista y la necesidad de unir y consolidar cada vez más los intereses y aspiraciones de sus pueblos. La gran mayoría de los gobiernos de América Latina, por su parte, fueron en contra de los intereses y aspiraciones comunes de sus pueblos, y se sometieron aún más al imperialismo estadounidense tras la mampara de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ya funcionaba como el Ministerio de Colonias del Departamento de Estado de los Estados Unidos, como lo <a href="https://mondediplo.com/2020/05/13oas">llamaría</a> Fidel más tarde.</p>
<p>La Revolución Cubana triunfó en 1959. Marcó un punto de no retorno transformador para América Latina y sus relaciones con Estados Unidos. El Gobierno estadounidense decidió no reconocer el proceso revolucionario en la isla. En 1961, Cuba se convirtió en el punto central de la agresión estadounidense en la región, lo que dio lugar a un bloqueo que <a href="https://www.midwesternmarx.com/articles/the-blockade-against-cuba-turns-60-by-rosa-miriam-elizalde">ya cumple</a> seis décadas. Por primera vez en la historia, un movimiento guerrillero había llevado a cabo una revolución y se había enfrentado frente a frente al imperialismo estadounidense, desencadenando transformaciones de gran alcance en su estructura socioeconómica, que se oponían a los intereses neocoloniales de la dominación de Estados Unidos.</p>
<p>Poco después, Cuba se convirtió en el único país de América Latina que se incorporó al Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), creado en Yugoslavia en 1961. Fidel Castro y la Revolución Cubana comenzaron a jugar un rol <a href="https://www.e-ir.info/2020/12/19/cuban-cold-war-internationalism-and-the-nonaligned-movement/">estratégico</a> en la solidaridad internacionalista con las luchas de liberación antiimperialistas y anticoloniales de los pueblos del Tercer Mundo.</p>
<p>La Revolución Cubana se construyó desde la conciencia de que su destino estaba unido al de los pueblos de América Latina, Asia y África. Como <a href="https://tinyurl.com/yu36wvwa">dijo</a> Fidel en 1962: “¿Qué es la historia de Cuba sino la historia de América Latina? ¿Y qué es la historia de América Latina sino la historia de Asia, África y Oceanía? ¿Y qué es la historia de todos estos pueblos sino la historia de la explotación más despiadada y cruel del imperialismo en el mundo entero?”</p>
<p>Cuando Cuba se unió al MNOAL en 1961, su política internacional se encontraba en una fase de definición estratégica. El compromiso de Cuba con el Tercer Mundo se convirtió en un pilar de su estrategia internacionalista, ya fuera a través del Movimiento de Países No Alineados, de la <a href="https://dev.thetricontinental.org/our-history/">Conferencia Tricontinental</a>, o – posteriormente – de la <a href="https://dev.thetricontinental.org/newsletterissue/homage-to-ospaaal-the-organisation-of-solidarity-for-the-peoples-of-asia-africa-and-latin-america-newsletter-thirty-one-2019/">Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina</a> (OSPAAAL). En las décadas siguientes, muchos de los movimientos de liberación nacional que se reunieron en La Habana en enero de 1966, durante la primera conferencia de la OSPAAAL, pasarían a ser parte de los nuevos Estados que participaban en el Movimiento de Países No Alineados, convirtiéndose en el nuevo paradigma del Tercer Mundo.</p>
<p> </p>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Un compromiso con nuestros propios principios</strong></span></h3>
<p>En la reunión fundacional del Movimiento de Países No Alineados, celebrada en 1961 en la Belgrado socialista (en ese momento capital de Yugoslavia), el entonces  presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós Torrado, declaró que ser no alineado “no significa que no seamos países comprometidos. Estamos comprometidos con nuestros propios principios. Y aquellos de nosotros que somos pueblos amantes de la paz, que luchan por afirmar su soberanía, y por alcanzar la plenitud del desarrollo nacional, estamos, en fin, comprometidos a responder a esas aspiraciones trascendentes y a no traicionar esos principios”. En un momento en el que muchos criticaban la aparente “alineación” de Cuba con la Unión Soviética y atacaban la premisa de que la liberación nacional estuviera ligada a un proyecto socialista, Dorticós, en el discurso de apertura de la reunión, trató de definir con mayor precisión la no alineación, afirmando que el momento requería “algo más que formulaciones generales, [y que] hay que considerar problemas concretos”.</p>
<p>Esta definición activa de la no alineación ha sido importante para la política internacional de Cuba en su relación con las fuerzas más progresistas del Tercer Mundo. El pensamiento del Movimiento de Países No Alineados, a partir de 1973, parece haber abandonado las ideas sobre “neutralidad” que habían impregnado el movimiento desde su creación. En defensa de la necesidad de un nuevo orden económico internacional, ha expandido sus actividades a las relaciones económicas internacionales con mucha más fuerza que en su período anterior.</p>
<p>Desde la caída de la URSS y el ascenso de Estados Unidos a una posición casi de primacía, el MNOAL luchó por adaptarse a las nuevas realidades y quedó a la deriva. Sin embargo, en los últimos años, con el resurgimiento del regionalismo en América Latina y la aparición de la integración euroasiática, la importancia de la no alineación y del MNOAL vuelve, gradualmente, a considerarse. Los pueblos de todo el mundo se resisten a las tácticas de coacción adoptadas por Estados Unidos, que ha intentado aislar a los países que no se someten a la voluntad de Washington. Esto ha quedado especialmente claro con la Cumbre de las Américas de la Organización de Estados Americanos en junio de 2022 en Los Ángeles, que países como Bolivia, México y Honduras <a href="https://www.usnews.com/news/politics/articles/2022-05-21/biden-risks-troubled-americas-summit-in-los-angeles">boicotearon</a> porque se prohibió la asistencia de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Como alternativa, la <a href="https://peoplessummit2022.org/">Cumbre de los Pueblos por la Democracia</a> recogió el legado de Bandung y La Habana, reuniendo las voces de quienes han sido excluidos.</p>
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<p><a name="section_8"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>No basta con rechazar la guerra: el racismo imposibilita la paz</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Claudia Webbe</span></h2>
<p> </p>
<p>La guerra y el racismo siempre han sido violenta y trágicamente inseparables. Durante siglos, los conflictos más devastadores y brutales del mundo han sido impulsados por destructivas ideas de superioridad racial y asesinas afirmaciones sobre las diferencias étnicas.</p>
<p>La invasión rusa a Ucrania es aborrecible y profundamente preocupante. Se trata de un atropello no provocado e injustificable y una terrible violación del derecho internacional, que tendrá consecuencias duraderas y trágicas. La agresión rusa, el bombardeo militar y el despliegue de tropas en Ucrania deben terminar inmediatamente.</p>
<p>La guerra y la escalada militar no pueden traer nada bueno. Como <a href="https://peoplesdispatch.org/2022/02/26/vijay-prashad-war-itself-is-a-crime/">dijo</a> en febrero de 2022 el periodista de <a href="https://globetrotter.media/author/vijayprashad/">Globetrotter</a>, Vijay Prashad, en el <a href="https://peoplesforum.org/">The People’s Forum</a>: “La guerra nunca es buena para los pobres. La guerra nunca es buena para las y los trabajadores. La guerra en sí misma es un crimen”. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para encontrar una solución diplomática que garantice la paz y proteja la vida de los habitantes de Ucrania y de otros países azotados por la guerra.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Racismo y guerras</strong></span></h3>
<p>La ubicuidad del apoyo a Ucrania – especialmente por parte de los Estados occidentales – es un espejo que muestra cómo, a través del prisma del racismo, algunos conflictos, guerras e incidentes de sufrimiento masivo se consideran más importantes y merecedores de simpatía que otros. Ha habido numerosos casos de periodistas que han expresado su conmoción por el hecho de que las espantosas imágenes de sufrimiento de Ucrania tengan lugar en un país europeo con una población mayoritariamente blanca. Así lo expresó la corresponsal de <em>NBC News</em> en Londres, Kelly Cobiella, quien <a href="https://www.youtube.com/watch?v=CBWuDajHdCo">dijo</a>: “Para decirlo sin rodeos, estos no son refugiados de Siria; son refugiados de la vecina Ucrania… Son cristianos; son blancos. Son muy similares [a nosotros]”. Haciendo eco de esta referencia explícita a la raza, el ex fiscal jefe adjunto de Ucrania, David Sakvarelidze, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=pU-8gKaUO_Y">declaró</a> a la <em>BBC</em>: “Es muy emotivo para mí porque veo que matan a personas europeas con ojos azules y pelo rubio”.</p>
<p>Si contrastamos esto con el lenguaje deshumanizado que se utiliza para describir a las personas refugiadas no-blancas, a solicitantes de asilo y a las víctimas de la guerra (como la <a href="https://www.bbc.com/news/av/uk-politics-33714282">descripción</a> hecha por el ex primer ministro británico David Cameron de los y las refugiadas como un “enjambre”) se evidencia el – muy preocupante – racismo inherente a la forma en que los medios de comunicación, los líderes y el público de todo el mundo informan, discuten y responden a las crisis. Esta omisión de las personas no blancas y no europeas sirve para desestimar su sufrimiento. Deberíamos oponernos al trauma injustificable de la gente de Ucrania con la misma vehemencia con la que nos oponemos al sufrimiento de las víctimas de los conflictos en Palestina, Siria, Irak, Afganistán y otros países que sufren los males de la guerra.</p>
<p>Los medios de comunicación y el Gobierno del Reino Unido deben reconocer que todos los escenarios de conflicto merecen tanto nuestra solidaridad como nuestra compasión. Por lo tanto, el Gobierno del Reino Unido debe garantizar el ingreso y refugio a las personas desplazadas, refugiados y solicitantes de asilo que llegan de Ucrania, así como de todos los demás escenarios de conflicto alrededor del mundo. La continua hipocresía del Gobierno del Reino Unido es evidente con el abominable plan de <a href="https://news.un.org/en/story/2022/04/1116342">procesamiento en el extranjero de Ruanda</a> y la “anti-refugiados” <a href="https://bills.parliament.uk/bills/3023">Ley de Nacionalidad y Fronteras</a> de 2022, que prevé cambios drásticos en el sistema de asilo de Gran Bretaña. Estas políticas deben ser desechadas inmediatamente.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>La larga tradición de no alineación</strong></span></h3>
<p>El 2 de marzo de 2022, las Naciones Unidas <a href="https://news.un.org/en/story/2022/03/1113152">votaron</a> una moción que condenaba la invasión rusa de Ucrania. Esta fue apoyada por 141 de los 193 estados miembros, y sólo <a href="https://theweek.com/russo-ukrainian-war/1010836/only-5-countries-including-north-korea-vote-against-un-resolution">cinco Estados</a> (Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte, Eritrea y Siria) votaron en contra. Para entender por qué 35 Estados – en su inmensa mayoría antiguas colonias del Sur Global – se abstuvieron de votar, hay que tomar en cuenta la larga tradición de no alineación sobre la que se sostienen.</p>
<p>La <a href="https://www.globallearning-cuba.com/blog-umlthe-view-from-the-southuml/the-third-world-project-1948-79">Conferencia de Bandung</a> de 1955 se considera – justificadamente – una de las reuniones más importantes de la historia de la humanidad, por ser enormemente inspiradora para pueblos anteriormente colonizados y representar una fuerte afirmación del panafricanismo y la solidaridad antiimperialista. La conferencia también contribuyó a popularizar el Movimiento de Países No Alineados, un esfuerzo por contrarrestar la rápida polarización del mundo durante la Guerra Fría, en la que dos grandes potencias formaron bloques y se embarcaron en una política para atraer al resto del mundo a sus órbitas. Uno de estos bloques era el bloque comunista pro-soviético, unido bajo el Pacto de Varsovia, y el otro era el grupo de países capitalistas pro-estadounidenses, muchos de los cuales eran miembros de la OTAN. Millones de civiles murieron durante las guerras por delegación entre Estados Unidos y la Unión Soviética en la segunda mitad del siglo XX, y la amenaza siempre presente de la aniquilación nuclear pendía como la espada de Damocles sobre todo el planeta.</p>
<p>La no alineación nos orienta hacia un futuro más seguro y pacífico. En 1961, basándose en los principios acordados en la Conferencia de Bandung de 1955, se estableció formalmente el Movimiento de Países No Alineados en Belgrado, entonces parte de Yugoslavia. En la actualidad, el Movimiento de Países No Alineados incluye a 120 países, que representan casi <a href="https://espace-mondial-atlas.sciencespo.fr/en/topic-regulatory-efforts/focus-6F02-EN-contemporary-aspects-of-nonalignment.html">dos tercios</a> de los miembros de las Naciones Unidas, donde vive el 55% de la población mundial. Kwame Nkrumah, primer presidente de Ghana y líder del Movimiento de Países No Alineados, <a href="https://www.nytimes.com/1960/11/21/archives/ghana-tells-us-she-is-a-neutral-nkrumah-assures-envoy-in-accra-his.html">dijo</a>: “No miramos ni al Este ni al Oeste; miramos al frente”.</p>
<p>Aunque el Movimiento de Países No Alineados se desarrolló durante la geopolítica de la Guerra Fría, se fundó y ha perdurado sobre el reconocimiento de que nada bueno puede salir de la guerra y que los conflictos violentos, el colonialismo y el racismo siempre han estado estrechamente relacionados. Por ejemplo, de los 35 países que se abstuvieron de votar el 2 de marzo, 17 eran <a href="https://www.brookings.edu/blog/africa-in-focus/2022/03/09/figure-of-the-week-african-countries-votes-on-the-un-resolution-condemning-russias-invasion-of-ukraine/">naciones africanas</a>, que durante siglos sufrieron la extracción violenta del colonialismo. La abstención no fue, para nada, un reflejo del apoyo a la invasión rusa. Fue una afirmación de pacifismo, hecha por países que durante siglos han vivido bajo los abominables resultados racistas de la guerra colonial.</p>
<p>En todo el mundo, los casos de asesinatos y atroz violencia a manos del Estado británico se han borrado de nuestra imperial “memoria del presente”. Ha llegado el momento de que los antiguos Estados coloniales pidan disculpas y se tomen en serio la deuda histórica que tienen con los países, comunidades y personas que soportaron su crueldad. Un Movimiento de Países No Alineados revitalizado, guiado por los principios del pacifismo, la justicia y la cooperación internacional, podría ayudar a equilibrar la balanza de la política mundial, alejándola de las guerras racistas y acercándola a un futuro de paz.</p>
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<p><a name="section_9"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>Por qué la paz y el desarme están en el corazón de la no</strong> <strong>alineación</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Kate Hudson</span></h2>
<p> </p>
<p>Nunca ha habido mayor necesidad de un nuevo equilibrio global, del rechazo a la guerra, a la explotación y la agresión de las grandes potencias como ahora, que nuestro mundo se acerca a la catástrofe de la guerra nuclear. Hoy más que nunca, necesitamos rechazar la brutal agenda unipolar de los Estados Unidos, la distribución del mundo entre potencias hostiles y la supresión de los derechos de muchos en interés de unos pocos. En donde todo esto se ve más claro es en cuanto a la posesión de armas nucleares: sólo nueve Estados poseen estas armas de destrucción masiva por excelencia, y, a pesar de ser tan pocos, pueden mantener al resto del mundo en jaque con su terror nuclear.</p>
<p>La lucha por un mundo genuinamente multipolar, alineado sólo con los pueblos del mundo y no con bloques militares, lleva la paz y el desarme en su centro: esto es tan cierto ahora como lo fue hace 60 años cuando se fundó el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). Además de la oposición a la colonización y al sometimiento económico, los fundadores de este movimiento defendían la autodeterminación y la igualdad en las relaciones entre los Estados, y también coincidían en su oposición a los bloques militares, su compromiso con la paz mundial y una defensa muy firme del desarme nuclear mundial. Ese hilo conductor ha sido una constante desde entonces, y hoy seguimos viendo a los países del Sur Global liderando las iniciativas de desarme mundial.</p>
<p>Prácticamente todo el Sur Global está autoorganizado en zonas libres de armas nucleares reconocidas internacionalmente, propuesta que tiene sus orígenes en la década de los 60. En 1968, veinte países de América Latina establecieron una zona libre de armas nucleares, renunciando a la adquisición y al emplazamiento de las mismas en sus territorios. Los firmantes de este tratado, el Tratado de Tlatelolco, también aceptaron la jurisdicción del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre sus instalaciones nucleares. A cambio, los Estados con armas nucleares acordaron no utilizar – ni amenazar con utilizar – armas nucleares contra ninguno de los Estados firmantes. El Tratado de Rarotonga se firmó en 1985 y prohibió los dispositivos explosivos nucleares en el Pacífico Sur, así como las pruebas y el uso de tecnologías de explosivos nucleares. La zona libre de armas nucleares de África se formalizó en 1996, con la firma del Tratado de Pelindaba, tras el desarme por parte de Sudáfrica de las armas nucleares que tenía desde la época del apartheid.</p>
<p>Ha habido un fuerte desarrollo regional en materia de desarme, liderado por el Sur Global, pero también hubo – y sigue habiendo – intentos por globalizar estas propuestas. El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) (negociado durante la década de 1960, pero que entró en vigor en 1970) fue impulsado, en gran parte, por la India, para controlar la proliferación y la expansión de los arsenales. Tanto la India como Pakistán se negaron a adherirse al TNP, afirmando que consagraba en la ley a los que tenían y a los que no tenían armas nucleares, un sistema de doble rasero. Lamentablemente, ambos probaron y desarrollaron sus propios arsenales. Pero el punto era correcto: los Estados con armas nucleares no cumplieron con sus obligaciones de desarme según el TNP. De hecho, posteriormente han tratado de reinterpretar el TNP como si este les permitiera conservar las armas nucleares.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Occidente se va</strong></span></h3>
<p>En los primeros años del siglo XXI, en el contexto de la llamada “Guerra contra el terrorismo”, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, intentaron cambiar el marco jurídico internacional que rige las armas nucleares. Buscaron anular el requisito de desarme, centrándose en evitar que más países adquirieran armas nucleares. Su objetivo era reinterpretar el TNP para legitimar la posesión de armas por parte de los Estados nucleares existentes, al tiempo que lo utilizaban como justificación para la confrontación con los Estados acusados de proliferación. Afirmaban que era necesario un nuevo documento que reflejara los drásticos cambios en las condiciones de seguridad internacional, incluidos los atentados del 11 de septiembre de 2001.</p>
<p>La realidad era que los Estados Unidos y el Reino Unido estaban realizando investigaciones para nuevas armas (que estarían dispuestos a utilizar incluso contra Estados no poseedores de armas nucleares) al tiempo que desarrollaban armas para enfrentarse a Estados más poderosos como Rusia o China. Este fue el verdadero motor de la proliferación nuclear, junto con la determinación de los Estados Unidos de convertir a Israel en el único Estado con armas nucleares de Oriente Medio.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Un nuevo camino</strong></span></h3>
<p>Fue la frustración con el TNP lo que llevó, en 2013, a la fundación de la Iniciativa Humanitaria sobre las consecuencias de las armas nucleares. Esta iniciativa se materializó en el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), que entró en vigor en enero de 2021.</p>
<p>El tratado hace que las armas nucleares sean ilegales por primera vez, prohibiendo el desarrollo, la posesión y el despliegue de armas nucleares por parte de los Estados participantes. En la actualidad, el tratado cuenta con 61 Estados partes que están legalmente obligados a cumplirlo, y muchos más que están en proceso de adhesión. Los países del Sur Global están a la vanguardia de la consecución de este tratado; entienden que cualquier uso de armas nucleares por parte de los estados del Norte Global afectará de forma desastrosa a sus propias poblaciones, tierras y producción de alimentos. Mantienen la que ha siempre ha sido su postura: cualquier posesión de armas nucleares es inaceptable; no hay garantías cuando se trata de este tipo de armas.</p>
<p>Sin duda es notable que el tratado impone a los firmantes la obligación de ayudar a las víctimas del uso y las pruebas de armas nucleares. Exige la reparación de los terrenos contaminados por los ensayos nucleares. También reconoce explícitamente el impacto desproporcionado de las actividades de armamento nuclear sobre los pueblos indígenas, debido a las elecciones realizadas por las potencias nucleares coloniales para sus lugares de ensayo. Por ejemplo, muchas de las pruebas del Reino Unido se llevaron a cabo en los territorios de los primeros pueblos australianos en Emu Field y Maralinga, contaminando amplias zonas del sur de Australia. Francia realizó pruebas nucleares en sus antiguas colonias, incluyendo 17 en Argelia y 193 en la Polinesia Francesa. Estos errores históricos deben ser corregidos.</p>
<p>Las iniciativas de la mayoría mundial por la paz y el desarme demuestran que otro mundo es posible. La guerra es terrible. En todas las guerras, la gente sufre, y las consecuencias afectan a varias generaciones. Se destruye el futuro de innumerables personas, como vemos en Ucrania, Afganistán, Palestina, Yemen, Libia, Siria, Irak y el Sahel. Las prioridades de la humanidad son la lucha contra la desigualdad y la pobreza, hacer frente a la crisis climática y ampliar el acceso a la salud y a las vacunas. El gasto masivo de los Estados en producción y destrucción militar es un despilfarro criminal de recursos. Las alianzas militares no resuelven nuestros problemas, pero el diálogo, la desmilitarización y la cooperación internacional sí.</p>
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<p><a name="section_10"></a></p>
<h1><span style="color: #403b99;"><strong>2 billones de dólares para la guerra vs. 100.000 millones para salvar el planeta</strong></span></h1>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #403b99;">Murad Qureshi</span></h2>
<p> </p>
<p>Entre finales de abril y principios de mayo de 2022, el sur de Asia experimentó los terribles impactos del calentamiento global. Las temperaturas <a href="https://www.npr.org/2022/05/03/1096085028/climate-scientists-say-south-asias-heat-wave-120f-is-a-sign-of-whats-to-come">alcanzaron</a> casi 50 grados Celsius (122 Fahrenheit) en algunas ciudades de la región. Esto vino acompañado de peligrosas inundaciones en el noreste de la India y en Bangladesh, ya que los ríos se desbordaron, produciendo <a href="https://reliefweb.int/report/bangladesh/flash-flooding-northeast-bangladesh-sylhet-sunamganj-and-netrokona-district-briefing-note-19062022">inundaciones repentinas</a> en lugares como Sunamganj en Sylhet, Bangladesh.</p>
<p>Saleemul Huq, director del <a href="https://www.iied.org/users/saleemul-huq#:~:text=Saleemul%20Huq%20is%20the%20director,the%20perspective%20of%20developing%20countries.">International Center of Climate Change and Development</a>,, es de Bangladesh. Es un veterano de las negociaciones de la ONU sobre el cambio climático. Cuando Huq leyó un tuit de Marianne Karlsen, copresidenta del Comité de Adaptación de la ONU, en el que <a href="https://twitter.com/LossandDamage/status/1537434616809725953">decía</a> que “se necesita más tiempo para llegar a un acuerdo”, refiriéndose a las negociaciones sobre la financiación de pérdidas y daños, <a href="https://twitter.com/SaleemulHuq/status/1537437290263216128">tuiteó</a> en respuesta: “¡Lo único que se nos ha acabado es el tiempo! Los impactos del cambio climático ya están ocurriendo, y los pobres están sufriendo pérdidas y daños debido a las emisiones de los ricos. Hablar ya no es un sustituto aceptable de la acción (¡dinero!)”. El comentario de Karlsen se produce a la luz del lento proceso de negociación sobre la agenda de “pérdidas y daños” para la 27ª Conferencia de las Partes o COP27 que se celebrará en noviembre de 2022 en Sharm el-Sheikh, Egipto.</p>
<p>En 2009, en la COP15, los países desarrollados del mundo acordaron un fondo de ayuda a la adaptación de <a href="https://www.unep.org/news-and-stories/story/what-does-cop26-mean-adaptation">100.000 millones de dólares</a> anuales, que debía pagarse antes de 2020. Este fondo estaba destinado a ayudar a los países del Sur Global a cambiar su dependencia del carbono por fuentes de energía renovable y a adaptarse a las realidades de la catástrofe climática. Sin embargo, en el momento de la reunión de la COP26 de Glasgow, en noviembre de 2021, los países desarrollados no pudieron cumplir este compromiso. Los 100.000 millones de dólares pueden parecer un fondo modesto, pero es mucho menos que el “<a href="https://news.un.org/en/story/2021/06/1094762">Reto de la Financiación del Clima del Billón de Dólares</a>”, que será necesario para garantizar una acción climática integral.</p>
<p>Los Estados más ricos – encabezados por Occidente – no sólo se han negado a financiar seriamente esta adaptación, sino que han renegado de los acuerdos originales, como el <a href="https://unfccc.int/kyoto_protocol">Protocolo de Kioto</a> (1997), un paso importante para la mitigación de la crisis climática, que el Congreso estadounidense se ha <a href="https://edition.cnn.com/2013/07/26/world/kyoto-protocol-fast-facts/index.html">negado</a> a ratificar. Más aún, Estados Unidos ha cambiado los objetivos de reducción de sus emisiones de metano y se ha negado a dar cuenta de la <a href="https://watson.brown.edu/research/2019/pentagon-fuel-use-climate-change-and-costs-war">enorme producción</a> de emisiones de carbono del ejército estadounidense.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>El dinero de Alemania se destina a la guerra en vez de al clima</strong></span></h3>
<p>Alemania alberga la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En junio, como preludio a la COP27, la ONU celebró una <a href="https://unfccc.int/SB56">conferencia</a> sobre el cambio climático en Bonn. Las conversaciones terminaron en la acritud sobre la financiación de lo que se conoce como “pérdidas y daños”. La Unión Europea bloqueó sistemáticamente todos los debates sobre compensaciones. Eddy Pérez, de la Red de Acción por el Clima de Canadá, <a href="https://climatenetwork.org/2022/06/16/eu-hypocrisy-as-a-climate-champion-exposed-at-bonn-climate-conference%EF%BF%BC/">declaró</a>: “Consumidos por sus estrechos intereses nacionales, los países ricos y, en particular, los países de la Unión Europea, acudieron a la Conferencia sobre el Clima de Bonn para bloquear, retrasar y socavar los esfuerzos de las personas y las comunidades en primera línea para hacer frente a las pérdidas y los daños causados por los combustibles fósiles”.</p>
<p>Sobre la mesa está la hipocresía de países como Alemania, que dice ser líder en estas cuestiones, pero que en cambio ha estado abasteciéndose de combustibles fósiles en el extranjero y ha estado invirtiendo cada vez más fondos en su ejército. Al mismo tiempo, estos países han negado su apoyo a los países en desarrollo que se enfrentan a la devastación de las supertormentas inducidas por el clima y la subida de los mares.</p>
<p>Tras las elecciones alemanas de septiembre de 2021, se esperaba que la nueva coalición de los socialdemócratas con el Partido Verde levantara la agenda verde. Sin embargo, en vez de ello, el canciller alemán Olaf Scholz ha <a href="https://www.ft.com/content/a9045654-f378-4f42-a012-e35f9e43b135">prometido</a> 100.000 millones de euros para el ejército, lo que el reportero del Financial Times Guy Chazan ha descrito como “el mayor aumento del gasto militar del país desde el final de la Guerra Fría”. El Canciller Scholz también se ha comprometido a aumentar el presupuesto militar hasta más del 2% del producto interno bruto. Esto significa más dinero para el ejército y menos para la mitigación del clima y la transformación ecológica.</p>
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<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #403b99;"><strong>Los militares y la catástrofe climática</strong></span></h3>
<p>El dinero que está siendo engullido por los aparatos militares occidentales no sólo se aleja de cualquier gasto climático, sino que promueve una mayor catástrofe climática. El ejército estadounidense es el mayor contaminador institucional del planeta. El mantenimiento de sus más de 800 bases militares en todo el mundo, por ejemplo, significa que el ejército estadounidense <a href="https://worldbeyondwar.org/climate-collapse-and-the-responsibility-of-the-military/">consume</a> 395.000 barriles de petróleo al día. En 2021, los gobiernos del mundo <a href="https://www.sipri.org/media/press-release/2022/world-military-expenditure-passes-2-trillion-first-time#:~:text=(Stockholm%2C%2025%20April%202022),2021%2C%20to%20reach%20%242113%20billion.">gastaron</a> 2 billones de dólares en armamento, siendo los principales países los más ricos (así como los más mojigatos en el debate climático). Hay dinero para la guerra, pero no para hacer frente a la catástrofe climática.</p>
<p>La forma en que se han vertido las armas en el conflicto de Ucrania nos hace reflexionar a muchos. La prolongación de esa guerra está intensificando la grave inseguridad alimentaria en una <a href="https://www.washingtonpost.com/climate-environment/2022/06/13/climate-disasters-collide-with-ukraine-war-deepen-hunger-crisis/">realidad mundial</a> en la que ya se ha identificado que 49 millones de personas están en riesgo de hambruna en 46 países como consecuencia de los conflictos, el cambio climático y las condiciones meteorológicas extremas, <a href="https://www.fao.org/documents/card/en/c/cc0364en/">según</a> el informe “Hunger Hotspots” [Focos de hambre] de las agencias de Naciones Unidas, como consecuencia de las condiciones climáticas extremas y debido a los conflictos. Los conflictos y la violencia organizada fueron las principales fuentes de inseguridad alimentaria en África y Oriente Medio, concretamente en el norte de Nigeria, el centro del Sahel, el este de la República Democrática del Congo, Etiopía, Somalia, Sudán del Sur, Yemen y Siria. La guerra en Ucrania ha agravado la crisis alimentaria al hacer subir el precio de los productos agrícolas., ya que Rusia y Ucrania representan conjuntamente alrededor del 30% del comercio mundial de trigo. Por tanto, cuanto más dure la guerra de Ucrania, más “focos de hambre” crecerán, llevando la concentración de inseguridad alimentaria severa más allá de África y Oriente Medio.</p>
<p>Aunque ya se ha celebrado una reunión de la COP en el continente africano, otra tendrá lugar a finales de 2022. En primer lugar, Abiyán (Costa de Marfil) albergó la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en mayo de 2022, y después Sharm el-Sheikh acogerá la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) en noviembre de 2022. Se trata de foros importantes para que los Estados africanos pongan sobre la mesa los grandes daños causados en algunas partes del continente por la catástrofe climática.</p>
<p>Cuando los representantes de los países del mundo se reúnan en Sharm el-Sheikh, escucharán a los representantes occidentales hablar del cambio climático, hacer promesas y luego hacer todo lo posible para seguir agravando la catástrofe. Lo que vimos en Bonn es un preludio de lo que será un fiasco en Sharm el-Sheikh.</p>
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<h1><span style="color: #403b99;"><strong>Sobre los autores</strong></span></h1>
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<div class="footnotes">
<p><span style="color: #403b99;"><strong>Roger McKenzie</strong></span> es reportero del <a href="https://morningstaronline.co.uk/author/roger-mckenzie">Morning Star</a>. Es secretario general de <a href="https://liberationorg.co.uk/about-us/">Liberation</a>, una de las organizaciones de derechos humanos más antiguas del Reino Unido.</p>
<p><span style="color: #403b99;"><strong>Vijay Prashad</strong></span> es un historiador, editor y periodista indio. Es miembro de la redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter. Es editor en jefe de <a href="https://mayday.leftword.com/">LeftWord Books</a> y director del <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/">Instituto Tricontinental de Investigación Social</a>. También es miembro senior no residente del <a href="https://tinyurl.com/y2hdjcpo">Instituto Chongyang de Estudios Financieros</a> de la Universidad Renmin de China. Ha escrito más de 20 libros, entre ellos <a href="https://traficantes.net/libros/las-naciones-oscuras"><em>La naciones oscuras</em></a> y <a href="https://traficantes.net/libros/las-naciones-pobres"><em>Las naciones pobres</em></a>. Sus últimos libros son <a href="https://www.haymarketbooks.org/books/1869-struggle-makes-us-human"><em>Struggle Makes Us Human: Learning from Movements for Socialism</em></a> y, (con Noam Chomsky) <a href="https://thenewpress.com/books/withdrawal"><em>The Withdrawal: Iraq, Libya, Afghanistan, and the Fragility of U.S. Power</em></a><em>.</em></p>
<p><span style="color: #403b99;"><strong>Jeremy Corbyn</strong></span> es miembro del Parlamento de Reino Unido, ex líder del Partido Laborista del Reino Unido y fundador del <a href="https://thecorbynproject.com/">Proyecto de Paz y Justicia</a>.</p>
<p><strong><span style="color: #403b99;">Nontobeko Hlela</span></strong> fue la primera secretaria (política) del Alto Comisionado de Sudáfrica en Nairobi, Kenia. Actualmente trabaja como investigadora en la oficina sudafricana del <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/">Instituto Tricontinental de Investigación Social</a>.</p>
<p><strong><span style="color: #403b99;">Marco Fernandes</span></strong> es investigador del <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/">Instituto Tricontinental de Investigación Social</a>. Es miembro de la campaña <a href="https://nocoldwar.org/">No Cold War</a> y es cofundador y coeditor de News on China (<a href="https://dongshengnews.org/en/">Dongsheng</a>). Vive en Shanghai.</p>
<p><span style="color: #403b99;"><strong>Prasanth Radhakrishnan</strong></span> trabaja como periodista para NewsClick y Peoples Dispatch.</p>
<p><span style="color: #403b99;"><strong>Nora García Nieves</strong></span> es miembro de <a href="https://nocoldwar.org/">No Cold War</a>, vive en Madrid, en donde desarrolla su activismo en la lucha feminista, internacionalista y cultural.</p>
<p><span style="color: #403b99;"><strong>Manolo De Los Santos</strong></span> es codirector ejecutivo del <a href="https://peoplesforum.org/">People’s Forum</a> e investigador del <a href="https://dev.thetricontinental.org/es/">Instituto Tricontinental de Investigación Social</a>. Coeditó, recientemente, <em>Viviremos: Venezuela vs. Hybrid War</em> (<a href="https://mayday.leftword.com/catalog/product/view/id/22050">LeftWord Books</a>/<a href="https://1804books.com/products/viviremos-venezuela-vs-hybrid-war">1804 Books</a>, 2020) y <em>Comrade of the Revolution: Selected Speeches of Fidel Castro</em> (<a href="https://mayday.leftword.com/catalog/product/view/id/22524">LeftWord Books</a>/<a href="https://1804books.com/products/comrade-of-the-revolution-selected-speeches-of-fidel-castro">1804 Books</a>, 2021). Es co-coordinador de la <a href="https://peoplessummit2022.org/">Cumbre de los Pueblos por la Democracia</a>.</p>
<p><strong><span style="color: #403b99;">Claudia Webbe</span></strong> representa a Leicester East en el parlamento del Reino Unido. Puedes seguirla en <a href="https://www.facebook.com/claudiaforLE/">Facebook</a> y en Twitter <a href="https://twitter.com/ClaudiaWebbe">@ClaudiaWebbe</a>.</p>
<p><span style="color: #403b99;"><strong>Kate Hudson</strong></span> es la secretaria general de la <a href="https://cnduk.org/">Campaña para el Desarme Nuclear</a>. Es una destacada activista antinuclear y antibélica tanto en el Reino Unido como a nivel internacional.</p>
<p><span style="color: #403b99;"><strong>Murad Qureshi</strong></span> es un antiguo miembro de la Asamblea de Londres y ex presidente de la Coalición Stop the War.</p>
</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Paz, neoliberalismo y cambios políticos en Colombia</title>
		<link>https://dev.thetricontinental.org/es/neoliberalismo-paz-y-cambios-politicos-en-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tech Tricontinental]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Dec 2019 08:48:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto armado]]></category>
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					<description><![CDATA[En nuestra colaboración con el Proyecto Paz y Justicia, Globetrotter y Morning Star, exploramos las realidades de la guerra y las posibilidades de no alineación y paz.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="margin:2em 0;"><a href="https://www.thetricontinental.org/es/dossier/">Dossier n°23</a></h4>
<div id="attachment_12388" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12388" class="wp-image-12388 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/20191128_Dossier-23_Site.jpg" alt="National Indigenous March, May 2016" width="1200" height="900" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/20191128_Dossier-23_Site.jpg 1200w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/20191128_Dossier-23_Site-300x225.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/20191128_Dossier-23_Site-768x576.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/20191128_Dossier-23_Site-1024x768.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px"><p id="caption-attachment-12388" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><strong><span style="color: #b92127;">Minga Nacional Indígena, mayo del 2016, Departamento del Cauca. </span></strong><br><span style="color: #b92127;">Equipo de comunicación Marcha Patriótica. </span></small></p></div>
<p>La paz en Colombia ha estado en la agenda política del continente desde hace décadas. El movimiento popular latinoamericano fue testigo de la aplicación de una política internacional orientada por los EE. UU. a través del Plan Colombia y de la instalación de siete bases militares extranjeras en territorio colombiano. También ha sido testigo de los esfuerzos por alcanzar la paz en medio de intensas negociaciones. Para Colombia y para los pueblos de Nuestra América, la paz asume una complejidad que pone en tensión al conjunto del escenario político y resulta un eje central de la disputa entre el neoliberalismo y las aspiraciones populares.</p>
<p>Las fuerzas de la ultraderecha ligadas al modelo económico de financiarización dominante siguen empeñadas en sostener la guerra como escenario ventajoso para sus intereses económicos y su reproducción política. Así, pese a los esfuerzos populares, el contexto actual es de creciente violencia, signada por numerosos asesinatos de lideresas y líderes sociales comunitarios y por un discurso oficial de ataque permanente a la Venezuela Bolivariana sobre la cual se promueven acciones desestabilizadoras y una retórica agresiva que, al menos discursivamente, anuncia la intervención militar y un posible escenario de guerra transfronteriza.</p>
<p>Sin embargo, los resultados de las elecciones regionales y municipales de fines de octubre significaron una derrota para el gobierno actual del presidente Iván Duque. Particularmente en las principales ciudades del país, los triunfos municipales de diferentes fuerzas de la oposición señalaron la caída de la coalición oficial promovida por el ex presidente Uribe, a casi un año de su triunfo en las elecciones presidenciales de la mano de un discurso guerrerista y crítico de los acuerdos y negociaciones de paz llevados adelante por el gobierno anterior.</p>
<p>Nuevamente el pueblo de Colombia está atravesado y tensionado por los tambores de guerra y las esperanzas de paz, una tensión que tiene una historia más reciente pero que se ancla en un proceso de larga duración, que refiere a una serie compleja de dimensiones. Sobre esta cuestión trata este nuevo dossier del Instituto Tricontinental de Investigación Social donde se examinan las razones profundas y los clivajes actuales de la contraposición entre la guerra y la paz.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<div id="attachment_12307" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12307" class="wp-image-12307 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/01_Dossier_23.jpg" alt="Mobilisation in Catatumbo" width="950" height="534" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/01_Dossier_23.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/01_Dossier_23-300x169.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/01_Dossier_23-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-12307" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><strong><span style="color: #b92127;">Movilización en Catacumbo, Departamento Norte de Santander.</span></strong><br><span style="color: #b92127;">Asociación Campesina del Catatumbo – Ascamcat </span></small></p></div>
<p> </p>
<hr>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #b92127;">El largo camino de la paz y del cambio social<br>
</span></h2>
<p>Las causas estructurales del conflicto social, político y armado colombiano son, principalmente, la extrema desigualdad, la concentración de la tierra y los obstáculos para la participación política. Colombia es, en cuanto a la distribución de la tierra, el país más desigual en Latinoamérica. Según el censo nacional agropecuario, el 81% de la misma es propiedad del 1% de la población, mientras que el resto (el 19%) está en manos del 99% restante, principalmente campesinos (Censo Agrario, 2015). Estas condiciones de pobreza en las áreas rurales afectan en mayor medida a las mujeres, que solo poseen el 26% de la titularidad sobre la tierra y, en la práctica, no tienen derecho a salud, vivienda y educación. Según Oxfam, un millón de familias rurales en Colombia viven en menos espacio del que tiene una vaca para alimentarse (2017).</p>
<p>El modelo económico colombiano centrado en el extractivismo, explotado por las multinacionales mineras, la agroindustria y la ganadería, se complementa con una democracia nominal, usada para limitar la participación política del campo popular y democrático. Son hábitos estatales la estigmatización, la persecución y asesinato de personas adscritas a corrientes ideológicas de izquierda u opositoras, como lo demuestra el asesinato sistemático de liderazgos sociales (Indepaz, 2018).</p>
<div id="attachment_12419" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12419" class="size-full wp-image-12419 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/02_Map_1_es.png" alt="" width="1297" height="1889" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/02_Map_1_es.png 1297w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/02_Map_1_es-206x300.png 206w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/02_Map_1_es-768x1119.png 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/02_Map_1_es-703x1024.png 703w" sizes="auto, (max-width: 1297px) 100vw, 1297px"><p id="caption-attachment-12419" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>* Las cifras de asesinatos a Noviembre siguen en aumento, al 1 de octubre se registraban 155, focalizadas en las zonas que se muestran en el mapa.</small></p></div>
<p>La guerra fría primero y luego la ejecución de la guerra en las condiciones híbridas del Plan Colombia afianzaron la práctica de la eliminación física de organizaciones sociales, movimientos y partidos políticos, en especial los de izquierda. En las décadas de 1980 y 1990, Colombia vivió un genocidio político en contra de la Unión Patriótica –partido surgido del primer acuerdo de paz entre el Estado y las FARC en 1984 –, que acabó con la vida de más de cuatro mil de sus militantes (Cepeda, 2006). Una práctica violenta que sufrieron otros grupos populares de forma continuada hasta el presente. En el 2018 se registraron 1.151 amenazas de muerte, 648 asesinatos y 304 denuncias de lesiones físicas y hostigamientos (CINEP, 2019).</p>
<p>En ese contexto, y obligados por un creciente movimiento popular por la paz, las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el Estado concretaron en 2016 un nuevo Acuerdo de Paz que, luego de cuatro años de conversaciones, contempla una arquitectura organizada en seis puntos: 1) Una reforma rural integral; 2) La apertura democrática para la paz; 3) El fin del conflicto; 4) Lucha contra las drogas ilícitas; 5) Sistema de Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas; y, 6) Garantías para la implementación de los acuerdos (Acuerdo de Paz, 2016).</p>
<p>La reforma rural integral definida en los acuerdos crea un fondo de tres millones de hectáreas para ser otorgadas a campesinos, indígenas y afrodescendientes víctimas de la pobreza. Para hacer posible su uso, el acuerdo dispone la creación de programas de desarrollo con enfoque territorial, con la participación obligatoria de las organizaciones rurales. Por otra parte, el acuerdo para la apertura democrática consagró un “estatuto de la oposición” donde se contemplan garantías y derechos para el ejercicio de la política, tanto de movimientos sociales como de organizaciones de base y partidos políticos. Y dos subtemas aún inconclusos que crean las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz – que integran a 16 representantes del movimiento popular en el Congreso de la República – y una reforma profunda del sistema político.</p>
<p>El tamaño de las reformas propuestas en el acuerdo y los alcances políticos de éstas encontraron una férrea oposición de los sectores políticos y económicos beneficiados por la desigualdad, el modelo rentista y la financiarización de la tierra. De acuerdo con los informes de la ONU y del Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame, los avances en el proceso de implementación del Acuerdo de Paz son lentos y con efectos negativos para la ciudadanía y en especial para las y los excombatientes. Se puede afirmar que su implementación completa y eficiente podría abrir posibilidades para fortalecer una alternativa política y económica en Colombia, pues dotaría de garantías a las fuerzas populares y constituiría un polo de disputa política y del modelo económico. Ante tal panorama, las fuerzas de ultraderecha y militaristas incluyendo al gobierno nacional obstaculizan su implementación y se niegan a construir una paz completa.</p>
<p> </p>
<hr>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #b92127;">De los Acuerdos de Paz (2016) a las recientes elecciones (2019): las disputas por la paz</span></h2>
<p>La política colombiana durante décadas giró alrededor del dilema entre la guerra y la paz, dejando en un segundo plano las disputas económicas y sociales en torno al modelo neoliberal. En este contexto, mientras los sectores de poder – nacionales y extranjeros – impulsaron una salida militarista al conflicto armado interno; el movimiento popular, sin embargo, logró acumular las fuerzas suficientes para posicionar la paz como eje central de la política colombiana. Así, la gravitación de los discursos y emociones políticas empezaron a girar en torno a cómo salir de la guerra a través del diálogo, en forma de salida política al conflicto.</p>
<p>La paz logró esta centralidad, aunque persistan sectores del poder proclives a la guerra. El ideario de paz completa, luego de décadas de disputas populares, se forjó con el propósito de incluir a todas las insurgencias, abrir las puertas de la democracia y permitir que los de abajo expresen como piensan a Colombia – desde la vida de la ruralidad – con la perspectiva de las víctimas, de las mujeres, las disidencias, y de las y los trabajadores precarizados de las grandes y medianas ciudades. La hipótesis política de la paz no se construyó sobre la base del silencio de la guerra sino del corrimiento de ésta como eje de la política nacional para reconstituir la idea de acción ciudadana en torno al cambio del orden social vigente; es decir, el desafío de construir desde la paz un proyecto contra hegemónico al neoliberalismo armado (González Casanova 2013, Seoane 2016) constituido en el país como modo de gobierno y de economía.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<div id="attachment_12323" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12323" class="wp-image-12323 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/03_Dossier_23.jpg" alt="Movilización en Barranquilla" width="950" height="710" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/03_Dossier_23.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/03_Dossier_23-300x224.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/03_Dossier_23-768x574.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-12323" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><strong><span style="color: #b92127;">Movilización en Barranquilla, Departamento del Atlántico..</span></strong><br><span style="color: #b92127;">Equipo de comunicación Marcha Patriótica.</span></small></p></div>
<p> </p>
<p>Con la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado y las FARC y el comienzo de los diálogos con el ELN (Ejército de Liberación Nacional) en 2016, se empezó a generar un cambio en el panorama político y electoral. En primer lugar, se polarizó el electorado entre quienes apoyaban o no el acuerdo (no todos los que estaban en contra del acuerdo, estaban contra la paz), lo que generó una derrota parcial del movimiento por la paz y de las fuerzas populares en el plebiscito de 2016 que obligó a modificar el acuerdo original, cambios ratificados luego por el Congreso de la República. Dos años después, con el acuerdo en pleno proceso de implementación, tuvieron lugar las elecciones presidenciales. En éstas triunfó Iván Duque, candidato de la coalición uribista contraria al Acuerdo de Paz y expresión de la salida militarista y represiva; aunque, por primera vez en la historia colombiana, un candidato progresista llegó a una segunda vuelta, desafiando el poder de las derechas instalado desde el siglo XIX. Más de 8,2 millones de personas votaron por el progresismo, dejando confirmada la hipótesis del cambio operado en un segmento de la población, dispuesta a desafiar la hegemonía de la derecha y de la guerra.</p>
<p>Finalmente, el 27 de octubre pasado se realizaron las elecciones municipales y departamentales que dieron nueva fuerza a las tendencias electorales de ruptura y de centralidad de la paz. Como resultado de estas, las principales ciudades del país (Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga y Manizales) serán gobernadas por sectores independientes de los partidos tradicionales, con tendencias progresistas y convencidos de la paz democrática. Se expresó así un quiebre político donde la búsqueda de programas y reivindicaciones sociales empieza a ser central en la definición de las autoridades gubernamentales, y el pasado clientelar y de coacción tradicional sólo tiene efectos en los municipios con una densidad baja o media de población donde las lógicas conservadoras aún priman.</p>
<p>Aunque estos resultados de las elecciones no benefician directamente a los excombatientes guerrilleros, éstos lograron una alcaldía y varias representaciones legislativas locales. Las FARC cuentan además con diez bancas en el Congreso, designadas como parte del acuerdo de paz, desde allí tienen el desafío de abrirse paso, junto con la porción de la sociedad decidida por la paz, hacia un escenario de convergencia política que saque al país del neoliberalismo, aunque enfrente existan fuerzas poderosas, lideradas por el presidente Iván Duque, que pretenden un país en guerra. Recordemos que, en el contexto de estas elecciones, fueron asesinados 21 candidatos y candidatas de diversos partidos, y en diversas zonas del país fue constreñido el voto por los poderes locales aliados de la violencia. La paz sigue estando en disputa.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<hr>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #b92127;">Extractivismo, militarización y alternativas.<br>
</span></h2>
<p>El Acuerdo de Paz entre el Estado y las FARC tuvo como objetivo superar las restricciones democráticas impuestas por el sistema político, pero también los efectos del modelo económico que le da sustento, defendido por fracciones poderosas de las clases dominantes causantes de la desigualdad y pobreza estructurales y beneficiarias de la propia dinámica armada que asumió el conflicto social.</p>
<p>En esta perspectiva, se destacan cuatro restricciones a la democracia impuestas por este modelo económico: 1) la militarización y la represión, bajo la doctrina del enemigo interno; 2) la coacción a la ciudadanía con la connivencia estatal-paramilitar en zonas de interés para el modelo neoliberal; 3) las políticas de ajuste neoliberal; y, 4) el boicot a la implementación del Acuerdo de Paz desde el gobierno nacional. Esas cuatro políticas se desarrollan en los territorios vinculadas a tres iniciativas socioeconómicas: el uso del fracking, el impulso de la megaminería, y la acción punitiva en contra de los cultivadores de hoja de coca. Acciones que profundizan las causas del conflicto armado y buscan ampliar la desigualdad propia del modelo económico. Así mientras las dos primeras afianzan la financiarización económica, la tercera acentúa la fallida “guerra contra las drogas” impuesta por EE. UU. Un modelo que en las ciudades mantiene la desigualdad y la miseria, donde el 85% de los trabajadores obtienen menos de 500 dólares al mes (DANE, 2018).</p>
<p> </p>
<div id="attachment_12331" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12331" class="wp-image-12331 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/04_Dossier_23.jpg" alt="Mobilisation in the Department of Cauca" width="950" height="635" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/04_Dossier_23.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/04_Dossier_23-300x201.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/04_Dossier_23-768x513.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-12331" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><strong><span style="color: #b92127;">Movilización en el Departamento del Cauca, 2013.</span></strong><br><span style="color: #b92127;">Equipo de comunicación Marcha Patriótica.</span></small></p></div>
<p> </p>
<p>Un neoliberalismo con intervención extranjera que encuentra asimismo una férrea resistencia en los territorios. Organizaciones populares y movimientos sociales lo enfrentan con movilizaciones, protagonizando importantes luchas contra la megaminería, por el agua, por la sustitución concertada (financiada por el Estado) de los cultivos de uso ilícito. Luchas por el trabajo digno y por un movimiento por la paz que detenga la militarización estatal de los territorios (ver mapa de megaminería) y permita en democracia la acción política para el cambio social. Disputas que son territoriales y comunales, con un histórico sentido de defensa de la tierra, de los bienes comunes y de la producción soberana agroalimentaria.</p>
<p>La orientación económica y política del Estado colombiano se basa en mantener un sistema de abandono de las y los trabajadores precarizados en las ciudades y en el campo sosteniendo la miseria de las poblaciones indígenas, campesinas y afrodescendientes, reforzado por una estrategia de connivencia y apoyo a la creación de grupos paramilitares (Molano, 2015: 196-198). Con ese modelo de despojo, hoy habitan en la ruralidad sólo el 26,6% de la población colombiana, de los cuales el 45,6% vive por debajo de la línea de pobreza, llegando al 63,5 % para las comunidades étnicas (Censo Agrario, 2015). El territorio de Colombia tiene una extensión de 1,13 millones de km², donde existen zonas habitadas que permanecen aisladas, sin infraestructura vial, ni políticas públicas de integración territorial. La pobreza extrema en la ruralidad -en especial de la población afrodescendiente e indígena- es similar o superior a Ruanda o Etiopía, y la desigualdad es la segunda del continente (Gini: 0,53), después de Haití (Gini: 0,60). Este panorama rural de desigualdad y pobreza contextualiza la prevalencia de los cultivos de hoja de coca, amapola y marihuana usados para producir drogas de uso ilícito.</p>
<p>Una realidad que el movimiento popular enfrenta con proyectos colectivos de resistencia económica y lucha por un modelo rural distinto al neoliberal ya descrito. Las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) y las Zonas de Desarrollo Agroalimentario (ZDA) son las propuestas colectivas más destacables que promueven proyectos alimentarios basados en la propiedad colectiva de la tierra y modelos de auto sustentabilidad reconocidos como exitosos. Propuestas novedosas de reforma agraria desarrolladas con éxito en varias regiones del país que persiguen una salida a los cultivos de uso ilícito con una orientación de soberanía alimentaria. Existen hoy seis ZRC establecidas que suman un total de 831.000 hectáreas en seis departamentos del país, y otras siete (de 1.253.000 hectáreas) están a la espera de ser reconocidas por el Estado. Procesos populares fundamentales en la conformación de la Cumbre Agraria, Étnica, Campesina y Popular en 2014, un proyecto de unidad de las luchas rurales y populares, que representan hoy el sector más dinámico del movimiento social y el más activo en la búsqueda de la solución política al conflicto armado.</p>
<p>La paz en esta perspectiva de transformación del modelo económico de la ruralidad resulta una posibilidad certera para salir del neoliberalismo. Si el pueblo colombiano logra ganar la disputa por la paz, con garantías democráticas, el modelo popular de ruralidad será central en la disputa contra hegemónica. El problema nodal de la tierra entonces resulta paradoja. Por su papel en la acumulación y la financiarización ha sido el motor principal de la guerra; pero al modificar su rumbo puede convertirse en el factor de cambio.</p>
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<div id="attachment_12428" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12428" class="size-full wp-image-12428 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/05_Map_2_es.png" alt="Títulos y solicitudes de concesiones mineras y principales empresas" width="1494" height="1474" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/05_Map_2_es.png 1494w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/05_Map_2_es-300x296.png 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/05_Map_2_es-768x758.png 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/05_Map_2_es-1024x1010.png 1024w" sizes="auto, (max-width: 1494px) 100vw, 1494px"><p id="caption-attachment-12428" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: <a href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1657-80312013000200004">Red de acción frente al extractivismo</a></small></p></div>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #b92127;">Geopolítica del conflicto armado interno</span></h2>
<p>Colombia se constituyó como un agente clave en la disputa geopolítica regional a favor de los intereses de los EE. UU. y sus propósitos de reposicionamiento regional tras dos décadas de gobiernos progresistas y antimperialistas. Para el país del norte, resulta necesario superar la crisis financiera y sistémica evidenciada con el shock mundial del 2008. Las guerras híbridas en la región desarrolladas a través de golpes “blandos”, guerras judiciales (<i>lawfare</i>) y la llamada asistencia al desarrollo (<i>softpower</i>), se expresaron en Colombia bajo la forma de “guerra contra las drogas” encubriendo su verdadero propósito de sofocar las luchas populares y disponer sin problemas de los recursos minero-energéticos y de la biodiversidad andino-amazónica.</p>
<p>La clase dominante, con el apoyo de los EE. UU., convirtió al país en un campo operacional desde el cual proyectó las consecuencias del conflicto armado interno hacia la política latinoamericana y consolidó una situación de guerra híbrida transfronteriza con el objetivo de intervenir en el control geopolítico de la región y, en particular, sobre el poder político y económico de la República Bolivariana de Venezuela. Es claro que EE. UU. y sus aliados colombianos, consideran vital una derrota del proyecto bolivariano suponiendo que tras su caída será difícil reconstituir un proyecto emancipatorio en la región.</p>
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<div id="attachment_12347" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12347" class="wp-image-12347 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/06_Dossier_23.jpg" alt="Village of El Mango, October 2015" width="950" height="633" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/06_Dossier_23.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/06_Dossier_23-300x200.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/06_Dossier_23-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-12347" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><strong><span style="color: #b92127;">Corregimiento El Mango, octubre del 2015, Departamento del Cauca.</span></strong><br><span style="color: #b92127;">Equipo de comunicación Marcha Patriótica.</span></small></p></div>
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<p>En ese contexto, para los EE. UU. resulta funcional el conflicto armado interno en Colombia. Un conflicto nacido en la década de 1960 como parte de las disputas suscitadas por la instalación y desarrollo del capitalismo tardío en el país y por la injerencia externa a través del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), la Alianza para el Progreso y las misiones de expertos economistas y militares. Así, desde esos años, vienen desarrollándose las condiciones para que las clases dominantes, las FF.AA. y la sociedad civil (sometida a estas condiciones culturales hegemónicas) favorezcan los planes y las acciones imperialistas en el país y en Sudamérica. En igual dirección, los poderosos del país y los EE. UU. han persistido en la salida militar al conflicto interno para lo cual impulsaron el plan militar más sofisticado impuesto en la región -el llamado Plan Colombia- robusteciendo a las FF.AA. y la represión.</p>
<p>Desde el 2001, los EE. UU. evaluaban la situación del conflicto armado interno como una amenaza real que desafiaba al Estado colombiano (Marcella, Wilhelm, op. cit., 2001), una preocupación amplificada por el avance del bolivarianismo en Venezuela y los gobiernos progresistas en la región. En este contexto, se avaló una mayor intervención militar y política en el país; aunque diez años después – en 2011– el conflicto armado lejos de estar resuelto se prolongaba en un escenario de empate negativo donde ninguna de las fuerzas podía someter a la otra, aunque las FF.AA. habían construido una superioridad técnica y asestado duros golpes a la insurgencia. En ese contexto se desarrollaron las conversaciones que concluyeron en los Acuerdos de Paz de 2016. Las acciones desestabilizadoras de las élites contra Venezuela se sostuvieron por la obsecuencia y la larga “asistencia” de los EE. UU., tanto militar como política, para sostener el orden social vigente en Colombia. Al calor de esta intervención se creó un “complejo industrial militar dependiente” sobre el cual orbitan empresas privadas colombianas, estadounidenses e israelíes, quienes se benefician de los negocios relativos a la seguridad y la defensa que significan el 13,1 % del presupuesto nacional.</p>
<p>Esta lógica empresarial de la guerra presente en las esferas del poder se impone a cualquier consideración política de paz y justicia social. Las FF.AA. colombianas y sus socios privados están habilitados para fabricar productos de intendencia, fusiles, proyectiles, explosivos y en menor medida simuladores de aeronaves no tripuladas, radares y lanchas de patrullaje, pero están obligados a comprar insumos y <i>know how</i> a sus socios de EE.UU. e Israel, como equipos de ciberseguridad y capacitación para sostener la guerra híbrida, ya no sólo contra las guerrillas, sino contra los desafíos hemisféricos que EE.UU. considera como prioridad: los gobiernos progresistas, la revolución cubana y la venezolana, y, ante todo, los avances de las relaciones políticas y comerciales entre los países latinoamericanos y los países de los BRICS fuera de la región, esto es: Rusia, India, China y Sudáfrica.</p>
<p>La alianza de Colombia con EE. UU. en sus andanzas geopolíticas se consolida con el ingreso del país sudamericano a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en calidad de socio global, amplificando la tensión por una posible invasión a Venezuela y perfilando con mayor precisión el papel que desea cumplir el gobierno colombiano en los planes regionales de los EE.UU. y justificando la continuidad del aparato bélico que sirve para contener la inconformidad social resultado de la desigualdad y la pobreza propias del neoliberalismo.</p>
<p>Con este escenario, el gobierno de Iván Duque se propone inscribir sus prioridades en la “guerra contra las drogas” impuesta por la administración de Donald Trump y en el enfrentamiento ideológico con los gobiernos progresistas de la región, especialmente con los procesos de transformación de Venezuela y Cuba. Pero las condiciones internas parecen dificultar estos proyectos de la ultraderecha, ya que el gobierno parece no contar con la fuerza ni el consenso político suficiente para conducir eficazmente la economía nacional ni para conjurar la capacidad de movilización y lucha de importantes sectores de la sociedad colombiana -persistente aún bajo las constantes violaciones de derechos humanos, la represión y el asesinato de referentes sociales- aunque sostenga su agresividad en contra de los gobiernos progresistas de la región.</p>
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<div id="attachment_12355" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12355" class="size-full wp-image-12355 img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/07_Dossier_23.jpg" alt="National mobilisation in support of the Peace Accord" width="950" height="633" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/07_Dossier_23.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/07_Dossier_23-300x200.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/07_Dossier_23-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-12355" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><strong><span style="color: #b92127;">National mobilisation in support of the Peace Accord, November 2016, Bogotá D.C.</span></strong><br><span style="color: #b92127;">Marcha Patriótica’s communication team.</span></small></p></div>
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<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #b92127;">Verdad y justicia: la paz política</span></h2>
<p>El conflicto armado colombiano por su extensión temporal de seis décadas ha tenido varias etapas y variaciones en sus modos de operación. Así, hasta 1991, se enmarcó en los planteamientos de la guerra fría, donde el concepto de enemigo interno fue central y el combate de la insurgencia se desarrollaba mediante acciones de inteligencia y operaciones militares en terreno. Luego tomó la forma de una guerra de amplio espectro o híbrida, consolidada por el Plan Colombia, que combinó acciones sicológicas, mediáticas y judiciales, con una sofisticada actividad en medios de comunicación, que terminó por generar una “posverdad” del conflicto, negadora de las condiciones sociales y políticas que dieron orígenes al alzamiento armado civil en la década de 1960. Este último periodo puede considerarse como un laboratorio de ‘<i>lawfare</i>’ o guerra judicial aplicado luego en América Latina (Romano: 2019).</p>
<p>Con esos instrumentos se realizaron detenciones masivas de líderes sociales, acusándolos de apoyo a las guerrillas, amedrentando a poblaciones enteras para que retiraran su apoyo a éstas y llevando las condiciones judiciales para impedir una salida política del conflicto, al considerar a las guerrillas como grupos terroristas, y, de hecho, negando la existencia de un conflicto armado interno. Un pulso político que terminó por decantar en los diálogos de paz entre el Estado y las FARC en La Habana, y luego en la mesa instalada entre el Estado y el ELN (que terminó sin un acuerdo final), pues en ambas instancias, las guerrillas fueron reconocidas como organizaciones políticas.</p>
<p>Los diseños institucionales de la justicia ordinaria y de la justicia transicional apoyados por los EE. UU. a través de la formación de jueces y de la exportación del sistema penal acusatorio reafirman la concepción de “lucha contra el enemigo interno y el terrorismo” como ocurrió en el proceso de paz de Guatemala y en algunos aspectos en el de Colombia (Calderón 2019). Sin embargo, el modelo de justicia y verdad acordado por el Estado y las FARC se orientó a la restauración moral para las víctimas, y de forma principal, a esclarecer la esquiva y borrosa verdad, escondida por la guerra híbrida durante al menos las dos últimas décadas.</p>
<p>Para buscar la verdad y la no repetición de la historia, se constituyeron dos instituciones independientes del sistema judicial formal: La Comisión de Esclarecimiento de la Verdad y la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), que tienen el encargo de revelar las responsabilidades de militares, guerrillas y empresarios, en las violaciones al derecho internacional humanitario (DIH) durante el largo conflicto armado interno. La JEP pone énfasis en el conocimiento de la verdad del conflicto desde una perspectiva restaurativa y administra justicia para quienes se supediten a las condiciones impuestas en búsqueda de la verdad sobre los hechos a través de mega causas impulsadas por las víctimas, o de oficio por denuncias preexistentes.</p>
<p>Este sistema de justicia es combatido por la ultraderecha colombiana, por considerar que equipara los delitos cometidos por los insurgentes con los de los agentes del Estado. Estos sectores pretenden impunidad para los militares y empresarios, y castigo para las guerrillas. Una tensión que configura un proceso de largo plazo, con muchos obstáculos, como ha ocurrido en otros países o en transiciones de las dictaduras a las democracias.</p>
<p>En este sentido, el Acuerdo de Paz no decretó una ley de punto final sino un sistema de disputa por la verdad, complejo y con alcances relativos, pues depende de la capacidad de las organizaciones de las víctimas y de la correlación de fuerzas políticas para avanzar sobre los intereses de los sectores de la clase dominante que tuvieron (o siguen teniendo) amplia responsabilidad en los crímenes de guerra y por haber utilizado el conflicto armado como medio para enriquecerse. En ese camino, la justicia y la verdad son instrumentos poderosos, porque incluye la verdad sobre el financiamiento del paramilitarismo, lo que puede ayudar a su desmonte y generar las condiciones de seguridad para desarrollar una efectiva apertura democrática.</p>
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<hr>
<h2 style="margin:3em 0;"><span style="color: #b92127;">En el presente, hacia el futuro</span></h2>
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<li>En Colombia la paz está en disputa. Es una pugna que implica cambiar por completo el eje gravitacional de la política del país desde la guerra hasta la paz. Los seis puntos del Acuerdo de Paz se convirtieron en un programa de luchas antineoliberales que dialogan y se enriquecen con otras demandas populares. Define una ruta de apertura democrática que supone sacar a la violencia del ejercicio de la política, que reproduce el poder establecido en diversas regiones del país. El acuerdo es también una hoja de ruta para superar las condiciones de desigualdad y pobreza, en especial de la ruralidad donde está concentrado el modelo de acumulación y expropiación de riquezas; reconociendo y reparando a millones de personas afectadas por la guerra. Preservar la vida del movimiento popular y de las comunidades resulta fundamental para abrir paso a los cambios democráticos.</li>
<li>El gobierno colombiano, liderado por la ultraderecha, actúa en contra del Acuerdo de Paz. Utiliza mecanismos institucionales y burocráticos para dilatar la implementación de los seis puntos del acuerdo y se niega a dialogar con el ELN. Le tiene temor a la paz política, porque implica desmontar el sistema de dominación cimentado en la coacción, la represión y la estigmatización del movimiento popular.</li>
</ul>
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<div id="attachment_12363" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12363" class="wp-image-12363 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/08_Dossier_23.jpg" alt="National Indigenous March, May 2016, Department of Cauca." width="950" height="1425" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/08_Dossier_23.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/08_Dossier_23-200x300.jpg 200w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/08_Dossier_23-768x1152.jpg 768w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/08_Dossier_23-683x1024.jpg 683w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-12363" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><strong><span style="color: #b92127;">Minga Nacional Indígena, mayo del 2016, Departamento del Cauca.</span></strong><br><span style="color: #b92127;">Equipo de comunicación Marcha Patriótica.</span></small></p></div>
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<ul>
<li>Los beneficios de la guerra son transfronterizos y forman parte de la acción geopolítica de la derecha latinoamericana y de los EE. UU. La paz política abre la posibilidad de desafiar el poder establecido desde el cual se viene impulsando la agenda de desestabilización de diversos proyectos progresistas de la región y, particularmente, el bloqueo y las amenazas de intervención militar contra Venezuela. Tanto la implementación de lo pactado en el Acuerdo de Paz de 2016 y la concreción de un acuerdo con el ELN, permitirían mayores avances del movimiento popular y de los sectores antineoliberales en las luchas por la transformación económica y política del país, no exentas de contradicciones y obstáculos. La tendencia en las grandes ciudades del país, donde vienen avanzando expresiones políticas progresistas e independientes que limitan el poder tradicional y de la ultraderecha como se expresó en las elecciones de este año, así lo demuestra.</li>
<li>Los incumplimientos estatales del Acuerdo están orientados también a generar fracturas en el movimiento popular. La estrategia de dividir opiniones en torno a la estrategia de lucha por la paz resulta evidente. Mientras no haya una paz con todas las guerrillas, la estrategia de dominación estatal basada en la desigualdad, la pobreza y la coacción seguirá su curso y la vida estará expuesta a la persistencia del accionar paramilitar. Las sistemáticas muertes de referentes sociales y líderes políticos del campo popular –intensificadas en los últimos meses- apuntan a generar miedo y rabia, en búsqueda de respuestas violentas que quiebren la actual tendencia social que no cree en el relato oficial de la guerra y empieza a reconocer una realidad distinta a la manipuladora posverdad que ubicaba a “los buenos” en el lado del gobierno y a “los malos” en el campo popular.</li>
</ul>
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<div id="attachment_12371" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12371" class="wp-image-12371 size-full img-responsive" src="https://www.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/09_Dossier_23.jpg" alt="Mobilisation in the Department of Cauca" width="950" height="632" srcset="https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/09_Dossier_23.jpg 950w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/09_Dossier_23-300x200.jpg 300w, https://dev.thetricontinental.org/wp-content/uploads/2019/12/09_Dossier_23-768x511.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"><p id="caption-attachment-12371" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small><strong><span style="color: #b92127;">Minga Nacional Indígena, mayo del 2016, Departamento del Cauca.</span></strong><br><span style="color: #b92127;">Asociación Campesina del Catatumbo – Ascamcat</span></small></p></div>
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<hr>
<h3 style="margin:2em 0;"><span style="color: #b92127;">Bibliografía<br>
</span></h3>
<p>Environmental Justice Atlas (2019). <i>Atlas de conflictos socioambientales</i>. Disponible en:  <a href="https://ejatlas.org/country/colombia">https://ejatlas.org/country/colombia</a></p>
<p>Gobierno de Colombia. Oficina del Alto Comisionado para la Paz (2016). <i>Acuerdo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera</i>. Disponible en: <a href="http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/procesos-y-conversaciones/Documentos%20compartidos/24-11-2016NuevoAcuerdoFinal.pdf">http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/procesos-y-conversaciones/Documentos%20compartidos/24-11-2016NuevoAcuerdoFinal.pdf</a></p>
<p>Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia (2015). <i>Acuerdo de Donación de Objetivos de Desarrollo. Enmienda # 12</i>. Disponible en:  <a href="http://apw.cancilleria.gov.co/tratados/sitepages/menu.aspx">http://apw.cancilleria.gov.co/tratados/sitepages/menu.aspx</a></p>
<p>Calderón, Javier (2019). <i>Injerencia judicial e impunidad en Colombia y Guatemala</i>. Disponible en:  <a href="https://www.celag.org/injerencia-judicial-e-impunidad-en-colombia-y-guatemala/">https://www.celag.org/injerencia-judicial-e-impunidad-en-colombia-y-guatemala/</a></p>
<p>Censo Agrario (2015). <i>Censo nacional Agropecuario</i>. Disponible en:  <a href="https://www.dane.gov.co/files/images/foros/foro-de-entrega-de-resultados-y-cierre-3-censo-nacional-agropecuario/CNATomo2-Resultados.pdf">https://www.dane.gov.co/files/images/foros/foro-de-entrega-de-resultados-y-cierre-3-censo-nacional-agropecuario/CNATomo2-Resultados.pdf</a></p>
<p>Cepeda, Iván (2006). <i>Genocidio Político: el caso de la Unión Patriótica en Colombia</i>. Disponible en: <a href="http://www.corteidh.or.cr/tablas/r24797.pdf">http://www.corteidh.or.cr/tablas/r24797.pdf</a></p>
<p>CINEP (2019). <i>Informe DDHH 2019: Violencia camuflada: la base social en riesgo</i>. Disponible en: <a href="https://www.cinep.org.co/Home2/component/k2/690-informe-ddhh-violencia-camuflada-la-base-social-en-riesgo.html">https://www.cinep.org.co/Home2/component/k2/690-informe-ddhh-violencia-camuflada-la-base-social-en-riesgo.html</a>. Puede consultarse también: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=p6PE9k1IBYU">https://www.youtube.com/watch?v=p6PE9k1IBYU</a></p>
<p>Colectivo de Abogados Alvear Restrepo – CAJAR (2015). <i>Desplazamiento y restitución de tierras</i>. Disponible en: <a href="https://www.colectivodeabogados.org/?Despojo-desplazamiento-y-restitucion-de-tierras">https://www.colectivodeabogados.org/?Despojo-desplazamiento-y-restitucion-de-tierras</a></p>
<p>Indepaz (2019). <i>Informe Todas las voces todos los rostros</i>. <i>Actualización a mayo de 2019.</i> Disponible en: <a href="http://www.indepaz.org.co/wp-content/uploads/2019/05/SEPARATA-DE-ACTUALIZACIO%CC%81N-mayo-Informe-Todas-las-voces-todos-los-rostros.-23-mayo-de-2019-ok.pdf">http://www.indepaz.org.co/wp-content/uploads/2019/05/SEPARATA-DE-ACTUALIZACIO%CC%81N-mayo-Informe-Todas-las-voces-todos-los-rostros.-23-mayo-de-2019-ok.pdf</a></p>
<p>Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz (2019). <i>Tercer informe sobre la implementación del Acuerdo de Paz</i>. Disponible en: <a href="https://kroc.nd.edu/news-events/news/tercer-informe-sobre-la-implementacion-del-acuerdo-de-paz-la-implementacion-sigue-progresando/">https://kroc.nd.edu/news-events/news/tercer-informe-sobre-la-implementacion-del-acuerdo-de-paz-la-implementacion-sigue-progresando/</a></p>
<p>González, Casanova Pablo (2013). “Democracia, neoliberalismo y la lucha por la emancipación<i>”</i>. <i>Desacatos. </i>núm. 42<i>,</i> mayo-agosto, 2013, pp. 203-213. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Distrito Federal, México. Disponible en: <a href="http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=13926971012">http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=13926971012</a></p>
<p>Lajtman, Tamara y Arias Barona, Christian (2019). <i>Guerra infinita: EE. UU. y las drogas en Colombia</i>. Disponible en: <a href="https://www.celag.org/guerra-infinita-eeuu-y-las-drogas-en-colombia/">https://www.celag.org/guerra-infinita-eeuu-y-las-drogas-en-colombia/</a></p>
<p>Molano, Alfredo (2015). “Conflicto Social y Rebelión Armada”, en <i>Ensayos críticos de la Comisión Histórica del Conflicto Armado y sus Víctimas (CHCAV)</i>. Bogotá, editorial. Gentes del Común.</p>
<p>Oxfam (2017). <i>Radiografía de la Desigualdad, lo que nos dice el último Censo Agropecuario sobre la distribución de la tierra en Colombia</i>, Oxfam. Disponible en: <a href="https://www.oxfam.org/es/informes/radiografia-de-la-desigualdad">https://www.oxfam.org/es/informes/radiografia-de-la-desigualdad</a></p>
<p>Romano, Silvina, y Calderón, Javier (2017). <i>Impactos del plan Colombia: otro éxito made in América</i>. Disponible en <a href="https://redh-cuba.org/2017/07/impactos-del-plan-colombia-otro-exito-made-in-america-silvina-romano-y-javier-calderon/">https://redh-cuba.org/2017/07/impactos-del-plan-colombia-otro-exito-made-in-america-silvina-romano-y-javier-calderon/</a></p>
<p>Seoane, José (2016). “Ofensiva neoliberal y resistencias populares: una contribución al debate colectivo sobre el presente y el futuro de los proyectos emancipatorios en Nuestra América”, en <i>Revista Debates Urgentes N° 4</i>. Disponible en: https://issuu.com/ trinidadmelehelguera/docs/dubeta3</p>
<p>Security Assistance Monitor (s/f.). Programa Militar para Colombia. Disponible en: <a href="http://securityassistance.org/data/program/military/Colombia/">http://securityassistance.org/data/program/military/Colombia/</a></p>
<p>UNDOC (2019). Informe de monitoreo de cultivos de uso ilícito en Colombia. Disponible en: <a href="https://www.unodc.org/documents/colombia/2019/Agosto/Informe_de_Monitoreo_de_Territorios_Afectador_por_Cultivos_Ilicitos_en_Colombia_2018_.pdf">https://www.unodc.org/documents/colombia/2019/Agosto/Informe_de_Monitoreo_de_Territorios_Afectador_por_Cultivos_Ilicitos_en_Colombia_2018_.pdf</a></p>
<p style="text-align: left;">Marcella, Gabriel, Wilhelm, Charles, (2001). Plan Colombia: Some differing perspectives. Disponible en: <a href="https://www.globalsecurity.org/military/library/report/2001/ssi_marcella-wilhelm-tovar-calderon-marquis.htm">https://www.globalsecurity.org/military/library/report/2001/ssi_marcella-wilhelm-tovar-calderon-marquis.htm</a></p>
<p> </p>
<p>Este dossier fue preparado por el Grupo de Pensamiento Crítico Colombiano del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC) de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Agradecemos especialmente a lxs investigadores de dicho colectivo por su colaboración permanente con el Instituto Tricontinental de Investigación Social.</p>
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