Agobiado por décadas de neocolonialismo y corrupción, Senegal enfrenta el dilema, tan familiar para los países del Sur Global, de cómo impulsar un desarrollo soberano bajo el peso de la deuda.
En países como Senegal, el FMI ha sido cómplice de prácticas irregulares de contabilidad de la deuda y las finanzas públicas con el fin de socavar la soberanía y favorecer a las empresas multinacionales.
Décadas de intervenciones del FMI han condenado a África a ciclos de deuda, austeridad y dependencia económica que ahogan el desarrollo real y refuerzan el control neocolonial sobre la soberanía financiera del continente.
Con Chad y Senegal sumándose a Burkina Faso, Mali y Níger en la exigencia de la retirada del ejército francés, un poderoso impulso de soberanía recorre el Sahel.